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BUENOS AIRES, MIERCOLES 28 de noviembre de 2012

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El desafío de integrar la diversidad La inclusión de alumnos con discapacidad es un reto para las escuelas comunes, en las que el desconocimiento es el principal obstáculo. Padres, docentes y especialistas aportan distintas estrategias para incorporar a todos los estudiantes. Páginas 2 a 4

Botellas por ladrillos escolares Un colegio público de Vicente López se sumó a una campaña de Red Solidaria que busca construir una escuela en cada provincia. Cómo participar. Página 8

Brechas que no se cierran Pág. 5

Hacen números por el suelo Pág. 7


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En los últimos años aumentó la inclusión de chicos con discapacidades en el nivel primario. Los especialistas coinciden en que esta diversidad enriquece a todos los estudiantes, pero requiere de una mayor formación específica por parte del docente.

La inclusión de todas las capacidades Familias, docentes y especialistas debaten sobre la integración efectiva de los estudiantes discapacitados en el aula. Sus miradas sobre las ventajas de la escuela común y la especial. Gustavo Ortiz

Luciana Aghazarian Especial para Clarín

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esde el 2008, a través de la sanción de la ley 26.378, la Argentina reconoce el derecho de los niños, adolescentes y adultos con alguna o varias discapacidades a una educación inclusiva en todos los niveles. Como consecuencia, entre el 2007 y 2010, la inclusión se incrementó un 47% en las escuelas comunes, según la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (DINIECE). Sin embargo, en el nivel secundario solo el 15% de los jóvenes con discapacidad asisten a un colegio común, y las puertas siguen cerrándose para muchos niños. En este sentido, si bien el país –en algunos distritos más y en otros mucho menos– ha avanzado en materia de inclusión educativa, el análisis de las estadísticas por parte de voces autorizadas y las dificultades en el paso de la teoría a la práctica demuestran que la educación para todos, basada en la equidad y la inserción incondicional, sigue siendo un desafío.

Clarín Educación consultó a padres, docentes y especialistas que analizaron la situación actual respecto de la inclusión y la exclusión educativa, las herramientas con las que cuentan los educadores, los retos que quedan por delante y el gran enemigo: el desconocimiento y la desinformación. Una cultura inclusiva Hablar de educación inclusiva sin contemplar, primero, la necesidad de una cultura que nos incluya a todos por igual desde la niñez, pareciera sumergirnos en un círculo del cual es difícil salir. ¿Por dónde empezar, entonces, este proceso? Según Verónica Rusler, consultora en educación y discapacidad de UNICEF, “la inclusión en la escuela no puede pensarse separada de la inclusión en el resto de los ámbitos sociales. Creo que ha habido un cambio importante y asistimos a la participación de personas con discapacidad que han podido formar familia, desarrollar sus vocaciones, seguir sus proyectos, y ahí es donde a la escuela se le plantea que pueda acompañar esta participación”. Desde otro punto de vista, Ricardo Berridi, médico

testimonio 1 Vanesa Buján Mamá de Nicolás (4 años), con detenimiento del desarrollo simbólico, que Asiste a un jardín común en Canning - Ezeiza e Mi hijo hoy tiene 4 años y medio,

vanesa

y veo un avance. Yo tenía un hijo totalmente ausente, ensimismado y gracias a la escuela común puedo de a poco ir desarrollando su parte social. e Apuesto a la inclusión en los

colegios comunes porque el azar de las cosas de todos los días le enseña a ser un ser social. Los chicos naturalmente lo toman como un chico más, ellos son los sanadores y los que integran; lo empujan a Nico a que se conecte. e Al principio fue muy complicado

Vanesa Buján tuvo que cambiar de jardín a su hijo, y hoy ve los resultados.

que Nico se quedara, se adaptara, y lo iba a sacar porque pensé que me estaban haciendo un favor. Y la directora me dijo: “Nico acá tiene un lugar, no lo saques”. Eso me dio la seguridad que necesitaba.

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>> informe para docentes y padres


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>> CONSEJOS PARA PADRES

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La familia es la clave. A la hora de buscar colegio lo importante es encontrar una institución que crea en los padres, les genere confianza y puedan pensar juntos la mejor trayectoria escolar para el niño.

respetar los tiempos de los chicos, tener paciencia. Ellos mismos van haciéndose entender en sus necesidades y es importante escucharlos y estar atentos a cada progreso que vayan haciendo.

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Disfrutarlos como a cualquier hijo, no estar a la defensiva. Saber que tienen dificultades pero darles las herra-

“Aflojar” con las exigencias, no con las expectativas, porque hay que

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Ricardo Braginski

rbraginski@clarin.com

mientas para que logren autonomía. El apoyo de toda la familia es fundamental para que el chico se sienta bienvenido.

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No buscar información solamente en páginas de Internet, sino acercarse a alguna asociación de padres o institución que trabaje sobre esta temática. Hay que informarse,

pero no desesperarse. Buscar ayuda, pero darse tiempo.

