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DON NELSON MAESTRO DE MAESTROS B’EASY, LA BICI LLEVADA A LAS MASAS DE LA CHILEAN WAY MIGUEL CARRASCO: LAS VIVENCIAS DE UN EX CORREDOR DE RUTA ME SAQUE LA RCTM: TRISTES RELATOS DE CAÍDAS

PORTADA

EL PEDALEO 2.0 STRAPS UNA MIRADA FEMENINA DE SCL


CONTE 1 2 4 18 32 38 48 2

PORTADA CONTENIDO ENBICIADOS: Arsenia & Ali

FRAMES: Bike Works by Vicente Saavedra

SANTIAGO BIKE: Cómic de Horacio lira

DON NELSON: Maestro de maestros

B’EASY: La bici llevada a las masas de la Chilean Way


ENIDO 58 64 74 80 90 96 99

MIGUEL CARRASCO: Las vivencias de un ex corredor de ruta

BIKE FRIENDLY: Lugares donde tú y tu bici son bienvenidos

ME SAQUÉ LA RCTM!: Tristes relatos de caídas

UNA MIRADA FEMENINA DE SCL EL PEDALEO 2.0: Straps REFLEXIONES: De un Umpa Lumpa navideño

AGRADECIMIENTOS

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ENBICIAD@S ArsĂŠnia & Ali

Fotos: Pablo Quiltro Valenzuela

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NOMBRE: Laura Alicia Claps Valenzuela. APODOS: Alienígena, Ali, Güeri, Güerita, Alien, Alinda, Pekitas, Clip, Lau, Alice in Wonderland. BICICLETA: Camiona (2.0) RECUENTO ANUAL DE CAÍDAS: 2 RECUENTO ANUAL PANNES: 0 HISTORIA DE LA CLETA: Una amiga se la compró en San Diego en 80 lucas. Nunca aprendió a manejarla, así que la puso a la venta en 50 luquitas. ¡Nadie la compró! Luego la bajó a 30 mil y ahí atiné altiro. En ese entonces era bien diferente: metalizada y no tan hermosa como ahora. Después de unos años la enshulé y quedó bellísima! ESPECIFICACIONES: Bici de paseo…eh… no tiene cambios. Tiene una campana y un canasto… xD VICIO: Atún y plasticina...Tabaco. USO DE LA BICI: Terapia mental, sentir el viento y recorrer la ciudad. REGALO ÚTIL PARA SU BICICLETA: Una sombrilla y una alarma. AMOR PLATÓNICO: Morrissey. LA PARTE QUE MÁS LE GUSTA DE SU CLETA: ¡Colores!

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NOMBRE: Bárbara Arsenia Anríquez González, a mucha onrra. APODOS: Arsenia, Baby, Barby, Barbiquiur, Barby girls, Guagua, y en la intimidad no les cuento… jajaja. BICICLETA: Arsenal. RECUENTO ANUAL DE CAÍDAS: 4 (dos suaves, pero una bien agilá…jajaja). RECUENTO ANUAL PANNES: 1 HISTORIA DE LA CLETA: Un día como cualquier otro decidí cambiar mi bicicleta, la Rusia, como le gustaba que le dijera cuando estábamos a solas. Entonces fui a Nación Pedal, donde conocí un ser muy extraño que no se comunicaba con palabras sino con gritos, Cristóbal. Este hombrecillo muy gentil me ayudo a contactar a una gringuita ruciecita, también muy gentil, que quiso compartir su vida con la Rusia flaca chilena de talla 50. Desde el momento que la vio me dijo ella es para mi. Como el amor hay que compartirlo, eso fue lo que hice. Se la vendí por un valor que no se compara a la felicidad que ambas vivimos. Pero como en la vida nada es para siempre yo necesitaba una nueva relación, un nuevo fierro entre mis piernas. Así que después de aquella pérdida voluntaria que me hizo derramar una pequeña lagrimita en la micro en la que me tuve que devolver a casa, decidí sobrepasar mis espectativas y correr a San Diego (de Chile) a arma una nueva amante. Llegue a Ibikes y un joven Vladimirs me dijo que otro joven Carlos (sino me equivoco) vendía una morena del corte. Yo ni tonta ni loca corrí a verla y ahí estaba. Ni se imaginan la reacción de mi cuerpo. Al otro día la tuve conmigo y desde ese momento no dejo de quererla. Ha sufrido algunas transformaciones, no muchas para conservar su estilo natural. Aprovecho de agradecerle por todos los momentos que hemos vivido y a la gente que hemos conocido desde ese día. ESPECIFICACIONES: Morenita Sparton con un corazón. Tiene dos grandes… llantas y unos bracitos cortitos pero suaves (bullhorn). Tienen que conocerla mejor. VICIO: Todos. USO DE LA BICI: Para ser feliz. AMOR PLATÓNICO: Nadie. LA PARTE QUE MÁS LE GUSTA DE SU CLETA: Su dueña.

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frames:

bike works Vicente Saavedra (23), A.K.A. Comiendobalas, estudia Fotograf铆a Publicitaria en el Instituto ARCOS y en 2010 realiz贸 un trabajo relacionado con el fixed, tema que desde hace tiempo acapara su atenci贸n. En esta oportunidad comparte con nosotros los resultados de su trabajo, adem谩s de contarnos un poco lo que rescata de esta experiencia Por Migue y Yisus

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¿Por qué te motiva el tema de la bicicleta? Sin quererlo siempre tuve una bicicleta a la mano. Desde chico mis viejos me sacaban a pasear, ellos se iban en auto y yo al lado de ellos en bici. De a poco fui creciendo y familiarizándome con ella. Me cambié de comuna, conocí amigos y cada uno de ellos tuvo algo súper especial con las cletas hasta que todos empezaron a salir en bici. Mis mejores amigos son los que siempre están al lado mío con sus cletas y todo eso fue sin previo aviso. Lo importante es que yo no conocí a los cabros por las bicis, nos hicimos amigos y aprendimos juntos algo más de las bicis. Para mi eso es súper especial.

¿En qué momento decidiste tocar el tema de la bicicleta en tu trabajo de examen? Siempre he estado ligado a los deportes con ruedas, pero éste fue el que más me atrajo. Vendí la mitad del closet para tener la bici que tengo, que a fin de cuentas tampoco es mucho. De a poco me fui relacionando hasta que se me presentó la oportunidad de crear mi examen de unos ramos integrados respecto a las bicis de piñón fijo y fue lo que hice.

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¿Qué es lo que intentas plasmar? El tema de las personas con sus bicicletas es algo súper incómodo y atareado, pero fue en lo que me quise adentrar y resultó. Las fotos de estudios se basan en plasmar al dueño con su cleta, porque queramos o no son dos cosas a parte, pero cuando estás andando en ella nos transformamos en uno solo. Intenté mostrar a ambos juntos y resaltar cada característica fundamental de cada uno. En las fotos de la carretera 68 simplemente demostré lo bello que estaba el cielo y lo difícil

que fue viajar sin luces, casi sin auto y con la carretera en reparaciones. En una curva me caí y decidimos parar un poco. Agarre la cámara, la programe, la puse con timer encima de mi mochila y esperamos a que pasaran un par de autos. Apreté el botón, nos formamos y salió esa foto que para mi es súper linda y cuática. Para las fotos en blanco y negro me quise basar en las diferentes “disciplinas” que tiene el tema del piñón fijo o SS y mostrarlas cómo son. Por ultimo, en las fotos de las bicis con sus dueños quise plasmar el lugar físico en donde deja su bicicleta el dueño de ésta.

¿Hubo alguna fuente de inspiración para este trabajo? Siempre miro las fotos de BOOGIE, pero para este trabajo vi fotos de la revista FIXIE (fixed gear culture). Yo creo que el tema no es estar buscando alguna fuente de inspiración. Sí deberías tener una, pero no basarte y creer en ella cien por ciento. Para mi está ver el lugar en el que estás, conocerlo, meditar un rato y verle las “yallitas” que tiene, y ahí empezar a shotear fotos buscando alguna toma en especial, algún personaje que puede sobresalir.

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¿Que desafío implica la temática elegida y la bicicleta como objeto? Es súper difícil lidiar con cada personaje en el estudio. No sabes cómo va a reaccionar si le dices que cambie a cada rato de posición, entonces siempre esperas una respuesta diferente. Por otro lado tienes el problema de meter un objeto grande dentro del estudio. Mientras más grande el objeto más sombra tienes y debes empezar a buscar la mejor posición de juego de luces, moverte por todo el estudio y encontrar la mejor toma. Todo tema, sea cual sea, debe tener un desafío y ese desafío lo encuentras en el momento de sacar las fotos.

¿Qué rescatas del proceso y del resultado? Esas preguntas me complican un poco. Es mejor que te digan el comentario que tú comentar tu propio resultado, pero bueno. Conocí gente súper agradable con la cuales podía contar con ella para buenas fotos. En resumen se pueden hacer cosas súper interesantes si encuentras a las personas precisas, como Horacio, el Cris o los cabros de la casa, que apañaron a fierro. Sobre el resultado... opinen ustedes.

¿Hay más proyectos en cartelera? Siempre, pero siempre son súper imprevistos, jajaja. Creo que me gusta trabajar así, que venga lo que sea. Si alguien se anima a una idea y se puede lograr hacer algo es siempre bienvenido.

f l i c k r . c o m/comiendobalas

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DON NELSON EL MAESTRO DE MAESTROS

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La once organizada por nuestra revista fue todo un éxito. Aún cuando el ganador de concurso de relatos urbanos no se presentó, el Maestro se vistió de gala y nos ofreció para comer sus memorables historias, ricos pastelitos y el corazón propio del más insigne de los mecánicos de bicicletas del mundo.

por Alejandro D’Agostino fotos de Pablo Quiltro Valenzuela

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El sábado 4 de diciembre, quedando veinte minutos para las cinco de

Como el pastel simplem y el Maestro Nelson dec la tarde, y faltando un poco más de 8 mil millones de pesos para cumplir ilustre comuna de Lo E la meta de la Teletón 2010, esperamos junto a Don Nélson López Leiva los meses de noviembr al ganador de nuestro concurso de relatos urbano, el que tuvo como ver usando su chancha protagonista al mecánico con 44 años de oficio en el cuerpo. aproximadamente trein su taller en el barrio Sa

EL SACACACHOS

Nelson le dice “Señor, ¿le cuento algo? Está agotado el rosado”.

Don Nelson cuenta que su sucucho (francamente no puede describirse de otra manera) tiene su lugar ganado en la fauna del barrio San Diego. “A mi tienda se llega por dato. La gente ya me conoce como el sacacachos. Mi especialidad es reparar de todo” dice, mientras esquiva un hoyo por la avenida San Ignacio.

Sagradamente, de lunes a viernes de 11 a 20 y los sábados de 10 a 16 horas, Don Nelson arregla de todo: ruteras, MTB, BMX y, estos últimos años, bicicletas de una velocidad de piñón libre y fijo. Para poder arreglar tan diversa fauna cuenta que todo le puede servir: desde un resto de piola hasta las pastillas de freno con un poco de uso por delante. No sorprende pues que todo aquel que ha ido a su tienda dé fé del aparente caos que existe allí. “Si sé que parece que tuviera el síndrome de Diógenes, pero qué quieres que le haga”, se excusa el Maestro.

