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ur COIVÍO

Por; Lui-s

HTSLQRTA sqGUN

?RTTENDER CONGEId,Ii

CtAUpElnvls_l&4..u$$ g

UliA HOGUEitIi OCi.i PEhJ'SA1VITEIíTOS

AP,AI{A BU,STA}44¡ITE.

historiador los canbios, a1 etnólogo las estructuras¡ X esto, pofilue los cambios, - los procesos, no son objetos anallticos sino 1a forma particular cn qú-e ia ternporalidad es vivida o"á"'Tuill3tl";-, en ,,I,os ftmites de ra noc16n cLe estructura en etnologlarr. rA1

:

i

¿Necesita un historiador ocuilarse de la obra de L6vi-straussr -más allá d.e 1a aproximación general a que obliga su justo mérito como fundador,de una corriente antropológica?o¿No resulta un poco exótico tonar en cuenta las oplniones de alguien, que, por rnuy erninente que sea, ye 1a historia desde la harto espegffica 6ptica de si-r altamente especializada diseiplina?" No resulta j-ncluso desfasado hacerlo hoy, cuand.o e1 funcionalismo ha desdibujaclo J' er¡pobrecido el concepto de

estructura en cicncias sociales hasta hacerlo servir para todo menos para 1o que se invent0?. (gste ¡rismo funcionalismo cuyos dictadosrteó ricos t alegrenente' acatan nuestros rtcieritlficos'i sociales? como corr€ lato socioldgico del auge general -y bien paga.do- de,1 neopositivismo[, Estas son, en sLntesj-s, 1as preguntas crlticas escuchadas cuando el que esto escribe proponla en cursos introductorios de historia reatizar aproxinaciones serias a la obra del maestro de1 estmcturalisno .

|

-t antropol-ogl-coo

la respuesta, creo rotundanente que es as1, es necesario para el historiador realizar una aproximaci6n -crltica, como deben serlo todas- a la obra de L.S.. Err primer lugar, porque si bien sus escr! to$ en torno a.la historia como Cisciplina iian sido, ei'I prcporción al total- de su obra, escasos, no por ello son r¡.enos importantes y eontun dentes, eomo se puede ver claramente en la cita que encabeza estas ll neas. En segundo lugar, porque las indicaciones teóricas de L.S. han sido y son actualmente el d.errotero de rnodernas tendencias historio-gráficas que se. denorninan a sl ni-smas tiarttropologia histórica" ¡ f Qüer srlprrestamente, renuevan 1a óptica o perspectÍva d"e análisis d.el histo riador frente al rihecho hist6ricor!. Y

.

En

tercer lugar, porque afin el funcionalismo, en su escasez.

cog


ceptual, se ha visto obligado de echar ¡nano de categorlas estructurales, optando a este respecto por dos alternativas: defc'rmarlas a Su gusto o coger justamente las r¡ás inocuas " Porque el estructuralismo , d.igámoslo de una vez, por 1o menos busca orclen, taz6n, en los heehoS sociafes -y ese es Su resgo posi-tivo- pero desbarra coinpletarrente aL nretend.er ha11arlo en el terreno cle las ideas (aqul llamadas erlptica rnente trlo i:rconspientert), Y por ello la ortodoxia estructuralista ya perd.ió deroasiado terzreno frente a neoposii,ivistas canuflados como Fou cault, para quien no hay orden en narLa. y cada generación re-crea la cienci-a que necesitar para 1o cual reordelia al gusto la realldad dada, amorfa de por sl, -

En cuarto lugar, porque en e1 campo problemático y fronterizo de l-a etnohistoria peruana, seguidores oe1 m6todo estructural han aplicg do bastante las categorías de análisis antropológico del mismo, con importantes erbremadamente desigr:al fortuna, que va d.esde los trabajos C.e Tom Zu-ideraa hasta, 1a enclenque utopia andina" Y es impreg cindible entender y analizar estos trabajos, escritos en un lengUajey slmbologla aparentenente extraños al uso históricor para 1o cual es necesario ercarulnar primero la obra del fundador del m6todor lo que, a