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Insistir en obtener respuestas del sistema educativo y médico, porque los padres son el motor para que la inclusión se concrete, y la ley garantiza el derecho de todos los chicos a ser recibidos en la escuela.

néstor garcía

testimonio 2 Beatriz Plotquin y Judith Erlij Directora y Coordinadora del área de integración 30 y 19 años de docencia Escuela Arlene Fern - Belgrano e Cuando empezamos con la

escuela, la demanda era muy grande: empezamos a recibir a familias que deambulaban por todos lados y les decían que no. Esto nos cambió a nosotros, nos abrió la cabeza acerca de cómo entendemos la educación, entender que todas las personas tenemos nuestras fortalezas y nuestras debilidades. e Al principio el nivel de prejuicio

de los adultos fue importante. Cuando empezamos con la integración suponíamos que simplemente cumplíamos con el derecho de cualquier individuo y que el beneficiado era el niño con discapacidad, pero fue al revés, los que se enriquecieron fueron los niños que no tenían discapacidades. Los chicos se forman sin prejuicios.

pediatra especialista en discapacidad de la Sociedad Argentina de Pediatría, cuestiona: “¿Cómo hacemos una sociedad inclusiva si no tenemos inclusión escolar? En una situación ideal cualquier chico con discapacidad podría ir a una escuela común. No es éste el que se tiene que adaptar, sino la sociedad la que tiene que hacerlo”. “Es momento de abrir las cabezas –pide Vanesa Buján, mamá de Nicolás, de 4 años, a quien le diagnosticaron un detenimiento del desarrollo simbólico–. Los chicos nos enseñan tanto, porque ellos lo ven como algo natural. Los que discriminan son los adultos”. En este sentido, si bien la ley 26.378 se refiere a que “puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan”, son muchos los padres que aún recorren largos y engorrosos caminos para conseguir una vacante. La ley los ampara, pero –dicen los expertos y quienes conviven a diario con estas dificultades– es imprescindible, además, la volun-

beatriz judith Beatriz Plotquin y Judith Erlij, de la Escuela Arlene Fern, apuestan por la integración para combatir los prejuicios.

tad por parte de docentes y directivos. Es decir, la familia que quiera presentar un recurso de amparo por la negativa de algún colegio para incluir a su hijo, puede hacerlo y la Justicia responderá rápidamente en favor de ese joven, pero ¿qué padre querría exponer a su hijo a un ámbito desde el comienzo tan hostil? Entonces, el rechazo institucional, en todos los casos, genera frustración y la desesperación de tener que seguir buscando después de varios intentos fallidos. Contra el desconocimiento Todo lo nuevo genera dudas y temores y, a pesar de que la temática de la inclusión haya empezado a instalarse hace por lo menos una década, el proceso es lento y todavía la falta de información genera confusión. Al respecto, Raúl Quereilhac, presidente de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) –creada en 1988 por un grupo de padres– denuncia: “Hay una movida muy grande desde los gremios docentes que no conocen el tema pero por las dudas se oponen, y ese es uno de los obstáculos. Tienen

Son claves la infraestructura, la capacitación docente y el trabajo en conjunto con la escuela especial

miedo de perder el trabajo porque no saben de qué se trata”. En la misma línea, Verónica Rusler expresa: “Si bien hay mayor conocimiento por parte de la sociedad de todo lo que tiene que ver con discapacidad, ese conocimiento no siempre llega a las escuelas. Los colegios tienen mucha urgencia de capacitarse en distintas áreas por lo que quizás la prioridad no sean estas cuestiones. Creo que sería importante que se

generen instancias de formación conjunta de los maestros de educación común y especial”. Entonces, más allá de la legislación que le dio un marco necesario a la cuestión, “la idea –agrega el presidente de ASDRA– no es forzar a los docentes, sino que haya una apertura natural. Hay que tomar conciencia. Más que nada confiamos en que las nuevas generaciones de docentes que, de alguna manera han conocido estos temas más de cerca, a la hora de tomar cargos en un ámbito educativo nos acompañen y apoyen. No es rápido ni es fácil, pero sé que son cada vez más los que se suman a esta movida. Nuestra aspiración es que no tengamos que estar luchando para encontrar una vacante”. De la teoría a la práctica El incremento paulatino de la matrícula de alumnos con alguna discapacidad en escuelas comunes –también aumentó en las escuelas especiales– demuestra un avance, sobre todo en el nivel primario, ya que el secundario sigue siendo una deuda

Alineados detrás del mismo objetivo Podemos estar todos de acuerdo en el objetivo final: que los chicos con alguna discapacidad asistan y se integren a los colegios comunes. Pero como en el célebre juego del cubo mágico, para lograrlo se necesita que las diferentes caras estén alineadas: en este caso, los docentes, los padres del chico, los otros padres, sus compañeros, directores, ministerios, y demás. Como en el juego, cada movimiento que hace uno de estos protagonistas modifica el cuadro general, y requiere de una revisión para determinar los próximos pasos. Cuando un chico con discapacidad ingresa a un colegio común se le está respetando su derecho a la educación en igualdad de condiciones. Lo garantiza la ley. Sin embargo, es sólo el primer paso de la inclusión educativa. A partir de entonces empiezan a “jugar” el resto de los protagonistas, quienes efectivamente incluirán –o no– a ese alumno. Ahora, ¿están todos adecuadamente preparados para esta tarea? ¿Necesitan más información y conocimientos? ¿Qué se puede hacer para que la obtengan? ¿Hay voluntad? ¿Cómo lograr que todos jueguen para el mismo lado? Este informe de Clarín Educación plantea la situación en toda su complejidad. Padres, docentes y especialistas cuentan sus experiencias y nos brindan algunas claves para desenredar los nudos. Todo esto, sin dejar de considerar lo más importante: ese chico que tiene alguna dificultad, quien seguramente podrá integrarse cuando todos hayamos superado la etapa del cubo mágico y pasemos a la del rompecabezas, como el que ilustra la tapa de este suplemento. Un tablero preparado por la comunidad educativa para que cualquier alumno tenga su lugar: piense como piense, y sea como sea.

Consejo Asesor Tres especialistas contribuyen a definir los temas y el enfoque de las notas en Clarín Educación. Rebeca Anijovich

Especialista y Magister en Formación de Formadores (UBA). Docente en UBA y Univ. San Andrés. Asesora en escuelas argentinas y latinoamericanas.