Efectivamente Don Nelson las hace todas. Desde enrayar ruedas, pasando por la mantención completa de la bicicleta, hasta el cacho más porfiado e inimaginable que pueda haber. “Me gusta sacar los cachitos”, le comentaba a Nicolás Illanes del portal BmxChile.cl allá por septiembre de 2009. Como ya tiene bien afiatada su fama, a veces se da el gusto de burlarse de algún cliente (práctica de la que también alguna vez fue víctima el que aquí escribe). Cuando ve a alguien desprevenido viendo la gama de colores disponible para pintar marcos de bicicletas, Don

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En su tienda Don Nelson exhibe su vieja MTB Goldhill, la que usa a diario para transportarse y la que desenfadadamente presta a quien se la pida para hacer cualquier trámite cercano. Si bien gran parte de su familia ha estado relacionada con la bicicleta de alguna u otra manera, su esposa Gabriela Moreno carece de este vital medio de transporte.


mente decidi贸 no presentarse, el equipo RC Mag cidieron partir pedaleando rumbo a su casa en la Espejo, usando la misma ruta que toma durante re a abril, los 煤nicos meses en que se le puede a. De su casa, donde lleg贸 en 1970, se demora nta minutos en el recorrido de 7 kil贸metros hasta an Diego.

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UNA HISTORIA DE AMOR Al matrimonio López–Moreno le faltarán diez años para

cumplir las llamadas bodas de oro. “Bodas de hueón”, corrige Don Nelson con su risa característica. Cuenta que con su esposa fueron vecinos por mucho tiempo sin darse cuenta hasta que un día le mostraron una foto de ella. Fue en ese mismo momento cuando el Maestro vociferó “A esta guachita la sombreo bajo mis pechos”. Nelson y Gabriela se ríen de buena gana mientras esta última empieza a servir la once. El matrimonio tuvo un hijo al que sólo podrían haber bautizado en honor al más grande de los grandes: Nelson. Sin embargo, la pareja decidió también criar a Genoveva,

la hija de una prima de Gabriela, como si fuera de ellos. Años después decidió cambiarse el apellido (con todo lo que ello implica) para honrar así todo el amor que recibió en la casa de Don Nelson. Genoveva es la madre de tres hijos, uno de los cuales, Johan Navarro, trabaja reparando bicicletas en San Diego 925. Cuando entramos a su casa nos saludaron sus dos perros, el Cholo y el Coto Sierra, decenas de cuadros con fotos de su familia y el gran escudo de armas que hace unos diecisiete años Don Nelson mandó a hacer en el persa Bío-Bío. Sin dudas una familia de alta alcurnia. De hecho, el Maestro nació en Parral (provincia de Linares, VII Región), lugar de nacimiento de otro gran chileno: el mismísimo Pablo Neruda.

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EL INFELIZ NO DIJO NI PIO Tomándose una tacita de Té Supremo, el Maestro cuenta que solo alcanzó a hacer el 6º básico porque su padre así lo estimó. Sin embargo, eso no significa que Don Nelson no tenga sino el más grande de los respetos por la educación. De hecho, hace un par de años atrás, cuando le falta por pedalear unas pocas cuadras para llegar a su casa, el Maestro vio una atrocidad que no podía pasar impune: alguien estaba vandalizando el colegio de su barrio, el Centro Educativo Municipal Ochagavía, Ex Consolidad. “Apenas ví al rufián rayando un graffiti en la muralla que con tanto esfuerzo habían pintado los propios apoderados del colegio, no la pensé dos veces. Me bajé de la bicicleta, le pregunté qué estaba haciendo, y le chanté el tarro de pintura en la cabeza. Tomé sus brochas y empecé a pintarle toda su ropa. El infeliz no dijo ni pío”, cuenta el Maestro de Maestros sin falsa modestia. Sin darse cuenta que el que aquí escribe se engullía los pastelitos que con tan amor y esfuerzo había hecho su amada esposa, Don Nelson relata que empezó en su primer trabajo el miércoles 30 de octubre de 1963. Nelson (en ese entonces todavía no le alcanzaba para

el Don) vendía y limpiaba como el junior de la tienda Cycles Victoria, a escasas cinco cuadras de su actual taller. Dos años transcurrieron hasta que decidió renunciar, sencillamente porque quería buscar una oportunidad para aprender lo que realmente amaba: mecánica de bicicletas. Del dicho al hecho a veces, hay un buen trecho. Don Nelson, por muy Maestro de Maestros que sea, no es la excepción: no pudo encontrar trabajo como mecánico. Sin embargo, se las ingenió para empezar a trabajar en un taller de cromado a dos cuadras de su antiguo trabajo y por cuatro años se dedicó a cromar horquillas y racores. Cuando se cansó de cromar, Don Nelson pidió trabajo en Importadora Caupolicán. Hacía el trabajo tan bien que los mandamases decidieron aguantarlo durante veinte años. De hecho, terminó trayendo a la familia: cinco parientes suyos, incluido su propio hijo, trabajaron en la misma importadora. “Si hasta vinieron a mi matrimonio”, añade su hijo Nelson. El perla se jactaba, a sus tiernos 15 años, de pistear con una bicicleta hecha a la medida con racores Colnago. Claro está, sólo el Maestro puede aguantar una vida entre bielas, cadenas, marcos, horquillas y grasa: Nelson hijo ahora trabaja en una imprenta.

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EL SECRETO DE LA FELICIDAD A sus 61 años Don Nelson goza de buena salud. El secreto radica, según él, en hacer lo que uno quiere cuando uno quiera. Fue bajo esta premisa que el Maestro decidió independizarse en 1997, instalándose en la tienda de la calle Zenteno 980 local 5 (fono: 699 5272). “Fue lo mejor que he hecho en mi vida”, asegura. Don Nelson explica que se fue de Importadora Caupolicán porque tuvo una fuerte discusión con el jefe de local. “Discutimos porque yo hago las cosas al gusto mío” asegura. Todo un crack.

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Chicos, sabemos que esta noticia es para largo plazo pero les contamos que Don Nelson se nos va. Sí, cansado del smog el Maestro hace las maletas para Marchihue (también se escribe Marchigüe), comuna perteneciente a la provincia de Cardenal Caro en la VI Región. Para ser franco, Marchihue no es ningún París, Londres o Talca. Su población, que no sobrepasa los 6 mil habitantes, se dedica en su vasta mayoría a la agricultura, ganadería y silvicultura, rubros en los que, asegura Don Nelson, se suele usar la bicicleta como medio de transporte. El pequeño pueblo tiene fama por sus molinos y porque en 1834 el mismísimo Charles Darwin pasó patiperreando por ahí.


Do帽a Gabriela, esposa de Don Nelson, nos malcri贸 de lo lindo con una rica once.

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El nuevo emprendimiento de la pareja Fernandez Pavez: Taller de Bicicletas. Eduardo Castillo Velasco 2919, Ă‘uĂąoa.

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B’easy La bici llevada a las masas de la Chilean Way

Esta es la historia de cómo un matrimonio, jodido a veces, llevó a cabo un proyecto relacionado con su pasión y cómo intentó, a punta y codo, llevar la bicicleta a la gente. Aunque (supuestamente) Ana María y Daniel perdieron la concesión del sistema de bicicletas públicas de Providencia, la pareja sólo sabe pedalear hacia delante. Por Alejandro D’Agostino Fotos Pablo Quiltro Valenzuela

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Ana María Fernández (32) y Daniel Pavez (31) prácticamente han trabajado juntos todos los días durante los últimos dos años. Si bien tiene mérito mantener cualquier trabajo por tal cantidad de tiempo, este período tiene aún mayor valor: son un matrimonio con tres hijos que logra soportarse uno al otro las veinticuatro horas del día. Como todo colega y como toda pareja, la administradora de empresas y el ingeniero metal mecánico han tenido sus desavenencias. “Pero, sin duda alguna, nosotros preferimos esto a tener un jefe al que tengamos que responderle por todo”, explica Daniel. Los dos se reconocen trabajólicos. “Es necesario ser así. Nunca he podido desconectarme realmente, porque cada vez que intentaba delegar funciones, un montón de cosas salían mal”, alega Ana María. Con 38 personas a cargo, se entiende. De hecho, no han salido de vacaciones desde diciembre de 2008, cuando empezaron con la administración de concesionaria de bicicletas públicas en la comuna de Providencia, B’easy.

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NUESTRA FILOSOFÍA “Nos metimos en el negocio de las bicicletas públicas porque fue lo mejor que encontramos para ser consecuentes con

nuestra filosofía: hacer que las masas tomen la cleta y pedaleen”, declara Daniel. Sin embargo, este no un discurso reciente. El 5 de Febrero de 2006 aseguraba en una entrevista en El Mercurio que no hacía mucho había descubierto que su padre fue corredor de ciclismo. “Mi viejo nunca nos inculcó esta linda actividad porque él la encontraba peligrosa y cara”, cuenta Daniel, quien le enseñó a su propia esposa a andar en bicicleta. Como todos aquellos que han hecho de las bicicletas su vida, la pareja admite que tuvo una fase bien extrema en pro del transporte en dos ruedas: “Desde que Daniel me mostró la bicicleta a los 21 años, tuvimos una etapa bien Bin Laden. Éramos súper extremos. La verdad era que no pescábamos nada ni nadie que no tuviera que ver con la bicicleta”, manifiesta Ana María.

PROVIDENCIA

En las incontables entrevistas que dio a la prensa, el alcalde de Providencia, Cristián Labbé, comentaba que esta iniciativa de las bicicletas en la comuna tenía el fin de descongestionar y descontaminar la comuna. Explicaba, también, que el servicio consistía en el préstamo de bicicletas públicas en 15 estaciones de distribución. Todo interesado debía inscribirse mensual o anualmente en las mismas estaciones o en el sitio web de la municipalidad. Una vez inscrito, lo único que había que hacer era pedir una bicicleta, con un plazo de 1 hora para devolverla en cualquiera estación. El sistema, que partió el 8 de diciembre de 2008, registró cerca de mil inscritos el primer mes. Desde su implementación, el total de 150 bicicletas disponibles realizó unos 180 mil viajes. .

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NUESTRO SISTEMA FUNCIONÓ Ana María cree que su mérito radica en haber implementado lo que nadie creía que iba a funcionar: un sistema de bicicletas

urbano que funcionara en nuestra capital. “Nos advirtieron que el sistema no iba a funcionar con la idiosincrasia chilena, que se las iban a robar, etc. Pero contra todos los pronósticos nuestro sistema funcionó”, comenta con una sonrisa en la cara. Su esposo y también fundador de B’easy, Daniel, añade: “La gente ve a los europeos como si fueran seres de otro planeta. Si bien en general son gente con mucha cultura cívica, muchos de sus sistemas de bicicletas públicas adolecieron de problemas que nunca ocurrieron acá: múltiples robos y destrozos”.

DIFÍCILES DE ROBAR Si bien Ana María y Daniel se reconocen porfiados, la fé en su proyecto les enseñó lo contrario: en dos años de funcionamiento

sólo les robaron un puñado de bicicletas. Ana María cuenta que tuvieron que dar 3 bicicletas por perdidas, aún sabiendo el nombre y dirección exacta de quienes las habían robado. “El problema fue cuando escuchamos la respuesta de carabineros: Señora, nosotros no nos metemos en esas poblaciones”, explica todavía incrédula. “Me imagino que robarse estas bicis tan únicas les daba un estatus a esos flaites. Todo el mundo sabía que eran robadas”, corrobora. Este bajo nivel de siniestros quizás se deba a la intención de la pareja de hacer las cosas bien desde el principio. Daniel cuenta para evitar hurtos mandaron a hacer diseños únicos, pintados de azul con el logo de Providencia, sin cambios y sin piezas que pudiesen ser sustraídas. De hecho, en octubre de 2008, Ana María consignaba en Las Últimas Noticias que sus bicicletas eran “difíciles de robar”. En esa nota, en la única foto pública que ha aparecido de ella, explicaba que las bicicletas tenían sillines que no se podían sacar, que todo venía apretado con tornillos de seis puntas, y que las luces reflectantes eran parte de la estructura. El sistema partió con 100 bicicletas diseñadas y fabricadas en Chile, y armar cada una costó alrededor de 150 mil pesos.