sa vez, nos remi-titá a d.arnoS una por 1o menos somera preparaci6n ag tropológica general, En qr.rinto lugar porque la aplicación del m6todo estructur:al ha rebasado las ineiertas fronteras de lo etnohist6rico y se practica (o se cree practicar) en el campo d.e l-a historla i.nd'f-gena coLonial y qg publicana peruanar Y en ültirno lugar, aunque no por ello sea menos im

portanter po1' el hecho d.e que es obligatoria una fornaeién universal en el estudio de una rlisciplina colro la historia, de carácter de suyo tanbi6n uníversaf, puesto que al final cle cuentas se ocupa c1e 1a din! mica de la total-idad de los hechos sociales, incluyendo a los prinigg nios, considerados tradicionalnente como pre-históricos por d'efinic! 6n.

esta ocasiÓn, no de los hijos naeidos efi estas costas -rnuchos de 1os cuales el propio L"S. negarl-a divertido sino del padre de conceptos y categorlas que son hoy vertladeros d'ogaas para muehos (serla más propio decir 1a nayorla, si realmente los conocieran) ae nuestros ani;ropólogos e historiadolosc

l{rs

oeuparemos pues, en

-LA-


1.-

EL I,$TODO ESTRUCTURAL DE LEVI-STRAUSS.

una breve discusión d"e un tema tan vasto?. Creo i! necesario hacer una presentación de Claude L6vi-Strauss, euyo nofibre por 1o menose es fanoso en el mundo enteror y es asociado inmediatg ¿Cóno

inieiar

riente a 1a palabra estructuralismo. Estarsin embergot es hoy una eI presi6n ambigua, por 1os usos múltip1es que se le confierenr y es mg jor a1 hablar de L"Se usar e1 t6r'mino antropológla estrrrctural, Qu€¡ por ot,ra parle, es'el que concedió 61 rnismo a la corriente antropolbgica que fund6, aunque por haber convergido en su g6nesis diversos eg' tudiosose L.S" se haya resistido siempre ha considerarse como tal fu4 d.ad

or.

la antropologla . estrug tural, pues la concepción de la historia en L"S, asl como el lugar que e.l autor 1e adjud.i ca a l-os estudios hist6ricos dentro de las cie¡ Digaurog entonees

cias soci3les,

ernanan

algo sobre el m6todo

d.e

directamente d.e su especialrnente elaborada co!

cepción etnológica. Anteced.entes,

A1 referir los antecedentes de1 estructuralismo antropol6gico hg mos d.e encontrarnos necesariamente con por 1o menos d,os nontbreS: Fer dinand de Saussuie'y Franz Boas. E1 pri-mero, harto .conoeido fundador de la lingülstica estructural, 4portó, además de su elaborada concep ci6n de1 signo, 1a distinei6n fund.amental entre dos planos diferentes

en

el lenguaje hablado, que, simplificando a!-f

----1

^

--i^-^^,^ nnugho, vi-enen ----1-^

^ ser;la -^-^_l a

1ep

grra (langue), o 'conjunto de normas convencionales <le comunj-caci6n hablada, elaboradas bajo la forma de un cód.igo gramaticalr- socialr t'estructu::adorr a Simple vista, eongciente y posterior, en la concepci6n

de Saussure, al habla espontánea (parole), uso indivi{ual que se hace del lengrraje, psicoflsico, perrneable a las necesldades del nomento, más ttfonéticarr que rtgrannatica}r, d.e ralz fundamentaimente inconsciente rr ^re- de acuerrlo a la concepeión saussureana, resulta tambi6n estnrc ;t;;;;; de re glas muy precisas, dete"t"ur", "rr" "", '" p; il; la investigación cle 1a gramátiea, sino de la fonétlca de las lenguas. Esta concepci6n de un aspecto inconSciente en el uso del lenguaje ha tenido, como veremos, d.ecísiva importancj-a en 1a formulaci6n.d.el m6tg d.o de análisis etnológico d.e L.Se que entr6 en contacto con e1 estzrrg turalismo lingülstico en sus años inici-ales de docencia universitaria

-/,4-


en los EE.UU. a trav6s de 1a escuela fundada err ese pais por

Roman

Jakobson.