Guillermo Jaim Etcheverry

Médico y doctor en Medicina (UBA) Ex rector de la UBA. Miembro de la Academia Nacional de Educación

Juan José Llach

Licenciado en Sociología (UCA) y en Economía (UBA). Ex ministro de Educación de la Nación.


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>> informe para docentes y padres estrategias para el aula 1. Perder el miedo y confiar

2. Procesos, no resultados

3. En equipo

4. Adaptar la currícula

5. Con el apoyo de la escuela

Frente a lo nuevo aparece el temor de hacer las cosas mal o no poder avanzar. Perder ese temor es el primer paso para convencerse de que todos los seres humanos pueden aprender.

Es preciso hablar de “procesos” y contemplar que uno puede equivocarse. Para que los chicos aprendan, pueden necesitarse ciertos tiempos que no siempre busquen resultados concretos.

El trabajo de la pareja pedagógica (el maestro de grado con el maestro integrador) y, a la vez, de estos con la escuela especial es fundamental para el aprendizaje.

Entender qué necesita cada grupo, cada alumno, sea que tenga alguna discapacidad o dificultad, y a partir de eso adaptar los contenidos o las metodologías de enseñanza.

La escuela debe poder acompañar a los docentes en este proceso, mostrarles la oportunidad que significa trabajar la inclusión, la riqueza que este esfuerzo puede ofrecerles a ellos.

josé Mateos

para el sistema educativo inclusivo. Ahora bien, ¿con qué herramientas cuentan los docentes para enriquecer y enriquecerse de esta diversidad? ¿Cómo se lleva adelante la educación inclusiva y qué sucede en los colegios que optan por la exclusión? Los entrevistados por Clarín Educación coinciden en que la propuesta escolar debe ser para todos. Quizás no sea la misma para cada año ni para todos los cursos por igual, porque la clave es entender que somos todos diferentes y cada curso requiere un proyecto anual diferente. “Por ejemplo –explica Verónica Rusler–, si tengo que enseñar los planetas en un curso en el que hay un alumno ciego, preparo mi clase incorporando una maqueta e imágenes que a la vez describo y las explico. Esa propuesta gana en riqueza. Que todos puedan tocar ese material y luego puedan exponerlo en la feria de ciencias y se pueda pasar a otros docentes, no es una pérdida de tiempo, es de una riqueza sin igual. No se hace para el alumno ciego, es un recurso de la escuela, que se va socializando y enriquece toda la educación en general”. La Escuela Arlene Fern, de Belgrano, nació hace 17 años siendo inclusiva. Su directora, Beatriz Plotquin, comenta: “Cuando empezamos la inclusión educativa no existía, con lo cual no había un lineamiento a seguir. Armamos unos supuestos teóricos que con el tiempo fuimos modificando, pero la base era un proyecto inclusivo que trabajara con todo tipo de patologías”. Incluir, aclara la directora, tuvo que ver desde un principio con adecuar la currícula y la metodología de enseñanza de acuerdo a las necesidades de cada grupo y cada alumno, ya sea que tuviera una discapacidad o no, trabajando con una pareja pedagógica conformada por el maestro de grado y el maestro integrador. “Si tenemos un niño que tiene un ritmo lento de aprendizaje, sobre todo en su producción escrita –agrega Beatriz–, podemos acortar las consignas en una evaluación, pensar menos preguntas y más globalizadas. O una evaluación que para la media se toma en un tiempo determinado, para este niño manejar otros tiempos. Esto no es que está bien ni está mal, es acompañar a cada uno desde la necesidad que va teniendo”.

testimonio 3 Julia Sosa Mamá de Carolina de 12 años, con síndrome de Down, que Asiste a una escuela especial en Capital e Además de Carolina, tengo dos

hijos de 15 y 8 años, y para mí los tres son especiales. Que mi hija tenga discapacidad es lo mismo que Ramiro tenga el pelo ondulado y Agustín tenga ojos chocolate. e Cuando Caro repitió tercer

grado en la escuela común fue muy difícil salir a buscar colegio. Muchas escuelas comunes nos cerraron las puertas. Las especiales siempre estuvieron abiertas, pero no todas nos gustaban hasta que empezó en una que nos pareció la más adecuada. Y estamos contentos, no fue un retroceso, fue un avance. Algunos dicen que la escuela especial los segrega, no creo que sea así. e Hay que valorar al que termina

en la escuela común y al que termina en la especial. Si no existiera la escuela especial ¿yo qué hago? Que vaya a la común y no aprenda, no quiero. El límite, como para cualquier chico, es el cielo. Hay que darles las herramientas.

Desde una visión menos optimista, Ricardo Berridi opina: “La educación inclusiva en niños con discapacidad mental hoy no existe, hay una integración que dura unos años, porque solo pueden tener dos años de desfasaje, la infraestructura no da porque hay grados de 40 chicos. No hay ningún contenido de discapacidad ni en medicina ni en la carrera de docente, entonces piensan que les van a meter un monstruo”. Estos falsos supuestos, aseguran padres y especialistas, se combaten con esfuerzo, voluntad y capacitación, que en muchos casos nunca llega. ¿De qué forma generar, entonces, una mayor apertura hacia la inclusión? ¿En todos los casos es posible la inclusión? ¿Debería serlo? Los padres, el motor La gran mayoría de las luchas ganadas en materia de inclusión

julia y carolina Julia Sosa con su hija Caro, que se apoya en sus hermanos y en la escuela.