DESPELOTADO V/S EMPELOTADO En un mundo muchas veces machista, Ana María se reconoce “pesada” porque dice que es la única manera para que la tomen

en serio. De hecho, Daniel cuenta que le han dicho en varias ocasiones “oye, la hueona pesada con que trabajas”. Como buen marido, la respuesta no se demora en llegar: “Oye pelota, esa es mi esposa”. “Nadie cree que somos matrimonio. Es que siempre andamos discutiendo por todo”, se disculpa Ana María. Eso sí, por su posición de jefe, ella se da un solo lujo: vestirse como quiere. “La gente jamás espera que yo sea la jefa. Te digo que el chileno es muy pacato. Espera un jefe empaquetado. Además soy chica y de piel oscura”, comenta mientras apunta con su dedo los numerosos agujeros que tienen sus jeans. “La gente cree que soy despelotada. La diferencia es que yo me empeloto si las cosas no son rectas y eficientes”, asegura. Por mucho que discutan, Daniel y Ana María coinciden en una cosa: en la existencia de un peculiar tipo de personas. “Mira, este mundo está plagado de maricones sonrientes. Yo, en cambio, soy bien directa, al punto que la gente lo confunde con ser hosca. Comparada con la mina corriente chilena, yo soy re fregada”, dice Ana María. De hecho, Daniel cuenta que varios le han dicho “controla a tu mujer”, pedido al cual ha diligentemente respondido con una no muy amigable respuesta.

EL PRINCIPIO DEL FIN Ana María asevera que darle el servicio a la municipalidad no fue nada fácil: “No te perdonaban ninguna”. Explica que si la

municipalidad detectaba que B’easy se atrasaba en abrir una estación, porque uno de los monitores no había llegado, los multaban con un millón de pesos. Esto, a la postre, hizo que las relaciones empezaron a tensionarse con el tiempo. “Cualquier día venía a veces un mal llamado inspector y nos pasaba una multa, porque él ‘juzgaba’ que las ruedas de nuestras bicicletas estaban poco infladas”, relata Daniel. Fue por hechos como éstos que la pareja decidió cortar por lo sano. Dado que ambas partes, B’easy y la municipalidad de Providencia, tenían el standard de calidad ISO, la pareja empezó a exigir que el procedimiento de las multas tuviese el mismo estándar. “ISO no es otra cosa que una garantía de diligencia y calidad en todos los procesos operativos. En la práctica, si el inspector no tenía un instrumento apropiado para medir la presión de aire en los neumáticos de nuestras bicicletas, toda infracción que se cursara era objeto de ser protestada. En estricto rigor, ese personaje incurrió varias veces en una no conformidad a la norma, falta gravísima al estándar del que tanto se vanagloria la municipalidad”, agrega Daniel.

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TENER QUE AGACHARSE La pareja revela que ciertos personajes de la municipalidad creían que las reglas no se aplicaban a ellos. Agregan

que muchas veces devolvían las bicicletas a deshora y que después esperaban que no se les aplicaran las reglas estipuladas por contrato. “Ellos nos multaban hasta por la mas mínima cosa y nosotros teníamos que agacharnos. No, no señor”, aclara Ana María. Poco a poco, B’easy se convertía, en las propias palabras de Daniel, en “la pulga en la oreja para la municipalidad”.

LA TEORÍA Daniel, mirando hacia el techo, como queriendo ordenar sus ideas, explica: “Yo tengo una teoría: una empresa que haga

bien la pega no es negocio para el que la contrata. Tienes que considerar que en cualquier concesión se recorta un cuarto de las ganancias en multas”. Comenta que, en este sentido, tuvieron que actuar estrictamente apoyándose en los reglamentos estipulados para evitar que los inspectores municipales les sacaran multas, a su juicio, injustas. Eso sí, Daniel hace un mea culpa: “Igual hay que admitirlo: algunas de las multas eran porque nuestros monitores sencillamente fallaban. Ana María y yo somos bien binarios para nuestras cosas: haces bien las cosas que te prometiste a hacer, o mejor no las haces. Lamentablemente, muchos en mi staff las hacían a medias”, admite.

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GANADOR ARREGLADO “Nosotros no nos hicimos la América como mucha gente piensa. Con decirte que en puro pagar sueldos se nos iba la mitad

de todas las ganancias”, asegura Ana María. La pareja, en esta vulnerable situación, se defendía como podía de las multas injustificadas o mal cursadas. Pero, por mucho que se esforzaran, los días de B’easy como concesionario estaban contados: “Como en muchas otras licitaciones públicas, si el personaje a cargo quiere que alguien en particular gane, entonces las reglas y requerimientos se amoldan al perfil de aquel candidato”, teoriza Daniel. Según la pareja, los costos operacionales de B’easy comparados a los de la nueva concesionaria son muy parecidos. De hecho, no se arruga en detallar que bordean los 28 millones de pesos mensuales, y que los gastos del otro concesionario serían sólo 1 millón y medio más baratos que nosotros. “No creo prudente dejar de lado un proveedor experimentado por otro que recién entra por tan pequeña diferencia”, añade Ana María.

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LICITACIÓN TRUCHA El matrimonio cree firmemente que esta licitación no fue de lo más limpia. Explican que el proceso tenía una evaluación en una escala de 1 a 3, siendo 3 el puntaje más alto para evaluar a las dos concesionarias. “Me llamó mucho la atención que en los uniformes de los monitores, el concesionario nuevo sacara un 3, mientras que nosotros tuvimos sólo un 1. Te digo que los uniformes son virtualmente idénticos”, corrobora Ana María visiblemente afectada. La pareja, por ahora, cuenta que está tranquila. Dos años trabajando duro los tienen casi aprovechando esta coyuntura. Pero explican que van a apelar: “Ya estamos hablando con nuestros abogados para llevar esto a la Contraloría. Vamos a pedir un sumario al administrador del contrato porque ahí algo nos huele mal. Pretendemos que, como mínimo, lo echen. Por otro lado, dado que la no renovación del contrato se debió a una licitación trucha, pedimos la devolución de los dineros que invertimos en varios estudios para una extensión de la red de bicicletas”, promete Daniel.

LA COPIA FELIZ DEL EDÉN La concesionaria que ganó la licitación es la misma que opera los estacionamientos públicos

en superficie de la comuna de Providencia, Parquímetros S.A. Ana María y Daniel son unos convencidos de que aquel que mucho abarca, poco aprieta. “Unos pajaritos me han contado que esta empresa bien podría fallar en la evaluación de calidad de servicio. Sabemos de muy buena fuente que la mitad de las bicis están malas”, declara Ana María. Estos pajaritos no son otros sino los mismos monitores que trabajaban para B’easy. La nueva concesionaria, propiedad de la familia Zaror, viendo que ya existía la mano de obra calificada y experimentada, contrató a cerca de la mitad de los trabajadores de B’easy. Y el tiro al blanco, sigue: “Estas bicis nuevas están súper mal diseñadas. Las bicicletas nuevas son definitivamente una copia horrenda de la nuestra. Si hasta pillamos un par de veces a los Zaror midiendo nuestras bicis”, asevera Ana María en voz alta. Según el matrimonio, el modelo actual deja de lado a los niños pequeños y a la tercera edad (cerca del 30% de los usuarios). Esto se debería, entre otras cosas, a que la caja de motor (la parte del marco donde se encuentra el eje que permite el pedaleo) está por sobre las mazas (el cilindro sobre el cual giran las ruedas). “Para subirse o bajar tienes que tener un equilibrio único porque estás muy arriba en la bicicleta. Yo que soy chica, tengo que bajarme de la bici casi saltando”, cuenta Ana María entre risas.

EL FUTURO El matrimonio le dió el vamos a B’easy el 9 de diciembre de 2008. 2 años después, el 9 de

diciembre de 2010, la primera concesionaria de bicicletas públicas en Chile dejó de existir. Claro está, Ana María y Daniel sabiendo que el fin se acercaba, no se quedaron de brazos cruzados. Después de varias conversaciones, la pareja pudo finiquitar un contrato con Benetton Chile y proveer un servicio de bicicletas públicas similar al de la comuna de Providencia, con una duración de 3 meses. El proyecto, que comenzó el 9 de noviembre de 2010, es algo que Daniel califica como “pintoresco”. Su esposa explica que los ejecutivos de la exclusiva marca italiana de ropa veían las bicicletas públicas como algo “europeo” (lo que sea que eso signifique), y que les daba un cierto estatus por sobre las otras marcas. Otro proyecto sobre dos ruedas, que ya está andando, es el rol de consultores ejecutores de los sistemas de bicicletas públicas para las ciudades de Quito, Medellín y Bogotá. “Ahora, después de toda esa montaña rusa, vamos a manejar el negocio desde lejos a través de emails y de forma presencial de vez en cuando. La lección que aprendimos con B’easy fue tener todo, pero todo por escrito. Si no está en papel, no existe. Así de sencillo. Todas nuestras rabias fueron por esto”, cuenta Daniel.

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Miguel Car rasco “La clave para ser un ciclista de elite es entrega y responsabilidad”

Corrió en una época de oro para el ciclismo chileno, cuando los pedaleros eran ídolos nacionales y la Vuelta a Chile era seguida por miles de fanáticos. Ese mítico periodo es el que quisimos recordar junto a Don Miguel en su taller de la calle 21 de Mayo en Peñaflor. Una amena conversación sobre cómo se vivía el ciclismo de la vieja escuela. Por Migue y Vlaaa

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Bike Carrasco 21 de Mayo 3814 – A - Peñaflor

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T odo comenzó con mis hermanos, Nicolás y Enrique. Ellos corrían por el equipo Bata y yo como cabro chico los seguía en mi chanchita, una bicicleta de fierro con manubrio tipo paloma que tenía. Eso fue cuando tenía unos doce o trece años, alrededor de 1969.

Ya a los quince me dio por jugar fútbol. Me dediqué por completo y terminé jugando en Tercera División por el club Bata. El quiebre con el fútbol comenzó cuando me subieron al equipo A y compartí el puesto con el compadre del ahijado de mi entrenador. Quedé afuera casi dos meses. Entrenaba cuatro días a la semana y finalmente terminaba jugando él, que no entrenaba nunca. Eso me frustró y busqué un deporte que fuera más individual, en donde uno entrenara y pudiera estar todos los domingos jugando. Medité el asunto y me dije si en dos años más no logro ganar una carrera me retiro. Comencé en 1977. Justamente el entrenador de la Selección Nacional era entrenador en el equipo de fútbol de Bata. Me tomó y me hizo entrenar tres meses solo. Me hacía ir a San Antonio, Rancagua, Cajón del Maipo, Lo Vásquez, Curacaví. Comencé en enero de ese año y en diciembre estaba corriendo la Vuelta a Chile. Me dediqué de tal forma al ciclismo que él mismo me nominó para competir ahí. En esa época era una competencia de primera categoría, donde los colombianos hacían y deshacían. Lo más emocionante fue cuando me seleccionaron. Se elegían a los cuarenta mejores de ciento cincuenta. Yo estaba dentro de los cuarenta y fracción, entonces no estaba seguro. Nos concentraron en la residencia deportiva del Comité Olímpico, con todo pagado. Ahí entrenabas, comías, corrías y dormías. Se conformaron los equipos pero había que eliminar a cuatro postulantes y el último nombre que dio a conocer el entrenador fui yo. Fue bonito porque hizo una reseña bien simpática. Dijo que yo era una excepción dentro de todos los deportistas que había tenido a su cargo. Aprendí a correr así no más, sin mayor formación técnica sobre posturas ni nada.