El segundo norrbre que debemos menciorutr es el de Franz Boas(l-858 bg/,il, uno de 1os pioneros de la antropologla norteamericanar Que a finales d.e1 siglo pasado estudi6 extensiwamente 1as tribus de la eog ta noroceidental- de su c.ontinente, e investig6 en forma sistemática las le.nguas nativas norteamericanas. Aunque por sus cortcepciones te6rj-cas se 1e vincul-a generalmente al origen ae'l ¡¿¡"1onalistlo culturg lista anglosaj6n, de cuyos principios L.Sn es declarado adversario, e1 misno L.S. considera a Boas como un preclaro precursor de su m6tg do, pues 6ste sugiri6 en sus trabajos Ia importancia que se debla cog ced.er a los sisteinas de significados integrados a otros sistenas sociales en fas i-nr¡estigaciones sobre 1os pueblos prir'riti-vos, recornenda ción que fqe seguida cincuenta años más tarde por L.S; que 1a I1evó hasta sus {rltimas consecuencias. Antropolo gla

y sln',bol-os.

'

Asi pues, 1a etnologf,a cLe L.S, la antropologla estmctural, bug ea fos fundamentos de 1a vida social de los pueblos primitivos, Ias l-lamadas por é1 e-s:t:n¿c-turas, en los sistercas de slgggg de 1a sociedad, ademásr por supuesto, de1 lenguaje, es decj-r en aquellos sistemas en 1os que cada caracterlstica del aspecto de 1a sociedad. estudiador so integra con otros a trav6s de un significado, es decir funciona como la representaci6n de un concepto a trav6s cle uns señal- culturalmenteelaborada

y

socÍ-almente sancionada, como dirlan

los antrop6logos.

sistemas simb6licos posee 1a antropologla en su campo de es tudio? La respuesta de L.S, €sg los sistemas de parentescor 1as reglas de matrimonio, entendid.as como código de1 intercambio de mujeres eI tre grupoS Social-es, 1as llamadas rrnormasii socialesr Que forman un c! digo d.e conducta que funcionarla como Ltna espeeie de f?lenguajé' del comportamientotr, ciertos tipos d.e intercambio econó¡nico, de 1os cug xles el potlatcho es eI ejemplo más usado, el rrlenguaieil mltico, cuyo ¿Qué

carácter de código d.e conunisación se propuso y encarg6 arduamente de denoStrar L.S. y el ritual, tanto en su aspecto normativo eomo en efreli-gí-oso. Es más, para é1, siguiendo de alguna nanera el razonamien to de lr{agss. y 1a teorfa de1 acto socía1 trtotaltt, si e1 comportamiento spcial ps*u9go:"cier*,a forma Ce lenguaie, tqdq será, en una antropolo

¿ai


gla definicla en estos térninos, tlgno. Ün haeha es,,un hacha, perorlo" es conceblbl-e que un cierto tipo de h¿cha pueda ser un signo: en un otra d.eterninad.o contexto, .ro ocupa el lugar del útil diferente que sociedad emplearía para 1os nisnos

firies.r' (f)

Esta insistencia en 1o simbólico no significa, sin embargo, adg ce L.S, una preterici$n de 1o real, de Io concretoo'LoS. se raclama materialista, y señala: tlla antropologla social no se encierra en una fracción del dominio de la etnologia (to si¡ibólico), no separa la cuf tura roaterial de la espirituai. En 1a perspecti'r'a o,ue le es propia"o. les eonsagra igual atenciónil (1), aunque 61 impllcitamente postule 1o sinbólico eono de'berminante d-e lb social, pese a1 reconocirn-iento <le Itla prir':acla d.e laS,infraeStructuraslr qrre hace en rrEl penSamiento SaI