se debe al tesón de los padres, quienes luego de reponerse a la angustia que les genera la realidad que les tocó vivir a sus hijos, hacen todo para que los chicos logren un lugar en el nivel educativo, en el ámbito laboral, en los espacios de la vida cotidiana, en la sociedad en general. Cuando Vanesa Buján se enteró que su segundo hijo, Nicolás, transitaba un síndrome con características de autismo, lloró mucho, se preguntó por qué, pero trató de reponerse, se unió a la familia, y juntos comenzaron a informarse. En el proceso cometieron, según relata, algunos errores, quizás necesarios para que hoy Nico esté a punto de pasar a sala de cinco en un jardín de infantes común: “De no poder comunicarse, de golpearse y hacer berrinches por todo, pasó a cumplir una rutina, bailar arriba del escenario junto a

sus compañeros en un acto escolar y pedirme, a su modo, ir a un cumpleaños. Para nosotros es un milagro que no hubiera sido posible sin la escuela”, se emociona. Llegar hasta este punto en el que cada aprendizaje se festeja, tomó tiempo. Incluso Nicolás tuvo que asumir el costo de quedarse un año sin escolaridad cuando del primer jardín lo invitaron a retirarse: “Son ellos los que eligieron educar –reclama Vanesa–, entonces tienen que ponerse a la altura. Nos costó mucho encontrar esta escuela en la que hay lugar para Nico. En el colegio anterior, la maestra lloraba y me decía que no sabía qué hacer”. El caso de Carolina es diferente. Nació con síndrome de Down y a los 6 meses le detectaron síndrome de West (alteración cerebral), lo que la dejó socialmente desconectada. A los dos años comenzó

la estimulación temprana y ya en preescolar estaba adaptada en un colegio común. Su mamá, Julia Sosa, relata: “Anduvo bien hasta tercer grado, cuando nos dijeron que Caro iba a repetir. No queríamos dejarla en el mismo colegio, entonces empezamos a buscar otro. Al principio nos enojamos, estuvimos muy mal, muchas escuelas comunes nos cerraron las puertas”, relata. Carolina hoy tiene 12 años y asiste a una escuela especial. “Lo que nos sirvió como familia es tener en claro que al colegio se va a aprender y en la escuela común Caro no estaba aprendiendo. Ahora son aulas con menos chicos y está aprendiendo. Acá no fracasó ni mi hija ni la institución, lo que sucede es que a los docentes no se los prepara para tratar con chicos con discapacidad”. Los expertos concluyen que, en un contexto ideal, todas las personas con discapacidad deberían poder ser incluidas en la escuela común, siempre con el apoyo y el trabajo conjunto con una escuela especial. El camino es ese, pero es complejo. Es fundamental, para esto, la adaptación de las instalaciones, la capacitación docente, el trabajo en conjunto de las maestras comunes y especiales, pero, por sobre todas las cosas, es clave tener la voluntad de hacerlo. Verónica Rusler sintetiza: “No estoy muy de acuerdo en criticar al maestro que se resiste a esto, hay que escucharlo porque si no se fortalece más la resistencia. En algunos esto genera miedo y hay que entenderlos; si los entiendo tal vez pueda proponerles algo que sea útil para él y para el alumno. Siempre hay que acompañar, nunca juzgar. Es muy interesante cuando el maestro se da cuenta todos los recursos que tiene para aportar, porque muchas veces se angustia porque siente que no tiene nada para darle a este alumno”.

SU OPINIÓN ¿En qué casos es preferible la escuela especial y cuándo conviene apostar por la escuela común para garantizar la inclusión de los alumnos con discapacidad? Invitamos a los lectores a opinar en: educacion@clarin.com.


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la semana

Brechas que no se cierran La Ley de Financiamiento Educativo garantizó que el gasto público en educación alcanzase el 6% del PBI. Sin embargo, persisten las desigualdades entre las provincias. juan m. tavella

Florencia Mezzadra

codirectora de Educación del Centro de Implementación de Políticas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC)

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arantizar el derecho a la educación requiere de una importante inversión pública. Por eso, el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo (LFE), que planteó alcanzar una inversión pública en educación, ciencia y tecnología equivalente al 6% del Producto Bruto Interno en 2010, es una excelente noticia. La LFE se sancionó en un contexto crítico de la educación argentina. La crisis de 2001 había hecho estragos en la sociedad y las finanzas públicas. Las escuelas, con menos recursos y docentes peor pagos, tuvieron que afrontar prácticamente solas el impacto de la crisis social sobre los alumnos. Los efectos sobre los aprendizajes fueron feroces: entre 2000 y 2006 la Argentina fue el país que más empeoró sus resultados en las evaluaciones de la OECD (PISA, por sus siglas en inglés). Ante este escenario, la sanción de la LFE en 2005 fue auspiciosa. Tanto el gobierno nacional como el conjunto de las jurisdicciones cumplieron la ley, y en 2010 el gasto consolidado en educación, ciencia y tecnología fue equivalente al 6% del PBI. Además, al estar al atado a un PBI que durante este período tuvo tasas de crecimiento anual equivalentes al 8,5% y 9% (salvo en 2009), el aumento fue mayor al esperado en tiempos de menor crecimiento económico. El contexto fiscal de este incremento de recursos fue el aumento del gasto público total y de la recaudación impositiva: el gasto público

La inequidad en el financiamiento educativo argentino es inmensa.