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VIVIR PARA CORRER, CORRER PARA VIVIR

Siempre corrí por club Bata, a excepción de una Vuelta a Chile en que corrí por Vulco-Magallanes-La Tercera. Mi primer año como profesional fue encachado. Yo era de esos que no me gustaba estar en la medianía. O iba arriba o nada. Es más, a veces me encuentro con mucha gente que corrió en mi época y conversamos. ¿Se acuerda de mi Carrasquito? me preguntan, porque a mi me decían así, y en verdad no me acuerdo. Yo llegaba, bajaba de la camioneta y calentaba como debía ser, entonces prácticamente no los veía. Además nunca ganaban una carrera. Partían a la cola y llegaban a la cola, o se bajaban. Hay varios corredores que tienen talleres aquí cerquita y en todo el tiempo en que compitieron jamás ganaron una carrera. Eso es penca. Yo me ganaba por lo menos una al año En esa época vivía del profesionalismo. Recibía un sueldo fijo mensual, ganara o perdiera. Había reales auspiciadores como Pílsener Cristal, la tabacalera Hilton, Bata, Goodyear, CIC. Eran compañías que tenían doce o trece corredores metidos y había cuarenta o cuarenta y cinco corredores de primera línea. Chile se podía dar el lujo de hacer una selección para competir en Brasil y otra selección para correr en Europa. En una ocasión fuimos a Argentina a competir a una Vuelta a Córdoba, por unos doce días. Fui seleccionado y viajamos como delegación chilena. Terminamos perdiendo la Vuelta por tres segundos. ¿Sabes lo que son tres segundos? Lo que pasa es que los argentinos eran muy pichicateros, era descarado ver como tomaban pastillas y andaban como aviones. Un día quisieron hacer control de doping y ellos dijeron No, si ustedes hacen doping nosotros no partimos en la carrera. Se tomó la decisión de no hacer control, porque sino se terminaba la Vuelta. Todo eso decayó por la falta de auspicios. Nadie va a correr gratis. Además es harto penca correr por nada, en cambio cuando recibes un sueldo mensual te dan ganas de levantarte temprano, de entrenar, de alimentarte bien y estar dando la pelea. El auspicio es importante. Lamentablemente los empresarios quieren todo para ellos. A Bata llegó un gerente alemán y dejó la escoba. Rebajó todo el presupuesto de las ramas deportivas en un cincuenta por ciento y los que más gastaban, que eran el ciclismo y el basquetbol, se vieron afectados.

LA CONVICCION DE SER CICLISTA

Una de las grandes diferencias con el corredor de hoy era que antes estaba la convicción de ser ciclista. No ser un rutero de día domingo. Pienso que uno tiene que convencerse a si mismo para ser un ciclista y entregarse por la disciplina. El ciclismo es un deporte de mucha constancia, sin eso no hay resultado. Mi entrenador siempre decía que el corredor inconstante jamás iba a llegar a la elite. Hay que ser perseverante y llevar una vida ordenada, de buena alimentación. Un corredor que no se alimenta bien nunca va a rendir, aunque entrene bien. El ciclista lo que hace ahora es tener una gran bicicleta, pero no entrena para correr. Me doy cuenta porque hay muchos que van por donde vivo. El recorrido de una vuelta debe ser de seis o siete kilómetros, pero en cada pasada se paran en un negocio a tomarse una bebida o comer algo. No, uno debe partir con toda su alimentación y entrenar como debe ser. Nosotros entrenábamos los martes ciento cincuenta kilómetros; miércoles la mitad; jueves ciento cincuenta; viernes la mitad y teníamos carrera el día domingo. Todas las semanas se corría, aunque lloviera. Ahora no. Si llueve se suspende. Tampoco corren con frío. Nosotros corríamos en el invierno, no se paraba nada. Yo comencé en una chanchita de acero muy modesta que me armé. Ahora me da pena pensar en ella. Cuando fui seleccionado para correr en la Vuelta la Federación me prestó una bicicleta de primera. Era argentina con componentes Saavedra, una copia de Campagnolo. El problema fue que me la prestaron para correr en la Vuelta no más. En esa misma competencia Bata le compró todas las bicicletas a unos italianos que vinieron a correr. El gerente general de la empresa era italiano y en la penúltima etapa nos siguió hasta Portillo. Almorzó con nosotros y ahí conversó con ellos. Compró todo el material: bicicletas, ruedas, tubulares, bombas. Yo me quedé con la bicicleta del segundo lugar en la Vuelta de ese año, Silvano Contini. Era una Ciöcc con todo sellado. Era preciosa, tan liviana y todo tan suave. No había nada en ella que no fuera Campagnolo. Me costó una semana acomodarme a esa bicicleta, porque era demasiado liviana. La tuve por cinco años y la entregué tal cual la recibí. De mi época de corredor siempre he destacado el nombre de Fernando Vera, un caballero del ciclismo. Nunca dirigió una mala palabra, un mal gesto. Por eso era tan querido y todavía muchos lo recuerdan, por ser tan predispuesto a responder una consulta o dar un consejo. Había otros corredores que eran muy buenos también pero eran más cerrados que una ostra. Salían a competir al extranjero y cuando volvían miraban por encima del hombro. Por lo general los campeones no competían a la semana siguiente de haber obtenido un título. Fernando Vera no. Siempre estaba en la partida. No era de los que se tomaban una semana libre. También hay otros corredores de esa época como Sergio Aliste, José Antonio Urquijo, Peter Tormen, su hermano Richard, Manuel Aravena, Gino Avendaño, los hermanos Bretti también.

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NUNCA MAS CORRI UNA CARRERA

Mi retiro lo decidí el último mes del año ’85. Estaba metido en el remolino delantero pero sufría demasiado. Entrenaba igual que siempre pero me costaba andar donde quemaban las papas. En las carreras hay tres grupos: donde se produce el torbellino, luego vienen los del medio que siempre están rodando y los de atrás que andan como el elástico. Sufría mucho para dar la pelea, además llevaba diez años y no me hacía mucha gracia entrenar. Recuerdo que hablé con uno de mis hermanos, que también era ciclista. Él me preguntó ¿cumpliste todo lo que en un principio quisiste del ciclismo? Yo le dije que sí. Viajé a muchos lugares; conocí gran parte de Chile, desde Arica a Puerto Montt; gané varias carreras; corrí tres Vueltas a Chile; me alojé en los mejores hoteles de la época con todo pagado. Todas cosas que ya a esa edad serían muy difíciles de alcanzar, y lo principal: vivir de un deporte que a uno le gusta. Yo siempre dije si me retiro nunca más corro una carrera y nunca más lo hice. Al ser ex-ciclista uno reconoce cuando alguien sufre, porque el ciclismo no es un deporte en que uno vaya disfrutando. Uno la goza cuando cruza la meta y cuando gana. Puedes pinchar, puedes caerte, puedes atacar antes o muy después. Uno no puede sentirse ganador hasta que cruza la raya. Mi última carrera fue en un circuito que se llamaba Pudahuel, claro que nunca pensé que iba a ser la última. Eso lo decidí luego que se acabó la temporada de ese año, 1985. Cuando dejé de competir me dije ¿Qué voy a hacer, quién me va a dar trabajo? A los treinta años yo no sabía lo que era trabajar. Finalmente decidí poner un tallercito y así comencé. Hice una sociedad con otro ex-corredor, pero no funcionó. Cuando no hay control eso nunca funciona, así que me separé y seguí solo. Me daba lata porque no dominaba mucho el trabajo, pero da igual porque solo uno aprende más rápido. Así comencé con este taller, de a poquito. Los años de trabajo han dado sus frutos. Después de mi retiro me habría gustado trabajar en algún cargo técnico, ya sea como entrenador o preparador, pero nadie es profeta en su tierra. A pesar de que yo fui uno de los últimos ciclistas de renombre nunca nadie se me acercó para que yo lo tomara como pupilo, y eso de formar un club para adquirir beneficios no me gusta. Hace poco hubo un intento de hacer un club acá pero era para hacer plata con los jóvenes. No estoy de acuerdo con eso. Uno tiene que entregar algo pero por el ánimo de querer entregar conocimientos, no por la plata. QUE SE RESCATE EL CICLISMO COMO ERA ANTES El ciclismo es un deporte hermoso donde uno conoce buena gente. Los ciclistas de verdad por lo general son gente sana, tanto su familia como su entorno. No fuman, no se emborrachan, llevan una vida ordenada. Es importante que se rescate el ciclismo, pero como era antes, como deber ser. Las cosas a medias no resultan. Por ejemplo no estoy de acuerdo con los futbolistas. En mi época nosotros jugábamos a las nueve de la mañana enfrentando el rocío, la llovizna, y jugábamos igual. Ahora no, juegan a las once de la mañana, además llegan todos con la famosa caña como se dice. El único consejo que podría darle a la gente es que si quieren hacer ciclismo tiene que ser con entrega y responsabilidad. Esa es la clave para llegar a ser un deportista de elite, no hay otra forma. Por lo general cuando uno comienza piensa en llegar a ser famoso, pero para serlo uno tiene que tener mucha entrega en la ruta. Entrenar con decisión y con gusto, no sólo porque tu entrenador te lo diga. Si a mi me pedían hacer cien kilómetros yo hacía ciento veinte, no me quedaba sólo con lo que me decían. Quizás por eso rendía más. Un deporte tan caro como el ciclismo no es para salir a pasear, es para recuperar lo gastado. Las bicicletas no son baratas, no lo fueron en 1977 ni lo son ahora. Ahora los deportistas tienen muchas más facilidades. Marcos de carbono, ruedas con veinte rayos, ya no hay que sacar las manos del manubrio para pasar los cambios, no hay que apretarse el pie en la puntilla como lo hacíamos nosotros. Hay muchos que andan en bicicleta, pero ciclistas de verdad no.

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RUTA DE LUGARES BIKE FRIENDLY Donde tú y tu bici son bienvenidos

Todo partió en agosto pasado, cuando @jp192 (Juan Pablo Vásquez, Editor General de 192.cl) y @udodada (miembro de

Arriba ‘e la Chancha) conversaban en Twitter sobre lo molesto que resulta la prohibición de entrar con tu bicicleta en algunos lugares. De eso se deriva toda una problemática para quienes elegimos la bicicleta para movernos por la ciudad. De compras, una junta de amigos en un bar o una salida comer, el primer problema que aparece es ¿dónde amarro mi bici? La mayoría de las veces resulta que el lugar elegido se ubica en alguna comuna céntrica de la capital, lo que se convierte en un serio riesgo de que tu compañera de aventuras termine en manos ajenas. Este problema se vuelve una traba que el comercio debiera considerar con mayor detenimiento, ya que muchos ciclistas dejarán de frecuentar ciertos sitios si es que los consideran de “alto riesgo” para ellos. Es que no se trata sólo de un tema puntual como el robo de nuestra bici, la cosa va más allá. El que te prohíban el ingreso en un almacén o tienda pequeña donde su presencia no genera mayores molestias es simplemente inexplicable. Es algo casi discriminatorio. Es como si te tuvieran mala, como si las bicicletas fueran objetos de odio, y tú un indeseable por el simple hecho de no querer dejarla sola en la calle.

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De una conversación entre dos twitteros molestos surgió la idea de crear un mapa colaborativo de lugares amigables con la bicicleta, el que ha logrado reunir cientos de datos útiles. Bares, restaurantes, cines y otros sitios han entendido que también los ciclistas somos buenos clientes y agradecemos las facilidades dispuestas para nosotros. Recorrimos la ciudad y acá les mostramos algunos. Por Migue

Si bien en los últimos años en Chile contamos con sistemas de seguridad más efectivos, es mucho más agradable ver lugares que sí entregan facilidades para nosotros. Ya sea un cicletero o que bien te permitan dejar la bici en su interior, es el gesto lo que de verdad importa. Te da a entender que sintonizan contigo, que existe una “buena onda” para ver en la bicicleta un objeto que no estorba ni, sino todo lo contrario. El aumento de ciclistas en las calles ha llevado a que más sitios (no sólo comerciales) tomen en cuenta a la bici en su implementación. Es por eso que de aquella lejana conversación en Twitter, y ocupando las herramientas digitales a nuestro alcance, Arriba ‘e la Chancha creo un mapa colaborativo en Google Maps llamado Santiago en Bici. En él se reúnen cientos de lugares amistosos con los ciclistas como restaurantes, talleres, ciclovías, cines y diversos rubros. La acogida entre los cibernautas ha sido bastante buena. A más de tres meses desde su creación ya cuenta con cientos de referencias. Una fuente de información muy útil y que puede seguir creciendo todavía más. Salimos a recorrer algunos y acá te mostramos nuestra propia selección de los sitios más amigables, seguros, diversos o que simplemente nos parecieron dignos de destacar. Pero recuerda: la seguridad de tu bici dependerá siempre de tí mismo, y aunque unos tengan más resguardos de otros, sólo tú puedes evitar que tu compañera termine deshuesada en un persa.