bien, entonces, ¿cjttát es 1a natutaleza de 1o simb6l-ico en los sistemas socj-ales? L"S. responde d.istinguiendo, en priner lugar, entre 1o Sincr6nico, lorlgramaticalrr, 1o consciente en fa Sociedad, y 1o diacr6nico, lorrfon6ticorr, 1o inconscienteo Pero si la filologla tradicional encontraba un ord.en coherente sól-o en 1a gramática cong ciente, LoS, siguiendo a Saussure afirma que tanbi-én 1o diacrónicorlo i-nconscienteo es ord.enador forma rrestructurasrr que son e1 basamento del ord.en social, y radican en el inconscien*,e hunano, cuya 4atura-lg z&c sin embargo, no e:cplica, manlfestando a 1o Suno que serla 1a pag, te de la mente encargada de trdar forrna a los cqntenid'osil ad'optand'o un carácter axiomático en la construcci6n de su teorlat aunque su naturg leza haya intentado ser abordada posterior e independienteinente por la llamada psicologla estructural. El hecho indud.able es que, siguiendo este esquema teórico, L.St escontr6 una coherencia por largos años escondida a los ojos de los risistemast' mltieos de antropólogos, en fos sisternas de parentesco y las sociedades primitivas, los dos terrenos a que dedicó sus'principg les esfuerzos en la aplicación de1 razonai:niento estn:ctural en antro pologla, Como afirl¡:a l"{aurice God'elier: ilproblemas fundamentales como la prohibici6n del incesto, la exogamia y endogarrúa, el matrimonioentreprimoscruzad.os,eldelasorganizacíónes.clualistaslQueerantratadosseparadamen!,ey,sin áxito afgunéf h?n sido,relacionados entre sl(por L,S, ) y er,olieados. ..t' (3) pr:es


instructivo: el e1 problema del d.ualismo.

Un ejemplo

método estrr-rctural y

Precisamente, el problema de 1as organizaciones dua.listas (formas de organizacl1n social en variados pueblos prirnitivos en que 6stos se una encuentran separados en dos o más nitades sinru.ltáneamente), fue cuesti6n largamente ine>cplicada en la antropologla clásica, en la cual L.S. ap11c6 su ur6tod,o anallticor X en 1a que pudo confrontarlo con e1 razonarciento rrhistórieor', es decir d,i-acrónico y lineal con que habla

sido abordado por 1a antropologla anterior a 6I, básicameni;e dividldaen las famosas enfrentad.as escuelas difusionista y evolucioni-sta. El caudal de información sobre cl tema era aparentcmente ea6tico e inel tricable: las organizaciones duallstas se generaban en cul-turas sin ninguna relacipn entre sl, por invasi6n d.e un pueblo por un gnrpo inmi grante¡ por fusi6n de dos grupos, en unos casos la pertenencia a 1a nf tacl se trasmitla por 1lnea materna, en otros por línea paterna, a A,eces coincidia con la divisí6n en clanesr a veces no, etcn La antropologla tradicional errfrentó el problema mediante d.os ex plicacioncs posibles: el dualismo se generaba por evolución de una sq la forma primitivas a otras, postura evolucj-onista, o era pr6stamo cul tr:ral d.e unaS Socied.ades a otras" En ambos casos habLa er,'idencia en contra, pues ei dualisno aparccia úv liLs uls d:versas maneras, sin se guir un patz:ón evolutivo trnicor y además 1o hacia en sociedades sin contacto cultural alguno. Difusionismo y evolucionismó se enfrentabanconrpletamente en este punto, pero, d,esde la 6ptica de L.S. se encontra ban anbos en el mismo error: buscar Ia tazbn de la regularidad en 1a g

parici6n de una institución sociaf cn procesos d.iacr6nicos y lineales. y postular una ex ¿Córoo logró el nr6todo sincr6nico de L'S. poner orden plicación sumarnente cohcrente a semejante problema?. Fues abandonandoe1 enfoque exclusivanente diacrónico y postulantlo que 1a organizaciín d.uali-sta responde a patrones normativos neeesarios propios de la socig d.ad. primitiva, para 61 de origen inconsciente y vinculados a l-a recf procidad, que hacen que el dualismo apaTezca espontáneiarnente y de laS variadas manerag y qge, a{sn donde no se encuentre, surian otras instituciones que cumplan su papel, que L.S. menciona y analiza. Es dg cir que, en t6rminos d.e L.S, 1a organización d.ual estarlarrenraizadatr en la estructura mental- de la socied.ad' primitiva, es d'ecir en su inconsciente determinante' Vale la pena a este respecto recordar 1a ihrg trativa sentencia de 'iEl pensamiento salvajetr de que 'itoda etnologla

más

1¿+'


es una psicologiarr. De este modo, 1a valídez de su opci6n de otorgar r¿áxima importag

sisteiins c1e signos a los demás sistemas soeial-es.en 1a socig daó primitiva estarla poderosamente respaldada po-r,sus nrinuciosas investigaciones particulares, alréd,edor de por 1o nenos dos de e5tbs sig

cia

como

¡emas

c

Pero otra es la cuesti6n, indudablemente, euando LoS. pretende hg cer extensivo su m6todo. de anál-isj-s el- terreno de 1o propiamente hist! rico, y aud"az y d.ecididamente mete la Inano en el ardiente caldero de l-a teorla de 1a h-istoria.