consolidado pasó de representar 32% del PBI en 2005 a 43,2% en 2009 (último dato disponible), y la presión tributaria consolidada llegó a 33,5% del PBI en 2010, cuando en 2005 era 26,9%. Los recursos adicionales se destinaron principalmente a la construcción de escuelas, el incremento de cargos docentes, el equipamiento (recientemente con Conectar Igualdad) y proyectos de mejora en escuelas técnicas, entre otras cosas. El aumento de los salarios docentes fue clave: su poder adquisitivo mejoró un 23%. La ley no solamente estipuló objetivos presupuestarios, sino que planteó metas educativas. Algunos logros son auspiciosos: entre 2005 y 2010 se incrementó la tasa de asistencia escolar de la población de 3 a 5 años de 64,5% a 72,9%, la tasa neta de escolarización del 25% más pobre de la población aumentó en secundaria del 67,4% al 78,4%, y los resultados en PISA mejoraron, sobre todo en

comprensión lectora (un 6,4% de mejora entre 2006 y 2009) Los desafíos pendientes, sin embargos, son varios. En el plano presupuestario, el sistema de coparticipación federal perpetúa las desigualdades fiscales entre las provincias. Por eso la inequidad en el financiamiento educativo es inmensa. Las más ricas fiscalmen-

te (Tierra del Fuego y Santa Cruz) triplican la inversión por alumno de las más pobres (Misiones, Salta, Corrientes, Tucumán o Santiago del Estero). En el plano educativo, los datos comparativos internacionales siguen mostrando falencias y desigualdades en los logros de aprendizaje de los alumnos. Tras el fin del período de implementación, entra en vigencia la Ley de Educación Nacional, que fija un piso de inversión consolidada en educación equivalente al 6% del PBI. No obstante, no se establece cuánto debe invertir cada gobierno, especificación que ha sido clave para el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo. En este contexto, vale la pena plantearse si la inversión del 6% del PBI es suficiente, y si deberían utilizarse otros indicadores para orientar la inversión. Además, es clave debatir sobre los objetivos educativos que deberían ser priorizados y financiados en los próximos años, así como el rol de cada nivel de gobierno en el financiamiento. En este contexto, es fundamental reducir las brechas en la inversión educativa de las provincias. Para afrontar estos desafíos es preciso abrir un amplio debate con la participación de todos los sectores sociales y políticos.

Debaten una ley contra la violencia Miércoles 21 de noviembre. La Cámara de Diputados aprobó un proyecto para tratar la violencia escolar mediante “la promoción de instancias de participación de la comunidad educativa en todos los niveles de enseñanza y sin poner el foco en los niños como sujeto aislado del problema”. La ley apunta a fortalecer a las escuelas, docentes y equipos especializados para intervenir en estas situaciones.

Otro paro docente en la Provincia Jueves 22 y viernes 23 de noviembre. Los docentes bonaerenses hicieron un paro de 48 horas para exigir la reapertura de la discusión salarial y el pago de sueldos atrasados. Ya se perdieron 22 días de clase por huelgas.

Repudian una obra escolar en Santa Fe Jueves 22 de noviembre. El ministerio de Educación de Santa Fe repudió la obra protagonizada por chicos de 2° grado en un acto en una escuela de Los Amores, por considerar que “se manipuló políticamente” a los alumnos.


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> discusión

AGENDA

Equidad en la universidad Las políticas de inclusión en el nivel superior fueron eje de un debate internacional. Marcelo Genlote

Alfredo Dillon

adillon@clarin.com

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quidad e inclusión son dos aspiraciones sociales que nadie vacilaría en asociar con la escuela pública, pero que se discuten con menor frecuencia en relación con el sistema universitario. Para reflexionar acerca de estos desafíos, que no son ajenos a la educación superior –pública y privada–, un grupo de universidades iberoamericanas organizó el encuentro “La educación superior en tiempos de cambio” en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero. El debate fue en el marco del Proyecto ACCEDES, que nuclea a universidades de 18 países y forma parte de la cooperación europea con América Latina. El objetivo del proyecto es “mejorar los niveles de inclusión en las universidades latinoamericanas, favoreciendo el acceso y la permanencia de los grupos vulnerables”. Participaron de la jornada Joaquín Gairín Sallan, de la Universidad Autónoma de Barcelona (España); María Inés Vázquez, de la Universidad ORT (Uruguay); Marcia Reis, de la Universidad Paulista (Brasil); y Gabriela Azar, de la UCA. La coordinadora, María Teresa Lugo, sintetizó el eje del encuentro: “El reto es cómo generar un sistema de educación superior de calidad que sea más igualitario, pensando políticas de inclusión a la medida de América Latina”.

Gabriela Azar, Teresa Lugo, Joaquín Gairín Sallan y María Inés Vázquez.

Gairín Sallan subrayó la relación estrecha que existe entre inclusión y diversidad, y afirmó que la universidad debe “evitar que las diferencias se traduzcan en discriminación y marginación”. Desde la experiencia de las universidades europeas, el español mencionó la tensión entre uniformidad y particularismos: si bien es fundamental que las universidades formen en la diversidad, “también es necesario cierto nivel de homogeneidad entre los planes de estudio, que no implica necesariamente uniformidad en el tratamiento de los temas”. Ese consenso en torno a parámetros comunes es lo que permite, en la Unión Europea, la existencia de programas de movilidad estudiantil como Erasmus, que impulsa a miles de jóvenes

europeos a hacer intercambios en otros países del continente. Con respecto al sistema universitario uruguayo –compuesto solamente por una universidad pública y cuatro privadas–, Vázquez señaló algunas similitudes con el modelo argentino: gratuidad de la educación pública, bajas barreras de acceso –aunque, de todas maneras, sólo el 50% de los estudiantes termina la escuela media– y tasa de deserción muy alta. “En Uruguay tenemos una tasa de titulación universitaria de apenas el 30%. La deserción es la contracara de la inclusión. Necesitamos mirar con más atención los trayectos académicos de los estudiantes, para entender mejor las causas del abandono”. Vázquez señaló también la importancia de la au-