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Cine Hoyts La Reina Sin duda uno de los complejos más concurridos de la capital. Siempre iba en bici y la dejaba amarrada en la reja que está frente a la entrada, urgido la hora y media dentro de la sala pensando en que podrían pelarle algo a mi flaca. Ahora que supe que tenía cicletero puedo disfrutar tranquilo de las películas. Se encuentra en el primer nivel del estacionamiento subterráneo, y además cuenta con guardia permanente. Qué mejor. Avenida Ossa 655, La Reina. Fono: 600 5000 400.

Café Literario Parque Bustamante Perteneciente a la red de Bibliotecas de Providencia, este espacio es ideal para sentarse a hojear algún libro o estudiar tranquilo y cómodo mientras disfrutas de un café. Cuenta con climatización, conexión wi-fi y el sistema de estanterías abiertas te permite leer cualquier título sólo presentando alguna identificación con foto. El préstamo a domicilio es algo caro, pero te asegura acceso a las últimas novedades en literatura. Lo mejor es inscribirse acreditando tener vínculo con la comuna, ya sea como residente, que trabajes o estudies en Providencia. Sólo necesitas tu cédula de identidad, un certificado de residencia y pagar el costo de inscripción: $10.000 pesos anual o donar un libro que se puede seleccionar de una lista publicada por la Red de Bibliotecas. Si no tienes vínculo el costo es de $15.000. El café cuenta con cicleteros frente a la entrada principal, y cómo la fachada tiene ventanales siempre se puede chequear que la bici siga allí. Obviamente se recomienda un buen sistema de seguridad. Parque Bustamante, altura 50, Providencia. Horario: Lunes a Viernes de 9:00 a 19:45 horas; Sábado, Domingo y festivos de 10:00 a 19:45 horas. Fono: 381 22 30.

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Centro Cultural Palacio La Moneda Uno de los centros culturales más grandes del país se encuentra justamente debajo del palacio de gobierno de Chile. Ha cobijado grandes exposiciones como La Antigua China y el Ejército de Terracota y la polémica Obras Públicas de Nicanor Parra. En su interior se alojan el Café Torres, la librería Metales Pesados, el restaurante Cívico, el Centro de Documentación de Artes Visuales y la Cineteca Nacional. Esta última organiza regularmente ciclos de cine y además se puede acceder al archivo de películas históricas. Tiene títulos imposibles de conseguir, aunque lamentablemente sólo pueden verse en sala. La entrada general al Centro tiene un costo de $.1000 pesos. Estudiantes, convenios y adulto mayor pagan $500, pero si llegas antes de las 12:00 horas es gratuita. El espacio para bicicletas es de lo más seguro. Queda en la zona de lockers, al lado de la boletería. Sólo ingresas con tu bici y la colocas en el cicletero. Al estar al interior es bastante seguro y vigilado. Plaza de la Ciudadanía, Santiago Centro. Horario: Lunes a Domingo de 9:00 a 21:00 horas. Fono: 355 65 00. Para mayor información de actividades visita www.ccplm.cl

Bar Ramblas Una vez llegué a este bar para juntarme con unos compañeros de trabajo en el verano. Obviamente fui en bici, pensando en buscar un poste donde amarrar mi flaca cuando llegara. Grata fue mi sorpresa cuando vi que cerca de la entrada tenían habilitado un cicletero. Lo bueno es que como siempre hay algún encargado o garzón en la puerta las bicis se mantienen vigiladas. La chica de la barra me dijo que los dueños del bar también son ciclistas, así que es entendible la preocupación por el estacionamiento. Al parecer ha funcionado, pues se ocupa bastante en las noches. El bar es muy agradable para una conversa con amigos. Buena música, gran variedad de ron, cervezas y tapas para todos los gustos y precios. Un menú básico que armé sería un plato de Papas Bravas (para nada chico) y tres cervezas Escudo por menos de $5.000. Muy recomendable. Manuel Montt 370, Providencia. Fono: 235 27 33

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Centro Gabriela Mistral La historia de este lugar tiene mucho de catarsis. Construido en tiempo récord entre 1971 y 1972 para ser sede de la conferencia UNCTAD III en tan sólo 275 días, luego del Golpe de Estado se transformó en sede de gobierno durante la dictadura militar. Tras el incendio que afectó al recinto en 2006 se decidió reacondicionar el lugar retomando la idea original del gobierno de la Unidad Popular: reabrir el antiguo Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral. El lugar alberga diez salas de teatro, dos salas de artes visuales y un estudio de grabación, además de una biblioteca con colección multimedia y salas de estudio. Hay actividades permanentemente, y durante enero será una de las sedes del Festival Santiago a Mil. Cuenta con cicletero, aunque su diseño francamente me decepcionó. Es como si el tipo que los creó sólo conociera las cadenas y no los u-locks. Los tubos son de baja altura y demasiado gruesos, lo que dificulta enganchar la bici. Incluso resulta más fácil estacionarla en la reja de separación del recinto. Lo bueno es que queda alejado de la calle, es muy visible y siempre hay un guardia vigilando. Es un poco incómodo ocuparlo pero sigue siendo seguro. Alameda 227, Santiago Centro. Horario sala de artes visuales: Martes a Viernes de 10:00 a 20:00 horas. Sábado y Domingo de 11:00 a 20:00 horas. Plazas abiertas todos los días de 9:00 a 24:00 horas. Fono: 566 55 00. Cartelera en www.gam.cl

Restaurant El Huerto Hace más de treinta años que este restaurant se especializa en comida vegetariana. Porque comer sano no es sinónimo de ensaladas fomes, El Huerto ya se ha vuelto un clásico de la gastronomía local. Aquí se cocina con productos de temporada y se privilegia la compra a pequeños productores. En su carta destacan platos bastante elaborados y gran variedad de vegetales. Nunca he almorzado allí, pero no creo que sea malo: le eché un ojo a la carta y me cagué de hambre altiro. El cicletero queda a un costado de la terraza, así que siempre habrá un ojo del garzón puesto en ella. Un buen detalle: el tono verde le da demasiada alegría a los fierros. Orrego Luco 54, Providencia. Fono: 233 26 90

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Biblioteca de Santiago Recuerdo que fui a visitar esta biblioteca el primer fin de semana que la inauguraron y desde ese día nunca la he dejado de encontrar la zorra. Siempre hay actividades, charlas, cursos y las salas están segmentados según edades e intereses. Todo el lugar invita al visitante a que tome un buen libro y se siente a leer. Lo mejor es ser socio. Sólo debes presentar tu cédula de identidad y una cuenta de servicios para acreditar domicilio. Ojo: no se paga inscripción, así que no hay excusas. Puedes llevarte hasta cinco ejemplares cada vez por diez días, y los puedes renovar vía mail o llamando por teléfono, ¡y ahora en verano los prestan quince días cada vez! ¿La ventaja? El catalogo es enorme. La última vez me llevé uno de Bolaño y Nieve en las venas de Ignacio Fritz, libros que por su “novedad” ni cagando los podría haber encontrado en mi Universidad y comprarlos menos. El cicletero es bastante grande y está frente a la entrada, en una explanada alejada de la calle. Nunca está demás pegarle un ojo de vez en cuando, pero con un u-lock basta y sobra. Matucana 151, Quinta Normal. Horario: Martes a Viernes de 11:00 a 20:30 horas. Sábado y Domingo de 11:00 a 17:00 horas. Fono: 800 220 600. Cartelera de actividades en www.bibliotecasantiago.cl

Sala SCD Bellavista Ir a un concierto en bici siempre será problemático. Necesariamente tendrás que dejarla en la calle, y el problema es que entre tanta gente es más fácil que el amigo de lo ajeno pase piola y te robe la chancha. La sala SCD del barrio Bellavista tuvo la buena ocurrencia de montar un cicletero en el vestíbulo del edificio, por lo que las bicicletas quedan resguardas dentro y además siempre a la vista de los encargados del recinto. Una idea digna de imitar en otros recintos. Santa Filomena 110, Recoleta. Ver cartelera en www.scd.cl

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Taller y Café La Bicicleta El café ilumina gratamente este rincón de la calle Simón Bolívar. Instalado en una casa del sector especialmente acondicionada, aquí se apuesta por lograr que el visitante se sienta acogido y pase un buen momento. La Bicicleta ofrece café en grano y una variedad de té de hojas, jugos naturales, empanadas vegetarianas, sopas y sándwiches. Si necesitas algún ajuste o reparación en tu bici también puedes acudir ya que cuentan con servicio de taller y venta de accesorios. La verdad es que este debe ser uno de los lugares más amigables con la bicicleta en Santiago. ¿Por qué? A parte de hacerle una gran referencia con su nombre, las bicis son bienvenidas adentro. Sus dueños también son ciclistas, así que entienden lo importante de abrir este tipo de espacios. Tres frugelés para ellos por la iniciativa. Simón Bolívar 3742, Ñuñoa. Horario: Martes a Sábado, de 12:00 a 22:00 hrs. Fono: 205 97 09.

Centro Arte Alameda Uno de las principales salas de proyección de cine arte en la ciudad desde 1993. Con el tiempo no sólo se le ha dado espacio al séptimo arte. En el segundo piso se encuentra El Living, en donde la música y la plástica tienen un espacio cada vez más consolidado, y a un costado se encuentra el Café Arte que ofrece desayunos, almuerzos, onces y donde puedes disfrutar de un juguito o café antes de una función. Lo bueno es que es de los pocos cines que tiene habilitado cicletero en el Centro, zona de alto riesgo de robos. El estacionamiento se encuentra en la entrada, aunque un poco cerca de la calle. De todas formas es bastante seguro. Por supuesto, no debes olvidar llevar un buen candado para tu bici. En las últimas funciones de la noche todo es más seguro, pues bajan la cortina y las bicis quedan resguardadas al interior del local. Alameda 139, Santiago Centro. Fono: 664 88 21. Ver cartelera en www.centroartealameda.cl

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Centro Cultural Estación Mapocho Sin duda que Mapocho es uno de los barrios más populares y reconocibles del Santiago antiguo. Este lugar alberga ciento cincuenta años de historia en sus calles y en el día siempre está lleno de vida. Pero digámoslo: ni cagando dejo mi bici amarrada en algún poste. Es por eso que cuando fui a ver a la última Bienal de Diseño andaba con dos u-locks por si acaso (sorry, no tengo un Kryptonite, sólo uno flaite) y me sorprendí gratamente al ver que el recinto cuenta con estacionamientos para bici. El cicletero está en un patio lateral del recinto. Sólo ingresas por la entrada y a mano derecha encuentras la salida para llegar a él. Es bastante seguro, alejado de la calle, y además queda frente a la boletería. Buen dato para disfrutar tranquilo de las exposiciones y actividades que se realizan permanentemente Plaza de la Cultura s/n, Metro Cal y Canto, Santiago Centro. Fono: 787 00 00. Ver cartelera en www.estacionmapocho.cl

