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tiempos

modernos ética de la

La ética periodística es un tema que de ponerse en debate crearía innumerables discrepancias y malentendidos. En tiempos donde prima la rapidez y el pintoresco de las noticias. Un periodista puede conocer los códigos de ética, puede conocer los riesgos que suscitan el transgredirlos, sabe que está prohibido mentir – incluyendo las medias verdades – prohibido de exponer la privacidad de las personas – publicar maliciosamente las intimidades - , sin embargo a pesar de lo mucho que se diga y se repita, aun se ven aquellos titulares 'amarillos' a página completa. Acaso estos tiempo han convertido el periodismo en una profesión de comediantes en busca de la mejor broma, sin importar la susceptibilidad y respeto de las personas. La ética está ligada a los valores – mejor dicho, parte de ellos – y sin estos cómo es posible crear un periodismo dirigido a mejorar la sociedad. Es imposible crear una ciudad sin valores. Las empresas periodísticas

periodística

deberían ser las principales reguladoras e impulsadoras de la ética, de no permitir que notas degradantes sean publicadas, pero en los tiempos que nos ha tocado vivir, es esto real, los medios son llevados por líneas definidas por gustos particulares – la mayoría por empresarios en busca de mayores fondos – una noticia que encierra gran importancia es traspasada por una información popular – y es que es más rentable el rompimiento amoroso de un cantante – que nuevos decretos y normas. El periodista se ve marcado por la vida diaria, definir trabajar por ética o – aunque parezca irracional – por el estomago. Y es que, como diría aquel canillita “tengo que llevar un plato a mi mesa”. Estar embotellado en este pensamiento moderno donde prima las cuentas de luz, agua e hipotética en lugar de un respeto

a los demás y por sobretodo un respeto personal. Este panorama es desalentador para todo aquel que quiera practicar esta noble profesión. Es latino América el único que debe sufrir este mal, pues mientras sigan habiendo periodistas pagados por recibos por honorarios, por canje, no se puede hablar de un trabajo consiente, un trabajo que a diferencia de otros lugares del mundo es muy estricto, donde planilla significa obligatoriedad de trabajo. Donde uno piensa cinco o diez veces antes de poner un riesgo su credibilidad y prestigio. Es verdad que existen periodistas que enfrentan estas tendencias. Es a ellos, a su trabajo – lleno de riesgos – que les debemos el bienestar y en muchas partes del mundo la libertad. Escribe Alfredo Martín Pauca Calero

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