toevaluación institucional como estrategia para registrar y sistematizar las percepciones de alumnos y docentes, y poder aprovechar esa información para tomar decisiones en pos de una mayor equidad. Por su parte, Reis explicó que, “en los últimos diez años, Brasil atravesó un proceso de fuerte expansión de su sistema universitario, con el mercado como aliado pero con una merma en la calidad”. Según los datos que presentó, hoy el 90% de las universidades brasileñas son privadas, y representan el 73% de la matrícula total. Allí la universidad publica es gratuita, pero con vacantes limitadas: el filtro es el examen vestibular, que los jóvenes rinden cuando terminan la secundaria. De acuerdo con Reis, “hay una tendencia marcada a la estratificación del sistema, y en muchas instituciones se disocia la enseñanza de la extensión y la investigación”. Otro fenómeno brasileño es la proliferación de la educación a distancia, con el problema de que “no todos los estudiantes terminan la escuela media con el grado de autonomía necesario para encarar una carrera de esa modalidad”. Finalmente, Gabriela Azar resaltó la importancia de la inclusión como “una cuestión de derechos”, y los panelistas coincidieron en la necesidad de que los distintos Estados de la región se comprometan en la continuidad de las políticas de inclusión, para que los esfuerzos que se están haciendo en algunos países no se pierdan con los cambios de gobierno.

> Ecos

Miradas diversas sobre la evaluación docente Las voces de los lectores en el debate sobre la medición del desempeño.

V

arios lectores nos escribieron a partir de uno de los últimos números, dedicados a la Evaluación docente. Miguel Ángel Carletti, director del colegio República de Italia, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, sostiene que “la calidad del profesor o maestro se debe ver reflejada en lo aprendido por su discípulo”, y afirma que, por lo tanto,

“el nivel de aprendizaje del alumno” es el primer aspecto a tener en cuenta a la hora de evaluar a los docentes. Desde su punto de vista, los resultados de la evaluación tendrían que ser públicos y deberían tener un impacto en los salarios de los maestros de aquellas escuelas que obtuvieran mejores puntajes. “De esta manera, los padres sabrán la calidad del colegio al que están mandando sus hijos”, explica. Bill Meier, profesor con expe-

La tapa sobre evaluación docente.

riencia en los distintos niveles educativos, disiente de este tipo de posiciones. “Si muchas empresas evalúan el desempeño de sus empleados en función del producto deseado es porque pueden optimizarlo en función de ese

producto. Pero, ¿qué derecho tenemos de medir al docente cuando no tenemos claro el producto que debe lograr, ni conocemos como nación los fines de la educación y menos aún una idea del país que queremos?”, se pregunta Bill. Por otro lado, Sergio Rodríguez Ruiz, ingeniero y docente de la UNLP, comparte su opinión sobre la docencia universitaria. “En las carreras vinculadas a Ciencias Duras, además del conocimiento de la materia y la formación pedagógica es fundamental una formación cultural general a través de la lectura y la apreciación de las artes. Un docente con buen acervo cultural mejorará su capacidad en cuanto a riqueza de lenguaje, transmisión de ideas, registro de ejemplos y de planteo de analogías. No sólo serán más claras las exposiciones orales, sino que el material escrito ganará calidad y coherencia.”

Los retos de la educación superior Mañana y el viernes 30 de noviembre tendrá lugar el encuentro “Retos y desafíos educativos de la universidad actual”, en el ITBA (Av. Eduardo Madero 399, Capital Federal). José Antonio Naranjo Rodríguez, de la Universidad de Granada, disertará sobre la internacionalización de la educación superior, e Irma Vélez, de la Universidad La Sorbonne de París, hablará sobre competencias profesionales docentes. Entrada gratuita y cupos limitados. Para inscripciones: informes@itba.edu.ar.

Jornadas sobre discapacidad La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA será sede de las II Jornadas sobre Ciencias Sociales y Discapacidad, centradas en las buenas prácticas en educación y trabajo. La cita es el viernes 30 de noviembre de 9 a 19 hs, y el sábado 1° de diciembre de 9 a 13.30 horas, en Santiago del Estero 1029, Aula 3. No requiere inscripción previa.

Distintas disciplinas piensan la formación El viernes 30 de noviembre a las 18 hs se realizará el panel “La educación indisciplinada” en la Universidad Torcuato Di Tella (Miñones 2177). El objetivo es pensar la educación entre diversas disciplinas (filosofía, derecho, psicoanálisis, pedagogía, etcétera). La actividad es gratuita y requiere inscripción previa (el formulario está online en www.utdt.edu).

Encuentro de poesía y música El escritor de literatura infantil y para adultos Luis Pescetti leerá algunos poemas de su libro Cartas al Rey de la Cabina en compañía del cantautor y folclorista Juan Quintero. Será en el Teatro Del Picadero (Pasaje Santos Discepolo 1857), el viernes 14 y sábado 15 de diciembre a las 21 hs. Hay localidades desde $100.

Entregan un premio a la creatividad El Club de Roma entregará el Premio a la Creatividad Intelectual en el marco de su II Foro Extraordinario. La entrega es el 4 de diciembre en el Hotel Panamericano. Para más info: www.clubderoma.org.ar.