Cine Arte Normadie Uno de los pocos cines antiguos que van quedando en Santiago. Si bien no se encuentra en el mismo lugar desde su apertura en 1982, aún conserva la estampa d las salas de exhibición que existían antiguamente. El Normandie se especializa en el cine arte y allí se pueden encontrar los últimos estrenos internacionales que jamás verás en multicines ni malls. Además organiza periódicamente ciclos temáticos de directores de renombre, y si eres cinéfilo y no quieres quedar pato viendo películas, puedes hacerte socio del cine pagando una cuota de $7.000 pesos. Así podrás ver todas las películas por sólo luca durante todo un año. Este lugar también se lleva tres frugelés de nuestra parte pues te ofrecen guardar la bici mientras entras a la función. Sólo debes avisarle a un encargado para que te la guarde sin problemas en el interior. Tarapacá 1181, Santiago Centro. Fono: 697 2979. Ver cartelera en www.normandie.cl

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Centro Gastronómico Plaza Ñuñoa En este barrio bohemio de la comuna de Ñuñoa se pueden encontrar varias opciones gastronómicas: cafés, bares, restaurantes y también dos escenarios culturales como son La Batuta y el Teatro de la Universidad Católica. El gran problema es que no hay lugar para dejar bicis, a pesar de que con el tiempo el número de personas que se mueven en dos ruedas ha aumentado. Esto cambió tras el inicio de las obras de construcción de estacionamientos subterráneos en el sector. El cierre parcial de algunas calles motivó a los locatarios a adaptarse para recibir al público. Los establecimientos reunidos en el Centro Gastronómico y Turístico Plaza Ñuñoa lanzaron la campaña Ven a Plaza Ñuñoa en medios de transporte alternativos, que busca incentivar el uso de la bici y otras modalidades aparte del automóvil, como caminar o llegar en taxi. La principal medida fue la instalación de cicleteros en las afueras de los locales. Si bien su diseño no me convenció en un principio uno de los encargados del restaurante Bigas me explicó que al tener menos tubos permite acomodar las bicicletas más fácilmente. No se encajan, sino que se apoyan lateralmente, cosa de amarrarlas por la parte superior del cuadro. Cada uno está pensado para seis bicis y están dispuestos en la calle, fuera de los establecimientos. El sector es bastante seguro ya que la mayoría de los locales disponen de terrazas, así que las bicis siempre estarán a la vista de alguien. Sólo hace falta un buen u-lock y listo. Lo malo es que sólo se encuentran en la parte norte de Plaza Ñuñoa, pues la mayoría de los locales agrupados en el Centro Gastronómico se ubican ahí. Los que están más cerca de la avenida Irarrázaval y en la parte sur de la plaza todavía no cuentan con estas facilidades, aunque por ahora uno puede salvarse con algún poste o reja cercana a las mesas dispuestas en la vereda. La campaña de incentivo se extenderá durante el verano y por ahora ya se han implementado alrededor de cien cicleteros (cifra no menor considerando la extensión del sector). Esperamos que el resto de los locales se den cuenta del potencial atractivo que tiene esta idea y dispongan cicleteros en los locales que faltan. Sector Plaza Ñuñoa, calles Manuel de Salas, Jorge Washington y Humberto Trucco.

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Caramagnola Bike & Beer Fue el primer lugar que visité en mi recorrido por Santiago pero salí algo decepcionado. Llegué una tarde a mitad de semana buscando algún encargado del local y pedir permiso para tomar unas fotos. Pregunté a un tipo en la barra y me dijo que no había nadie, que el administrador había salido y volvía en un rato. Esperé, pero ya un poco impaciente, y viendo que se hacía tarde y en realidad sólo eran unas simples fotos, quise pedirle permiso al tipo de la barra. Le hablé pero se hizo el sordo. Luego lo volví a llamar más fuerte. Hola, sabes, estoy haciendo… no alcancé a terminar la frase y el tipo me responde Noo, no compadre, conmigo nada ahora, se dio media vuelta y me dejó hablando solo. Quizás pensó que iba a pedirle trabajo o algo parecido. Tan ocupado como para no darme cinco minutos de su tiempo tampoco podría haber estado. Esa misma tarde pasé al Ramblas de Manuel Montt y al Bigas de Plaza Ñuñoa, dos locales mucho más grandes y llenos de gente qué atender y así y todo me recibieron de buena manera (y sin ni siquiera presentarme como periodista). Ojalá que el tipo no trate esa misma prepotencia a sus subordinados en la pega. No me dieron ganas de ver ninguna hueá del local, así que mejor vayan ustedes y me cuentan qué tal es. De pasada díganles que también hay que ser buena onda con la gente fea, no sólo con la bonita. Francisco Bilbao 1111, La Reina.

Puedes revisar en detalle el mapa de Santiago en el sitio de arriba e’ la chancha, aquì va el link directo

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ME SAQ

Desde que los dĂ­as calurosos lle nos hizo estornudar. La can

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QUÉ LA RCTM!

egaron a la capital no solo las flores brotaron, las mujeres lucieron sus escotes y el pólen ntidad de ciclistas aumentó considerablemente y la desgracia se hizo presente en muchos conocidos del equipo de RebelCallejeros. Estos son algunos de esos tristes relatos. por Pablo Quiltro Valenzuela

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“SÓLO ALCANCÉ A SENTIR EL GRITO DE LA PASAJERA QUE VENÍA DENTRO DEL TAXI” Grindliner, Santa Isabel esq. Lira

Fue un día muy movido, no tan normal como otros. Me acuerdo que tuve turno de noche en la pega y que terminé a las 9 am. Después, a las 11, ya estaba trabajando en el armado de cletas en una tienda. Esto fue el día 3 de diciembre. Cuando me desocupé partí rumbo a Nación Pedal para ayudar poniendo música en un evento que iba en beneficio de la Teletón. Finalizado el evento tipo 1:30 am del día 4, nos fuimos a la casa de Rosa Breton a celebrar que todo había salido bien. A eso de las 5 de la madrugada agarré mi cleta y me fui al hostal, lugar donde vivo y trabajo. Iba muy rápido subiendo por la ciclovía de calle Santa Isabel y salvo el cansancio, y esquivar uno que otro vidrio y pastelones corridos, mi viaje era bastante normal. Llego a la esquina de la calle Lira muy rápido porque dentro de las posibilidades estaba que el semáforo cambiara a rojo. Con tiempo aún y poniendo atención a eso, estoy cruzando cuando un taxista pasó en rojo sin poner atención. Tarde, trata de pegar un frenazo y yo sin poder hacer nada choco contra la parte lateral trasera del auto y le rompo el vidrio de la puerta trasera. Sólo alcancé a sentir el grito de la pasajera que venía dentro del taxi y luego de eso tengo recuerdos cortados. Una señora preguntándome cómo estaba, yo pasándole mi celular para que llamara a alguien; el sonido de la ambulancia, las luces del hospital, despertar lleno de sondas inyectándome suero y antibióticos y yo sin poder moverme. El resultado fue fractura de clavículas vilateral, costillas 6 y 7 fracturadas, tajo en la cabeza y hematomas gigantes en el muslo y una rodilla, además de la pérdida de la noción del tiempo el primer día. A la bici, por lo que me cuenta Camilo que la fue a buscar, sólo se le quebró la horquilla y se descentraron un poco las ruedas. Yo por ahora sigo con mi recuperación y todo bien hasta el momento. Por supuesto destaco la disponibilidad de los cabros que me fueron a ver y que me hicieron los días de hospital mucho más relajados y amenos. Muchas gracias a Quiltro, Rosi, Rosa, el Camilo, el Kelo, Barbarita, Nacha, Yorsh y D’Agostino.

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“MI PRIMERA REACCIÓN FUE LLAMAR A MIS VIEJOS E INFORMAR LA PATENTE DEL VEHÍCULO” Camilo, Santa Isabel esq. Carmen

El primer viernes de noviembre, después de un día pega, llego a la casa y me llama mi hermano para ir a subir el cerro. Habíamos quedado de juntarnos en Pío Nono. Tomo mi casco, mi banano y mi flaka, salgo de casa algo apurado para llegar al cerro a la hora. De mi casa tomo Serrano, doblo en Santa Isabel para llegar a Vicuña y luego en dirección al cerro. Tomo la ciclovía de Santa Isabel y cuando cruzo Carmen un Chevrolet Corsa se cruza para virar a la derecha. No me vio por el espejo y se tiró no más. Trate de doblar en la misma dirección del vehículo pero no fue posible. Choque contra el auto entre el tapabarro derecho y la puerta del copiloto, pase pór arriba del capó y con los pies tire la cleta por sobre el auto. Por lo que me dijo un testigo, caí de cara en la vereda. Con el impacto me rompí un diente y me quemé la cara por el roce. Después de caer me sente en el piso y caché que estaba sangrando. Mi primera reacción fue llamar a mis viejos e informar la patente del vehículo, luego revisarme yo y finalmente la cleta. A ésta se le arrugaron un poco los tubos delanteros, cagó el sillín, la rueda delantera se descentró y el casco se trizó en frente. La mujer del vehículo con la cual choqué me llevó en su auto a la posta central. Hasta el momento ella ha respondido con el tratamiento dental pero no se ha conversado nada respecto de mi flaquita que sigue desarmada. Espero durante enero poder volver a tenerla.

“LO MÁS BRÍGIDO FUE SENTIR EL AUTO CÓMO PASABA POR SOBRE MI ESPALDA” Rosa, Apoquindo esq. El Bosque

Ese día habíamos quedado con Nacho (A.K.A Grindliner) en salir a buscar pega. Pasamos a Nación Pedal a saludar a los cabros y luego nos fuimos a buscar al Héctor Droguett a la universidad porque me había llamado para juntarnos a pedalear por Santiago. Una vez juntos comenzamos a repartir currículums. Tres cuadras antes de llegar al metro Tobalaba mi mamá me llama para saber como estaba. Contesté que todo andaba bien y que estaba pedaleando así que después le conversaba más tendido. Retomé mi pedaleo fuerte y dejé a los cabros atrás. Los esperé en el metro Tobalaba. Cuando vi que ya venían cerca me subí a mi Maraca y seguí hacia arriba por Apoquindo. El semáforo de El Bosque me pilló en rojo. Delante mio un Hammer en tercera pista estaba muy pegado al eje de Apoquindo. Lo adelanté y luego baje el pie porque todavía el semáforo estaba en rojo. Dieron el verde, el auto de mi derecha se me pega, me logro zafar pero el Hammer no me vio aunque yo estaba delante de él. Sentí el golpe por atrás sin aviso previo. El auto me agarró por la rueda trasera y me cai sobre mi hombro izquierdo. No sé bien que más sucedió, sólo que mi cleta, la Maraca, me salvó la vida ya que estaba encima de mi pierna izquierda y la protegió dejando solo su cuadro marcado en mi pantorrilla. Lo más brígido fue sentir el auto como pasaba por sobre mi espalda y verme en posición fetal pasando autos en ambas direcciones. Con respecto al conductor me pagó con una cleta nueva, ya que la mía fue pérdida completa. Así que ahora tengo nueva bici, La Huacha .

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HONORES A NUESTROS ACCIDENTADOS Rosa Breton Jaime Barrientos Sebastían “Mastropiero” Oyarzo Cristòbal “Gritóbal” Pinto Ignacio “Grindliner” Oliva Natalia “Natinati” Pezoa Felipe “Obama” Fuentes Eduardo “Edo” Herrera Victoria “Vicky” Horacio “Pelao” Lira Camilo “Kmilo” Tobar Jorge Contreras Fuentes y a todos los ciclistas amigos que han seguido sufriendo accidentes desde este reportaje a la fecha y que no han sido puestos aquí.

