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Somos

periodistas, no somos

espías Con el avance de la tecnología van dando con el correr del tiempo, nuevas herramientas y utilidades a diversos ámbitos, algunos bien vistos y otros no tanto. El uso de las cámaras ocultas se han hecho cada vez mas frecuentes en la televisión, convirtiéndose en métodos de pruebas para desenmascarar a personas que están delinquiendo o que no han sido detectados por la policía.

El uso de cámaras ocultas, es un facilismo por parte de los periodistas, porque es una investigación inmediata que no necesita de una indagación profunda, disminuyendo la creatividad del periodista que confiado en lo mecánico pierde de vista fuentes o informaciones clave. Entre otro rasgo peligroso de estos métodos es que la gente pierde credibilidad en la justicia y en vez de denunciar ante un

Aparentemente, las cámaras ocultas pueden ser un arma excelente para exhibir realidades que no se ven a simple vista, pero la imagen no es sinónimo de verdad. Esta técnica es muy cuestionable ya que abren incertidumbres respecto al correcto uso de ellas, teniendo que analizar puntos que quizás pasan inadvertidos frente al "beneficio" que otorgan.

tribunal, acude a los canales de televisión y hace de los casos un show. Las cámaras ocultas casi nunca se justifican y los periodistas a pesar de ser servidores públicos, no deben hacer justicia por sus propias manos, porque si se equivocan pueden haber dañado la imagen de alguna persona de por vida. Los códigos de ética rechazan que el periodista oculte su condición profesional teniendo en cuenta que “El periodismo debe respetar la vida privada, la dignidad y la intimidad de las personas y sólo referirse a aquellos sucesos o circunstancias de carácter privado que adquieren claro interés público” La cámara oculta o secreta supone en principio una invasión inaceptable de la privacidad, pues la misma toma televisiva que documenta un delito puede contener información ajena a ese hecho criminal y referente a la intimidad de una o varias personas, por ende este método es un recurso lícito cuando ha sido utilizada con la autorización de un magistrado judicial. El periodismo debe tomar conciencia de sus límites y sobre todo, de que su misión no es suplir a los poderes públicos ni convertirse en un brazo oficioso de la Justicia.

Escribe Guanina Florencio Rafael

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