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> enfoques

Matemática por el suelo Omar Ramos y su equipo ganaron el Premio Clarín Zurich a la Educación por un trabajo que vincula la enseñanza de la materia con el cuidado ambiental. Vanina Pikholc

Especial para Clarín

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la Matemática normalmente se la asocia con los números, con las ecuaciones, con los fríos trabajos teóricos. En las escuelas, son muy pocos los que la identifican con trabajos prácticos. Como hicieron Omar Ramos y Norberto Pierini, de la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. Estos profesores vincularon la materia con las condiciones del suelo, una de las principales preocupaciones de los pobladores de Seclantás, pequeña localidad –de poco más de 300 habitantes– ubicada en los Valles Calchaquíes, al pie de la precordillera salteña. Con el proyecto “Matemática al suelo” que se aplicará muy pronto en la Escuela Secundaria “Bandera”, de Seclantás, los profesores bonaerenses obtuvieron la semana pasada el Premio Clarín Zurich a la Educación 2012. El jurado lo calificó como el mejor proyecto pedagógico para la enseñanza de las Matemática. El objetivo del proyecto es encontrar indicadores que puedan medir la sustentabilidad de un sistema agropecuario para la pequeña localidad salteña que se caracteriza por su clima seco y muy árido. “Para ellos, este proyecto implicará una gran ayuda en lo económico y especialmente en el conocimiento. Los indicadores –que serán medidos por los alumnos– son muy importantes por el ambiente en el que se encuentra la escuela”, cuenta Norberto, ingeniero agrónomo y profesor de 42 años. Omar también es docente y no enseña Matemática en el aula precisamente, pero sí Física “que es Matemática asociada a una unidad”, según la define ante Clarín Educación. El concepto de sustentabilidad está asociado al uso que se les da a los recursos naturales por debajo del límite de renovación que estos tienen. En este sentido, diseñar un sistema agropecuario sustentable implica trabajar en la satisfacción de las necesidades de la actual generación sin perjudicar a las próximas. “Lo que intentamos es contribuir a la formación de los chicos, para que se den cuenta que cuan-

do actúan sobre un componente de un ecosistema pueden estar actuando, a su vez, en detrimento de otros”, explica el ganador – ¿Por qué eligieron el nombre “Matemática al suelo”? Nos pareció que esas tres palabras sintetizaban nuestra idea de “zambullir” a la matemática en el suelo, poder interpretar sus características en forma matemática. En una escuela donde el suelo es lo fundamental del proceso de aprendizaje, buscamos indicadores que lo sostengan productivo y sano con el correr del tiempo. – ¿Cómo creen que reaccionarán los chicos ante esta propuesta? Depende, si les decimos que es Matemática, mal (ríe). Es un gran problema la visión que tienen sobre la materia y eso tiene que cambiar. Por eso hay que usar la Matemática aplicada y no solamente en forma abstracta. Necesitamos que los chicos se hagan amigos de la materia, enseñarles que, asociada a otros conocimientos y unidades, puede servir para resolver situaciones, acortar caminos y generar un alcance social. No es la primera vez que Omar y Norberto se presentan al Premio Clarín Zurich a la Educación. El año pasado también fueron finalistas, pero se quedaron en la recta final. Mientras, participan en todos los concursos que pueden, como forma de dar a conocer su proyecto y conseguir financiación. “A partir de las diversas becas que ganamos con el equipo de trabajo, en la escuela de Tres Arro-

Posmodernidad y lectura La lectura literaria... Bettina Caron. Libros del Zorzal. $70 Ensayos, pensados para la formación y capacitación docente, donde se considera a lectura literaria y poética como constructora de la subjetividad. Con experiencias didácticas en una escuela secundaria. La autora es escritora, experta en promoción de la lectura y en literatura infantil y juvenil.

Omar Ramos conduce el tractor de la Escuela Agropecuaria Tres Arroyos.

Nunca estuve en la guerra. Franco Vaccarini. Atlántida. $62

Con los alumnos descargan información satelital para el estudio del suelo.

yos fuimos armando el módulo técnico de control ambiental que funciona con energías alternativas, conseguimos una sembradora de siembra directa, sistemas de control de neumáticos y otras herramientas muy útiles. Ahora, con es-

La obra es una novela histórica destinada a jóvenes lectores. Se trata de la historia de un adolescente que no encuentra rumbo en su vida y, poco a poco se va haciendo hombre mientras toma contacto con los heridos provenientes de las Islas Malvinas. Trabajando como enfermero comprende lo que vivieron los soldados en la guerra y esa experiencia le dará un nuevo sentido a su vida.

te premio, vamos a poder incorporar herramientas y material nuevo como GPS, capacitación y software para hacer las mediciones”. La Matemática, esta vez, sumó para las escuelas, para los alumnos y para las futuras generaciones.

Proyectos pedagógicos innovadores para la calidad educativa El Premio Clarín-Zurich a la Educación tiene como objetivo contribuir a mejorar la calidad educativa y la igualdad de oportunidades para los estudiantes. Se galardonan “proyectos pedagógicos innovadores” que hagan un aporte a la solución de los principales problemas que plantea la educación argentina. Los años anteriores el premio reconoció logros docentes en Educación Técnica, Lengua y Ciencias Naturales. Y el que viene, estará dirigido a pro-

yecto de TIC (tecnologías de la información y la comunicación) que “implican no solamente una disciplina sino también un cambio en la escuela” anticipó María Julia Díaz Ardaya, gerenta de Responsabilidad Social del Grupo Clarín. Además del proyecto ganador, premiado con 160 mil pesos, se otorgaron Menciones de Honor de 45 mil pesos cada una a Adriana Magallanes, por el proyecto “Prevención de contaminación por efluentes cloacales”, de la Escuela IPEM Nº 119 Néstora Zarazaga de

Alpa Corral, Córdoba y a Marisa Reid, de los colegios “Prof. Julio Colombato” y “9 de Julio” de Santa Rosa, La Pampa, por “Modelización matemática y uso de tecnología”. El jurado estuvo compuesto por María Marta García Negroni, investigadora del CONICET, Pablo Miguel Jacovkis, doctor en Matemáticas, Guillermo Jaim Etcheverry, ex rector de la UBA, Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas (UBA) y José Villela, doctor en Didáctica de la Matemática.