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Una mirada fem

Son la cara bonita del tráfico de ciclistas que circula por Santiago, p pasar. Se despojaron del miedo y cada día enfrentan el ambiente

cuatro historias que esperamos motiven a más chicas a tomar la bi

En cierta forma ver a una chica pasar en bicicleta por la calle es un acontecimiento que pue

en la escasa frecuencia que tenía ese acontecimiento hasta hace poco tiempo atrás. Con la también tomaran la opción de las dos ruedas para movilizarse en la ciudad. Hoy buscan ab sólo se preocupan de tener su bicicleta en óptimas condiciones, sino que también de dotarl amilanan si es que hay que correr. Ya lo han hecho en algunas alleycats y en alguna compete año pasado la primera mujer en terminar la carrera superó a siete varones en la general. El Tati, esperamos que más mujeres se atrevan a tomar la bici y vivir la ciudad a bordo de ella

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menina de SCL

plagado en su mayoría por hombres que quedan extasiados al verlas e agresivo y las maltrechas calles de la Capital. Aquí les dejamos

ici y llenar las calles de alegría y belleza. Por Migue. Producción y fotos: Yisus.

ede alegrar notoriamente tu día. Sin embargo, lo poderoso de esa imagen se basa justamente a mayor afluencia de ciclistas que hemos vivido en Santiago era esperable que más mujeres brirse espacio en las calles y sobre todo en un ambiente ciclista dominado por hombres. No la de un estilo propio, que le cambie un poco la cara al paisaje gris de Santiago. Tampoco se encia urbana en la pista del velódromo del Estadio Nacional. De hecho, en el Global Gutz del llas no se andan con chicas, y a través del testimonio de Rosita, Fran, su tocaya Cristópulos y a. Así también lo esperan todos quienes se deleitan cada vez que las ven pasar por su camino.

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“La bici te entrega muchísima libertad” Rosita (29) Diseñadora de vestuario

Anteriormente me movía en la típica mountain bike hasta que descubrí el tema de las bicis urbanas. Hace año y medio me armé una fixie gris. Ahora tengo dos y varío, dependiendo si los tramos son más largos ando en libre y si son más cortos ando en fijo. La bici que tengo ahora es súper importante para mi. El cuadro es un Atala que me regaló un ex. Luego encontré unas mazas Campagnolo y de ahí la empecé a armar de a poco, con la mayor cantidad de componentes Campy. Creo que la bici es tu reflejo y te otorga la libertad que a veces no te tomas en el vestir, el atreverse un poco más, como la combinación de colores

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¿Cómo comenzaste a andar en bici por Santiago? Soy de Recoleta y siempre me transporté en bicicleta, a pesar de que nunca fui al colegio en ella porque me quedaba demasiado lejos. Ando en bici desde niña. Mi papá y mi hermano son ciclistas; mi hermano corría cuando más joven y mi papá aún se transporta al trabajo en bicicleta, utiliza las guarderías del Metro, etc. Todo viene un poco de familia. Ahora me muevo en sectores más céntricos y tramos más largos al sector sur como Puente Alto o San Bernardo sin problemas. No uso Metro ni micro desde hace un año y medio. ¿No te da susto andar en una ciudad con tanto tránsito como Santiago? Al principio sí tuve miedo, pero si no me atrevía a andar nunca lo iba a hacer, así que me lancé en piñón fijo. Armé la bici y me lancé al Centro de una, andando por la Alameda sin miedo. Igual hay malas experiencias como topones con algunos conductores. Hay que tener cuidado y estar atenta, pero en general no he tenido problemas. ¿Qué es lo que te gusta de andar en bici por la ciudad? Para mi lo mejor es que tú manejas tus tiempos. Cuando uno sale en Metro no sabe a qué hora vas a llegar porque puede pasar algo o hay que esperar porque sí. El transporte es malísimo acá en Santiago. Andar en bici es entretenido; puedes ir disfrutando el paisaje, a pesar de que suene hippie. Algo bueno también es el poder salir con amigos. En realidad es súper gracioso porque se arman panoramas en torno a la bicicleta como salir a pistear en la noche, hacer carreras con tus amigos. Eso es lo mejor. ¿Haz corrido alleycats? Sí, corrí en el último Glotal Gutz que se hizo en junio pasado. Fue buenísimo, porque igual yo soy avezada y ando sin miedo, entonces estuvo muy entretenido. Terminé segunda en la categoría damas. ¿Crees que es importante que más mujeres anden en bicicleta? Sí, es importante. Se necesitan más amigas pisteras. Creo que lo principal es que las niñas tienen miedo. ¿Qué consejo le darías a toda aquellas chicas que todavía no se atreven a moverse en bici por la ciudad? Bueno, yo igual he incentivado a algunas amigas y ya se están armando bicis. Creo que es algo súper bueno porque es entretenido y te otorga muchísima libertad. También es importante porque te mantiene en buena forma y haces ejercicio. Encerrarte en un gimnasio para mi es una lata, en cambio andar en bicicleta es lo mejor porque además te transporta. Como consejo les diría que se asesoraran con algún amigo para conocer las mejores rutas, las calles más seguras y cómo moverse en la calle.

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“Mientras la gente siga con miedo nunca se van a abrir los espacios” Francisca Vargas (25) Diseñadora de ambientes

Esta bici la armé porque sufrí un robo. Decidí tener una bici más rápida que me permitiera defenderme de mejor manera. Un amigo me consiguió el marco y en un día compramos todas las cosas en San Diego. La bici es una forma de expresarte. Todas las cosas que las hacemos nuestras las personalizamos y mostramos parte de nosotros en ellas. La bicicleta también es un reflejo de eso.

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¿Hace cuánto te mueves en bici por la ciudad? Hace dos años, cuando me regalaron una mountain bike. Con esa me iba al preuniversitario y a otros lugares. Después me compré una de paseo que me armaron en San Diego y hace como un mes me armé una pistera para andar más rápido. ¿Cómo diste el primer paso para andar por la calle? Al principio me iba por la vereda porque me daba susto andar por ahí. Después me di cuenta que andar por la calle es mucho más seguro porque lo peatones son algo estúpidos para andar, caminan raro, no sé. Es mejor irse por la calle. Mientras manejes tranquila, andes con luces y reflectantes en la noche no tendrían que haber mayores problemas. Por lo menos yo nunca he tenido un accidente. ¿Qué es lo que te gusta de andar en bici? Me gusta la libertad, la sensación, el aire, el olor a tierra en invierno después que llueve, mojarse un poco. También me gusta la facilitad que tienes para estacionarte en cualquier lado y que no gastas bencina. Es llegar y andar, no tienes que preocuparte de muchas cosas. Esa libertad que te entrega la bicicleta es lo que me motiva a andar todos los días. ¿Te parece importante que más mujeres se muevan en bicicleta? Es importante. Somos pocas y nos cuesta crear un movimiento de mujeres en sí. Existe el MACLETA (Mujeres Arriba de la Cleta), pero no son realmente mujeres que anden en bici todos los días a la pega, al carrete, a todos lados. También es necesario para abrir un poco el ambiente entre tanto hombre, que es un poquito machista, y quizás abrir el mercado para que las tiendas traigan cosas más femeninas. Las cosas de mujer que venden para bicis son súper reducidas. Por ejemplo no hay u-locks de colores, que quizás a una mujer sí le importan esos detalles. A mi me encantaría tener uno blanco pero no hay. ¿Qué consejo le darías a otras mujeres que todavía no se atreven a andar en bici? Primero les diría que es un buen ejercicio, nos mantiene lindas para el verano. Además no es tan peligroso si uno maneja con cuidado, sabe respetar y está atenta a los autos. Cada vez hay más ciclistas en la calle. Sólo a fuerza hemos ido ganando el espacio. Mientras más seamos mejor porque así se va formando una conciencia del ciclismo. Mientras la gente siga con miedo nunca se van a abrir los espacios. Somos nosotros los encargados de eso, no es la ley ni nadie más.

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“Uno tiene que aperrar y ser más valiente” Tatiana Koch (24) estudiante de Educación General Básica

Las mujeres se ven súper femeninas cuando andan en una bici de paseo o tienen su cleta bien bonita. Pienso que sí hay una preocupación por ese lado, y si no la hay igual puedes hacer diversas cosas con tu bicicleta. Uno puede personalizarla como quiera. No sé si es tan importante tener una bici bonita para andar, eso da lo mismo. Recién ahora estoy más preocupada. Antes andaba en la mansa bicicleta, creo que un hombre gigante podría haber andado en ella. Sin embargo igual la ocupaba y andaba en la calle, me daba lo mismo cómo me viera.

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¿Cómo comenzaste a moverte en bici por la ciudad? Comencé en una mountain bike enorme. De a poquito me iba a la pega y al instituto, pero después dejé de andar porque me dio una tendinitis, aparte de lo pesada que era esa bici para mi. Para mi cumpleaños me regalaron partes de bicicleta y ahí armé la mía. Me regalaron el marco, frenos, pedales, el plato y las bielas. Compré el resto y así fui armando mi flaca. Me muevo en ella desde hace seis meses. ¿Cuándo empezaste a moverte por la calle no te dio un poco de miedo? Sí, igual tiene sus riesgos. Los automovilistas te pueden echar el auto encima o no te ven. A pesar de que uno maneje responsablemente igual tú no sabes lo que pasa con la persona que está al lado. Así y todo me he ido acostumbrando a las calles por las que transito y también a veces ocupo las ciclovías. ¿Qué es lo que te gusta de andar en bicicleta por la ciudad? Uno anda relajado, ves más cosas de las que puedes ver en la micro. Evitas malos ratos como tener que andar aplastado en el Metro y andas a la velocidad que tú quieres. ¿Te parece importante que más mujeres anden en bici? De todas maneras. Igual yo he visto más mujeres últimamente, pero quizás sea porque se viene el verano. He visto más gente haciendo deporte que transportándose arriba de la bici. La gente que se traslada en ella sigue siendo la minoría. ¿Qué consejo le darías a las mujeres que todavía no se atreven a subirse a la bicicleta? Que se atrevan. Es más entretenido, andas más relajada y ayuda a mantener tu cuerpo. Te quita el stress de hartas cosas. Uno tiene que aperrar no más y ser un poco más valiente.

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“A las mujeres les hace falta autonomía” Francisca Cristópulos (22), cantante lírica.

La bici que tengo ahora la armé hace una semana. Antes ocupaba una Mini CIC, una Winner antigua y una aro 28 de paseo, pero no me acomodaba. Igual la gente le tiene miedo a las flacas. A mi me encantan. Alguna vez me dijeron que eran peligrosas, pero cuando me subí a una sentí todo lo contrario. Son más fáciles de manejar por su manubrio corto, son más cómodas y tampoco es necesario andar rajado, aunque igual a mi me gusta correr. También son súper livianas, entonces puedo subir y bajar escaleras fácilmente. Me fascina trabajar en lo que uno ama. Si yo amo mi bicicleta no quiero que me la armen, por lo mismo no la compré en una tienda. Le quería dar un toque personal e hice un decoupage con letras de revistas, como yo, que soy una especie de collage de muchas cosas.

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¿Hace cuánto que andas en bici por la ciudad? Hace sólo un año aprendí a andar en bicicleta. Nunca lo hice cuando chica porque tenía pésimo equilibrio. Yo estaba en Talca y por el terremoto no había ningún tipo de movilización, asi que en mi casa me encontré una Mini CIC y ahí aprendí. Cuando me subí a una bici dije “¡ni cagando me bajo!” y se transformó en un vicio. Todavía no soy muy seca andando pero me atreví a andar. Me traje la Mini en bus y acá en Santiago el primer pique que hice fue desde Santa Lucía hasta República. No es mucho pero tuve que cruzar la Norte-Sur con mucho susto. Ahí yo dije “lo hago o lo hago”. Me daba demasiado miedo andar en bicicleta, pero creo que los miedos están para vencerlos. ¿Qué es lo que rescatas de andar en bicicleta? Me gusta que uno puede regular sus tiempos. No tienes que depender ni de la micro ni del Metro. En el fondo es esa libertad de tomar tu bici cuando quieras y en el momento que quieras, sólo dependiendo de tu bici. También me hace sentir físicamente bien. Desde que ando en bici me siento mucho mejor, ando más animada. Para muchos la bici es una filosofía de vida, y para mi también. ¿Te parece importante que más mujeres anden en bicicleta? Me parece muy importante. Independiente de que Santiago es una ciudad peligrosa para andar porque la gente no es respetuosa, creo que a las mujeres les hace falta autonomía. El decidir cuándo, qué y cómo también se aplica a todos los medios de transporte, como todas las personas que no debieran estar dependiendo de una micro. ¿Qué consejo le darías a las mujeres que todavía no se atreven a andar en bicicleta? Creo que todo el mundo se tiene que atrever porque en algún momento nos vemos forzados a vencer nuestros miedos, en todo orden de cosas. Cuando te das cuenta que eres capaz de superar tus trancas te siente tremendamente pagada. Uno no se imagina nunca que, por ejemplo, es capaz de llegar a Pirque en bici, como yo. En el fondo no hay que limitarse a sí mismo.