II.-

IEVI-STRAU,SS

Y

tA HTSTOPJA

O

EL

PROFESOR

El\i SU LABERINTO.

L.S, para eapezar con la historia devenir, eonoce perfectamente 1a diferente naturaLeza y d.i-náinica de 1as sociedades primitivas y 1as de cl-aseu habiend.o incluso acuñado el t6r¡nino derrsociedades frlastrpg ra LaS priroeraS, pucsri.on S1l medio interno eStá próxino al cero de tenperatura histórica ...tt y de rrsociedades ca-lientesr? para 1as degundas, lrrr&p&recid.as en diversos puntos del rmndo tras la revoluci6n -neolltica, y donde se estimul-an sin tregua las difereneiaciones entre ca,stas y entre clases, para extraer d.e alll el devenir y La energlat'(1)

el punto de rrista ad,optad.o por 1a etnologla de L"S. en e1 estud.j-o de las sociedacles trfriastr, 1a preponde raneia otorgad"a a1 componente sinbólico -e inconsclente- en 1as lcismas, al que se tre eonced.e 1a categorla de estructural.o Y la clencia histór! Pues

bien,

acabarnos de' exan:^ina::

di-ferencia fundanental entre ambas (etnolg gla e historia) no es de objeto, ni de propósito, rti de nétodo. Tienen el mismo objeto, que es la, vida s.ocial, y e1 mismo prop6sito, que es una mejor inteligencia de] horlbre "re so distinguen sob:"e todo por la elecci-on de_!_ers;peqq:iteE_-qogqlglggbglaq : 1a historia organiza sus dg tos en relación con las e>cpresiones q-o$l¿e-B!g.g de 1a vid4 soeial y 1a ..,^\ etnologla con las condi-ciones incolsglegteétt(2). Pa:a 1a historia, 1o históricos r?conscientert, bajo la forma de ]o que piensan los sujetos sobre 1o que hacen" Perc sucede que.la historia a partir de nuestro s! ca1 Lo

Sr rros responde:

rl1,a

la vieja prem-isa de l{arx: itlos hombres hacen la historiarpg ro no saben que la hacenrtr X Por 1o tanto, no pueden los historiadores ya ocuparse d.el nero reflejo que en la conciencia de 1os hombres prodg ce e1 desarrollo de la sociedad' Por tanto, de acuerd'o al- enfoque t'eí g1o acepta

-l+5-


1a etnologla resulta 11evándose la parte de1 Q ón, pueS¡ Cofio vimog, en Su teorla Son 1as estructuras incon5cientes las d.eterminantes del ord,en social.

rico de nuestro autor,

libro de tr-istori€r .o. está irnpregnad'o tanrbién de etnologían y ti... 1a historia eeon$mica es, en gian nediaa, Ia lr-istg ria de operaciones inconscj-entesort (t)' to cual es ciertot pero no nos ¡por el puede 11e1,'ar a sostener gue. la histori¿ econbmica está @, inconsciente !, que es 1o que pretende fácilmente deslizarnos el autor" Vemos pues que L"S' caet y mu]¡ conscienternente' en el pecado 'ori ginal de la antropologf-a social: buscar universales humanos'-y por en de hlst6ricos- en su propio eamPo de estudio, 1a sociedad prirnitiva, y trcalien extende::los tanbi6n, como unir¡ersales que Son, a 1as sociedades tesrr. Citemos textuatnente un ejemplo aI respecto: rEl- intercambio de 1os regalos de irTavidad, al que se dg . dicarrconunesuertedeardorsagrado,d.uranteunmes cadaaño,'todaslasclases"soclales,noesotracosa que u.n giqantesco potlatch& que compromete a millones ilustra de ind.ii:-áoos ... Las Christnas cards rieamente . tcSbrgqt&&; ro" á" taiát er por eierto das no akeanzan Pero el refinaniónto de su elección, su singularid'adrsu :. , precioi ... 1a cantidad. enviacla o recibÍda, son la prug I' ;., qoé se exhibe de mod.o ritual sobre la chimenea de Asl,

lrtod.o buen

l :

:.

:Hii,?"uli"ül3u;'á"*3*'iJi?l;fi',i?oil'

l.{o citaremos

párrafos en que nuestro autor

er¡f

vlnculos

' probJ-emas industriai d'esg

oca los

gdciofamiliares y demográficos d,e la actual socied'ad rrollada en t6rminos de exogamia y repulsión a1 incestor pero creenos historia'es histg lqub queda: claro que, en e1 fond.o, para L.s. tod.a la ria trfriar¡. Este particular rnodo de entender la historia devenir 'es¡ lbgicamente, el.que genera su concepción y planes ¿ó to que debe ser

la historia conocilniento. '. Establecida la"preponderancia de1 conponente sirnbólico'(t'estrrrctu ral|,) en la sociedad, L,S. seña1a nagnánir,anente que para la aprehensi6n total dei movimiento hist$rico deben converger l-os métoc1os etnol6g!

rg co -estructuratista, desde luego- e hist6rico. ¿Y cuá1 es e1 papel esta mislón? Desde ya se preté que ...servado para los historiadores en que 1os universa]es 1os prg ha de Ser un tanto rtod.esto, puesto porciona 1a etnologta. trEl historiador... pret€nde, antes-que nada, dar cuenta ae-fos fenbmenos sótiales en funci6n d.e 1os aconteci--

46-


raientos (aqul nos habla d.e historia-acontecimiento en 1960) en los cuales y de 1a ¡nq:era en qirc 1os ind'ividuos los han'pensado y vividotr (2). Nuestro subrayado abarca en ppa.riencia tres palabras i-nofensivast pero si reeordamos la cita que encabeza este artlculo, los carnbiosrlos procesos sociales materia de estudio de1 historiad.or tr...no son obi9, tos ar¡allticos, sino 1a foqlnq.-per.liggfAr. en que 1a temporalidad 'es qi

vida por un sujetorr.

y procesos, poT tanto, nqexisten independlentenente del sujeto que 1os vive. He aqui el rtesse est percipi':&&& de1 obispo Berkg 1ey,'reivind.icad.o y aplicado a 1a materia histórica ¡nada'menos que por un supuesto nateriali-sta! Y por si quedaran dudas a1 respectoraqui va otra descorazonante cita: Cambios

'

"¿Qu6

objetivo tienen anbas disciplinas? (etnologla

e

historia)r ¿Consist" ?n 1a reproducei6n exacta de 1o que ha ocu4rido u ocurre en Ia sociedad estudiada?. Afirmarlo serla _.- olvidar que en anbos easos nos ha11a frente a sistenas d.e representaciohes que d.i-fieren para cada.n-ierobro del gr"upo y que, tonados todos en cog junto, difieren de las representaciones de1 j-nvestigal dor o.. La Revolueión d.e 1789 vivicla por un arist6crata mos

no es el mi-smo fen6meno que 1a Revolueión de'1789 da por un sansculotte ...tt(2)

vivf

Ergo, no exj.ste l¿ Hevoluci6n F¡an:esa, sino 1as distintas percep ciones que de ell-as nos llegan a trar¡és de 1os docr¿mentos y que condu ce.n a una percepción particular más, 1a del investigador. Asl, L.S. , volviend.o a1 viejo problema fundamental de l¿' gnoseologla -y que se bg sr "i un afin más fund.amental probleraa ontoldgico- cae, con perfecta -conciencla de ello, en el terreno histórico-Social, en un empirismo id.ealista prekanliano que es totalnente descalificador d.e su declarac! 6n d.e considerarse a sl raisrno un continuador de la obra de I'brx en el terreno de las id.eologlas.

:

Y no puede ser ta1 continuad.or porque justamente la obra de l4arx apuntó a rnostrar el canino del conocimlento objetivo de 1a realidad sg cia1. En su teorj"a no hay una ideologla inspiradora d.e estnrctura soj-nconscieia:1, sino exactamente a1 contrario. Y si hay un carácter de ente en esta id.eología, l-o es finicamente en e1 sentido de que e1 suje-l+7-


inmerso en fos usos de su sociedad no conoce los orígenes de su con cepci6n del mrndo -mundo.social incluldo-, si-mplemente alrende 1 acep tarlas durante su proceso de socializacibn. En 1as sociedades clasis-tas, como es bien sabido, eI origen de ]as i-deas de nuestro sujeto se 'final'de la ead.ena, en la clase dominanter Que controla encontrará,

to

I

"1 de esta aanera a la poblacibn, atribuyendo muy conscientemente¡ 9or ejenrplo, 1a e>cplotación a una ineluetablc fey divina o natural.

Pero, ¿y en 1as sociedacles no clasistas, de las que se ocupa nues tro autor? Aquf, seg{rn q1 esquema propuesto por Marx en 1os manuscri-tralienación tos de IBM. es tambi6n una alienaci6n, la llarnada por 61 fundamenta}t de la hr¡nanidad., es d.ecir su extrañamiento frente a 1a ng turaleza, 1a que origina todo eI aparato de concepci-ones con que eI honbre trata de etplicar su mundo h-lst6rico-natura1. ---

I

Ahora bien, con esta conclusión de l'[arxr'L.So Se raueStra de acuer do, y es en este'sentilo en el que se le pod.rla considerar qn estudiq-' so de las ideolOplas, pero es evidente por lo arrlba expuesto Qüe ,' Su .2 método, y qutza.la propia compleJa naturaleza de su objeto de estudio

1e hacen arribar finalmente a conclusiones te6ricas completanente reñ! d.as qon 1a llnea de pensamiento propuesta por el fundador del materia-

.)

lismo hist'6rleo

l

Conclusiones que serlan de alguna manera dioculpables en é1, ha reali que' el éstudio d.e la h-istoiia 'r calienterl no es e1 carrpo donde zado sus contribueiones cientlficaS, cono 1o hace notar su anticuada concepci6n d.e la historia como ciencia registradora d-e acontecimientos, pero que no 1o son tanto cganCo las encontramos'enarboladas eomo verda de des finples por corrientes hist6ricas que p:'etdnd'en convencernos dade

la brujerla én que.e1 estud.io de Ia cocina, 1os hospitalesr_"1 t"*o o hist6rica1as socied,ades hiStarícas s,on el objeto rinal de 1a ciencia tras cientos de años de controversia sobre el r¡rismo' --0cuatldohallamosqueelconceptodeestrr¡c'*?:entendidocomo. invest! óonstnrlao de acuerd-o con la realid.ad emplricari por e1

'modelo un gador, se desliza üasta en la aer::,1]'er6n de modo d'e produc"i-U-: n"" t'Historia historiador marxista como P. Vifr'lVer el conocido ensayo raarxista, historia en construcci6nri) '

-/+u


OOLCF0N

0 1.. Et

I}'IOONSCIENTE TRAICIoI{ER0.

Se nos angostan e1 espacio

-y las lecluras necesarias- prira afrog

tar algunos de los problenas a que da lugar

1a d.j-seusi6n planteada aqul. l,lensioneraos e1 problema de 1as t'ideologíasrr en 1as sociadades -prim'itivasr,el de l-a supuesta penrivencia de earacterlsticas d.el 'pensamiento salvaje en ciertoF sgctores de Ias sociedades históricas, el de 1a i-nportancia del eonocintento necesarj-o y defin:ici6n propia -de1 historiador frente a los problemas teóricos que inevitablemcnte se le presentan ante la lectura de un pensador moderno de calidadrcomo es

el

caso d.e LoS.

