Convocatoria de la vida

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Convocatoria de la vida RaĂşl Prada Alcoreza

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Índice: Prólogo

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Convocatoria de la vida ¿Qué es la vida?

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Convocatoria de la vida

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La conquista reiterada Los juegos de poder

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La conquista de los portadores de enfermedades

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La conquista reiterada

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Colonialismo extractivista y dependencia con el litio

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¡La lucha continua! La intelectualidad apologista

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¡La lucha continua!

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Más allá del circulo vicioso del poder

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Dibujo a mano alzada, mediante escritura, del inquisidor moderno

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Prólogo El escrito reúne tres parte; Convocatoria de la vida, La conquista reiterada y ¡La lucha continua! La primara parte es como el substrato de la inscripción crítica; la segunda parte es como el problema o la problemática heredada, de lo que no ha sido fácil salir, por el recurrente orbitar en el campo gravitacional del poder; la tercera parte es la convocatoria a la potencia social de los pueblos del mundo.

Se trata de asumir plenamente la complejidad integral y dinámica de la vida; de la reinserción en los ciclos vitales de la Tierra; y, en consecuencia, de activar la potencia social, desenvolviendo acciones multitudinarias en defensa de la vida. Esta consecuencia activa y activista involucra a las sociedades alterativas comprometidas en la acción permanente ecológica – en la perspectiva de la ecología compleja – y de emergencia y generación de contrapoderes autogestionarios y de autogobiernos. 3


La crítica y deconstrucción se despliega y busca desatar las texturas, las formaciones discursivas y enunciativas, en los múltiples planos de intensidad de la episteme moderna; por lo menos, en parte de ellos. La crítica y diseminación se desenvuelve y busca desmantelar las mallas institucionales, los diagramas de fuerza y las cartografía políticas, en los distintos espesores de intensidad del sistema-mundo capitalista.

¡La lucha continúa! es la convocatoria a la potencia social de los pueblos. No hay fin de la historia como postuló Francis Fukuyama; antes de él, los ideólogos y las burocracias del socialismo real; ahora, los apologistas y las burocracias de los “gobiernos progresistas”. La lucha continúa contra las polimorfas formas de dominación, contra las estructuras dominantes del círculo vicioso del poder.

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Convocatoria de la vida

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¿Qué es la vida?

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Hemos dicho que la vida es materia sensible, recogiendo este enunciado de la biología. También hemos dicho que la vida se caracteriza por sus capacidades de reproducción, nutrición y organización; lo mismo, enunciado derivado de la biología. Añadiéndole el enunciado de la teoría de sistemas autopoiética, que considera que la vida tiene la propiedad o facultad de autopoiesis. Sin embargo, considerando que las macro-moléculas crean la vida, como la concibe la biología, conformando la neguentropía, organizada, autorregulada, administrada, hemos ampliado el concepto de vida a esta dinámica molecular. A partir de este cruce del umbral, nos desplazamos a las consecuencias teóricas de este cruce del límite epistemológico de la biología. Considerando que las moléculas suponen no solamente asociaciones y composiciones moleculares, sino, sobre todo, asociaciones y composiciones atómicas, seguimos ampliando el concepto de vida; concebida en términos de las dinámicas atómicas. De esta manera, sabiendo que los átomos no son 7


indivisibles, sino que también suponen composiciones de partículas infinitesimales, seguimos ampliando el concepto de vida a estas dinámicas de las partículas infinitesimales. Las mismas partículas infinitesimales, también suponen asociaciones y composiciones, llegando a las asociaciones y composiciones y combinaciones que hacen a los campos de fuerzas fundamentales del universo, el concepto de vida conjeturado y ampliado abarca a la misma composición del universo, entendido básicamente como materia y energía luminosa. Ahora bien, como el universo no solamente está compuesto por materia y energía luminosa, sino también por materia y energía oscura, ésta, además, mayoritariamente componente del universo, la consecuencia lógica parece ser que se considere a las dinámicas complejas de toda la materia y energía componentes del universo, tanto luminosa como oscura, como vida, en sentido ampliado.

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El enunciado concluyente es: la materia es vida, la materia está viva1.

Este es el primer argumento. El segundo argumento tiene que ver con la sincronización integral y compleja del universo. En principio postulamos que la vida es el Oikos, el planeta mismo; la vida biológica supone esta sincronización integral planetaria. Ahora bien, la sincronización del Oikos no es aislada, sino que supone la sincronización integral dinámica y compleja del universo. La consecuencia lógica de la hipótesis especulativa es que el universo es vida, en sentido ampliado. Estos son los dos argumentos que sostienen que la materia y la energía, o las dinámicas complejas de la materia y la energía, vale decir de la complejidad dinámica y simultanea del tejido espacio-tiempo, es vida.

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Ver Más acá y más allá de la mirada humana. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/mas-aca-y-masalla-de-la-mirada-humana/.

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¿Entonces qué es la vida? ¿La sincronización integral compleja simultánea y dinámica? Que supone organización y autopoiesis; no necesariamente, en el conjunto, sino solamente en parte; reproducción y nutrición, en la parte biológica. Obviamente, no se puede hablar de vida en sentido biológico para todo el conjunto del tejido espacio-tiempo; sin embargo, el tejido complejo espacio-tiempo es condición de posibilidad existencial para la vida en sentido biológico. ¿Entonces, siendo condición de posibilidad existencial, si no se diera esta condición de posibilidad existencial no habría vida, en sentido biológico, no es menester definitivamente concebir la vida en sentido ampliado?

Ciertamente esta hipótesis especulativa contrae consecuencias teóricas e interpretativas del concepto vida. Exige una trasformación estructural tanto de la 10


composición categorial, así como de la interpretación misma. En esta perspectiva, recurriendo a algunas anotaciones necesarias, podemos remarcar que la vida, en sentido biológico, no se da de manera aislada, sino en el substrato indispensable del tejido espacio-tiempo. La vida, en sentido biológico, es solo posible en esta complexión compleja; es indisociable del substrato del tejido espacio-tiempo. ¿Por qué entonces separarla, disociarla, con fines analíticos? ¿No es mejor comprender la complejidad dinámica simultánea integral, en sincronización y devenir constante, que hacen posible la vida, en sentido biológico?

Si partimos de que la vida, en sentido ampliado, es el universo mismo, el tejido espacio-tiempo, podemos conjeturar que la vida, en sentido ampliado, es la sincronización integral de los múltiples planos y espesores de intensidad, además en distintas escalas, incluso en distintas dimensiones, del tejido espacio11


tiempo. Ahora bien, la vida, en sentido restringido, si se quiere, estricto, en sentido biológico, es la singularidad o multiplicidad de singularidades, que se dan como despliegues de los acontecimientos de la sincronización integral del universo. En las condiciones de posibilidad adecuadas planetarias. Como dijimos, la vida, en sentido biológico, no puede sino darse como parte integrada a las dinámicas complejas de la vida, en sentido ampliado, del tejido espacio-tiempo. La vida no es posible sino en esta complejidad dinámica integrada del universo, comprendiendo sus distintas escalas y dimensiones articuladas y conectadas.

Ahora bien, en la simultaneidad dinámica de la sincronización integral del multiverso, la vida, en sentido biológico, puede aparecer como juego del azar; sin embargo, sabemos que el azar funciona en la paradoja azar-necesidad, donde el azar se realiza en la necesidad y la necesidad se afirma en el azar. Cuando la 12


vida, en sentido biológico, se da, se constituye como tal, se realiza como necesidad. Es como decir que la necesidad de la vida estuviese inscrita en el juego del azar, en la aleatoriedad de las probabilidades, para decirlo en lenguaje matemático; teniendo en cuenta que se puede interpretar de esta manera, una vez que la vida, en sentido biológico, se constituye. El hecho que se dé, para decirlo de ese modo, configura la singularidad del tejido espacio-tiempo.

Si en algún o algunos nudos del tejido del espacio-tiempo se da la vida, en sentido biológico, esto implica que todos los entramados del tejido componen ese nudo o esos nudos. Los nudos forman parte de la textura compleja; son parte de las urdimbres y de las tramas materiales y energéticas, de las composiciones y combinaciones de composiciones, de dinámicas múltiples, en distintas escalas y dimensiones. La fenomenología o las fenomenologías de la vida, en sentido biológico, no son procesos aislados, sino compenetrados 13


con las dinĂĄmicas complejas del tejido espacio-tiempo. El advenimiento es el acontecimiento existencial del multiverso, que es, a su vez, acontecimiento vital.

No pueden convertirse los nudos vitales, en el tejido espacio-tiempo, como si fuesen la referencia central o nuclear; todos los nudos del tejido lo son. En este sentido, no hay un centro primordial o final, sino movimiento complejo del tejido, que configura, des-configura y reconfigura, constantemente los entramados, presentando simultĂĄneas composiciones del devenir. Esto no quiere decir que no hay regularidades, que no hay continuidades de ciertas propiedades fundamentales, por asĂ­ decirlo; por ejemplo, los campos de fuerzas fundamentales del universo reaparecen en las composiciones y combinaciones de composiciones del tejido espacio-tiempo.

Lo que decimos es que el pensamiento complejo no concibe algo aislado, no 14


puede analizarlo en el aislamiento, sino que comprende el acontecimiento de la singularidad, vale decir como único. Sin embargo, la singularidad es singularidad por la multiplicidad de singularidades imbricadas. De lo que se trata es de comprender y entender cómo funciona la complejidad integral sincronizada en tanto simultaneidad dinámica del tejido espacio-tiempo, cómo funciona para que se den las singularidades; entre ellas, las relativas a la vida, en sentido biológico.

El pensamiento complejo es un pensamiento no solo de la complejidad, sino de la paradójica manera en la que se realizan las dinámicas de la complejidad, sinónimo de realidad. Toda singularidad es singularidad en la singularidad integral y sincronizada donde se da; el acontecimiento singular forma parte del acontecimiento integral, que no deja de darse de forma singular. Para decirlo en otras palabras, la realidad no puede realizarse sino de manera singular, en la multiplicidad de singularidades, donde aparece de forma concreta. La realidad 15


no se da, de ninguna manera, no podría hacerlo ni serlo, de manera abstracta o general, incluso universal. Esta es la forma como aparecen los conceptos en la episteme moderna. Por lo tanto y en consecuencia, la realidad es singular, es realización de múltiples y plurales singularidades.

La singularización es realización efectiva; es decir, realidad efectiva. Ahora bien, la vida, en sentido biológico, no puede sino darse como multiplicidad de singularidades, como devenir de las singularidades. Las formas de vida no son abstractas, sino, mas bien, concretas y singulares. Sin embargo, suponen la información genética; que, si bien no es abstracta, es programa inscrito en la especie; por lo tanto, en cada uno de los individuos, es decir, de las singulares existencias ontogenéticas. Ahora bien, lo que la filosofía holista nombra como totalidad, concepto abstracto de la cualidad del todo, donde todo cabe, no es sino la integralidad dinámica de las múltiples y plurales singularidades que 16


conforman esta integración de singularidades en constante devenir. El todo, como tal, no existe, sino como concepto abstracto, que concibe la totalidad del mundo, por así decirlo, en el sentido que le atribuía Wittgenstein; más allá del mundo no hay nada. Sin embargo, este todo aparece como cualidad independiente de todos sus componentes; como si existiera. Solo existe en la imaginación teórica, no en la realidad efectiva.

En la realidad efectiva, la complejidad dinámica se realiza como singularidades imbricadas, en distintas escalas y en distintas dimensiones. Lo que hay, si se quiere, son tejidos, cuya urdimbre y trama las conforman las singularidades o las dinámicas singulares. Lo que hay que atender son estos tejidos, sus texturas entrelazadas, no la totalidad abstracta, como lo ha hecho la episteme moderna. El pensamiento moderno ha convertido el concepto abstracto en objeto de estudio, como si existiera efectivamente. Es cuando se ha perdido en el análisis de 17


cualidades abstractas, productos de la imaginación teórica, cuando lo que se requería era comprender el funcionamiento de la complejidad, las composiciones de los tejidos, por así decirlo, la síntesis disyuntiva de las singularidades, en la constelación de las singularidades bullentes.