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EL PEDALEO 2.0

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Straps (voz anglosajona), dícese de todo tipo de correa que sujeta algún objeto firmemente contra otro. Todavía no existe nombre hispánico, o shileno, para este sistema de fijación 100% urbano. Aunque muchos aquí en RC Mag andamos en piñón libre, recomendamos este simple sistema para todo ciclista fixie. Le aseguramos que los straps tienen las 3B que usted tanto aprecia: bueno (el sistema funciona), bonito (vienen en varios colores) y barato (precios empiezan en los 6 mil pesos). Por Alejandro D’Agostino Fotos Pablo Quiltro Valenzuela

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Los chicos del equipo editorial RC Mag me obligaron, bielas y coronas en mano, a continuar (a regañadientes) una tarea que

nunca quise seguir: la de probar todo, repito, todo tipo de sistemas de fijación del pie al pedal. El número anterior de la revista comparamos el sistema de fijaciones con calas Shimano SPD con el sistema de calas Crank Brothers. En esta ocasión, la orden era la siguiente: probar los famosos straps. Efectivamente, este sistema se basa en una ancha y gruesa correa, usualmente de fibras de poliéster de alta densidad, que envuelve al pie sujetándolo al pedal. Este sistema sería una alternativa barata al costo asociado a las fijaciones con calas. Recuerda que, tomando en cuenta que necesitas zapatos y pedales especiales, con el sistema de fijaciones desembolsarías una suma del orden de los 40 mil pesos.

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EL USO

Haciendo un poquito de investigación (francamente, puro googleo) pudimos averiguar que el sistema de straps es bastante novedoso. Al parecer no tendría más de 5 años a nivel mundial, obviamente con los gringos y europeos urbanos llevando la vanguardia. Aparentemente nació de la necesidad de los riders fixie de poder tener una fijación cómoda y barata, sin tener que destrozarse los

dedos del pie y destrozar las puntas de las zapatillas con la única alternativa barata a las fijaciones con calas: las puntillas. Para muchos, los straps fueron esenciales para poder dominar la bicicleta, ya que les daba la seguridad de que sus pies no se moverían de los pedales al hacer maniobras de frenado o de trucos y piruetas en piñón fijo.

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RANURAS LATERALES

Para que este sistema funcione se recomienda, primero, utilizar un pedal de plataforma Bmx. Francamente el material no es de gran importancia. Puede ser de plástico o fierro. Pero, si usted no cuenta con la billetera de Leonardo Farkas, le recomendamos que adquiera “el pedal de la gente”: el VP 559. El VP es un pedal de cuerpo casi cuadrado de aluminio (110mm x 110 mm… cabe hasta el pie más grande imaginable), con un eje de cromo, pernos de fierro para un buen agarre a la planta de la zapatilla, y un peso que supera el medio kilo el par (uff!!!!). Lo importante es que el pedal tenga las ranuras laterales por donde se puedan insertar las partes del straps que sujetan la ancha correa sobre tus zapatillas. El precio de los VP oscila entre los 6 mil y 9 mil pesos en San Diego. La prueba de este sistema se llevó a cabo con el pedal antes mencionado y con un set de straps de calidad de entrada (era el más básico que había, aunque no se veía de mala calidad). El precio estimado bordea los 7 mil pesos. No tienen marca o compañía que los respalde, se veían decentemente construidos y las piezas que sujetan las correas son de plástico. Aquí en la revista te recomendamos que los straps sean

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instalados por personas que algo conozcan sobre el tema. César “Zans” Salazar, el personaje que me facilitó los straps, me enseñó cómo ponerlos al instalar él mismo el primero. Si bien instalarlo no fue nada del otro mundo, no queremos verte besando violentamente el pavimento por una instalación defectuosa. Repetimos: consigue a alguien que por lo menos algo sepa sobre cómo ponerlos. Antes de darles nuestra (humilde) opinión respecto de este singular sistema, estimo también importante mencionar que el que aquí escribe pedalea en piñón libre. Este detalle no es menor. La sensación de andar en piñon libre o fijo con straps es muy distinta. Me explico. Lo que para mí era algo accesorio, incluso desechable (terminé odiándolo al punto de dejar de usarlo a las dos semanas), para los ciclistas fixies es bastante más importante, por decirlo menos.

PÚBLICO SS vs. FIXIE

Muchos de mis camaradas ciclistas me aconsejaban que usara el strap casi suelto, para evitar cualquier incomodidad al introducir nuevamente el pie en el pedal después de haber parado en un semáforo en rojo. Pero sería precisamente esta forma de usarlo la que restaría cualquier ventaja que este sistema tuviera por sobre otros. Para realmente aprovechar la mayor eficiencia de


pedaleo que ofrece el strap, se debe usar apretado. La idea es introducir el pie y no sacarlo hasta terminado el viaje. El strap, de la manera que el que aquí escribe lo ve, está diseñado para fijar el pie al pedal de una manera casi permanente. Con el uso del strap, el acto tan natural de bajar el pie de apoyo para esperar la luz verde se volvió un suplicio. Cada vez que intentaba introducir nuevamente el pie al strap del pedal, me topaba con los pernos de fierro que impedían un deslizamiento suave del pie. Las correas del strap que usé se caían continuamente (sólo se mantenían arquedas cuando la zapatilla estaba en posición). Esto, en la práctica, implicó una peligrosa técnica: para lograr poner la zapatilla de nuevo en su lugar tenía que, con mi mano, levantar las correas para así dejar el espacio libre suficiente entre el pedal y la correa para que mi pie pudiese entrar de nuevo. Imagínense, con una mano en el manubrio y la otra en el pedal izquierdo. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de lo peligroso de la maniobra. Tampoco hay que ser científico de la Nasa para ver que la costumbre de repetir este proceso cada vez que me topara con un semáforo estaba destinada al fracaso.

MILÁN y PARÍS

Por otro lado, como modelo de Milán y París (es mi vida, ¿ok?), me gusta cambiar constantemente de zapatillas. El problema de los straps es que no se ajustan a este lujoso estilo de vida. Cada vez que decides cambiar tus zapatillas, te vas a ver forzado a cambiar el ajuste de los straps. Esto a la larga lo hace realmente tedioso. Claro está, si no eres modelo de Milán o París como yo, no tendrás gran problema. Otra cosa: como nuestra amada escena single speed y fixie todavía no llega bien a los oídos de los importadores de artículos de bicicleta chilenos, es poca la variedad de straps que se pueden comprar en tiendas santiaguinas. Es por esto que ya son varios los que optaron por comprárselo al amigo del amigo que fabrica straps, pero, hasta donde yo sé, todavía no llega ninguno diciendo Lorea lo que compré por la Interné.

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REFLEXIONES DE UN UMPA-LUMPA NAVIDEÑO

Por Zans Foto: Orsus

Creo que esta Navidad la viví de forma distinta a años anteriores. Tengo la grata oportunidad de trabajar en una tienda de

bicicletas. Me hago cargo del armado y veo el caos de las compras navideñas tras un mesón para atender de la mejor forma a la gente. Este año, a las doce de la noche del día 24, no pensé en abrir los regalos que me tenía mi madre. Pensé en la felicidad que padres, abuelos, tíos y extraños dieron a los niños al ver su bicicleta nueva. Agrego lo de extraños porque un cercano mío compró dos bicis para regalar a niños que no conocía. Sólo cogió una carta de Correos de Chile y llegó a mi trabajo. En la tienda se intenta atender de la mejor forma a la gente que llega con esfuerzo. Se recomienda y realiza una verdadera asesoría al que busca una bici nueva o simplemente quiere arreglar o enchular una. Para que el usuario directo sea feliz no es lo mismo comprar el regalo por Internet o en una tienda de retail. Hoy mismo salió en la tele que a una persona le mandaron la bici para su hijo armada con huincha aislante. ¡Que mal! Creo que con ese tipo de cosas, como la felicidad de un niño, no se puede jugar. Siendo un poco ególatra siento que todas las bicicletas que arme las hice con cariño, pensando en que yo podría ser el rider de esa linda bici. En parte puede ser cierto recelo que tengo porque nunca me regalaron una bicicleta en Navidad, a pesar que desde que tengo memoria he tenido una bici. Otra parte distinta de estas fechas fue compartir con gente que no te imaginas que te ayuden o que tú ayudas en forma directa. Hablo de la tía que vendía bolsas de regalo fuera del local, que me aliviano de forma considerable envolver las bicicletas. También hablo de las personas que recogen cartón, que agradecían cada caja que les pasábamos. Yo les doy las gracias a ellos porque nos ayudaron un poco con el trabajo y nos hicieron ver la Navidad de otra forma. El día 24 a lo único que me dedique (aparte de tomarme unas chelas) fue disfrutar de ver a los peques jugar con bicicletas, la misma pasión que uno tiene por este vehiculo de dos ruedas para nosotros, cuatro para ellos (con rueditas laterales), andando con una sonrisa en la cara y con esfuerzo intentando dar las primeras vueltas del pedal. Creo que uno de los mejores aprendizajes es aprender a montar la bici. Te vincula un cien por ciento a la persona que te enseñó. En algunos años más puede que uno de esos niños que recién montan su bici sean futuros ciclistas de elite, apasionados por la hermosura mecánica. Somos como niños que montamos una bicicleta. Unos nunca nos bajamos de una, algunos se iniciaron ya adultos y otros aun no se suben, pero lo único importante es que la bici nos mueve y lo que sentimos es un amor verdadero por ella.

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Gracias a todos Primero por darse el tiempo para leer nuestra revista. Hicimos lo posible por tenerla antes, pero el fin de año se nos arrojó encima. Gracias a aquellos que siempre nos preguntan que cuando estará, que nos presionan para que nos apuremos. Gracias a todos quienes sin pagarles ni uno, se ofrecen a mostrar sus trabajos, a posar en las fotos, a responder entrevistas, y a dar su tiempo, a cambio de nada. Gracias a quienes depositan su confianza y ven a esta revista como un medio rentable, y sostenible en el tiempo. Que entienden el trabajo voluntario y a puro esfuerzo que hay detrás de la revista. Gracias por entender nuestra desorganizada forma de trabajar. Gracias por no aburrirse de leer tanta página. Y finalmente gracias.... porque ya nos están preguntando por la cuarta, incluso antes de lanzar esta edición número 3 EQUIPO REBEL CALLEJEROS

Especiales agradecimientos para esta edición Rosita Espinoza Rosa Breton Tatiana Koch Francisca Cristópulos Francisca Vargas Camilo Tobar Jorge Gonzáles “YORSH” Bárbara Anríquez Alicia Claps Vicente Saavedra Horacio Lira Don Nelson Doña Gabriela Miguel Carrasco Ignacio Oliva Ana María Fernández Daniel Pavéz

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ESTA REVISTA ES OTRO ESFUERZO MĂ€S DEL EQUIPO

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RC MAG Nº3  

Tercera Edición de nuestra revista de ciclismo urbano de Santiago de Chile

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