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DETERMINA HÁBITOS FUNCIONALES Y DISFUNCIONALES Desde el momento en que nacemos las personas adquirimos hábitos. Un 95% de la actividad humana depende de los hábitos. Para llevar a cabo nuestras actividades diarias y procurarnos bienestar, optimizando tiempo, espacio, recursos e incluso dinero y esfuerzo, llevamos a cabo normalmente ciertas acciones que continuamente se repiten y que a fuerza de la repetición frecuente, se incorporan en automático a nuestra forma de ser, constituyéndose en conductas que se llevan a cabo incluso de manera inconsciente. ¿Qué significa formar hábitos? La formación de hábitos es el “proceso de descubrir medios para alcanzar un fin deseado o resolver un problema satisfactoriamente”. Cuando esto ocurre, el proceso se repite y las actitudes y acciones derivadas se convierten en un procedimiento uniforme y constante es decir, en un hábito. En la mayoría de las actividades cotidianas se encuentran nuevas situaciones y experiencias, las cuales requieren una decisión meditada o consciente, o bien una elección. Pero una vez que se toma la decisión y ésta es satisfactoria, lo nuevo se convierte en cotidiano y, por tanto, en esa situación ya no es necesario elegir, ya que el cerebro almacena y registra para uso futuro los datos de la primera decisión satisfactoria, para emplearlos automáticamente cada vez que sea necesario. Los hábitos están presentes en cada paso que damos a lo largo de la vida y nosotros somos quienes autorizamos su presencia en la medida en que los aceptamos como normales en nuestro comportamiento. Al principio los establecemos ejerciendo control total sobre ellos (como cuando aprendemos a manejar un automóvil o los pasos de un nuevo baile), pero si los repetimos mecánicamente, transferimos hacia ellos el control de muchas funciones y actividades de nuestra vida. Los hábitos que adoptamos crecen junto con nosotros. Desde pequeños hemos adoptado hábitos, desde lavarnos las manos antes y después de comer (hábito funcional), hasta tirar la basura por la ventanilla del carro o llegar siempre tarde a nuestros compromisos (hábito disfuncional). Los hábitos no se limitan a lo que hace la persona; comprenden también las actitudes y los principales patrones de pensamiento. Todos tenemos hábitos y los conservamos en la medida que nos procuran lo que a través de ellos conseguimos: ahorrar esfuerzo, evitar compromisos, conservar la calma y seguridad.


TIPOS DE HÁBITOS

Por múltiples razones, propósitos y necesidades los hábitos pueden ser: 1. Positivos: sanos y útiles (funcionales) 2. Negativos y destructivos (disfuncionales) Los hábitos, de entrada sean buenos o malos, los generamos conscientemente (al principio). Sí, “primero hacemos nuestros hábitos y después los hábitos nos hacen a nosotros” (CUSTER, en GÓMEZ MARTÍNEZ, GRACIELA et al., Desarrollo del potencial humano: México. UAEM, 2010); hacemos las cosas por hábito, por costumbre, por comodidad, porque así lo hemos hecho siempre y nos ha dado resultado. ¿Para qué cambiar? Te proponemos que pienses un poco en todo aquello que para ti es hábito en tu vida y a continuación te pedimos elaborar una lista de los hábitos personales (no hay contenido) que tienes. Como comentamos los hábitos, en general, son buenos… pero no todos, por eso es importante que los revises y evalúes, para que puedas darte cuenta de aquéllos que te han proporcionado beneficios en la vida y para que reconozcas los que te han ocasionado problemas. Ten presente que los cambios son necesarios a todos los niveles, en todos los lugares, tiempos y circunstancias, pero nuestra posibilidad de intervención en ciertos cambios es relativa y a veces muy limitada, por ejemplo: querer cambiar al mundo o querer que primero cambien los demás para entonces cambiar nosotros, no da resultado. El cambio debe generarse primero en uno mismo para que en consecuencia cambie lo demás, ya que si uno cambia, todo lo demás también cambia (para ello es necesario que determines lo que está en tu ámbito de influencia y lo que no, para que no te desgastes en cosas que no está en tu manos cambiar y, por el contrario, dirijas tu energía, creatividad y entusiasmo a mejorar lo que si depende de ti).


Cambiar nuestra forma usual de ser y de hacer las cosas es una decisión voluntaria; abandonar los viejos hábitos requiere modificar las pautas de conducta que nos rigen, hacer los ajustes necesarios, concebir de manera diferente aquello que hacemos siempre igual y trazar nuevas rutas o caminos que sustituyan las viejas costumbres. Cuando alguien trata de cambiar encuentra resistencia interna debido fundamentalmente a tres razones: miedo a lo desconocido; indecisión, ya que es difícil aceptar que se ha estado equivocado durante ese tiempo y, por falta de información ignoran qué rumbo tomar o qué hacer. Ya que tienes la lista de hábitos personales es hora de que hagas conscientes tus hábitos negativos, enlístalos a continuación y después de haberlos identificado, anota por qué te han ocasionado problemas. Recuerda que la auto-observación que realices debe ser objetiva, pues reconociendo tus limitaciones podrás trabajar en superarlas.

Para crear un hábito efectivo es necesario trabajar en tres dimensiones: 1. El conocimiento… componente del hábito: el qué hacer y por qué hacerlo. 2. La capacidad… cómo hacerlo. 3. El deseo… la motivación: el querer hacerlo. Después de haber hecho las reflexiones necesarias en ésta actividad… ¿Consideras que es posible realizar un cambio de hábitos? ¿Será muy difícil?

DETERMINAR HABITOS  

Como cambiar habitos

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