El orden de las cosas. Iván Thays. Alfaguara. $50 La novela transcurre en una escuela secundaria. El nuevo de la clase se integra gracias a Sebastián, el más popular del colegio y capitán del equipo de fútbol. Lo que no sabe es que su amigo guarda un secreto. El autor, un premiado escritor peruano, invita a una reflexión sobre la tolerancia.


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|| Clarin || educacion || MIERCOLES

28 de noviembre de 2012

maría Eugenia cerutti

> experiencias Alicia Cancilieri, la directora de la Escuela N° 8, con María Calvo Rey, la vice. A la izquierda, el mural que Milo Lockett pintó en el colegio por la campaña. En el lanzamiento estuvieron Juan Carr, Ricardo Darín y Adrián Suar.

Botellas por ladrillos para escuelas Un colegio público de Vicente López se sumó a una campaña de Red Solidaria que busca construir una escuela en cada provincia. Para eso, juntan envases que luego serán reciclados y canjeados por ladrillos.

iles de botellas, que se transformarán en miles de ladrillos, que se distribuirán en 24 escuelas, que recibirán a miles de chicos de todo el país. La campaña se llama Un ladrillo para mi escuela y fue lanzada por Red Solidaria con el objetivo de construir, ampliar o refaccionar 24 colegios, uno en cada provincia. A la Escuela Primaria N° 8 Bernardo de Monteagudo, de Vicente López, le tocó un rol clave en esta iniciativa: allí se reciben las botellas que luego serán ladrillos, que luego serán escuelas. Juan Carr, titular de Red Solidaria, les propuso a los directivos de la N° 8 sumarse a la campaña como centro de acopio de los envases plásticos –que serán reciclados–, teniendo en cuenta la ubicación estratégica de la escuela, en la es-

el próximo

El miércoles que viene llega el último número del año de Clarín Educación. Despediremos el 2012 con una edición especial, encabezada por un informe sobre Espectáculos en la escuela. Claves para formar a los estudiantes como espectadores. Experiencias desde el teatro, la música y la narración.

adillon@clarin.com

M

Cómo participar con donaciones Aquellos interesados en colaborar con Un ladrillo para mi escuela pueden hacerlo de dos maneras distintas: • Donando botellas plásticas vacías en la Escuela Primaria N° 8 Bernardo de Monteagudo, de Vicente López (Av. Maipú 1527). Pueden acercarse de lunes a domingo, en cualquier horario. El teléfono es 47910943. • Aportando a la cuenta solidaria “Un ladrillo para mi escuela” del Banco Nación, número 0085 4761714 (sucursal Plaza de Mayo). Los datos completos para la transferencia están en www.unladrillo.com.ar.

cada 60 botellas, Cabelma, la empresa recicladora, donará el dinero equivalente a un ladrillo. El objetivo final de la campaña es ambicioso: aspiran a llegar nada menos que a los 10 millones de ladrillos. Aquellas personas que no puedan acercarse hasta la Escuela N° 8, también pueden colaborar por medio de donaciones a la cuenta solidaria “Un ladrillo para mi escuela”, en el Banco Nación. Por cada 10 pesos que aporten a la cuenta, se suman dos ladrillos. Los datos completos para donar están disponibles en la web www.unladrillo.com.ar. “Quisimos ser parte de esto porque nos parece fundamental que los chicos se acerquen a la cultura solidaria desde la escuela. Además, es una manera de reforzar la preocupación por el medio ambiente, que es un tema curricular y una causa que pregonamos en todo momento”, describe Alicia. Según las cifras de Red Solidaria, en Argentina se utilizan 12 millones de botellas plásticas por

día, que en su mayoría se convierten en residuos. “Si juntamos y reciclamos 5 millones de botellas, construimos una escuela”, afirman desde la web de la campaña. Los estudiantes de la N° 8 se sumaron con entusiasmo a la propuesta. Todos los días, después del almuerzo –la escuela es de jornada extendida–, un grupo de alumnos colabora para aplastar los envases y acomodarlos en los bolsones. “Es una manera de que se sientan partícipes y se involucren”, sostiene María Teodora, y subraya que, además de promover la cultura solidaria, uno de los propósitos de la campaña es “honrar a los maestros” y revalorizar el lugar de la escuela. Alicia coincide: “Lo más importante de todo esto es la movilización de la gente, la participación de la comunidad. Queremos una escuela de puertas abiertas, que ayude a recuperar los lazos sociales, para que estemos menos encerrados y más atentos a las necesidades de los otros”.

quina de las avenidas Maipú y San Martín. “Lo conocimos porque es vecino de la zona y votó en esta escuela el año pasado. Además, su mujer estudió acá. Para nosotros es un honor que nos haya elegido para participar”, cuenta Alicia Marta Cancilieri, la directora. En una porción de jardín que da a la avenida, la escuela habilitó un espacio donde se acumulan los bolsones con las botellas vacías que traen los alumnos, sus padres, los docentes, los vecinos de la zona y gente de otros barrios. En apenas una semana se llenaron 9 bolsones, que equivalen en total a unos 90 ladrillos. “Los chicos vienen todos los días con envases. Pero cualquiera puede sumarse, incluso los sábados y domingos, en cualquier horario: desde la calle se pueden dejar las botellas a través de la reja”, explica la vicedirectora María Teodora Calvo Rey, y señala un cartel que les indica a vecinos y transeúntes por dónde pasar sus envases. La fórmula es la siguiente: por

Alfredo Dillon

Clarin Educacion 075  

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