'

a 1as ideas de1 maestro, y busquemos qu6 es lo que cn su inconscienter-pues 61, tanto como un hrxnilde ge o bororo, ha d.e tenerlo- inspira su peculiar coneepción de Ia historia: trsi se esperara -Dios no 1o quiera- (ni yo tampoco) un presagio de1 futq¡o por parte de un antropó1ogo, este no conbebiría sin duda dicho futuro como una prolongaei : 6n q una superaeión de las formas actuales, si-no =nás bien sobre eI model-o d.e una integraci6n (no será conce{ tación?)r eue unificarla progreslvamente 1os caractereF cle 1as soeiedad.es frias y los de las sociedad.es calientesri(1). l4as ter¡cinenos aplicando e1 propj-o n6todo

¡lle aqul, al final de nuestra breve excursi-ón, la inconsciente rna dre del- cordero! Evidentementer por un intrincado mecanisno nental d.ig no de 1as págimas de sus t[itológicas, (I y II, porque las demás son franeamente rqonótonas y repetitivas) la concepción histórica de L.S.so dirige final-mente a persuadirnos de que 1a ard.iente hoguera de la hig toria no 1o es tanto, y que a l-a humanidad de1 futuro Ie espera un t¿ blo baño paradislaco, ni frlo ni muy caliente, ¿C6mo llegarán nuestros afortunados bisnietos a goz,ar tanta feJ-icidad?, le preguntarlamos en ternecidos al ¡naestro, pero ya sabemos 1a respuesta: grriados por su

propio -e ignoto- ineonsciente o..

NOT.A.S:

fÍf?. L6vi-strauss: Introducci6n de la rrAntropologla Estructuralt . (Cl-ase Inaugural de la Cátedra de Antropologla Social deI Colegio de Francia, enero de 1960). Ed.

EUDEBA,

Bs. As.

(2) C. L6vi-Strauss: "Historia y etnologlatt, arllculo de 1949 incluldo en la Antropologla Estructural. Ed.. EIIDEBA" Bs. As. -49-


enfoques funeiorplista, egtrug (3i l¿. Godelier: Econo'las y sociedades: ttgconomla, ietichisno y religi$n en turalista y marxist&r p. 3,514. Enz

las'Socieita¿¿s primitivastr

s.

XXI Ed's. Méx¡

t'

:t ' (¿) C. f,évi*tralf€s; Qap;,V: tln] nrincipio de_reciprocidadrrr P¿95 En ItLás'eri'trueturas:éfuténtales del barentuscott T. Ir Ed' Origen/PlarFta'

l,{6xico.. _ .

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& potl-atch: j-ntercanbio conplejo propiode 1os-anti-guos'pueblos de 1as noroobidgntales. at"ti*u.naFl cáracter|3da pol :1 cat'cl'3| 1:,::-. más éXFrenaS' "nit"u dq sus mani-festaciones áe ostentaci6n económicatrEnsayo tructivo ,t¡obfne -' en é1 Rtbá"-,r"r*e 1a interesante teorizaci6rr' contenída d'e-sug un elenento el donll .de M. Miaussr en que emplea al potlatch,como en la socie-tentación de su tripfltesis' gene-ral. sobré los intercambios

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tos de sacriflcio-

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piezas d,e este reta1, variosos_r pfncepales obje ias formas más destructiv¿s d.e1 potlatch. t, ,

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.est perelpfrt: aproximada^menté' ttser o: ser pereibid'ot'r (1685rPlinq¡ pJ aiásu.del a*pi'¡lr*o'ideal.lsta d.e1 obispo George Berke-1ey,qu1 extrg ilSil, qui-e,n 1levar¡lo al.empirLsmo al terrens ;ontológico { ? -¡noá.'áo.t""fa que una siif¿-no eríste ind.ependienteneRte de1 sujeto es 1a no y que'es 4ás, que ra percloe, 'síno precisameltg sracias-á,6]r, pueden no cosas banales iiff" 1á que vrA.aerá¡ente existe, nq"t.lad '1a.existeincj-ar.sino lasáÉe*a"r a.1" subii*u y éxclusii¡a catá¿iorta_de iJJ"r q"" 1as generan;, tr surna y ma¿ee de 1as eqatres es, obvianent'e ,

&8¡& ttessq

Dior. '

-50-

La Historia según Claude Levi-Strauss o como pretender congelar una hoguera con pensamientos.  

Articulo de Luis Arana Bustamante para la Revista Sequilao 1.

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