En este sentido lo que importa es estudiar el contenido, si se quiere, para usar el término conceptual, de la totalidad, sus dinámicas; en otras palabras, el funcionamiento inherente, la vida. No una abstracción conceptual, que, en todo caso, es un instrumento de análisis y de interpretación; no una entidad real en el mundo efectivo. El tercer argumento respecto de la vida, es éste, que la vida, en sentido amplio, es dinámica compleja de singularidades, que se singularizan en la vida, en sentido biológico. El cuarto argumento, que la vida corresponde al tejido complejo, a las urdimbres y tramas, de las texturas hiladas por las singularidades, que configuran

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singularidades vitales como las formas de vida, en sentido biolรณgico.

Entonces, la vida no puede ser un concepto restringido al organismo vivo, no solo por la relaciรณn compleja entre genoma y fenotipo, que ya nos habla de la dimensiรณn inscrita del genoma en el organismo vivo; sino tambiรฉn por lo de la sincronizaciรณn integral, por las dinรกmicas singulares, por los tejidos. La vida supone complejidades dinรกmicas en distintos planos y espesores de intensidad articulados e integrados. La vida, desde la perspectiva compleja, abarca, comprende y contiene la integralidad de las dinรกmicas singulares y las configuraciones mรณviles de los tejidos. La vida no solo supone la complejidad dinรกmica e integrada del Oikos, sino la sincronizaciรณn simultรกnea y dinรกmica del cosmos.

Esta mirada integral del pensamiento complejo ayuda a comprender y entender los funcionamientos imbricados, que 19


ponen en juego condiciones de posibilidad y singularizaciones. Para decirlo de manera resumida, ayuda a concebir la vida como acontecimiento. ¿Cuál es la importancia de este enfoque integral? No solamente en términos teóricos sino también prácticos, como consecuencia para la acción. Las relaciones con la vida dejan de ser solamente relaciones individualizadas respecto a los organismos vivos, abriéndose estas relaciones a los ciclos y procesos de estos organismos, si se quiere a sus entornos, a sus nichos ecológicos, a sus ecosistemas, a la sincronización integral del Oikos. Se transforman en relaciones para con los tejidos vitales.

Una consecuencia de esta apertura integral es que las relaciones, las prácticas, las operaciones, las acciones, se dan sin perder de vista las armonizaciones de los conjuntos involucrados. Una segunda consecuencia corresponde al potenciamiento de la vida. Una tercera consecuencia es mantener 20


abierta la creatividad de las formas de vida. Una cuarta consecuencia es el de dar apertura a la experiencia de la comunicaciĂłn mĂşltiple con los demĂĄs seres del Oikos y del cosmos.

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Convocatoria de la vida

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Los pueblos del mundo están convocados por la vida, pues forman parte de esta complejidad, que comenzamos a comprender. ¿Cómo podemos ser parte y recién comenzar a comprender y entender la vida? Debido a la disociación de la civilización moderna o de su ciclo largo, que puede haber comenzado antes, con la diferenciación económicapolítica de espíritu respecto al cuerpo, del que forma parte intrínseca. Al institucionalizar esta bifurcación, la razón abstracta e instrumental ya no puede comprender la complejidad integral de la vida, que intuye el cuerpo, de manera sensible.

Sin embargo, la vida sigue sus múltiples decursos, además, creando nuevos; no requiere de la razón abstracta, pues contiene la razón integrada a la percepción y a la vitalidad del cuerpo. Sin embargo, las sociedades institucionalizadas descartan, de entrada, esta posibilidad, arrinconando institucionalmente al cuerpo, a sus dinámicas, a su razón integrada; pero, no 23


pueden arrinconarla efectivamente, pues el cuerpo funciona independientemente de lo que hagan o dejen de hacer las mallas institucionales del Estado. Empero, el problema radica en que las mallas institucionales inducen comportamientos masivos en las sociedades institucionalizadas, de tal manera que la bifurcación efectuada deriva en efectos disociadores, no solamente con el cuerpo sino también con el Oikos.

Los efectos de esta economía política generalizada son catastróficos; los sufre el cuerpo, aunque la ideología en boga diga lo contrario, que se vive los beneficios del “desarrollo”. Imaginariamente se interpreta este sufrimiento como bienestar, cuando, en realidad, se afecta el cuerpo con enfermedades, ocasionadas por desequilibrios ecológicos múltiples. Esta situación esquizofrénica – utilizando este término que nos trae problemas -, donde se sufre el daño corporal, empero, se lo interpreta como bien estar o camino al 24


bienestar, denominado “desarrollo”, ha llegado lejos, a momentos catastróficos de los efectos destructivos desencadenados. En estas circunstancias, la vida, que anida en las sociedades humanas convoca a los pueblos a integrarse a los ciclos vitales ecológicos del planeta. La respuesta inmediata se encuentra en el substrato de las sociedades alterativas, que encarnan la vida, la espontaneidad de sus dinámicas; incluso sostienen las aventuras nihilistas de las sociedades institucionalizadas, al ser parte de sus fuerzas vitales capturadas por las mallas institucionales.

Las sociedades alterativas o, si se quiere, el substrato dinámico de las sociedades humanas, han intervenido intermitentemente, entre lapsos, más o menos largos, re-adecuando a las sociedades institucionalizadas de acuerdo a las condiciones de posibilidad existenciales y vitales. Ahora, a las alturas de la crisis ecológica, se requiere de intervenciones de mayor escala y duración de la alteratividad de estas 25


sociedades alterativas. Por otra parte, se requiere que liberen a las sociedades institucionalizadas, de sus amarres, de sus capturas institucionales. Liberen su potencia social inhibida por las mallas institucionales del Estado.

La convocatoria es de la vida y lo hacen las naciones y pueblos indígenas a todos los pueblos del mundo. Concretamente desde Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno de México2. Se trata de desmantelar las máquinas de poder, las máquinas de guerra, las máquinas económicas, los carteles, del sistema-mundo capitalista; añadiendo la desmantelación de las máquinas de la banalidad cultural del sistema-mundo cultural, tenemos que desmantelar las máquinas de este sistema-mundo cultural, que corresponde a la civilización moderna.

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Llegó la hora. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/2017/06/01/lleg o-la-hora/.

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Si expresáramos en forma de enunciado claro, incluso como si fuera consigna, a pesar de los riesgos que esto conlleva, riesgos reduccionistas, sobre todo en las connotaciones y en las interpretaciones desatadas, diríamos que se trata de dejar que la vida, en los contexto humanos, haga lo que sabe hacer, crear. Liberándose de las camisas de fuerza, que restringen, conducen y direccionalizan en sentido restringido, institucional, la energía capturada institucionalmente. El enunciado complementario, diría que se trata de reinsertar a las sociedades humanas a los ciclos vitales ecológicos planetarios, formando parte de la complejidad integral y dinámica del Oikos. La convocatoria indígena, que es una manera de decir acostumbrada, generalizante, inducida por las formaciones discursivas de la modernidad, es una convocatoria a defender la vida y liberar su potencia.

La convocatoria a defender la vida es una oportunidad a cambiar el decurso de los acontecimientos, dados en la 27


modernidad, que conducen a la muerte, en todos sus sentidos, denotaciones y connotaciones, tanto particulares como contextuales y globales. La decisión está en manos de los pueblos del mundo. Desmantelar los monopolios de toda clase – monopolio, que es un buen término, si lo tomamos flexiblemente y de manera amplia -, los monopolios políticos; por ejemplo, Estado, partidos, que se creen representantes del pueblo o parte de él, vanguardias, que hablan a nombre de los condenados de la tierra y las subalternizadas; los monopolios económicos, que se apropian de los bienes comunes, tanto de manera estatal como privada; los monopolios culturales, que se asumen como si la cultura se redujera a las fronteras de la institucionalidad ceremonial, empero vacua. Los monopolios de los títulos nobiliarios de toda clase; académicos, de consagraciones institucionales, de fama mediática, donde el saber institucionalizado se impone por la fuerza de las normas, reglas, institucionales, por las apariencias y las actuaciones, ocultando sus vacíos con las máscaras 28


que la soberbia inventa. Los monopolios de las fraternidades masculinas que usurpan la representación de la humanidad plural, proliferante, dinámica y mutante, en constante devenir. En fin, todos los monopolios dados y por haber.

Liberar la potencia social implica aceptar el devenir múltiple de la vida social, sustentada en la memoria sensible de los cuerpos entrelazados de los ciclos vitales. No descartar la conformación de instituciones, sino hacerlas dúctiles, cambiantes, flexibles, reinventables, de acuerdo a los problemas que se enfrentan; no convertirlas en fetiches, en fines y orígenes, es decir, en mitos, que castran las capacidades humanas.

La convocatoria indígena a los pueblos del mundo, desde el continente de Abya Yala, continente conquistado, desterritorializado, despoblado y repoblado, donde se abrió la caja de pandora, generando el sistema mundo capitalista y la civilización moderna 29


planetaria, significa que es el mismo continente o los pueblos del continente los que tienen que cerrar la caja de pandora, compartiendo esta clausura con todos los pueblos del mundo. El cierre de la caja de pandora significa la clausura de la civilización moderna y con ella del sistema-mundo capitalista.

Al respecto de la estrategia consensuada en el Consejo y Congreso indígena, no se trata, de ninguna manera, de evaluar su acierto, que es como decir, su verdad – esto sería repetir los fundamentalismo de toda clase de la modernidad -; sino de valorar su construcción colectiva, confederada y consensuada. Si se quiere, usando el mismo término usual, esta es su verdad. La verdad de la construcción colectiva, participativa, consensuada. La verdad radica en la forma de construcción colectiva de la decisión política.

Por otra parte, esta convocatoria indígena nos muestra la pedagogía política, el aprendizaje de las lecciones dolorosas de 30


la historia política de la modernidad; sobre todo, de las revoluciones dadas. Las revoluciones cambian el mundo, pero se hunden en sus contradicciones, por no haber salido del círculo vicioso del poder. No se toma el poder, pues, en realidad, te toma el poder, convirtiéndote en parte de sus engranajes, de su fabulosa máquina chirriante. Hay que desmantelar el poder y constituir autogobiernos autogestionarios, confederaciones de autogobiernos, regionales y mundiales.

Los pueblos del mundo tenemos que aprender a construir consensos, por más larga que sea esta construcción. Este aprendizaje equivale a aprender a autogobernarse, en las distintas escalas implicadas, lugareñas, regionales, mundiales.

Pongámonos en dos escenarios hipotéticos extremos; uno, en el que los pueblos descartan o ignoran la convocatoria; dos, en el que los pueblos atienden al llamado. En el primer caso, 31


optan por seguir la dirección del decurso diseñado en los siglos que abarca la modernidad; es decir, optan por el desenlace que se aproxima, el apocalipsis; en el segundo caso, al optar por la convocatoria, la que pueden asumir de distintas maneras, dependiendo de los contextos en los que están insertos, pueden dar apertura otros decursos posibles, abriendo alternativas al porvenir humano, que no sean los que convergen en el apocalipsis, sino los que orientan a nuevas creaciones y recreaciones.

Aunque sea esquemático lo que acabamos de dibujar, ayuda a configurar un intervalo de alternativas posibles, entre un punto trágico de convergencia y varios puntos alternativos de distribución. Lo que ocurre, no depende ni de las buenas intenciones, ni tampoco de tener la razón, tampoco de estar en lo justo, sino que depende de la correlación de fuerzas, En estas condiciones, lo que importa es incidir en las resultantes de las concurrencias de fuerzas, de tal manera 32


que se pueda alejar convergencia trรกgico.

del

punto

de

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La conquista reiterada

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Los juegos de poder

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Los juegos de poder no se restringen al campo político, sino que se extienden a todos los campos sociales. Se puede decir que al ocurrir esto, este abarcamiento de los juegos de poder, pasa como si saturaran de las lógicas de poder todos los campos sociales. No decimos que se politizan los campos sociales, pues esto es otra cosa; se ha entendido como si la politización implicara la consciencia de las luchas emancipatorias, extendidas a todos los campos sociales. En el caso de los juegos de poder, deberíamos, mas bien, decir, que las formas de dominación se dan en todos los campos sociales.

Partiendo de lo anterior, es menester distinguir los juegos de poder en los distintos campos sociales, teniendo en cuenta sus particularidades. Se entiende que en el campo político estos juegos de poder se den de manera evidente; sin embargo, aquí, incluso en los que cuestionan las relaciones de poder, reaparecen estos juegos de poder. Un ejemplo, la pugna de las “vanguardias” por ser la de mayor jerarquía por su 36


“radicalidad” y consecuencia. Lo que se llama comúnmente “izquierda” gasta mucha energía en lograr estas distinciones; acusando una de las “vanguardias” a las otras de conservadoras e inconsecuentes; encontrando en ellas montones de defectos que las comprometen. Esta actitud de señalamiento y esta conducta juzgadora nos recuerda, otra vez, a la guerra santa de los fieles contra los estigmatizados como infieles. Lo paradójico de este comportamiento anecdótico es que precisamente las “vanguardias” muestran en esta actitud, conducta y comportamiento, su recalcitrante conservadurismo inherente y cristalizado en los huesos.

Ahora bien, parece que este “izquierdismo” compulsivo, ansioso de ganar el mote de “radical” y la jerarquía política del título honorifico de la consecuencia, se ha extendido como esquema de comportamiento a otras expresiones ideológicas; por ejemplo, a los fundamentalismos. Lo llamativo es 37


que se repita, ciertamente con menos intensidad y extensidad, en los colectivos activistas anarquistas. Es curioso, pues el anarquismo interpela al pretendido “vanguardismo”. Bueno, en todo caso, esta actitud, conducta y comportamiento, merece de autocríticas. Estos “vanguardismos”, estas pugnas y concurrencias por el puesto de más “radical” no son otra cosa que juegos de poder.

¿Cómo funciona esta psicología del “vanguardismo”? Parece comenzar, lo vamos a exponer así para ordenar la descripción, con la autoproclamación en tanto “vanguardia”. Entonces, se coloca a la “vanguardia” auto-ungida en el centro imaginario del campo de fuerzas. Desde este centro simbólico y de valorización se evalúa, se califica, se juzga y se atribuyen papeles a los demás actores. La narrativa es montada sobre la base de esta referencia mapeada mentalmente. Es cuando emergen las preguntas y respuestas sobre las tareas de la “vanguardia”. Al ser el centro significante 38


de este circuito significante, el de la narrativa “vanguardista”, este centro requiere de órbitas que lo circulen; sobre todo, de una historia que presente a la “vanguardia” como entrega y desprendimiento heroico. Se hace patente, ya desde el inicio, la manifestación de los signos de su decurso, el de la “vanguardia”; pues de su desempeño depende el desenlace de los eventos y sucesos venideros. Esta “vanguardia” es elogiada por su consecuencia demostrada en la historia construida por los intelectuales “vanguardistas” y la memoria militante.

Ahora, no todas las “vanguardias” culminan con el desenlace esperado, que casi generalmente es la toma del poder. Cuando no ocurre esto, el tiempo que queda es precisamente éste, el camino que conduce a la toma del cielo por las armas o por los votos. Entonces, según el imaginario en cuestión, son “vanguardias” que todavía están en curso, cumpliendo sus tareas históricas. La historia revolucionaria no ha llegado a 39


su finalización; la revolución no se ha cumplido todavía. Cuando la “vanguardia” ha logrado el fin perseguido o el objetivo buscado, considera a las otras “vanguardias”, que no tuvieron la misma suerte, ya no como otras competencias en concurrencia con las que hay que debatir y pugnar, sino como “reaccionarias” y hasta “conspiradoras”, incluso “contra-revolucionarias”. Es decir, desde la asunción al poder, no hay más “vanguardia” que el “gobierno revolucionario”, que se convierte en el Estado de la “revolución”.

En estos juegos de poder de las “vanguardias”, llaman la atención los procedimientos interpuestos en la concurrencia, que se parecen mucho a los procedimiento de organizaciones políticas que nada tienen que ver con pretensiones de “vanguardia”; hablamos de los procedimientos conservadores, liberales, dictatoriales y neoliberales; casi todos represivos. Lo más elocuente de estos procedimientos es la descalificación del enemigo, incluso, si se quiere, del amigo, 40


acompañante de ruta, pero no considerado como “vanguardia”. No solamente se señalan sus errores, sus limitaciones, sus inconsecuencias, sino hasta se busca estigmatizarlo al encontrar faltas graves como compromisos velados con la “derecha”; faltas graves como “traiciones” escondidas, pecados originales como orígenes de clase o asimilaciones de clase, como aburguesamientos, o, en su caso, atributos “monstruosos”, de acuerdo al imaginario desenvuelto, como la homosexualidad escondida o la familiaridad con la clase dominante. En otras palabras, se procede a la endemonización, tal como lo hacía la inquisición, solo que con otros discursos.

Esta recurrencia compartida a los procedimientos de descalificación es sintomatología de la consciencia culpable, de la consciencia desdichada, que busca redimirse de su desdicha y de su culpa mediante la búsqueda desesperada de culpables, a quienes señalar y destruir, como lo hizo la inquisición. Quizás es lo 41


más elocuente de la persistencia de los juegos de poder, aunque se den en distintos escenarios y contextos. Sobre todo, una muestra patente de no haber salido del círculo vicioso del poder.

Los juegos de poder en el campo académico son más sutiles. Supuestamente estamos en un campo donde se encuentran formaciones discursivas y enunciativas críticas del poder; por lo tanto, se espera, que en este lugar no se den juegos de poder. Sin embargo, estos juegos aparecen en forma de concurrencia de las críticas; se disputa la jerarquía de la crítica; cuál es la más crítica o la propiamente crítica, cuando las otras quedan opacadas o inconclusas. Ahora bien, no todas las críticas se mueven en el mismo terreno; por ejemplo, la crítica de la economía política; hay críticas que se mueven en otros terrenos; por ejemplo, la crítica decolonial. Los terrenos en los que se mueven las críticas condicionan el debate y la misma concurrencia, que se da, sobre 42


todo, de manera discursiva y enunciativa; es decir, teórica.

En lo que respecta al terreno de la crítica de la economía política, en principio, la crítica ha girado en dos ámbitos; para simplificar, diremos, uno, economicista; el otro, político e ideológico. En el primer caso, el debate se centra en la interpretación correcta de El capital de Karl Marx; en el segundo caso, el debate se abre a las interpretaciones históricas, políticas y culturales de la obra de Marx, además de considerar las interpretaciones económicas. En el primer ámbito, la concurrencia de las críticas tiende a ser exegética y ortodoxa; en el segundo ámbito, la concurrencia tiende a ser más erudita y filosófica. Volviendo a simplificar y esquematizar, por razones de ilustración, en el primer ámbito el ponderador de la discusión parece ser la función del determinismo económico; en cambio, en el segundo ámbito, el ponderador del debate parece ser el de las autonomías relativas políticas, ideológicas y culturales. 43


Entonces, las críticas más próximas al referente del ponderador son las que mejor se colocan, devaluando a las críticas que más se alejan.

Sin embargo, las críticas no solamente se hallan en concurrencia en los terrenos en los que se mueven, sino, incluso, se colocan como en un epicentro respecto a los otros terrenos de las otras formas de crítica. Por ejemplo, las críticas de la economía política, en concurrencia, señalan a otras críticas, por ejemplo, culturales o, en su caso, ideológicas, así también sociológicas o antropológicas, como críticas que no tocan el problema o el núcleo del problema; serían críticas débiles. Pero, esto, este centrismo, no solamente pasa en el terreno de la crítica de la economía política, sino también en los terrenos y desde los terrenos correspondientes a las otras formas de crítica. Cada terreno es considerado como el epicentro; devaluando desde su propio terreno, considerado epicentro, a los demás terrenos, en la medida que se alejan. 44


Este epi-centrismo de las críticas muestra elocuentemente el mapa de las concurrencias y de las pretensiones; entre las pretensiones, la más evidente es la pretensión de verdad. En otras palabras, la crítica particular dice la verdad; pero, todas las críticas, cada una de ellas tiene esa pretensión; entonces, todas dicen la verdad. ¿Se trata de una concurrencia por la verdad? No parece ser así; mas bien, se parte o se supone que se tiene la verdad; desde esta verdad se critica la no verdad de la formación discursiva y enunciativa interpelada, así como también la no verdad de las otras críticas. La verdad no es lograda sino es de la que se parte, puesto que la formación discursiva criticada y las otras críticas en concurrencia no la tienen. Lo que está en cuestión ciertamente es la deconstrucción, por así decirlo, de la formación discursiva criticada; pero, también está en juego la jerarquía de la crítica. Se considera que la crítica, que se merece llamarse tal, es la crítica que va más lejos, en lo que respecta a la crítica como tal, la crítica que más deconstruye. 45


Hasta ahí, se entiende que esa es la función de la crítica, que es poner en su lugar el debate, poner en el lugar de las condiciones de posibilidad del discurso y la enunciación en cuestión. Sin embargo, cuando se busca ejercer la crítica como juego de poder; es decir, ganar jerarquía en escenarios de espectáculos discursivos, donde lo que aparenta “radicalidad” aparece como la crítica más crítica, la crítica comienza a jugar otro papel, el del “vanguardismo” crítico.

Hay que recordar que la crítica en cuanto tal nace como crítica de la razón pura, como crítica trascendental, que coloca el análisis en el substrato de las condiciones de posibilidad de la experiencia y el conocimiento. Por lo tanto, no como verdad, sino como lo que cuestiona la pretensión de verdad, relativizando su fundamento racional. Se puede decir que la crítica es crítica de la ideología, tal como Marx la definió. Cuando la crítica vuelve a caer en la ideología, cuando pretende ser la portavoz de la verdad, deja, ciertamente de ser crítica en cuanto 46


tal. La crítica se vuelve una máscara para encubrir la ideología en curso; la difusión de una nueva verdad. Es cuando las críticas concurren y compiten en aparecer como la más crítica, la más “radical”. En consecuencia, la crítica se banaliza, se vuelve un discurso más en la concurrencia respecto de las pretensiones de verdad. ¿Por qué pasa esto?

Por los juegos de poder. La crítica respecto a las otras formaciones discursivas y enunciativas adquiere prestigio, por así decirlo, por su labor trascendental; el colocar el debate y la reflexión en el lugar de las condiciones de posibilidad; contemporáneamente diríamos que efectúa la labor deconstructiva. Desde la perspectiva institucional de los saberes, las ciencias y las filosofías, la crítica adquiere jerarquía; entonces alcanza un lugar respetable en la jerarquía académica. Hablar desde la crítica tiene sus ventajas argumentativas, pues no se encuentra este ejercicio directamente vinculado con la pretensión directa de la verdad, sino que la verdad 47


misma aparece, mas bien, como crítica. Entonces, es preferible decir la verdad desde el discurso crítico.

El problema es que este decir la verdad, desde el discurso crítico, adultera la función de la crítica. Vuelve a convertirse en aquello que la crítica desmonta, deconstruye, relativiza; es decir, en el discurso de la verdad. Al final, el discurso de la verdad exige lo que exige el discurso religioso, creer en la verdad, en la verdad del discurso emitido. Entonces, el discurso, por más crítico que se pretenda, llega a convocar a un conjunto apreciable de feligreses, creyentes de la verdad crítica. El análisis crítico desaparece; ya no se busca colocarse en las condiciones de posibilidad de la experiencia y del conocimiento, sino tan solo en la difusión de la verdad.

La epistemología, que forma parte de la arqueología de la crítica, que es crítica de la ciencia, de la filosofía y del saber, al colocarlas en el contexto de las 48


condiciones de posibilidad de las mismas, padece también de esta adulteración de la crítica. Han aparecido y proliferado toda clase de “epistemologías”, de desplazamientos y de rupturas epistemológicas; es más, se proclama a los vientos “revoluciones epistemológicas”. Incluso se llega a hablar de epistemicidios; lo que implicaría la muerte o el asesinato de epistemes, es decir, de saberes, ciencias y filosofías propias, nativas. Esta connotación amplia y abierta del concepto de episteme se estira tanto que el concepto de saber, de ciencia, de conocimiento o, en su sentido más propio, de condiciones de posibilidad históricas, como substrato de los procesos formativos de saberes y conocimientos, termina difuminándose.

El abordar las relaciones culturales y sus composiciones narrativas, de las sociedades antiguas y ancestrales con sus entornos y el mundo efectivo, desde el concepto de episteme, que es un concepto racional, en sentido abstracto, 49


es considerarlas desde los prejuicios o desde los esquematismos dualistas modernos. Lo que ya de por sí, desde el inicio, es una violencia para con estas formaciones sociales y culturales. Sin embargo, se lo hace y a nombre de la decolonialidad. De aquí se deduce que el colonialismo y la colonialidad producen el epistemicidio. Creyendo que se ha llegado al núcleo de la violencia colonial respecto a los saberes antiguos y ancestrales, indígenas, se usa el término con gran despliegue de elocuencia. Sin embargo, si podemos decirlo de ese modo, para que se nos entienda, epistemicidio es un barbarismo intelectual, que funciona como dispositivo discursivo en la formación discursiva decolonial, con declaradas pretensiones de verdad. Es decir, una ideología intelectual.

La descolonización requiere pasar por la crítica de la razón abstracta e instrumental de la modernidad. Esto implica poner en cuestión los conceptos usados para definir formaciones 50


culturales y de relaciones sociales, que interpretan y narran sus circunstancias históricas de manera vinculante. No solamente en lo que respecta a episteme, saber y ciencia separada del Oikos, separación que supone, a la vez, razón separada del cuerpo, sino también en lo que respecta aquello que se llama saber y ciencia, concebidas como campos autonomizados. El saber en las sociedades ancestrales no parece estar separado del hacer, para decirlo en términos conocidos; el saber no está separado de las prácticas. En el imaginario cultural, no está separado de los vínculos con el mundo. El simbolismo precisamente expresa esta articulación indispensable. Mucho más el mito, que es el substrato de toda narrativa. El mito es el mundo mismo; se vive, por así decirlo, dentro del mito. Es una forma de pensar, que al mismo tiempo es una forma de actuar; si se quiere, forma de ser.

La irrupción de la colonización y la emergencia de la modernidad ocasionan una ruptura en la articulación de estas 51


formaciones culturales y sociales; se da lugar a la economía política colonial, que separa cuerpo de espíritu, cuerpo de razón, saber de Oikos, convirtiendo a los saberes en representaciones, a la razón, que no puede sino estar conectada a la percepción, al cuerpo, en una razón fantasma, y al mundo en mera representación. Por lo tanto, no se produce un epistemicidio, que sería poco decir, además de la connotación abstracta, sino se producen quiebres en las articulaciones y vinculaciones de la formación social y cultural, que vive en un mundo que es simbólico, alegórico, integrado. En pocas palabras, se destruye el mito, que no se puede reducir a representación, como lo ha hecho la antropología; sino que es el mundo mismo, vivido inmediatamente como interpretación y experiencia. Ciertamente, al destruir el mito, la modernidad ocasiona otros mitos sustitutos, los relativos a la modernidad; sin embargo, estos mitos modernos son meramente representativos; ya no son los mitos vividos, experimentados, ya no son el mundo gozado y padecido. 52


El “vanguardismo” decolonial es ideología, en el sentido de pretensión de verdad. Su decolonización es representativa, no efectiva, por no decir real. Acontece en el imaginario teórico, no en el mundo efectivo, donde las estructuras de dominación colonial siguen encadenando a los cuerpos. Se presenta como “anti-occidental”, incluso “antimoderno”; pero, no es otra cosa que otra versión de los discursos “vanguardistas” de la modernidad. Su “antioccidentalismo” forma parte de los procedimientos de ruptura a través de los cuales el “occidente” se ha reproducido en sus distintas formas. La modernidad se caracteriza por la vertiginosidad de sus rupturas constantes; lo más elocuente, además no solo discursivas, han sido las revoluciones modernas. Una revolución más, no hace otra cosa que ampliar el itinerario de la vertiginosidad moderna.

La descolonización requiere reinsertar a las sociedades al Oikos, a los ciclos vitales ecológicos del planeta. Esto no acontece 53


mediante el discurso decolonial, con pretensión de verdad, que interpela desde los mismos códigos de la episteme moderna, desde el esquematismo dualista, desde la razón separada del cuerpo. Esto no es otra cosa que moverse en el mismo substrato epistemológico de la modernidad, aunque el discurso pretenda interpelar a la modernidad y al “occidente”. Por otra parte, la reinserción de las sociedades al Oikos, es decir, la descolonización, en pleno sentido de la palabra, implica recuperar los cuerpos, sus capacidades perceptivas e intuitivas; liberando la potencia social; liberándolos de las economías políticas, que se han inscrito en la carne, que han producido las separaciones de lo abstracto respecto a lo concreto. Esta emancipación es efectuada por los mismos cuerpos, por los mismos pueblos, por las mismas sociedades; no por las “vanguardias” iluministas, que guían a los y las subalternas, a los y las dominadas.

La tarea activista es la de activar la potencia social, de los cuerpos, de los 54


pueblos y de las sociedades, no creerse “vanguardia” conductora de los desposeídos. La tarea activista es aprender conjuntamente con los pueblos y sociedades en lucha; aprendizaje que coadyuva a mejorar, ampliar, irradiar las acciones colectivas. En lo que respecta a las interpretaciones y narrativas, coadyuva a construir colectivamente formaciones culturales, cognitivas, sociales y de prácticas, que interpreten las complejidades integrales del mundo efectivo.

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La conquista de los portadores de enfermedades

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La relación con el pasado ha sido establecida desde el paradigma del tiempo, considerando la sucesión lineal, incluso si se toma en cuenta la multilinealidad. Es menester cambiar de perspectiva y de enfoques, en el presente diferido, o si se quiere, permanente – retomando el concepto de presente, acuñado desde Agustín y retomado por la modernidad -; pensar, mas bien, el presente como espesor, cuya geología usando esta metáfora - contiene como sedimentaciones a lo que se llama pasado. En este sentido, se abre la posibilidad de volver a replantearse el pasado, su comprensión y entendimiento. Teniendo en cuenta el avance de las investigaciones al respecto, es menester, por ejemplo, replantearse la comprensión y el entendimiento del acontecimiento abrumador de la conquista.

En esta perspectiva, intentaremos, prospectivamente, sugerir hipótesis interpretativas, apoyándonos en balances de las investigaciones recientes, en lo que 57


respecta al estudio de la conquista, de la colonización y del pasado de Abya Yala; el continente nombrado por los europeos como América3.

3

Revisar de Charles C. Mann 1491 Una nueva historia de las Américas antes de Colon. También 1493 Una nueva historia de las Américas antes de Colon. Revisar también de la compiladora y editora Catherine Walsh Pedagogías decoloniales I y II. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/2017/05/27/14 91-una-nueva-historia-de-las-americas-antes-de-colon/. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/2017/05/30/14 93-una-nueva-historia-del-mundo-despues-de-colon/. http://www.reduii.org/cii/sites/default/files/field/doc/Cathe rine%20Walsh%20%20Pedagog%C3%ADas%20Decoloniales.pdf. http://abyayala.org/Abyayala2016/2017/05/09/dos-tomosde-pedagogias-decoloniales-en-descarga-libre-como-unaporte-para-el-debate/.

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Interpretación de la conquista

1. El encuentro inesperado con el quinto continente, siguiendo las corrientes marinas del Atlántico, de las flotas españolas y después europeas, considerando, además otros arribos o avistamientos anteriores, fue como una colisión de dos civilizaciones o de dos sistemas-mundos. 2. Uno de los sistemas-mundos puede interpretarse como sostenido por filiaciones y alianzas territoriales, basado en complementariedades que, logran tejidos móviles y flexibles, sin embargo, consistentes. Estas complementariedades adquieren la forma de confederaciones, que pueden llegar a constituir e institucionalizar bloques territoriales-socialesculturales de larga duración. La interpretación moderna denominó a estos bloques imperios; concepto que corresponde a las codificaciones de la historia europea y quizás también 59


asiática. El otro sistema-mundo puede interpretarse como sostenido en geopolíticas estatales, que pueden llegar a constituirse en imperios, por conquista, anexión o pactos, y por circuitos de intercambio que conforman lo que la economía denomina mercado.

3. Uno de los sistemas-mundos, el desplegado y desenvuelto en el continente de Abya Yala, adecúa sus formas de producción y reproducción sociales, incluso las formas de los asentamientos, dispersos o concentrados, por lo tanto, sus construcciones y edificaciones, así como sus tecnologías y ciencias, sobre todo, agrícolas y de recolección, de caza y de pesca, a los ciclos vitales ecológicos de los ecosistemas. El otro sistema-mundo, el desplegado y desenvuelto en Eurasia, desarrolla sus formas de producción y reproducción sociales, por lo tanto, también sus asentamientos, así como sus tecnologías y ciencias, no 60


solamente agrícolas y agropecuarias, sino llegando a tecnologías industriales, en detrimento de los ecosistemas que ocupa. 4. La colisión entre ambos sistemasmundos ha sido catastrófica para el primer sistema-mundo, el de las complementariedades y confederaciones territoriales, adecuadas a los ecosistemas, y beneficiosa para el segundo sistemamundo, solo que a costos demasiado altos; la destrucción del primer sistema-mundo, de la civilización ecológica, la desaparición del 95% de la población nativa, la desterritorialización, acompañada de depredación sistemática, el ecocidio, generando riqueza sobre cementerios indígenas y de especies.

5. Los conquistadores eran portadores de enfermedades. Su principal arma, clave para su victoria, fue ésta; los virus y bacterias acabaron con las tres cuartas partes de la población nativa, 61


sino es más. Este hecho se puede interpretar como que los conquistadores procedían de sociedades portadoras de enfermedades, precisamente, debido a los desequilibrios causados en sus ecosistemas. La contribución del sistema mundo de las geopolíticas del poder y de los circuitos del mercado es el desequilibrio ecológico, que, contemporáneamente, se ha convertido en crisis ecológica. 6. El segundo sistema-mundo, al copar el mundo entero, se ha convertido en el sistema-mundo capitalista, es decir la civilización moderna hegemónica. La que ha venido transformándose vertiginosamente, a tal punto que se puede decir que es distinto en cada etapa de su desarrollo. Sin embargo, estas distinciones se dan en el mismo paradigma de desequilibrio ecológico, ahondando cada vez más la crisis ecológica.

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7. El primer sistema-mundo, a pesar de haberse desmoronado en la colisión de la conquista y la colonización, no ha desaparecido, es como substrato, en la geología de los espesores del presente. Se encuentra no solo en la memoria de las sociedades alterativas, sino también en la memoria genética de las plantas y los animales; no olvidemos que se trata de una civilización interrelacionada con los ciclos vitales. En consecuencia, es un campo de posibilidades de posibles mundos alternativos.

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Abuso de confianza

A partir de las hipótesis interpretativas, vamos a intentar un análisis prospectivo, en retrospectiva, por así decirlo, de la conquista.

La conquista no fue una guerra declarada, tampoco una guerra santa ni guerra justa, como se expresa el discurso de entonces. No fue, en definitiva, una guerra, pues las sociedades nativas no la asumieron como tal, debido a que no fue declarada; al contrario, fue decodificada como visita, al principio, después, como asentamientos incomodos, para terminar siendo expansiones militares. Fue un abuso de confianza. Se aprovechó la incomunicación y la in-codificación entre los dos sistemasmundos para maniobrar arteramente incursiones militares inesperadas. Fue 64


una violación de la hospitalidad nativa. El ladrón y el asesino se cobijaban en casa. Esta inocencia fue decisiva para los desenlaces del entramado de la colisión de la conquista. Costó la vida de la civilización ecológica. La conquista quiso legitimarse con la religión cristiana, que se consideraba a sí misma como verdadera y universal; también quiso legitimarse con el discurso de la diferencia cultural, tecnológica y científica, supuestamente en favor el segundo sistema-mundo. Estos discursos no se sustentan, primero porque la verdad de una interpretación humana no puede ser sino humana, por lo tanto, restringida, sobre todo disminuida al tamaño los prejuicios humanos. Segundo, porque, de acuerdo a las investigaciones recientes, tal diferencia cultural habla más bien en favor del primer sistema-mundo. La diferencia tecnológica no aparece al momento de la conquista, salvo en lo que respecta a las armas y las naves, respecto al segundo sistema-mundo; 65


en cambio, aparece la diferencia tecnológica y de las ciencias en lo que respecta a la agricultura y las construcciones en favor del primer sistema-mundo. Recurriendo a figuras ilustrativas, se puede decir que la conquista fue realizada por bárbaros que destruyeron culturas, lenguas, saberes, tecnologías y ciencias, que podía haberles servido incluso en su propia hegemonía. Ciertamente, se trataba de bárbaros bien armados y pertrechados. Se puede considerar a la conquista como un cataclismo, no solamente para el continente de Abya Yala, sino también para el mundo efectivo, que comprende a todos los continentes de la Tierra, pues no solamente se ha destruido gran parte de la heredad de la humanidad, sino se ha apostado por la violencia descomunal y destructiva, que solo puede sembrar muerte y cosechar muerte. Se ha tomado el camino corto que conduce al abismo, 66


al optar por el enriquecimiento banal a costa de la destrucción planetaria. A propósito, el discurso económico llama al camino del desequilibrio ecológico “desarrollo”, “progreso”, que se da a ritmos de “crecimientos” económicos.

No se trata de hacer apologías de las sociedades nativas pre-coloniales; no se trata de cerrar los ojos ante complicadas relaciones de las confederaciones territoriales, que algunas veces derivaba en guerras intestinas. Tampoco de obviar las contradicciones y tensiones al interior de los bloques territoriales-socialesculturales, ni sus dominaciones sobre pueblos. Sin embargo, lo que sobresale tanto en los bloques territoriales- sociales-culturales inca y en el mexica es la hegemonía – hablando en términos conocidos – y no tanto la dominación. Lo que importa, es resaltar la diferencia relacional en lo que respecta al Oikos; ahora que

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nos encontramos ecológica.

en

plena

crisis

El caso comentado, de acuerdo a las investigaciones recientes, de las sociedades amazónicas es sobresaliente; sobre todo, por la relación imbricada y entrelazada con los bosques y los ríos. Llegando literalmente a sembrar y cultivar bosque o parte del bosque. Se trata, entonces, de sociedades ecológicas, que forman parte de los ciclos vitales de los ecosistemas planetarios. Esta experiencia alumbrante es la evidencia de que es posible un mundo efectivo ecológico. Está en manos de los pueblos tomar la decisión, o seguir la ruta del apocalipsis o desandar el camino, retomando esta experiencia, conformando sociedades ecológicas contemporáneas, construyendo una civilización ecológica para todos los pueblos del mundo y todos los seres del planeta.

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La conquista reiterada

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La conquista no se dio de un solo golpe. Mas bien, acaeció intermitentemente, de una manera repetida, recurrente, como avalanchas. Quizás ni si quiera haya terminado. La independencia fue una ilusión y sigue siéndolo. La conquista vuelve como oleadas, solo que transformadas. De la isla bautizada con el nombre de La Española, comprendiendo el archipiélago caribeño, se pasó al continente. En esta inmensidad territorial, que atraviesa la Tierra de Sud a Norte, que se encuentra entre dos aguas, por eso Abya Yala, los argonautas conquistadores se perdieron en sus exuberantes paisajes; en contacto con innumerables pueblos asentados en espesores territoriales diversos, donde la prodigiosa agricultura alcanzó la producción y la productividad no conocidas en Europa, sobre todo, la proliferante diversidad. Contando con el maíz, alimento también desconocido por los conquistadores, prodigioso cultivo de Mesoamérica y de Norteamérica del aquél entonces.

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Avanzaron a duras penas, batallando; si bien ganaban las batallas, el ejército invasor iba mermando, hasta el punto que si esto continuaba, iban a dejar sus esqueletos y armaduras en el camino, antes de llegar a Tenochtitlan. Les salvó el pacto con los señoríos que estaban contra la Triple Alianza de los mexicas. Entró a Tenochtitlan un puñado de españoles a la cabeza, acompañados por un ejército indígena enorme. Sin embargo, perdieron esa batalla. Tuvieron que huir en el primer ingreso. Los conquistadores que pudieron escapar, reunieron sus fuerzas y retomaron el pacto, volviendo a Tenochtitlan con un ejército indígena muchísimo mayor que el anterior. La esplendorosa ciudad atravesada de canales, embellecida por plazas, recorrida por grandes y limpias avenidas, había sufrido la epidemia de la viruela, que prácticamente asoló a la ciudad y debilitó sus fuerzas. En esas condiciones Moctezuma entregó la capital, por así decirlo, del bloque territorial-social-cultural mexica a los conquistadores.

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De Mesoamérica se incursionó hacia el Norte, ampliando la extensión territorial de la conquista, que heredaba las expansiones territoriales de los mexicas hacia el Sud. Después se financió la conquista del Perú. La que hizo posible esto fue la rica oligarquía de los conquistadores y naciente burguesía del virreinato de Nueva España. Los peregrinos británicos y los cazadores franceses llegaron de a poco a las costas del Norte del continente. Primero, subrepticiamente, comerciando con las poblaciones autóctonas; que solo les permitían breves estadías. También, en este caso, la viruela asoló a los poblados y confederaciones del Norte. En estas condiciones los peregrinos pudieron establecer pactos y alianzas, además de conseguir establecerse como residentes. Este fue el comienzo; lo que viene después, los desenlaces dramáticos, por así decirlo, fue el recorrido de la conquista continua, constante, repetitiva y expansiva, hasta copar todo el continente.

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Desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII, los europeos se apropiaron de inmensos territorios del continente, desconociendo todo derecho a las naciones y pueblos indígenas. Hasta ahora no han repuesto y respondido por los crímenes de lesa humanidad y por la apropiación indebida de estos territorios. El derecho internacional, convenido por los Estadonación del mundo, no dice nada al respecto; queda ciego y mudo ante semejante crimen y violencia descomunal descargada. A esto llaman “sistema democrático”.

La conquista suma y sigue; las verdaderas guerras de la independencia, las guerras anticoloniales indígenas y mestizas, dadas en el siglo XVIII, incluso comenzadas antes, fueron acalladas. Eran guerras anticoloniales que expresaban la revolución social. En el siglo XIX se sustituyó esta subversión plebeya, por así decirlo, por una guerra de la independencia restringida en los límites de una revolución política, descartando la revolución social. Estos 73


límites llevaron a constituir los Estadonación de segundo orden, repúblicas de segunda clase, bajo el oropel de un liberalismo imitativo, pero no real.

Las oleadas de la conquista perdurable, después de la independencia, no se desplegaron con tropas, como ocurrió durante los siglos XVI y XVII, sino con inversiones de capital, a decir del lenguaje económico. Hablando claro, se definió una geopolítica del sistemamundo capitalista, donde los Estadonación secundarios, las repúblicas segundonas, se encargan de abastecer de materias primas a los Estado-nación de primer orden, las repúblicas modernas propiamente dichas. En este caso, metafóricamente, la conquista no toma Tenochtitlan, sino que solo compromete a Moctezuma. Las estructuras de los Estado-nación forman parte del orden mundial establecido como geopolítica del sistema-mundo. Son las estructuras políticas mediadoras en la transferencia de recursos naturales. Ya no es necesario ocupar militarmente territorios y 74


conformar colonias, en sentido pleno, porque la clase política y la clase económica, por así decirlo, ya están colonizadas.

Paradójicamente, la conquista continua a través de los gobiernos nacionalistas, que se plantean la recuperación de la soberanía mediante medidas políticas de las nacionalizaciones de los recursos naturales y de las empresas trasnacionales extractivistas. Aunque el Estado-nación sea propietario de los recursos naturales, incluso de las empresas extractivistas, convertidas en empresas públicas, el funcionamiento de la maquinaria productiva del sistemamundo capitalista le es ajeno; no accede ni controla esta maquinaria. El proceso de acumulación ampliada de capital se concentra en los centros de la geopolítica del sistema-mundo; entonces, el proceso recurrente de la acumulación originaria de capital, aunque se dé in situ, escapa también al control del Estado-nación rentista y extractivista. En este caso, aunque podamos conceder, 75


hipotéticamente, que las mentalidades del nacionalismo revolucionario no estaban colonizadas, resulta que el funcionamiento de las cadenas productivas, sus engranajes, su ingeniería, la heurística de su maquinaria, ya es técnica colonial. En este caso, la conquista se realiza en el proceso mismo de producción.

La conquista suma y sigue. La evolutiva colonización, que podemos llamar como ya la han denominado, colonialidad, cuenta con la estructura del Estadonación, que forma parte del sistemamundo colonial-capitalista. Entre sus dispositivos cuenta con sus aparatos de emergencia, el ejército y la policía; mediante estos dispositivos, el sistemamundo colonial puede acudir a su uso, en situaciones de emergencia, instaurando regímenes que manifiestan abiertamente el cimiento y el núcleo constitutivo del Estado, el Estado de sitio. Los gobiernos de las dictaduras militares fueron los más entreguistas en lo que respecta a la transferencia de recursos naturales, 76


incluso en condiciones onerosas, aceptadas de antemano, como dadiva del imperio. En este caso, el colonialismo se encuentra en las armas mismas, en el uso institucional de las armas; es más, inmerso en los que las usan.

La evolución de la conquista continúa. La colonización puede ejercerse de manera eficiente, sin recurrir a ocupaciones militares, sin exponer de manera explícita a los funcionarios del Estado o, mejor dicho, a las estructuras institucionales del Estado, puede prescindir, por el momento, de los dispositivos de emergencia, usando tan solo los mecanismos de las políticas económicas, mediante una estrategia colonizadora como la del ajuste estructural neoliberal, mediante privatizaciones. El neoliberalismo es una estrategia, proyecto y ejecución colonial “técnica”.

Increíblemente la conquista suma y sigue con los “gobiernos progresistas”. En este caso, la colonización funciona mejor en la 77


ideología. Empero, lo hace de una manera barroca; no se trata de la ideología explícitamente colonial, sino, paradójicamente, se expresa en discursos “anti-coloniales”, “anti-imperialistas”, “socialistas”, incluso “comunitarios”. Para decirlo de una manera ilustrativa, empero tosca, sin embargo, recurriendo a una metáfora harto conocida y usada, ocurre como con el caballo de Troya. El caballo de madera obsequiado por los griegos a los troyanos contiene en sus entrañas el arma o la pequeña armada que los va a derrotar, justamente en el festejo de la supuesta victoria. El discurso populista, “socialista” y “comunitarista”, incluso “anti-colonial”, contiene en sus entrañas enunciativas el paradigma colonial que va a colonizar a los pueblos que festejan su supuesta victoria. En nombre del Estadoplurinacional, en unos caso, en nombre del Estado-nación soberano, en otros casos, en nombre de la descolonización se efectúa la colonización en la forma más patética, comprometiendo las voluntades populares en el ejercicio del poder espectacular y rimbombante, que hace lo mismo que todos los gobiernos, continuar 78


con el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente.

¿Qué tienen en común todas estas oleadas de conquista, posteriores a la llamada independencia? La ideología del “desarrollo”. Comparten esta visión, que es como la meta y la misión de todas las formas de gubernamentalidad dadas. Este prejuicio por el “desarrollo” es lo que los aproxima, aunque sus discursos e ideologías políticas los diferencie. Todas estas formas de gubernamentalidad distintas son dispositivos para cumplir con el “desarrollo”. Son parte reproductiva de esta ilusión inventada por el sistema-mundo capitalista. La colonización, en la modernidad tardía se ejecuta mediante esta apertura y construcción del camino al “desarrollo”.

Ya que la conquista es persistente, repetitiva, la guerra anti-colonial, iniciada desde el comienzo mismo de la colonización, también es permanente. No se puede derrotar a la conquista 79


reiterada, por lo tanto, a la colonización continua, sino se desmantelan sus máquinas de poder, sus máquinas de guerra, sus máquinas económicas. No hacer esto, es hacerle el juego, concomitantemente, a nuevas olas de conquista y colonización.

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Colonialismo extractivista dependencia con el litio

y

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El “gobierno progresista” de Bolivia ha entregado las reservas naturales del litio y otros recursos, que contiene el inmenso Salar de Uyuni, a la vorágine capitalista de las empresas trasnacionales extractivistas; contraviniendo la 4 Constitución . Sin que sepan los y las bolivianas, propietarios natos, declarados por la Constitución. Con maniobras sinuosas, movimientos sigilosos y secretos ha ofertado las riquezas del salar, principalmente el litio, a través de mediadores; a quienes les ha otorgado carta blanca, para que pongan en el mercado de inversiones, esta riqueza natural del pueblo boliviano. El “gobierno progresista” ha comprometido, en esta artimaña a espaldas del pueblo, al alto mando de las fuerzas armadas; que ingresó como parte de la estructura subrepticia en estas componendas y de este saqueo del cotizado recurso del litio. A esto llama “transparencia” el gobierno populista, a esto llama “defensa de la soberanía” y, lo más calamitoso, a esto 4

Ver Descolonización y transición. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/descolonizaci__n _y_transici__n_2.do.

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llama “cumplir con el mandato constitucional”. Este tipo de acciones están tipificadas por la Constitución como traición a la patria.

El paso de los “gobiernos progresistas” en Sud América, en la última década, ha dejado una huella ecológica marcada y hendida en los espesores territoriales; a esto llaman estos gobiernos “defensa de la Madre Tierra”. En Bolivia, después de haber invertido, por lo bajo, más de 20 millones de dólares, en una planta que nunca ha dado resultados, salvo los shows mediáticos, para convencer a la opinión pública que se avanza; cuando una evaluación técnica aplazaría a los encargados por sus rendimientos y al gobierno por su irresponsabilidad. Ahora, sin decir nada sobre este fracaso, pasa a la fase donde licita el litio del salar, para declarar las licitaciones desiertas, y luego proceder mediante adjudicaciones directas, que además no se conocen. Tampoco se informó sobre el destino y los resultados de las cuantiosas muestras de materia prima que se llevó a Corea del 83


Sur, con motivo de experimentación tecnológica; procedimiento irregular que aprobó el Congreso. En esta niebla densa, mantenida por el gobierno y sus partidarios, que controlan los poderes del Estado, no se ven las acciones veladas del gobierno y empresas públicas; que no solo han continuado con el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, ni solo expandido e intensificado este modelo, subordinado a la geopolítica del sistema-mundo capitalista, sino que lo han vuelto opaco, casi secreto, manejado como si estos recursos fueran de la propiedad privada de los gobernantes.

Una larga historia de saqueo marca la economía boliviana, atravesada por genealogías de poder barrocas, que combinan formas patrimoniales y formas trasnacionales del ciclo del capitalismo vigente. Del ciclo de la plata se pasó al ciclo del estaño y de éste al ciclo de los hidrocarburos. Los tres ciclos extractivistas dejaron cementerios mineros, territorios depredados y 84


contaminados y pueblos, en el lugar de la extracción, miserables y sin porvenir5. La renta alcanzó para la dilapidación gubernamental, para la apropiación privada, encubierta por la corrosión institucional. Esto, a pesar de la nacionalización de las minas de 1952 y de la nacionalización de los hidrocarburos, ésta después desnacionalizada con los Contratos de Operaciones. Como esquema de comportamiento cristalizado en los huesos, las castas gobernantes, sean conservadoras, liberales, nacionalistas, dictaduras militares, neoliberales o “progresistas”, han continuado, con sus propios estilos, esta conducta entreguista y saqueadora. Lo que caracteriza al gobierno populista es su discurso desgañitado de soberanía y pretendidamente “antiimperialista”; sin embargo, en la práctica, sigue el mismo tenor y modelo, el extractivismo colonial 5

Ver El mundo del k’aqchiuo. También Genealogía de la dependencia. https://pradaraul.wordpress.com/2014/04/06/el-mundo-delkaqchiuo/. HTTPS://PRADARAUL.WORDPRESS.COM/2013/12/22/GENEA LOGIA-DE-LA-DEPENDENCIA-2/.

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de la dependencia. Lo que diferencia al gobierno del “socialismo del siglo XXI”, incluso pretendido “socialismo comunitario”, respecto al gobierno del nacionalismo-revolucionario de la revolución de 1952, es que la nacionalización de las minas fue una expropiación, hecha con las armas en la mano de las milicias obreras de la COB; en tanto, que la nacionalización de los hidrocarburos, que fue escrita por un intelectual de izquierda nacional, procedente del Grupo Octubre, otorgando a los bolivianos el control de 82% por un año, hasta los Contratos de Operaciones. Esperando la auditoria de las inversiones de las empresas trasnacionales involucradas; auditoria que nunca culminó. Adelantándose los Contratos de Operaciones, por presión de las empresas trasnacionales y en connivencia del gobierno. Empero, este esfuerzo y consecuencia de izquierda nacional, escrita con la mano firme, fue borrado con el codo de un ejecutivo entreguista, que otorgó el control técnico a las empresas trasnacionales y disminuyó el monto de los ingresos al 62%. No hubo 86


tal expropiación, medida que requiere la nacionalización efectiva.

Ahora ingresaremos, como se ve - por imposición de un gobierno que no consulta a nadie, ni al pueblo boliviano, propietario nominal de los recursos naturales, ni a los pueblos indígenas, como manda por consulta la Constitución, ni a otros pueblos afectados por este extractivismo depredador y destructivo de los ecosistemas -, nuevamente a otra etapa de saqueo, en el ciclo de lo que parece será el ciclo largo desolador del litio.

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Descripciones

El Salar de Uyuni es la mayor extensión de espesor salina; cuenta con una superficie de 10.582 km². Está ubicado en el suroeste de Bolivia a unos 3.650 msnm, en la provincia de Daniel Campos, del departamento de Potosí, formando parte de la región altiplánica, rodeada de los ramales y cadenas de la cordillera de los Andes. El Salar de Uyuni es la mayor reserva de litio del mundo, contiene una reserva calculada del 50% al 70 % del litio del mundo; así mismo cuenta con importantes cantidades de potasio, boro y magnesio.

El área que hoy ocupa este desierto salino estaba cubierta hace 40.000 años por el lago Minchin y posteriormente, hace 11.000 años, por el lago Tauka. El salar de Coipasa, los lagos Poopó y Uru Uru también son vestigios de estos grandes lagos prehistóricos. Éstos alcanzaban una cota de alrededor de 100 m por encima del nivel actual del salar; cubrían los 88


actuales salares de Uyuni y Coipasa, así como los lagos Poopo y Uru Uru. En este período una fase de clima húmedo, con más lluvias que las dadas actualmente, elevó el nivel de los proto-lagos a aproximadamente 100 m más alto que el nivel actual; posteriormente vino un periodo seco y cálido, que produjo una gran reducción de la superficie y volumen de los lagos andinos; originando así los salares y los lagos y lagunas actuales.

El salar de Uyuni, como se estima, contiene 10.000 millones de toneladas de sal, de las cuales 25.000 toneladas son extraídas cada año. Además, cuenta con 140 millones de toneladas de litio, según datos oficiales de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL); convirtiéndose en la mayor reserva del mundo. Existen aproximadamente once capas de sal, con espesores que varían entre menos de un metro y diez metros. La costra que se encuentra en la superficie tiene un espesor de diez metros. La profundidad del salar es de 120 metros; compuesto de capas de salmuera superpuestas y barro 89


lacustre. Esta salmuera se compone de litio, boro, potasio, magnesio, carbonatos, bórax y sulfatos de sodio. Un mineral apreciable es la ulexita, llamada piedra televisión. Es transparente y tiene el propiedad de refractar a la superficie de la piedra la imagen de lo que está debajo.

La geología de la cuenca del Salar de Uyuni está conformada por formaciones paleozoicas, pocas mesozoicas, sobre todo, cenozoicas; constituidas por rocas volcánicas y secuencias vulcanosedimentarias. En el área de influencia del Salar de Uyuni se observan sedimentos recientes, cuaternarios, agrupados en depósitos salinos, depósitos aluviales, fluviales, lacustres, fluvioglaciares, morrenas y dunas. El mapa geológico muestra también una textura tectónica compleja, que impacta tanto las formaciones paleozoicas como las cenozoicas.

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Para comprender la situación hidrogeológica del área salina es indispensable restablecer su historia geológica. Sobre todo, para lograr la comprensión de ciertos fenómenos peculiares; como la presencia de aguas termales dulces, fuentes y ríos salados a gran altura; fuentes y pozos cercanos con contenido salino completamente diferente; formaciones de edad diferente, que se encuentran cercanas; espesores de depósitos salinos cuaternarios de más de 100 metros. El perfil geológicoestructural del área, siendo parte de la sierra andina, entre la cordillera externa al oeste y la interna al este, definida como Altiplano, muestra una estructura de retro-arco, respecto al arco de la cordillera occidental. Esta estructura se caracteriza por una tectónica distensiva.

La conformación del Altiplano, aproximadamente entre 240 y 170 millones de años atrás, sumada a la consecuente deriva de la Placa de Sudamérica, en colisión con la Placa de Nazca, actúan sobre una contextura 91


formada anteriormente, con relieves y depresiones, con estratos plegados y con volcanismo antiguo. En el Cretácico la situación anterior parece continuarse con deposiciones marinas presentes en muchas áreas, sub-cuencas, así como con la cordillera costera emergente, en el Terciario. Se conjetura que la Placa de Nazca se deslizó debajo de la Placa de Sudamérica, dando comienzo a un ciclo de levantamientos de la topografía, así como por un relleno de las cuencas internas. Tal vez desde el inicio del Terciario, sin duda después del Miocénico, la cordillera occidental se convierte en un arco volcánico y el Altiplano deriva en una disposición geológica de contrafuerte.

Los niveles terciarios y cuaternarios no resultan plegados; alargando el levantamiento por decenas de millones de años, determinando los procesos de erosión y relleno, en ausencia de una tectónica activa distensiva, las depresiones iniciales se habrían rellenado. Esta explicación parece confirmada por los mecanismos locales 92


de los terremotos superficiales, que en el Altiplano corroboran un escenario geológico relajante.

El “triángulo del litio” - denominado así señalando que entre los tres salares ubicados en la puna, junto a otros cercanos, concentran más del 85% de las reservas de litio conocidas del planeta – es la referencia geográfica de la reserva concentrada del litio en América del Sur; “triángulo” ubicado en el espacio territorial donde Bolivia, Chile y Argentina definen sus geografías políticas. Componen el “triángulo” el Salar de Uyuni (Bolivia), el Salar de Atacama (Chile) y el Salar del Hombre Muerto (Argentina).

No se puede hablar con propiedad de industrialización del litio, implantada en la zona, tampoco se puede hablar de valor agregado, añadido al mineral extraído, considerando el discurso técnico económico. La explotación del mineral se limita únicamente a la extracción de la 93


materia prima, por parte de empresas mineras trasnacionales. El mineral cotizado se exporta a los Países Bajos, Rusia, Estados Unidos de Norte América, China, Reino Unido, Alemania; lo consumen industrialmente empresas automotrices como Toyota, Mitsubishi, además de la industria de baterías Magna. El litio es considerado como un “recurso estratégico”, con proyección a futuro; el litio es un recurso natural indispensable para la industria alimenticia, la generación de energía para celulares, computadoras, automóviles, híbridos y eléctricos; ampliándose su uso en una gama de tecnologías, cada vez más extensa6.

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Revisar Salar de Uyuni. Referencias: [1] Encyclopædia Britannica - Uyuni Salt Flat. [2] Bolivia Destinos (2011). «Salar de Uyuni». Archivado desde el

original el 25 de noviembre de 2015. Consultado el 22 de noviembre de 2011. [3] Prehistoria de Bolivia [4] Servant, M. & Font es, J. C., 1978. «Les lacs quaternaires des hauts plateaux des Andes boliviennes. Premières interprétations paléoclimatiques.» Cuh. ORSTOM, sir. Géol. X(1): 9-23. [5] Página sobre el Salar [6] Ballivian, O. y F. Risacher Orstoom. Los Salares del Altiplano Boliviano. Métodos de estudio y estimaciones econó- micas. París 1981. [7] Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología [8] Plan Director Global Binacional de Protección - Prevención de Inundaciones y Aprovechamiento de los Recursos del Lago Titicaca, Río Desaguadero, Lago Poopó y Lago Salar de Coipasa. (Sistema TDPS). Comisión de las Comunidades Europeas. Enero de 1995Consultado el 25/02/2012. [9] Evaluación de los recursos hídricos de la cuenca del Salar de Uyuni. SGI-Studio Galli Ingegneria. La Paz. Septiembre 2011. [10] Chaffaut, I. 1998. Precipitations d´altitude, Eaux souterraines et changements climatiques de L´Altiplano Nordchilien. Université Paris, 1998. [11] SERGEOMIN, “Estudio de las cuencas hidrograficas de la Cordillera Occidental y del Altiplano”. 2001 [12] En tres de las cuencas estudiadas por el SERGEOMIN: Salar de Challviri, Laguna Verde y Zapaleri, se ha concluido que la evaporación es quince veces más alta que la precipitación . [13] Mapa geológico de la cuenca hidrográfica de Uyuni, editado por el Servicio Geográfico Militar de Bolivia. [14] Anexo:Biblio grafía agua subterránea de la cuenca del Salar de Uyuni [15] FUNDAMIN – Fundación para el Desarrollo de la Minería Argentina - El Triángulo del Litio: Argentina, Chile y Bolivia poseen más del 90% de las reservas mundiales de litio. [16] Diario El Mundo de España - ECONOMÍA | Un mineral estratégico. La guerra del litio en Chile. [17] SEMINCOR – Cámara empresaria minera de Córdoba - Toyota detalló los trabajos que realizará para extraer litio en Jujuy. [18] http://www.defonline.com.ar/?p=13330 Diario digital defonline.com.ar Energía & Minería - El litio, un recurso estratégico. [19] Diario Página 12 Sociedad › El nuevo metal preciado de la mineria extractiva hace furor en el norte del país. La fiebre del litio. [20] Diario El Tribuno de Salta - El litio de La Puna. Por Ricardo N. Alonso, Doctor en Ciencias Geológicas (UNSaCONICET). [21] Diario digital spanish.china.org.cn – Economía. Especial: Chile realiza estudios para definir potencialidad de su litio. [22] http://web.archive.org/web/http://www. concienciaminera.com.ar/2013/01/ exar-cuenta-comoproducira-litio-y-potasio-en-jujuy/ Conciencia minera - Exar cuenta cómo producirá litio y potasio en Jujuy. [23] http://www.hola-china.net/ elopulento-triangulo-del-litio/ Diario Hola China – Artículo: Negocios. El opulento triángulo del litio. [24] Minería Chilena - Litio: 70 proyectos en competencia. Enciclopedia Libre: Wikipedia: https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Especial:Libro&bookcmd=download&collection_id=ec9c8cd75b64c64730206df9d1c307f292c631a2&writ er=rdf2latex&return_to=Salar+de+Uyuni.

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Ecosistema del salar de Uyuni

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El ecosistema del Salar de Uyuni es parte de los ecosistemas andinos y cordilleranos; particularmente del ecosistema altiplánico. Ha sido el hábitat, el entorno y el referente, así como el substrato territorial de comunidades, pueblos y sociedades del lugar. Es conocida la ruta y recorridos de los llameros de sal, quienes sacaban la sal de Uyuni y la trasladaban para intercambiar con bienes de distintos pisos ecológicos; sobre todo, de los valles. La sal era cotizada por las poblaciones aledañas y lejanas; esperaban la sal para trocarlos por los bienes buscados y necesitados por los llameros de la sal. Toda una economía - usando este término inapropiado, con fines comparativos de complementariedades y reciprocidades daba dinámica a la región. Incluso esta economía, cuyo eje compartido era el relativo a los recorridos de los llameros de sal, llegó hasta los períodos republicanos.

En la modernidad tardía, el litio es fuente de las baterías de los equipos electrónicos. La perspectiva tecnológica anuncia el consumo masivo de litio; por 96


ejemplo, para el funcionamiento del automóvil eléctrico. Cuando se habla de la revolución energética se tiene como referente precisamente al litio. Se estima las reservas para aproximadamente un milenio. Sin embargo, se tiene dificultades para extraer el recurso mencionado. En el Salar de Uyuni el litio se encuentra mezclado con magnesio y otros minerales. La separación es complicada, necesita de implementación tecnológica gravosa 7.

Ante estas proyecciones, no se puede dejar de tener en cuenta, de ninguna manera, la armonía del ecosistema. El Salar de Uyuni produce ozono; en determinados periodos del año cobija aves migrantes; cuando llueve su clima se vuelve húmedo, incidiendo en la variación climática. Con el Salar de Coipasa, el Salar de Uyuni y los otros salares del “triángulo del litio”, participan en los circuitos de energía climática. Desde la perspectiva geográfica el paisaje del salar define una textura territorial 7

Revisar El salar de Uyuni y la fiebre del oro blanco. Ecología nómada. http://ecologianomada.com/uyuni/.

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singular, que configura la zona, sus particularidades, en los ecosistemas del Altiplano.

Teniendo en cuenta la perspectiva ecológica, el uso del salar para extraer litio, incluso otros minerales, como el magnesio, como el boro, requiere de un abordaje químico y tecnológico complejo, que exige una comprensión de los ciclos vitales. Apuntar a una ecoindustrialización del litio implica un uso ecológico de la tecnología, ecoindustrialización integrada a los ciclos vitales. Esta perspectiva dista mucho de lo que se hace ahora, que no es otra cosa que extractivismo depredador, contaminante y destructivo, además de significar saqueo.

Los problemas ambientales y ecológicos que genera una explotación extractivista del litio pueden ser descritos:

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La extracción y el procesado del litio emplean insumos químicos tóxicos, como carbonato de sodio, bases y ácidos. Cuando entra en contacto con el medio ambiente, el litio reacciona con el vapor de agua, nitrógeno y oxígeno del aire, generando compuestos como el hidróxilo de litio; altamente peligroso por su propensión corrosiva. El derrame de alguno de estos químicos, en forma de residuos, puede producirse por lixiviación, filtración, incluso emisiones atmosféricas, poniendo en peligro el ecosistema, así como a la población circundante.

Sobre todo la explotación del litio afecta a las comunidades colindantes, particularmente en lo que respecta al consumo de agua. Las comunidades situadas en el entorno del Salar de Uyuni son agrícolas; prioritariamente cultivan quinua. Si los residuos se filtran y alcanzan a los acuíferos mediante lixiviación, las reservas de agua potable se contaminarían, inutilizándola para el consumo doméstico, así como para el uso de la agricultura, del mismo modo para la ganadería. La explotación del litio se 100


realiza mediante piscinas de evaporación, que requieren gran cantidad de agua; lo que también disminuye las reservas del agua para el consumo doméstico, la agricultura y la ganadería.

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Es indispensable considerar la etnografía y la demografía de la región. La relación de las comunidades y de los poblados con el Salar de Uyuni y el Salar de Coipasa. La distribución cartográfica, el manejo del espacio y la función que cumplen los salares, en lo que respecta al espaciamiento, territorialización, desterritorialización y reterritorialización. En este contexto territorial, tener en cuenta, la presencia, la distribución y el manejo territorial de los ayllus. Así como en menester considerar la distribución en este espacio de las otras poblaciones orgánicas; no solamente las que comúnmente se mencionan como fauna, sino también como flora. Todos estos temas brillan por su ausencia en la implementación de la economía extractivista que se aplica en el Salar de Uyuni.

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La mentalidad colonizada

El discurso desarrollista, emitido a propósito del litio, responde a una mentalidad colonial. Por ejemplo, se habla figurativamente, como si se tratara del “petróleo blanco”. Se sugiere, entonces, repetir la historia del “oro negro” con el “oro blanco”, que sería el litio. Es decir, preservar el rol asignado a las periferias por la geopolítica del sistema-mundo extractivista. En el delirio imaginario de la colonialidad se sugiere la proyección de Bolivia como una Dubái de 2050. Esta mentalidad colonizada no tiene otra imagen del futuro sino ésta de la economía rentista; beneficiada con los precios altos del petróleo, en un país que cuenta con cuantiosas reservas de la energía fósil. Se espera que lo mismo ocurra con Bolivia en lo que respecta al litio.

La mentalidad colonizada concibe a la naturaleza como objeto de dominio, de explotación, sobre todo, de extracción. 104


Otra característica corresponde al ideal de Estado rentista combinado o sustentado con la economía extractivista, beneficiada por la demanda de materias primas, en condiciones de precios altos del mercado de minerales. Una tercera característica es que considera que la etapa extractivista de la economía es necesaria; se la concibe como si fuese una etapa anterior a la industrialización, que vendría a ser propiamente el “desarrollo”. Está lejos de comprender que el extractivismo no es ninguna etapa, menos pre-condición de la industrialización, sino parte de la división del trabajo y del mercado internacional en la geopolítica del sistema-mundo capitalista8. La cuarta característica, quizás la más pronunciada de la mentalidad colonial, es que se figura el “desarrollo” como el camino andado por los llamados “países desarrollados”; es decir, se trata de imitarlos. Una quinta característica es la de juzgar a todo lo que se opone al “desarrollo” como obstáculo 8

Ver Subalternidad y máquinas del sistema-mundo. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/subalternidad_y_ m__quinas_del_siste.

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del mismo y que detiene el “progreso”. Por eso, consideran que la represión a los pueblos indígenas, que defienden sus territorios, está justificada; también les parece justificada la descalificación y estigmatización de las luchas ambientalistas y ecologistas. Incluso llegan a considerar las concesiones a las empresas trasnacionales, por más que estas sean onerosas y nada tengan que ver con algo que se parezca a la soberanía, como explicables en el camino al “desarrollo”.

La mentalidad colonizada es como la consciencia desdichada de la subalternización. Corresponde al sujeto social desgarrado, que resuelve su escisión dramática en los términos y el perfil de una psicología acomplejada, que enmascara con delirios de grandeza y entonando elocuentemente su apego desesperado a las imágenes de vitrina del “desarrollo”. Esta psicología acomplejada puede expresarse en distintas formas discursivas; por ejemplo, nacionalistas, liberales, neoliberales o populistas. La 106


forma discursiva puede parecer distinta; sin embargo, el sentido latente no deja de ser el mismo; la sumisiĂłn a los centros del sistema-mundo capitalista.

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ยกLa lucha continua!

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La intelectualidad apologista

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No hay posiciones tempranas cuando ya se ha vivido una larga y dramática experiencia en la historia política de la modernidad, particularmente de la trama de las revoluciones. Seguir insistiendo en apoyar las repeticiones dramáticas de simulaciones políticas, pues no son otra cosa, de las revoluciones anteriores y decir que es demasiado pronto la evaluación y la crítica, no es otra cosa que manifestar patentemente un conservadurismo recalcitrante y el apego a ilusiones, es decir, fantasmas, fetiches, que ya deberíamos haber defenestrado. En otras palabras, es apostar a nuevas derrotas, después de haberlas sufrido antes.

La intelectualidad enamorada de imágenes y de símbolos de las revoluciones pasadas, quiere encontrar en los espectáculos del presente la realización de esas revoluciones, como corroboración de la dialéctica de la historia. Esta actitud es la muestra patética de una intelectualidad inactiva, poco creativa, nada crítica, que se 110


contenta con encontrar que las revoluciones, supuestamente, se vuelven a dar en el presente. Solo que no se dan cuenta que son comedias, simulaciones, disfraces, que esconden degradaciones y decadencias. Entonces, esta intelectualidad es cómplice de la regresión conservadora, de la restauración, nada menos que a nombre de la revolución.

Ya se tiene una larga experiencia, en el medio milenio de la modernidad, como para darse cuenta de no poder sustentar algo como el decir que es “demasiado temprano” para juzgar a los “gobiernos progresistas”. La historia se repite, no solo como comedia y farsa, es decir, como simulación, sino de una manera cada vez más grotesca. No es, de ninguna manera acertado, decodificar en los síntomas de la decadencia de los “gobiernos progresistas” proyecciones transformadoras, pues no aparecen, en ninguna parte de sus manifestaciones, ejercicios de poder, nada parecido a esto. Se trata, mas bien, de repeticiones de lo 111


mismo, del modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, solo que en versiones populistas.

La intelectualidad a la que le cuesta hacer la crítica a estos teatros políticos, a esta simulación, expresa, lamentablemente, su entrañable juego de poder, la gloria del prestigio, de la ceremonialidad del poder, de los que están con los cambios de la historia. De manera concomitante a los revolucionarios de pacotilla, que son los “gobiernos progresistas” de Sudamérica, esta intelectualidad crítica no hace otra cosa que avecindarse a la gloria de hojalata de estas “revoluciones” chafas.

Por otra parte, olvida, esta intelectualidad, que en la medida que los “gobiernos progresistas” siguen el mismo modelo que los gobiernos que derrocaron, el modelo extractivista, no hacen otra cosa que reproducir la dominación del imperio en el contexto de la geopolítica del sistema-mundo 112


capitalista. No son como pretenden ser, ni “vanguardias” ni “retaguardias” de las movilizaciones sociales; son sencillamente dispositivos discursivos y enunciativos del orden mundial de las dominaciones polimorfas. Solo que ejercen este papel en guiones forzados de tramas desgastadas de héroes y villanos.

No se trata, de ninguna manera, de defender teorías desgastadas, tampoco pantomimas de gobiernos comediantes, sino, sencillamente, dicho llanamente, de continuar la lucha. Por lo tanto, esta intelectualidad, supuestamente crítica, lo que hace es castrar las capacidades de lucha de los pueblos. Juegan un papel inhibidor y apologético en el difícil proceso de la movilización anti-sistémica.

Nos encontramos en una coyuntura que se parece a una encrucijada, pues hay que escoger caminos a seguir, incluso caminos que inventar al caminar. En estas condiciones, es indispensable aprender, no enseñar. Una de las 113


lecciones de la historia política de la modernidad es, entre otras, que no se puede seguir el círculo vicioso del poder; en otras palabras, no se puede tomar el poder; cuando se lo toma, es el poder el que toma a los que ocupan su lugar.

Lo que decimos no desmerece el acto heroico de los pueblos, cuando se efectuaron las revoluciones; de ninguna manera. Ni de las vanguardias involucradas. Nos enseñaron lo que se contiene en las entrañas del proceso, si se apuesta a la toma del cielo por las armas. Cambiaron el mundo jerárquico de las dominaciones, sí, pero, para volverlo a restaurar de otra manera.

A estas alturas, no interesa ningún prestigio intelectual, ganado a costa de apoyar a espectáculos teatrales de “gobiernos progresistas”. Lo que importa es no repetir los errores, aprender las lecciones históricas, seguir adelante, avanzar con los pueblos hacia las emancipaciones y liberaciones múltiples. 114


De ninguna manera, creerse los iluminados, clarividentes, que apoyan a revoluciones, que en lo reciente y venidero parecen, mas bien, grotescas simulaciones.

Esta intelectualidad está, hoy, muy lejos, de las nuevas generaciones de lucha, muy lejos de las movilizaciones antisistémicas juveniles, que parece que han aprendido las lecciones históricas por otros medios, no necesariamente teóricos, sino de la experiencia y la memoria social. También están muy lejos de las luchas actuales de las naciones y pueblos indígenas, en contra del modelo colonial capitalista extractivista. Tienen en su cabeza la configuración esquemática de la revolución de octubre 1917, que aplican como referente decodificador a todo acontecimiento político, que se presume de progresista. La revolución de 1917 fue un acto heroico de un pueblo que se enfrentó a la realidad y a la historia; las supuestas “revoluciones progresistas” repiten la realidad impuesta por el orden mundial; 115


es decir, por el poder y la historia circular. Una revolución, en pleno sentido de la palabra, es inédita, no repite, aprende las lecciones y sigue adelante. La única revolución reconocible, en este sentido, es la zapatista.

Si bien, esta intelectualidad, en su momento, nos enseñó como una interpretación renovada de lo ocurrido, ahora, nos enseña que incluso esta intelectualidad, ante los desafíos del momento, de la coyuntura, puede comportarse conservadoramente. A esta intelectualidad tenemos que decirle que no se puede apoyar a “gobiernos progresistas” que repiten, intensivamente y expansivamente, el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente; que no se puede apoyar a gobiernos, que a nombre del socialismo, reproducen el regreso al Estado policial; incapaces de debatir.

La tarea de los movimientos sociales antisistémicos, emergentes, de nueva 116


generación, es aprender de las lecciones dramáticas del pasado, además de aprender de estos comportamientos dubitativos y nostálgicos; que no se trata de aparentar ser “vanguardias” o “retaguardias” o como se quieran llamarse, sino de seguir adelante, de continuar las luchas en la desmantelación de las máquinas de poder. Para seguir adelante parece menester romper con los mitos construíos en la modernidad, entre ellos, de las revoluciones, además del mito de los intelectuales de “vanguardia” o “retaguardia”.

En concreto, no se puede dudar en tomar una posición clara ante una forma gubernamental clientelar, que a nombre de la revolución bolivariana boicotea a las comunas, los acontecimientos lugareños que se encaminan a la autogestión comunitaria. Peor aún, que a nombre de la revolución bolivariana se enfrascan en las prácticas paralelas del poder, de manera desmesurada; la corrosión institucional y la corrupción. Cuando se hace esto, cuando se obvia lo que ocurre, 117


se es cómplice de la reiteración del círculo vicioso del poder. Dicho de manera directa, se apoya a las dominaciones de la nueva élite del poder, que ejerce su dominación, nada menos que a nombre de la liberación, la soberanía y la descolonización.

En este caso, no solamente, esta intelectualidad es cómplice de la derrota, así como de la decadencia, sino también de reiterada conquista y colonización. Usan lo indígena como valorización virtual de su propio prestigio y como chantaje emocional; están muy lejos de las luchas concretas de los pueblos indígenas. No se dan cuenta, que los pueblos indígenas, en la coyuntura, se enfrentan a las políticas económicas de los “gobiernos progresistas”, que apuestan al extractivismo, como conducto al “desarrollo”.

Por otra parte, las teorías de esta intelectualidad no abandonan el paradigma newtoniano, relativo a la 118


episteme moderna; el paradigma de los esquematismo dualistas y lineales. Siguen pensando de la misma manera que pensaba Vladimir Ilich Lenin y Teilhard De Chardin, aunque parezcan formaciones discursivas y enunciativas opuestas. Es menester pensar de acuerdo a la complejidad de los problemas del presente, momento de acumulación.

Que la intelectualidad crítica sea incapaz de hacerlo es una muestra de que juegan un papel conservador, legitimador del orden constituido, que se mueve en un margen de maniobra, que viene de desde gobiernos abiertamente neoliberales hasta gobiernos que se proclaman “progresistas”, pero, que ejercen el poder de la misma manera, solo que con discursos demagógicos populista.

No se trata, de ninguna manera, de colocarse en el nuevo papel de la verdad, que es solo una pretensión, sino de situar en su lugar a estas pretensiones intelectuales de “vanguardia” o 119


“retaguardia”. Ni siquiera por desacreditarlas, sino porque no ayudan en la lucha de los pueblos contra las dominaciones polimorfas del sistemamundo colonial-capitalista dependiente.

Lo que pasa en Venezuela, con la revolución bolivariana, es dramático. Un estrato burocrático del partido “revolucionario” monopoliza la palabra y la representación, sin dar acceso al pueblo; concretamente, a las comunas, que son el mejor logro de la revolución. Ante esta usurpación, la intelectualidad mencionada, opta por la burocracia. La crisis desatada, social, política y económica galopante, es, en cierta medida, inexplicable, después de los ingentes ingresos debido a los altos precios del petróleo, en la las fases anteriores. ¿Qué se ha hecho con estos ingresos? ¿Por qué no se ha invertido en el proceso de cambio? Es muy grave lo que ha pasado, cuando, ahora, sabemos, que este excedente ha servido, en gran parte, para la apropiación privada de los jerarcas de la llamada “revolución”. 120


No es sostenible teóricamente, aunque lo sea ideológicamente, justificar la ilusión o la comedia o el espectáculo de una “revolución”, cuando la nueva élite se apropia a nombre del pueblo y su emancipación, de este excedente. No se trata de mantener el mito por nostalgia o juegos de poder de prestigios institucionales o mediáticos; sino de cómo continuar las luchas contra las estructuras y formas polimorfas de poder. En este sentido, esta intelectualidad renombrada se ha aplazado.

Nada sería lo que hemos dicho y anotado, si no estuviéramos ante la crisis ecológica, en sus intensidades y expansiones más amenazantes. Ante esta crisis, que los “gobiernos progresistas” continúen con el ejercicio y la efectuación del modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, significa que son parte del camino al apocalipsis, definido como horizonte por el sistema-mundo capitalista. La intelectualidad mencionada opta por 121


apoyar a los “gobiernos progresistas”, es más, a su mito, a pesar de las alarmantes circunstancias. Esta actitud los acerca al comportamiento de la hiperburguesía mundial, que descalifica las denuncias y descripciones de los colectivos ambientalistas y ecologistas como delirios. Este comportamiento no solo es conservador, sino es, sobre todo, reaccionario, pues aprueba las estrategias de muerte contra la vida.

Si bien se puede explicar, no justificar, la actitud de la intelectualidad, frente al estalinismo, que fue condescendiente con el régimen policial, que no puede llamarse socialista, en pleno sentido de la palabra, salvo por forzadas metáforas discursivas y literarias; ahora, en la actualidad, no se puede aceptar un equívoco como éste, pues ya hay experiencia social. Que los intelectuales vuelvan a incurrir en el mismo error, es una clara muestra de su complicidad con los devaneos del poder.

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Los pueblos, sobre todo, las sociedades alterativas, no requieren de intelectuales de “vanguardia” o “retaguardia”, requieren del intelecto colectivo acumulado. Esto no quiere decir que la intelectualidad, que produce interpretaciones de los acontecimientos es inservible; de ninguna manera. Esta intelectualidad es importante, en lo que respecta a las elaboradas interpretaciones de los acontecimientos. Empero, cuando no hace esto, interpretar lo que acaece y, más bien, legitimar las acciones de comediantes, lo que acaece entonces, cumple una labor ideológica de legitimación de las formas de poder barroca, que se dan a través de la apología de las simulaciones revolucionarias.

La coyuntura diferida que vivimos, que data desde el levantamiento zapatista de 1994 hasta la fecha, exige no solo una perspectiva y enfoque críticos, sino desplazamientos, es más, de rupturas epistemológicas, por así decirlo, para entendernos, pues, de lo que se trata es 123


de resolver los problemas en el presente. Problemas, cuyo espesor es acumulativo. Esto no se puede hacer si se apoya a gobiernos reaccionarios, represivos, que justifican sus acciones a nombre de la revolución. Mucho menos cuando se trata de gobiernos que ahondan la relación de dependencia mediante la intensificación del modelo extractivista.

Para decirlo en términos sencillos, la revolución se la hace, no se la discursea. La revolución no puede ser una repetición comediante o simulada, sino una invención social, de la potencia social. La invención social en Venezuela vino con el caracazo; la convocatoria del mito, por el caudillo, fue una resolución representada, en realidad conservadora, ante la emergencia social; sin embargo, honesta, en la estructura subjetiva del caudillo. El alcance de la irradiación se dio en la forma jurídico-política de la Constitución bolivariana. El problema no se encuentra en el caudillo, que fue un dispositivo mediador en el proceso de cambio, sino en los seguidores; que usurparon al 124


pueblo del caracazo la conducción de un proceso que debería haber sido radical. Los seguidores apostaron por lo mismo, el círculo vicioso del poder, solo que lo efectuaron de manera más escandalosa que las oligarquías dominantes anteriores.

No se trata de descalificar a esta intelectualidad conservadora y timorata, apologética, sino de aprender de sus devaneos los desafíos políticos del presente. Sobre todo, en lo que respecta, en este caso, a las formas de saber, que corresponden a las memorias y experiencias sociales. Se trata de la construcción colectica de los saberes populares presentes y en el presente, donde la intelectualidad crítica puede coadyuvar en la configuración de interpretaciones pertinentes.

¿Cuál es el problema? La reproducción de las jerarquías, en las que la intelectualidad juega su papel, quiéralo o no; dicho de otra manera, si se quiere, 125


realista; la intelectualidad interpreta la experiencia de las sociedades, mejor dicho, parte de su experiencia. No es, en este sentido, vanguardia, sino, mas bien, hermenéutica de los acontecimientos. Menos la pretendida retaguardia, que es una manera de ocultar el papel vanguardista que juega. Con este prestigio puede llegar a avalar acciones evidentemente contra-revolucionarias, que se proclaman de “revolucionarias”. