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Imprime Grupo Marte Colaboran Equipo REC Depósito Legal M-50242-2009

EDITORIAL ENTALPÍA ENTRÓPICA Entrópica entálpica LA LIBERTAD DE QUERER María Hdez Santos COSMOPOLITAN Aldo Gómez Caiero CON MALA UVA J. Manuel Parra Aguilar TROTAMUNDOS MADRID Y LOS JJOO Jesús Tudela EL PLUMILLA Francisco Reina Milán ESPECIAL CINE: REC2 Joana Morales Hdez, REC POETAS URBANOS Cristina Da Silva LA PITONISA VAMPIRO RESIDENTE PALABRAS DE LA CALLE H_ ENTRE LETRAS F.R.M. EL FOTOMATÓN JAVI EL CRITICÓN A. Alois Sandner Díaz

Diseño y fotografía Rec Creativo Zheng Productions Feng Productions Promueve Fundación UC3M

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Editores Joana Morales Hdez Francisco Reina Milán Alois Sandner Díaz Portada Déborah Chicano

SUMARIO


Lo que buscamos, lo que somos, lo que seremos, lo que soñamos...

Editorial

1. Cree en un maestro -Pérez-Reverte o Marías- como en Dios mismo. 2. Cree que su arte es una cima. No sueñes en domarla, sueña en superarla. Cuando lo hagas, lo harás sin saberlo tú mismo. 3. Nunca jamás escribas algo que puedan escribir los demás. El buen requista es esencialmente original. Explora tu corazón y exhibe tus penas. Todo vale con tal de ser único. 4. Resiste lo menos que puedas ser sincero contigo mismo, pues es la única manera de serlo con los demás. Hacerlo te granjeará unos pocos enemigos pero muchísimos amigos. Lo que tengas que decir, dilo. Escribe, escribe y escribe. 5. Ten fe ciega, no en tu valor -dos duros, es lo que vale- sino en el ardor con que deseas que esto salga adelante. 6. Nuestro comité de redacción sí que es un verdadero caos. No esperes hasta el final de la carrera para unirte. Seguro que tienes algo interesante que decir. Uno más no se va a notar. 7. Luis XIV decía “El Estado soy yo”. Los requistas decimos: “Rec somos nosotros.” No hay nada escrito. La hacemos día a día, “golpe a golpe, verso a verso”. No tenemos director. Todos somos iguales ante la crítica. 8. No pienses en las pibas o pibes que quiere conquistar con ese artículo sobre el pene de Rocco Siffredi ni en a quién más quieres impresionar. Escribe para ti, por ti. 9. Sé despiadado pero elegante, echa pestes pero que huela a rosas, grita insultos pero haz que parezca que cantas una nana. No escribas bajo el imperio de la indignación. Lo que escribas, lo firmamos todos. Todos somos responsables de lo que publicas. 10. No hay más revista que REC y la crisis es su profeta. En esto se resume el decálogo.

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Entalpía En

Sin duda, todos los que tenéis ahora mismo esta revista en vuestras m Todos y cada uno de nosotros entramos como mínimo dos veces al día en Campus Global, nos validamos con un número de usuario que parecía imposible de memorizar y que ahora nos sabemos mejor que nuestro propio nombre, y entramos en la ya familiar interfaz de Aula Global 2. Todos nosotros hemos escuchado las numerosas quejas de los profesores ante esta “defectuosa” medida adoptada por la Universidad Carlos III de Madrid. Cuántos de ellos no se habrán pasado las noches en vela para solucionar las numerosas incidencias técnicas, la propia implantación del Aula Global 2 y la migración de sus diferentes contenidos desde la antigua Aula Global. Y es que nuestra querida Aula Global 2 es una amiga veleidosa y caprichosa, pues cuando así lo desea, toma vida propia y decide cuándo cerrar plazos de entrega o, en casos de absoluto caos, pánico y desesperación para el alumno, cuándo dejar de funcionar (normalmente justo en el momento exacto en el que tenemos que subir nuestras diferentes tareas). Pero, y quien lo niegue, miente, todos nosotros hemos respirado de alivio ante las facilidades que Aula Global nos ofrece día tras día, desde una interacción a tiempo completo con nuestros profesores, hasta el hecho de que sean los profesores los que nos elaboren los apuntes de cada asignatura. Y eso se nota. Por lo tanto, ¿es el Aula Global una herramienta tan engorrosa como aparenta? ¿O más bien es el respiro que cualquier estudiante podría desear? Sin duda, el famoso, polémico, odiado y amado Proceso de Bolonia y la implantación de sus nuevas medidas docentes tuvieron bastante que ver con todo esto.En detrimento de las clases magistrales, se procedería a un mayor


ntrópica

manos habéis oído hablar de la célebre seguimiento debido a la evaluación continua del estudiante, cuestión que todos hemos notado (y que seguramente muchos no agradezcan), y la enseñanza práctica, en la que se persigue que el alumno, más que un oyente pasivo ante su profesor, se convierta en una parte activa del aprendizaje, incidiendo en los debates y el espíritu crítico. En ambas facetas se resalta la necesidad del uso de todas las opciones posibles que pueda ofrecernos el vasto y maravilloso mundo de Internet. A su vez, en vez de dar un mayor número de horas de clase, se reducen las horas magistrales en una por semana, provocando un ritmo en muchas ocasiones estresante, tanto para el alumno como para el profesor, que es incapaz de extenderse en el temario sin salirse de las pautas del cronograma, pero a cambio se les ofrece a los estudiantes los apuntes bien mascaditos, para que así sean capaces de seguirle la pista al profesor. Y es aquí donde aparece en escena nuestra querida Aula Global, que viene, como caída del cielo, para resolver nuestros problemas. O eso, o para que nos volvamos locos de remate, y finalmente optemos por ponerla de página principal del navegador y abandonemos el Google, ya que entramos casi más veces el día en Aula Global que en Tuenti, y eso ya es decir.


La libertad de querer Hace unos días, en una charla alrededor de un suculento plato de lentejas, un comensal, durante un momento de inspiración divina y con la intención de cambiar de tema para dejar de hablar de los estudios, hizo el siguiente comentario: “Yo veo a dos maricones besarse y me entran arcadas”. Acto seguido, el resto de personas que allí nos encontrábamos dejamos caer nuestros cubiertos, sin darnos cuenta de la rapidez de reacción que esas palabras tuvieron en nosotros, y desencajamos las mandíbulas en un incontenible gesto de admiración. Tales eran nuestras caras de incredulidad que el “erudito” muchacho se percató inmediatamente de que acababa de desatar un debate que prolongaría la comida hasta más allá del café.

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La reacción que sufrimos todos los allí presentes encontraba su nacimiento en lo sorprendente que resulta, en estos momentos en los que la libertad y la tolerancia son fundamentos básicos de la sociedad e imprescindibles para que haya armonía entre todos los seres humanos, el rechazo hacia el colectivo homosexual. La repulsión hacia los gays es, todavía, un problema social que nos atañe a todos, pues en tu entorno puede haber alguien que prefiera amar a una persona de su mismo sexo. Bien sea por la excentricidad de unos o por la incomprensión de otros, las manifestaciones homosexuales en público no consiguen ser aceptadas por gran parte de la colectividad. Aún teniendo derecho a la libertad de expresión y de sexualidad, la sociedad es la causante de que se vean privados de estos, cometiendo una injusticia que atenta directamente contra la dignidad de las personas. Sin embargo, muchos miembros del colectivo homosexual abusan de su “impuesta” modernidad y modo de vida desenfrenado, tomando como


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suyos los comportamientos más exagerados y extravagantes. Este tipo de expresiones de libertad hacen sentir incomodidad a cierto tipo de gente. Pero la homosexualidad no es nada nuevo. Desde tiempos inmemorables y durante toda la historia de la humanidad han existido gays y lesbianas. Y esta condición, aparte de estar unida a varios personajes históricos relevantes, se ha visto reflejada en libros y películas muy recomendables. Por ello, por la existencia durante tanto tiempo de esta situación que no tiene nada de anómala, me cuesta entender que no se acepte a dos hombres que se quieren más allá de la simple amistad. Y la causa de esa incomprensión no es la desinformación o el miedo a ser atacados por un gay. Es por cultura, por poca cultura. El amor es libre, es un sentimiento y, por tanto, algo íntimo. Tan de uno mismo que, aunque alguien del exterior quisiera cambiarlo, no podría. Y por eso me pregunto, ¿por qué cambiarlo? Simplemente hay que sentirlo, disfrutarlo, vivirlo con toda la intensidad y con mayor libertad de la que nos dota el pensamiento. Nada puede poner barreras al cariño, al deseo, a la ternura o a la pasión. Porque lo único que puede parar esos sentimientos es la extinción de aquel que los engloba todos. La extinción del amor. Por todo esto, porque no tiene nada de malo querer a quién tú quieras, porque el amor no entiende de rechazo social ni juega a esconderse de la gente. Por esto contesto a mi compañero de mesa con una sola frase que intenta resumir la intención principal de mi escrito: Quiere y deja querer. María Hernández Santos


El fin de la “Obamanía”...

...¿O NO?

Cosmopolitan

Los Juegos Olímpicos del año 2016 se celebrarán en Río de Janeiro, en el sudamericano Brasil, no en Tokio, una de las sedes que menos posibilidades tenía al celebrarse en 2008 unos juegos en Asia. Tampoco fue elegida Madrid, supuestamete debido a la elección de Lodres 2012. Pero ¿qué pasa con Chicago? Los Juegos Olímpicos no se celebraban en América del Norte desde Atlanta 96. Contaba con ese factor a favor y con otro más significativo, elegido el 4 de noviembre de 2008: Barack Hussein Obama. El talismán del planeta, el hombre que nos va a sacar de la crisis, el hombre que va a traer la paz mundial. Por así decirlo el hombre que, a donde va, arrasa. Con todos estos requisitos era obvio que su presencia en Copenhague (donde se elegía la ciudad olímpica) iba a ser determinante para la elección de la sede de los Juegos Olímpicos en el año 2016. Pero faltó algo para que Chicago fuese eliminada a las prime-ras de turno, ya que partía como favorita. Quizás haya sido por la poca implicación de Obama, que llegó a Copenhague, dio su discurso y se fue nada más terminarlo. No se quedó a ver como la ciudad que lo vio nacer salía eliminada en la primera ronda. Esta imagen daría la vuelta al mundo. Al día siguiente los titulares de los periódicos abrían así:

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FRACASO DE OBAMA EN SU INTENTO DE LLEVAR LAS OLIMPIADAS A SU CIUDAD DE ORIGEN. Ante esto, me pregunto: ¿ha sido verdaderamente un fracaso de Obama? ¿O quizás un fracaso de la candidatura de Chicago 2016, que no supo llegar a la altura de sus competidoras? La simple presencia de Obama no les garantizaría unas Olimpiadas, ya que para entonces él ya no será presidente. Pero volviendo a la lectura de los resultados de la reunión del COI, la no elección de Chicago podría perjudicarle, sobre todo en la aprobación de su ya conocida reforma sanitaria. Con todos estos problemas solo nos cabe una pregunta: ¿estamos ante el fin de la Obamanía, si me permiten el término?


Cosmopolitan Personalmente creo que se está exagerando mucho con ese tema, ya que es un asunto donde el propio presidente estadounidense no se ha involucrado hasta la saciedad. Si que cabría decir que ha sido un fracaso si la reforma sanitaria no se aprobase. Ahora se le hace entrega de un premio Nobel, dotado con una elevada suma de dinero. Se le ha dado el Nobel de la Paz a una persona que ha sido elegida presidente de un país hace casi un año y que precisamente hace más de un año era un completo desconocido. Con este resultado el jurado del premio está diciendo que cualquier persona en el mundo, yo o un lector de este artículo, podríamos ser los beneficiarios del Nobel de la Paz por nada. Pero argumentan que el premio se lo dan por lo que va a hacer. Yo me pregunto una cosa, ¿y si no hace nada? ¿Y si Obama resulta ser un autentico fraude? ¿Quién se hará responsable de los miles de millones que se invirtieron en la ‘’esperanza del planeta’’? ¿No hemos sido bastante rápidos en dar reconocimientos por nada? Si nos damos cuenta Obama ni ha detenido la guerra de Irak, ni la de Afganistán (al contrario ha resurgido la insurgencia) ni ha conseguido la paz entre israelíes y palestinos…

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No es que Obama se tenga que encargar de todo eso, pero se le ha dado por ello o porque lo va a hacer. Para la candidatura de los premios Nobel de la Paz hay muchas personas e instituciones. Leí la semana pasada en Internet que se barajó la Fundación Vicente Ferrer. Esa institución sí que ha hecho algo por lo demás. ¿Por qué no se le ha dado el Nobel a la fundación Ferrer? No entiendo las razones del jurado. Es como si se le hubiese dado el Nobel a Bush en el año 2000 por los méritos futuros, es decir, las guerras de Irak y Afganistán y Guantánamo. Aldo Gómez Caeiro


LA LÁGRIMA QUE NO QUERÍA APRENDER A OLVIDAR José Manuel Parra Aguilar

Con mala uva

No era una noche de verano, con estrellas fugaces surcando un cielo aterciopelado, iluminado bajo una luna grande y brillante. Tampoco había Torre Eiffel, ni un mayordomo que nos sirviera la comida ante una multitud que nos mirara expectante. Tan solo estábamos tú y yo, algo de comida rápida y una ciudad italiana que, bajo las luces de sus habitantes, ni sospechaba que dos intrusos la vigilaban desde el punto más alto del lugar. - Hace una bonita noche-dijiste. Y yo pensé que era más que bonita. Tú, como siempre, sonriente, con una gran melena oscura que te tapaba parte de esos ojos castaños que tiempo atrás ya me habían cautivado, tranquila, serena, como si no supieras lo que te esperaba. Yo, nervioso, sin poder dejar de mirarte, me sentía pequeño a tu lado. Siempre me he sentido así, pero esa noche creía que una pequeña hormiga podría pisarme. Tenías ese poder, ese “algo” que me incitaba a hacer locuras a tu lado, ese poder que lo borraba todo de mi mente y sólo te dejaba a ti. ¿Qué más daba si tenía otras obligaciones? Estaba contigo y eso era lo que a mí me importaba.

Empezamos como siempre, tonteando, riéndonos juntos a carcajadas por cualquier tontería. No teníamos alcohol y nada hizo que echáramos en falta su presencia, porque nosotros mismos éramos la droga que necesitábamos para ser felices. Siempre hemos tenido “feeling”, ese “kid” que nos hacía únicos e irrepetibles. Y allí estábamos, tú y yo, en mitad de la noche, yo intentando acercarme, tú intentando evitar algo que sabías que no tenía vuelta atrás. De repente, te cogí en brazos en un impulso instantáneo para evitar que siguieras haciéndome cosquillas en la parte de los pies. - ¡Suéltame!-exclamaste con la cara más seria que fuiste capaz de poner, en la cual se me antojó entrever una sonrisa. Yo no dije nada, únicamente me quede mirando a aquel rostro alegre que le daba esa pizca de ilusión que faltaba en mi vida. No sé cuánto tiempo estuvimos así, quizás segundos, quizás meses, no logro recordarlo, sólo sé que en algún momento de ese largo silencio dije:


Con mala uva - Beth, me quiero morir - ¿Por qué?-preguntaste, alarmada - Sí, tenemos que morir algún día, mejor morir contigo en mis brazos. La quería, la quería con toda la fuerza de mi alma pero aún después de tanto tiempo no logro comprender porque dije eso, cómo fui capaz de hacerlo siendo conocedor de mi timidez. Quizás fue un ángel que me poseyó durante esa milésima de segundo, o quizás el demonio, que quería que me pasara lo que pasó, no lo sé. Ella se sonrojó y yo me quedé mirándola a los ojos, acercándome aún más a ella, como si sus labios fueran un imán para mi boca. Uno nunca olvida el primer amor, el primer beso, pero es que aunque quisiera no lo podría olvidar. Tú y yo, el sabor de tu boca y bajo nosotros, una ciudad dormida que parecía felicitarnos con el insólito silencio que nos proporcionaba. Han pasado treinta años. El Coliseo ya no mira de forma intuitiva en busca de intrusos como miraba aquella noche porque fue destruido durante la III Guerra Mundial, la comida rápida brilla por su ausencia y el cielo se ve más despejado que nunca, pero a mí, por alguna extraña razón, me parece que todo sigue igual que como estaba aquella noche de marzo, todo menos tú. Ya de madrugada, sentado en la hierba, miro a una ciudad que parece preguntar qué fue de ti, porque no volviste conmigo a aquel lugar donde un día prometimos regresar. Por algo que no llego a entender, todavía te recuerdo. Después de tanto tiempo, me sigo preguntando que hice mal, porque sólo duramos un mes y porque cuando acabó el curso del momento nunca nos volvimos a ver. Y mientras tanto, mientras pienso en el pasado, en ti, en mí, una lágrima cae silenciosa por mi rostro, húmeda y caliente a su vez, destrozando cada poro que encuentra a su paso, gritando en silencio por qué aún te sigo queriendo.


Trotamundos

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Trotamundos

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zonte nunca es suficiente...

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Interraíl, I-N-T-E-R-R-A-Í-L, la lengua emprende un delicioso viaje paladar abajo hasta dar un golpe en la base de los dientes. Interraíl, la más loca manera -y la única que conozco- de aprender a decir “te quiero” y “cerveza” -por este orden- en muchos idiomas; el más dulce modo de comprender que a Europa no la une una moneda única ni una bandera sino un tren, el tren de un sueño: el de llegar cada vez más lejos. Porque cuando al fin te das cuenta de que con el horizonte no tienes suficiente, de que no te basta con llegar adonde creíste que nunca podrías llegar, entonces y sólo entonces, has empezado tu primer Interraíl, ese viaje único que te cambiará la vida. Desde Londres hasta Estambul, pasando por Amsterdam, Münich, Berna, Belgrado, Sarajevo o Roma... la lista se extiende. 23 ciudades de 13 países, 45 días, 5789 kilómetros de vías férreas. Si quieres conoer un poco más sobre esta loca manera de conocer lo que más allá de tus narices y enamorarte de ello, éste es tu sitio. Cada mes, una ciudad. Cada mes, un recuerdo. Cada mes, una promesa: la promesa de que no habrás vivido hasta que líes el petate, te lo cuelgues al hombro y te marches por esas Europas a preocupar a tu madre, a comerte el mundo. ¡INTERRAÍL, SIEMPRE INTERRAÍL! Ingeniar(se) Nacer Tantear Enamorar(se) Reencontrar(se) Reinventar(se) Aventurar(se) Ilusión(arse) Liberar(se)

tRoTaMUNdos

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Hace tan sólo unas semanas, nuestra capital se llevó el chasco de no ser designada como sede los Juegos Olímpicos de 2016. Tras toda la ilusión puesta en esta candidatura y observando que ya es la tercera vez que nos pasa, quizá habría que buscarle alguna explicación. Si bien es verdad, la primera candidatura madrileña de 1972 no fue igual que las dos últimas. En ella, no se puso tanto tesón, sino que fue mucho más improvisada y dentro del panorama franquista en el que todavía vivía nuestro país lo normal era que no nos escogieran. Mucho más, ya que había demasiados intereses políticos, había detractores dentro de la propia candidatura, otros preferían a Barcelona, no quería darse a conocer al mundo… Y claro no fuimos los escogidos. La aventura olímpica de Madrid comenzó mal. Para 2012, se pensó que era buen momento para que por fin Madrid dejara de ser la única gran capital europea sin organizar unos JJ.OO. En ese momento, se emprendió una gran campaña a favor de las Olimpiadas, se llevó a cabo una gran inversión, se consiguió movilizar a la población, se unieron en torno a la causa grandes personajes de todos los ámbitos… pero aún así esta vez tampoco se pudo conseguir.

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Madrid fue la tercera en liza debido sobre todo a las dudas propuestas por Alberto de Mónaco en el periodo de preguntas sobre la seguridad ante el terrorismo. Además, la gran competencia ejercida por otras dos grandes urbes europeas como París o Londres, finalmente la elegida, también tuvieron que ver. Y así hasta llegar a septiembre de 2009, cuando de nuevo nos hemos quedado a las puertas, esta vez más cerca que nunca. Por instalaciones, por apoyo popular, por esfuerzo político, por seguridad y por múltiples razones más Madrid era la ciudad más preparada de todas. El 90% de la población quería los JJ.OO aquí, la infraestructura está ya casi terminada, el deporte español ha manifestado por todo el mundo su deseo de unos Juegos y además lo ha hecho con grandes resultados, pero de nuevo la suerte olímpica le ha sido esquiva a Madrid. Esta vez ha sido Río de Janeiro quien le ha ganado la partida. Las causas han sido principalmente la ley no escrita de rotación de continentes, por la que no se repiten dos JJ.OO seguidos en el mismo continente y que los de 2016 sean los primeros Juegos que se celebren en Sudamérica. Algunos hablan ya de Madrid 2020. Puede que sea de verdad el momento adecuado. Los Juegos podrían volver a Europa y Madrid lleva mucho adelantado, pero la pregunta está ahora en si alguna vez saldrá bien el enlace entre Madrid y unos Juegos Olímpicos. Jesús Tudela

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El Plumilla

La consulta

C

on su permiso –dijo el hombre al tiempo que vertía sin demasiados miramientos el contenido de una botella de whisky dentro de un vaso–.

Tras dar varios sorbos a la bebida, miró en derredor. Se encontraban en una habitación pequeña, de blancas paredes que contrastaban con el negro y marrón de los muebles. Una ventana situada en la parte opuesta de la estancia era la única vía por la que la luz podía, a duras penas, colarse. Un escritorio, varias sillas y un diván eran todo el mobiliario existente en el lugar. Después de cerciorarse de que la puerta estaba cerrada, el hombre se dirigió a la mujer que descansaba sentada en una de las sillas. –¿Sabe? Hoy he aprendido muchas cosas. Hay experiencias que enseñan bastante a la persona que las recibe, y creo que esta es una de ellas. Hasta hace muy poco apenas lograba entender a esta sociedad en que vivimos. Diariamente se comenten innumerables asesinatos, tanto en los países que muchos denominan “desarrollados” como en las decenas de guerras y conflictos que hoy en día arrasan vidas como si éstas estuviesen exentas de valor. Para serle sincero, no alcanzo a comprenderlo. Pero ahora al menos puedo entender un poco mejor el odio humano. Ya sabe de lo que le hablo, esa... enfermedad que parece inocua siempre y cuando se mantenga a raya, pero que se muestra atroz y terriblemente destructiva cuando no hay nadie que la controle. El hombre paró de hablar unos segundos y bebió del licor que tenía entre sus manos. Luego tosió repetidas veces y continuó explicándose. –Hace un momento acabo de referirme a la maldad del hombre como una enfermedad. Estaría bien que lo fuera, ¿se imagina?

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El Plumilla Incluso puedo imaginar ya las portadas de todos los periódicos: “Encontrado el gen que hace que actuemos de forma violentamente irracional: gran avance de la ciencia que nos permite explicar el por qué una cantidad ingente de seres humanos muere al día por desnutrición, asesinatos o guerras”. Estaría bien, ¿verdad? Seguro que tranquilizaría a muchos. Pero no a mí. Esa “enfermedad” de la que le hablo es la que nos lleva, y me incluyo, a robar el alimento de los hijos de los más débiles para que tu propia prole se hinche hasta hartarse. “¿Qué mas da unas muertes más? Son solo almas en pena que vagan por esta existencia insípida, esperando encontrar una muerte lo menos dolorosa posible”. Eso es seguro lo que se le pasa por la cabeza a un piloto en el momento de pulsar el botón que liberará las bombas que caerán sobre cuantos inocentes hallan tenido la mala fortuna de estar en el lugar equivocado en el momento erróneo. “Eran órdenes, y yo sólo las cumplía”, te dirán cuando vuelvan a su país, en el momento en que un superior le entregue una medalla al valor. ¡Al valor!. Es ha esto a lo que nos ha llevado el patriotismo y la insensibilidad. Si matas a un pobre desgraciado en España, por ejemplo, eres un asesino, un monstruo ante los ojos de la sociedad. Pero si matas a cien mil hombres, mujeres y niños en un país de Oriente Medio eres un héroe, el modelo de persona al que todo el mundo aspira. Lo mismo ocurre en todas las naciones “civilizadas y justas” de Europa y América del Norte. Pero no solo cuando hay muertes de por medio se deja ver la crueldad sin sentido característica de los humanos. Un policía, tras detener a un hambriento mendigo que ha robado en un supermercado, también se defenderá, pero esta vez alegando que es la ley la que actúa. Y teóricamente dicha ley es justa. En eso, en cierta manera, estoy de acuerdo. El problema no estriba en el poder legislativo: simplemente no habrá leyes justas hasta que no halla hombres justos. El hombre hizo una nueva pausa. Apuró ávidamente el whisky que le quedaba en el vaso y miró a su interlocutora, que clavaba sus grandes ojos azules en los de él. “¿Qué se le estará pasando en este momento por la cabeza, al oírme hablar de guerras y justicia”, se preguntó el hombre.

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El Plumilla –Si me disculpa, me serviré otro vaso. Estoy realmente sediento – dijo mientras volcaba nuevamente la botella sobre el recipiente de cristal–. Creo que debería permitir a sus pacientes beber o fumar mientras le hablan, ya que relaja mucho. Siguiendo con lo nuestro, he de mencionar los múltiples cambios que sufre la sociedad cada día, cada hora, cada minuto. Lo que ayer estaba de moda hoy es un trasto inservible. Así funciona el mundo, supongo. Sin ir más lejos, la última vez que vine a visitarla esa silla sobre la que está sentada era azul, y no roja. Veo que usted es de aquellas personas que cambian el color de las cosas cuando les sucede algo –una risa vasta e irónica le salió de la garganta, prolongándose durante varios segundos para acabar planeando sobre la estancia hasta que al fin el hombre rompió el silencio–. ¿Es en realidad el ser humano capaz de vencer a ese impulso que lo diferencia negativamente de los animales? En esa cuestión me confieso un tanto filántropo. Es cierto que, aunque críes a un bebé desde que nace para que sea bueno con los demás y no haga el mal, el niño en que se convertirá no podrá evitar cometer malas acciones. Lo reconozco. Sin embargo, cualquier persona que pueda considerarse como tal tiene no sólo la capacidad, sino también el deber de luchar contra su ego y su avaricia, aunque eso suponga destruir al mismo tiempo sus propios intereses, que en último termino no tienen razón de ser. Hablando de los “intereses” de cada persona, he de decirle, y no me enorgullezco de ello, que no creo que ninguno de los que usted o cualquier hombre pueda esgrimir para defender sus malas acciones tenga fundamento alguno. ¿Es acaso lógico crear una empresa invirtiendo dinero para obtener más dinero que invertir, ya sea en otra empresa o en lo que nos han hecho creer que es “calidad de vida”? Dicha calidad de vida se basa en la obtención de artículos o servicios innecesarios, que nos prometen la felicidad pero que no nos traen más que desgracias y temores.

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La única explicación que le encuentro a esto es el mal propio del ser humano: creas una empresa para demostrar, conforme vaya creciendo, que eres mejor que el resto, que estás por encima de ellos, cuando


El Plumilla es justo al revés. Un adinerado accionista de la bolsa, por ejemplo, se gasta cinco millones de euros en una joya que su amante lucirá en una fiesta a la que acudirán las más altas esferas del país, pero me juego la vida a que no tendrá valor para mirar a la cara del harapiento niño que recoge las migas tiradas para las palomas delante de la joyería mientras se arrebuja contra la pared en un vano intento de que el frío de enero no lo mate en pocos días... El hombre paró de hablar y miró el vaso que descansaba entre sus manos, medio vacío. “O medio lleno”, pensó, mientras recordaba el juego lingüístico que según muchos permitía conocer el optimismo o pesimismo de una persona. Dejando de lado tales pensamientos, bebió rápidamente todo lo que restaba de aquel líquido con alto contenido en alcohol al que se había aficionado con tan sólo doce años. –No pretendo robarle mucho más tiempo, por lo que iré terminando con lo que quería decirle, aquello que me ha hecho despertarle a las tres de la mañana. Como he mencionado hace un rato, la experiencia que hoy he vivido me ha cambiado, no sé si para bien o para mal, pero lo ha hecho. Y ha usted también, supongo –otra sonora carcajada retumbó en la estancia–. Lo siento, no quería faltarle al respeto. No me mire así, solo intento crear una atmósfera de cinismo para que ambos olvidemos lo que ha ocurrido. De repente el hombre se irguió al ver luces rojas y azules a través del cristal de la ventana, que daban vueltas, presagio de un destino del que no podía escapar. –No sé porqué el ser humano es así, tan oscuro de alma. Ni creo que llegue a saberlo nunca –el hombre hizo ademán de sentarse sobre el diván, pero no pudo evitar una exclamación de sorpresa cuando notó algo bajo él–. ¡Vaya, con tanta charla ya ni recordaba dónde la había dejado! -. El hombre alzó el objeto, que brilló al incidir sobre él la luz bicolor que se filtraba a través de las cortinas. El cañón estaba un poco sucio y sin duda tenía decenas de huellas dactilares, todas de distintas personas, pero era el único arma que había podido conseguir con los quinientos míseros euros que ganaba al mes.

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El Plumilla –Tendrán que limpiar esto después de que me vaya –dijo al tiempo que paseaba su vista por el charco rojo a los pies de la mujer y las múltiples manchas que adornaban la pared, tras ésta–. Tengo que decirle que ha sido una de las sesiones más constructivas para mí. Y también que me ha resultado extraño verla sin tomar notas en su habitual carpeta negra. Aun así, quiero darle las gracias. La muerte, que no es más que la representación más clara de la maldad humana, asustaría a muchos. Pero usted ha estado firme hoy escuchándome hablar de ella, incluso cuando ha participado activamente. Le doy las gracias por todo –al decir esto, el hombre estrechó fuertemente las manos de su interlocutora, que cayeron, muertas, al ser soltadas–. ¿Sabe? Tal vez la acompañe hoy al lugar adonde ha ido. No sé si podré vivir sin libertad, tal vez me suicide ante la cara atónita de todas esas personas –el hombre señaló hacia la ventana–. Sin duda dirán que soy un asesino, pero será porque no se han mirado en una espejo, juzgando su alma. Bueno, tengo que dejarla. Hasta luego...

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Francisco Reina Milán.


El Plumilla

Frente a tu beldad postrado he caído Frente a tu beldad postrado he caído, Pretendo alzarme en arcana entereza, Mas entre sollozos y algún bramido Viene a vencerme la impía tristeza.

Dame una palabra, un gesto, una nada Que me regale color y mil vidas, Vidas que guardar a sangre y espada, Vidas que creo falsas y perdidas.

Mil vidas, fantasías e invenciones, Mil besos rotos, mil soles sin danza, Mil anhelos roncos, mil maldiciones, Amores mil y ninguna esperanza. FRM

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Especial Cine “Pablo, grábalo todo... por tu puta madre” Así dice la famosa frase de la reportera protagonista de la primera película de [REC]. Ángela Vidal (Manuela Velasco) y su cámara, Pablo, están realizando un reportaje en una estación de bomberos, cuando les acompañan a lo que parecía un incidente rutinario, y que convertirá sus vidas en un infierno del que ya no podrán escapar. Al quedar atrapados en el interior de un edificio donde se expande un virus letal que convierte en zombis a todos sus vecinos, la misión de Ángela y Manu es grabar todo lo que ocurra y salir de allí con vida. Los directores, Jaume Balagueró y Paco Plaza, querían crear la pesadilla más verosímil posible, por lo que optaron por presentarnos el thriller como un reportaje de televisión, donde el terror pasa ante nuestros ojos a tiempo real, de manera que el público se vea sumergido en la trama como un protagonista más. De este ambicioso proyecto, estrenado el 23 de noviembre de 2007, nace la secuela [REC]2, que llegó a la gran pantalla el pasado 2 de octubre. Esta segunda entrega arranca setenta minutos despúes de la finalización de su antecesora. Un comando de GEO entra en el edificio para controlar la situación, junto con un supuesto enviado del Ministerio de Sanidad. A su vez, tres jóvenes en busca de un poco de acción consiguen colarse cámara en mano, sin saber los horrores que allí se esconden. En muchas ocasiones, la película nos sorprenderá con su estética, similar a los videojuegos First Personal Shoot, arrastrádonos a la más completa tensión con el modo infrarrojo de la cámara de Ángela y obligándonos a interactuar con las múltiples cámaras del equipo de los GEO.

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Especial Cine Ambas películas están intrínsecamente relacionadas: se continúa explícitamente con cierto contenido de la primera entrega, como el escenario, la continuidad espacio-tiempo y algún que otro personaje. Sin embargo, el guión de esta segunda entrega va mucho más allá de la típica historia de virus y zombis, para caer en el tópico del diablo, las posesiones y los exorcismos. Si la trama se les fue de las manos a los guionistas o si nos están preparando para algo grande, no lo sabemos. Quizás es que no tenían más vías de escape para una película con tan poca miga argumental, limitada a las cuatro paredes de un complejo de pisos, o que las películas de exorcistas, que ya parecían volver a decaer, todavía siguen presentes y con toda su fuerza. Según palabras de los directores, “REC 2 se debe a los espectadores que le insuflaron la vida a su antecesora. A su entusiasmo y su imaginación. De algún modo, son ellos quienes la han creado. La culpa es de ellos”.

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Especial Cine

Entrevista a Jaume Balagueró y Paco Plaza

Sabiendo que la obra maestra de los directores Jaume Balagueró y Paco Plaza comparte nombre con nuestra revista, pues decidimos que no habría nada mejor para abrir este primer número que una entrevista a los padres de nuestra tocaya, [REC], y su secuela [REC]2. Aprovechando su visita a la Universidad con motivo del “Cinefórum”, colaborando con Canal+, en el cual proyectaron [REC]2 en el Aula Magna de Getafe, les hicimos unas preguntas...

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Especial Cine

[Requistas]: Bueno... para comenzar, nos preguntábamos porqué os decidisteis por el terror y no por las comedias románticas. Jaume Balagueró: La clave de todo es que Paco y yo encajamos muy bien haciendo lo que hacemos, que no es tan solo terror, sino que creo que se nos da la imaginación, la fantasía, que es mucho más que los sustos. Paco Plaza: Por ahora no hemos renunciado aún a las comedias románticas... (risas), pero creo que se nos da mejor el terror. Sinceramente, nos sentimos atraídos por el rollo este de muertos, zombies, y eso. R: ¿Y por dónde empezasteis? Contadnos vuestros orígenes como directores. J: Bueno, nosotros empezamos con los cortos. Vamos, cogía una cámara con mis amigos, grabábamos, y luego yo iluminaba, hacía los efectos especiales y dirigía, montaba en mi casa, en el ordenador de mi habitación... P: Pero bueno, el crecer en este mundillo nos ayudó a conocer gente. Así, por ejemplo, conocí a Jaume... (miradas y risas). Además, al llegar al complejo mundo del cine, nos ayudó a comprender mucho mejor los pasos que se seguían y el trabajo que desempeñaban los demás. Cuando teníamos que hablar con el editor, sabíamos lo que tenía que hacer, y eso como director, ayuda. Nos hace unos jefes más comprensivos (risas).

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Especial Cine R: [REC] y [REC]2 es el fruto de vuestra colaboración juntos... ¿sabíais que ibais a triunfar? J: Bueno, la mezcla Paco-Jaume ya había funcionado antes... habíamos hecho un trabajo juntos, “Operación Triunfo”, y contábamos con la certeza de que trabajando juntos nos íbamos a reír mucho e íbamos a disfrutar. Aquella vez, para la peli de Operación Triunfo, nos montábamos en el autobús con los chicos, y, aunque no coincidíamos siempre, cuando estábamos juntos era una auténtica fiesta. P: De hecho, cuando teníamos que estar montando, escribiendo el guión y trabajando con [REC], nos pasábamos las horas en Youtube mirando cortos y bebiendo cerveza... (risas). R : El final de [REC]2 nos ha dejado intrigados... ¿no nos estaréis preparando para [REC]3? J: No, no tenemos pensado realmente hacer una tercera parte, pues ya no tendría mucho sentido... aunque sería interesante ver cómo continúa Ángela al abandonar el edificio...

P: Bueno, siendo honestos, tampoco teníamos pensado hacer una secuela para [REC], y aquí estamos ahora... quién sabe. Pero por ahora no tenemos nada pensado. Es más, yo estoy ya trabajando en una nueva película, en la que voy a echar mucho de menos trabajar con Jaume.

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Especial Cine R: ¿Vais a aprovechar el tirón que están dando en la actualidad las pelis de vampiros? J: Que te conteste Paco, que le gusta más el tema... P: Sí... a mí me encantan los vampiros. He rodado películas sobre momias, zombies, brujas... Me faltan los vampiros. Es mi espinita clavada en el costado. Sé que tarde o temprano acabaré haciendo una peli de vampiros. Me encantaría.

R: ¿Y cómo os ha sentado este subidón? ¿Sabíais que [REC] iba a tener un efecto como el que ha tenido? J: Bueno, nosotros no pensábamos que iba a salir tan bien. Una película con este formato, de un presupuesto tan reducido... Se hizo precisamente por eso: por ser tan barata. Si no, no creo que hubiese salido. Una película en tiempo real, sin montaje ni edición era algo completamente nuevo. P: No creíamos ni que se fuera a estrenar. Nos encerramos en un edificio a grabar, ahí, entre amigos. En ese aspecto se mantuvo mucho el espíritu de los cortos. Todo fue muy experimental, muy divertido, una travesura nuestra. Y en la película se nota que hemos trabajado sin presiones. La falta de ambición se percibe en la película. Se nota esa frescura. Fue toda una sorpresa cómo gustó.

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Especial Cine R: ¿Qué póster tenéis colgando en las paredes de la habitación? J: (Risas) Yo tengo un póster de Ana Obregón... (más risas). No, en serio, había un póster de ella en una tienda cerca de mi casa que me gustaba mucho. Mi padre lo sabía y cuando lo retiraron de la tienda, lo pidió para mí. P: Yo tengo un par de pósters de grupos de música, tengo uno de Pink Floyd y eso, pero más que nada, por valor cromático... me pegaban los colores con la habitación, simplemente.

R: En vuestra película se transmite la sensación de que no hay nada preparado. Parece que está todo improvisado. J: Realmente, eso es lo que intentábamos conseguir. Pero detrás de esa apariencia de improvisación, hay horas y horas de ensayo. Normalmente, ensayábamos durante todo el día, hasta la hora de la cena, y rodábamos de noche. Sobre todo, era cuestión de ensayar los movimientos que realizaban los actores, y el propio cámara detrás. P: Me quedo con una anécdota muy divertida, en la que, cuando estábamos rodando, uno de los actores pasó al lado de una repisa llena de cosas. Todo se cayó al suelo, haciendo un estrépito tremendo, y todos los demás actores se sobresaltaron. Curiosamente, fue la escena que nos quedamos para el montaje. Hablando del tema, dejábamos mucho espacio a los actores para que improvisaran. De hecho, muchas veces escogíamos a un actor, sólo a uno, y le decíamos que cambiase en esto o aquello su guión, y les decíamos al resto de los actores que siguieran actuando, da igual lo que pasase.

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Especial Cine R: Bueno... no hemos podido notar un ligero cambio en la línea argumental. Hemos pasado de una historia de virus y zombies a un thriller de exorcismos. ¿Se debe a algo en especial? J: A ver, al final de la primera película ya habíamos destapado el pastel. Se sugería el hecho de que una niña que presentaba signos de posesión era el centro de todo el virus. P: Por lo tanto, creemos que la secuela no se podía llevar por otro camino.

R: Una última pregunta. Como bien os habréis percatado, somos jóvenes periodistas y nuestra revista se llama REC, Revista de Estudiantes en Crisis... Así que, os preguntamos: en el caso de que nos encontraramos en medio de un virus que transforma a la gente en zombies, y nos encerraran... ¿Qué deberíamos hacer? P: Jaume, díselo tú. J: Grábalo todo... por tu puta madre.

Paco Plaza y Jaume Balagueró con miembros del equipo de redacción


Haz PERICOM

Poetas Urbanos

Un día estaba pensando Qué carrera estudiar Aquí en la Carlos III Hay una gran variedad. Pero entre todos los grados Hay uno muy especial, Compuesto por Periodismo Y técnica audiovisual.

Y un elevado historial De paranoias, No voy de coña Ya lo verás! Se tiene un derecho de imagen violado Un demandante, un acusado, Un tribunal y un abogado ¡Proceso judicial! Si no hay demanda, si no hay oferta, No hay equilibrio, ya no hay más venta, No habrá mejora de la eficiencia ¡Ni rentabilidad!

Haz PERICOM Haz PERICOM Ven a esta escuela si es verdadera tu vocación. (Instrumental) Te vas a inflar a trabajar Dicen que es “cortar y pegar” Haz PERICOM Pero no veas Haz PERICOM Cuántas tareas Tienes también búsqueda y uso de información. ¡A realizar! Y al igual que con lo demás Tendrás que rentabilizar Te servirá para el cine, Tu escaso tiempo Para la televisión. En detrimento También para prensa escrita, ¡De disfrutar! Todo es comunicación. Es un tormento Y ciertas asignaturas Pero el lamento No tienen nada que ver, ¡No servirá! Es lo que tiene 1º Si eres paciente serás oyente Nos tendremos que joder. Y si no, pasarás de la gente Acabarás del todo demente Haz PERICOM ¡Haz PERICOM! Haz PERICOM Son 5 años, (Música: Bajo el mar, La Sirenita) Pero no importa, No es un tostón. Cristina Da Silva Tendrás cultura general

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historia a freír espárragos. Economía será tranquila y las posibilidades de que no des TCM son altas debido a la influencia de Saturno con Urano.

La piton is a Periodismo y Comunicación Audiovisual Tendréis una semana dura. No te relajes mucho y estudia todos los días un poco, prestando especial atención a derecho porque puede que en la práctica te encuentres con una desagradable sorpresa que no te haga mucha gracia. Los astros indican que la profesora de Principios de Economía seguirá con el mismo ritmo de clase y será mejor que no asistas a TCM porque las posibilidades de quedarse dormido son altas según me informa Marte. Periodismo Tranquilo. Relaja. Esta semana puedes tomarte un breve descanso por lo que me ha dicho Venus, así que vete a dar una vuelta y manda los apuntes de

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Comunicación Audiovisual Esta semana mejor no te levantes porque tendrás la misma suerte que Madrid 2016. Te pillarás un dedo con la puerta, te echarán de clase y tendrás que recitar una poesía de forma inesperada delante de toda una clase en Técnicas de Expresión Oral y escrita ADE El país seguirá en crisis y las empresas no dan pie con bola así que tampoco le des muchas vueltas a la cabeza. Aún así, los profesores no entienden de esto y te pondrán contra las cuerdas por lo que tienes que abrir bien los ojos. Yo que tú le daría un fuerte repaso a derecho civil no vaya a ser que se te adelanten las Navidades y los Reyes Magos te regalen algo demasiado pronto. Derecho Por razones desconocidas el profesor de derecho romano se perderá toda una semana de clase así que disfruta de tu tiempo libre pues todavía no han llegado la época de


hincar los codos. Las clases serán lentas, dolorosa y profundas como una muerte en la que te clavan un puñal entre pecho y espada. Parecerá como si alguien hubiera trucado el reloj así que yo te aconsejo que en esta semana no te lo pongas: ojos que no ven corazón que no siente

La pitonisa

Economía Sólo te voy a decir una cosa: mierda de semana. Los signos no presentan buenas vibraciones a tu favor, pues puede ser que Ciencias Políticas además de preguntarte en clase tenHoy va a ser tu día de suerte así que gas que salir a interpretar en público plantéate seriamente echar la quinie- algún fragmento de lección. la o presentarte para Presidente Documentación del Gobierno, ¿Te ha pasado alguna vez eso de que ya que estamos. buscas algo y encuentras de todo meTe pondrán un nos ese algo? Bueno pues ahí lo llediez en unas vas tómate una tila y tómatelo con actividades que calma porque vas a tener trabajo para ni si quiera has rato. Sin embargo, échale un vistazo hecho y el profesor que más odias se a todo lo que encuentres, puede resulcambiará por otro mucho mejor tar interesante. Quizás la respuesta a tus problemas esté en el mundo de los pinganillos y los micros. ADE y Derecho Consejo de vidente a estudiante: no José Manuel Parra Aguilar salgas de fiesta entre semana al menos estos cinco días. Las posibilidades de que llegues cansada a clase se acentuarán por la presencia de Urano y. a la profesora de derecho romano no le hará mucha gracia. también decirte que el/la profesor/a de matemáticas valora bastante las intervenciones así que te aconsejo que te comas la vergüenza e intervengas en clase.

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Vampiro Residente Capítulo 1: Novatadas No sabía qué demonios estaba haciendo allí, y no se me ocurría ninguna expresión ni blasfemia lo suficientemente contundente como para definirlo. Me había propuesto hacer una nueva carrera universitaria, Periodismo, una de mis ilusiones frustradas en mis doscientos años de existencia. Pero lo que no entendía es por qué tenía que instalarme en la residencia de estudiantes para ello. Es cierto que me había portado... bueno, mi comportamiento durante el último siglo había sido completamente inexcusable. Como me repetía mi madre continuamente, una cosa es ser un vampiro libertino, con una vidilla ajetreada, pero otra muy distinta es ir por ahí alimentándome a diestro y siniestro, dejando agujeros negros en los registros de la Seguridad Social. Por ello me habían enviado aquí. Recuerdo el terrible juicio que me mandó derecho a esta pocilga triangular poblada de comida viviente dividida en habitaciones dobles. -Víctor... sabemos que estás muy ilusionado en viajar a España a seguir estudiando. Llevas demasiado tiempo dando tumbos, hijo- mi padre me lanzó una mirada tierna, lo cual solo podía significar que se me venía encima la de Dios. -Al grano, padre. - Bueno, además de estudiar y aumentar tus vastos conocimientos...-y ahí venía la bomba, como si no lo conociera...-, podrías poner en práctica tu autocontrol a la hora de alimentarte. La copa de A+ que tenía en la mano casi se me cae mientras me atragantaba. -... ¡¿Qué?! -Te enviaremos a una residencia de estudiantes, donde tendrás que desen volverte como un humano más, alimentarte discretamente y llevar una vida normal. Recuerda, son las condiciones que nos impusieron para que no te cortaran tu bonita cabeza.

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Vampiro Residente Pataleé, me resistí, puse todas las objeciones posibles, pero no conseguí una mierda. Me metieron dentro de un avión (como si no pudiese ir por mi cuenta), donde me cepillé a una azafata, quiero decir, que me sirvió de almuerzo, dirección Madrid Barajas. Y aquí estoy ahora, después de cuarenta y cinco minutos encerrado en el Cercanías, con un calor increíble y gafas de sol, para que el sol no me moleste, ante la fachada de la residencia Fernando de los Ríos, en Getafe. Me la habían metido doblada... Arrastré mi maleta, con el aspecto de ir caminando hacia la horca, y entré ante lo que sería mi infierno personal los próximos meses, puede que años, si a mis benditos padres no se les pasaba la fiebre de haz-lo-que-a-mí-me-de-lagana. Y según entré, me encontré cara a cara con un muchacho de unos veinte años, alto y corpulento. Casi hubiese sido intimidatorio, si hubiese sido humano además de gilipollas, pero a mí solo me provocó un poco de apetito. Me miró como si fuera una especie de insecto al que hay que aplastar, y me soltó, sin el menor decoro: -Novato, preséntese. “Mira... que la vamos a liar parda como me siga hablando en ese tono...”, pensé con resentimiento. -Víctor- solté, casi gruñendo. El veterano, muy complacido por algo, comenzó a sonreír de forma lasciva. Me dieron ganas de empalarle en la farola que había frente a la entrada. -¿Aún no le han enseñado a presentarse? Esto no puede ser... Venga conmigo, novato. -Mira... no estoy de humor para ponerme a hacer gilipolleces... Pero pensé, qué demonios, a lo mejor me gano el cielo hoy mismo si me porto bien y me dejan marcharme. Así que le seguí. Pasé a un comedor lleno de mesas de madera por el cual entraba a raudales la luz del sol por las cristaleras del techo. Allí estaba reunido el mayor banquete que veía en semanas, así que me costó bastante centrarme.

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Vampiro Residente El veterano repugnante me señaló a un grupo de jóvenes, en una pose ridícula. Me quedé observando cómo se presentaban uno por uno, repitiéndome una y otra vez que esto no me podía estar pasando. Cuando el último acabó, me empujó (aunque no logró moverme un centímetro). Ayudé un poco y me subí a la mesa junto a los otros novatos, dejándome abajo el honor y la dignidad. -Se presenta ante sus... ejem... ilustrísimos veteranos el execrable novato Víctor, que va a fracasar en la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual...-rumié, con tono de odio... -¡Ey! ¡Otro pericom! –gritó un veterano con cara de imbécil. Se me acercó con paso firme y, con un ego insufrible, me empezó a dar la vara-. A ver, hay que arreglar esa definición... es “pinta, colorea, recorta y pega”. Y, por Dios, agárrese bien la entrepierna... ¿O no tiene usted nada que agarrar, novato? Tragué saliva entre los colmillos, apretando las mandíbulas con tal de no partirle el cuello con el dedo meñique y me callé la contestación sobre el tamaño de mis excelentes atributos vampíricos. Me esperaban unos meses muy largos...

Continuará...

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Palabras DE LA

Calle


s

A so las oy alguien P

osiblemente hayas tenido la desgracia de verme mientras doblabas fugazmente alguna esquina. O, a lo mejor, has sentido mi frío aliento en la nuca, al entrar en alguna boca de metro o te has sentido enojado por tropezarte conmigo en un frío y gris día de lluvia sobre los adoquines de Callao. Seguramente, cuando no estoy ni te acuerdas de mí pero... cuando me sientes cercano, no paras de maldecirme. Puede, incluso, que hayas reparado en mi presencia pues más de una vez te he mirado, buscado tus ojos, escuchado... Pero no, no creo que te hayas fijado en mí.

n día

soñé

ue soñaba...

q

40

U

[El Instituto Nacional de Estadística del 168 del Paseo de la Castellana lo sabe todo, lo cuenta todo. Sabe cuántos millones de euros se gastan los españoles en la bobo-loto y en la quiniela: 625,08 y cuántos miles de euripondios los endeudan: 13.039.257. Sin embargo, si uno llama y pregunta por el número de personas que malviven en cualquier esquina de Gran Vía y, de entre ese número espantoso, cuántos han vivido por siempre jamás para y por el arte, el Oráculo guarda silencio y, posiblemente, anote tu nombre y apellidos para la salvaguarda de uno de los órganos de la democracia: la indiferencia. Porque el arte -sin suerte y en la calle, el único que muchos han conocido y muchos conocerán- es morirte de frío.]

ueño dentr s o de o t r Un


n. En la calle...nadie.

Yo, sentado en cualquier lugar, en cualquier tiempo, he visto mucho, he oído mucho, he sufrido mucho. Pero todo tiene un precio y lo pago con gusto. Algunos me llaman miserable, otros, muerto de hambre. Pero no saben lo que dicen, porque no han conocido lo que yo. Si preguntas, te dirán que siempre voy de la mano de mi amigo Don Simón. Si insistes, te dirán que lo que hago no es más que una pura farsa. Un día, entré en la Ópera y pregunté, me pregunté, si aquel no debía ser mi lugar. Me echaron a patadas, como a un farsante. Los despedí cantando a pleno pulmón. Hubiera quedado feo decir otra cosa. Esa vez me llamaban Lucrecia. Los domingos, caminando por Gran Vía, te dirán que puedes casi que tropezarte conmigo, pisando mi alfombrada dignidad, a las puertas del Palacio del Libro y la Soberbia. Siempre me pregunto, regalando pedacitos de mi alma malescritos en pedazos de sueños rotos y mal compuestos, por qué la gente, si se deja tres pulmones allá dentro por la antología de un fulano al que nadie conoce, se empeña en robarme lo único que tengo. Tal vez porque no pueden creer que sea mi alma la que regalo, tal vez porque a lo que no pueden dar crédito es a que no les cueste tres riñones. Pero de algo que hay que comer que los sueños, sueños son y el arte, un bulto escurridizo y caprichoso, mendigo de la fama y la soberbia, lo superfluo y lo sublime, el hambre y el hastío a un mismo tiempo. Helarte, con h, es morirte de frío. El arte, sin h, es morirte de desencanto. Es un paso más allá del hambre. Pero la vida es sueño y, si algo tengo claro, es que de este sueño yo no quiero despertar. Cuando esto digo, esto pienso y estoy soy me llaman Curro, Curro el Poeta.

yo no quiero

ñ

o ro sueño... De este sue

despertar...


Entre letras

¡Panamá, Panamá!

Alberto Vázquez-Figueroa

Un magnate de los negocios, un grupo de terroristas de élite y una amenazadora bomba en el corazón de uno de los puntos clave de la economía mundial. Esto es lo que nos presenta el periodista y escritor tinerfeño Alberto VázquezFigueroa en una de sus novelas más trepidantes: ¡Panamá, Panamá!

El argumento no podría ser más contundente y atrayente: un adinerado hombre de negocios decide atentar contra la vía de comercio más importante del mundo, el Canal de Pa¡Panamá, Panamá! namá. Para ello contará con la ayuda de Alberto Vázquez-Figueroa un comando especialmente contratado Debolsillo para éste cometido, formado por los mejores 352 páginas pistoleros, zapadores, saboteadores y guerri1983 lleros del planeta. El objetivo no es volar las presas, sino chantajear al gobierno de los Estados Unidos de América para que paguen por salvar el Canal. Sin embargo la misión se complicará, pues los altos cargos estadounidenses no se mostrarán dispuestos a desembolsar el dinero sin antes presentar batalla; por otro lado, un grupo terrorista ajeno a la conspiración verá en ésta su oportunidad de llevar a cabo sus destructivos planes. Pese a todo, Aristófanes Panatas, el avieso y multimillonario hombre que ha tramado dicho atentado, es un individuo de recursos...

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Con la agilidad narrativa y la precisión de palabra que le caracterizan, Alberto Vázquez-Figueroa construye ésta vibrante novela que mantendrá al lector pegado al libro de principio a fin. Se irán entremezclando historias paralelas de amores idealizados, temores inciertos y deseos incumplidos, fortaleciendo aún más el hilo argumental, cuyo inesperado final de seguro sorprenderá y agradará al lector. Francisco Reina Milán


El fotomatón

o oye t a v o n re r, el un nomb a g e l de l sar urra. e s o c u c s o Al p rse sin sino se Javi... i i, o ice repet se d avi, Jav el apoy o n J s. s, que riño. de todo de tanto r a c Con je ime padre l pr na onser e c l e a l u E , tr uchos s encuen nrisa. Y da a de m o i s r alegr un ía g z en su d e v n U e e de lu ra s as d rayo soporífe simpátic tarde s poses ue así! la ig por o. ¡S p i t gran

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Homo

Alois Sandner Díaz

E

Tarjeti Tarjeticus Res

l Observatorio Nacional de Fauna y Antropología, ONFA, ha determinado que la del Homo Sapiens sapiens es una especie en peligro de extinción. “Los días de dominio del más grande de los homínidos llegan a su fin” - son las palabras del máximo exponente del ONFA. No es ni la gripe A ni la Z lo que terminará por acabar con el Hombre sabio sino una nueva especie de homínido, el Homo Tarjeti Tarjeticus. Desde hace algo más de una década una nueva peste comenzó a propagarse desde los laboratorios Despersonalising.com $.L. No se transmitía ni por el aire -tal y como llegaron a apuntar los más renombrados virólogos- ni tan siquiera por contacto directo entre las personas. Las ratas tampoco tenían nada que ver en el asunto. El fenómeno llegó a conocerse con un nombre, si bien algo críptico, extremadamente atractivo: “Tarjetización”. A la búsqueda de las complejas causas del fenómeno se lanzaron los más venerables estudiosos de la materia. Desde el nieto de Ana Botella hasta el Papa, todos tuvieron algo que añadir al cúmulo de opiniones absurdas, contradictorias y paradójicas con que quisieron definir un proceso que ha resultado ser más sencillo de lo que se pensaba en un primer momento. Primero, el sujeto -expuesto impotentemente al riesgo de infección, sin que quepa por su parte hacer nada para prevenirlo y por


© Feng Productions

extrañas razones aún sin determinar- siente un malestar general que luego va localizándose en la mano derecha (o izquierda, si se es zurdo). Cualquier noche, al acostarse, deberá despedirse de esa parte de su cuerpo, pues no volverá a verla. El infectado descubrirá -no sin cierta sorpresa- que en el lugar en que antes se encontraba su mano, se encuentra ahora un trozo de plástico de reducidas dimensiones extremadamente funcional. Aunque el primer desconcierto es comprensible, no se ha de dejar lugar al pánico: se trata de una ventaja evolutiva que beneficia, sobre todo, a la gran maquinaria del Estado. Segundo, muy pronto el infectado descubrirá las ventajas que le reporta esa extremidad plástica: ya no tendrá que dar ni los buenos días ni las buenas tardes. Incluso conseguirá erradicar del todo esa bárbara costumbre heredada de nuestros ancestros más primitivos: dar la mano y besar en las mejillas son gestos que ya sólo verá en los documentales de mal gusto y peor factura. Pues la tarjeta es un invento sensacional: es el colmo de la despersonalización. Atrás quedan viejas fórmulas de presentación y despedida. Un lector, una tarjeta y la buena vida estará a un ¡pip! de distancia. Tercero, está sobradamente demostrado que -tal y como han afirmado Zutano y Mengano- “la función crea al órgano.” Preciso es, pues, suponer que, una vez muerta la función, también muera el órgano. El infectado, con el transcurso del tiempo, notará cómo la Naturaleza habrá de obrar en su cuerpo, prescindiendo de tejidos innecesarios. Poco a poco, el tejido plástico irá devorando esas inútiles células de las que los primitivos decían que “eran la unidad de la vida” -Psé-.


El Criticón Pronto tendrá un brazo hecho de tarjetas. Al mes, una pierna tarjetizada. El último paso del proceso de tarjetización definitiva es fundamental: el infectado, asumiendo la máxima perfección posible, se hallará convertido en una tarjeta con patas (de esto último se ve que aún no se ha podido prescindir). De anticuado y engorroso Homo sapiens sapiens habrá pasado a ser un funcional Homo Tarjeti Tarjeticus en un proceso sencillo, gradual e indoloro. ¡Deteneos, Tarjetas! ¡Alto! Aún estamos a punto de remediarlo. Saca pecho, luce tu mejor sonrisa... tú, que pides la tarjeta. Y, al hacerlo, piensa que detrás de ese trozo de plástico de 5 cm de ancho por 3 cm de alto hay una persona que, como tú, llora, siente, sonríe y que, como tú, necesita que le sonríen, le hablen... ¡Alto! Tú, que entregas la tarjeta. ¡Aún estás a tiempo! Saca pecho, luce tu mejor sonrisa y, al hacerlo, piensa que delante de ese trozo de plástico infernal hay una persona que tiene que sonreír a otras veinte mil. Con estas sencillas recomendaciones conseguiremos, si no evitar, sí al menos frenar la propagación de lo que se ha convertido en una nueva pandemia. Se recuerda, además, que es obligatoria la notificación de casos sospechosos o probables de tarjetización.

© Zheng Productions

Homo homini sacra res/ Homo tarjeti tarjeticus res

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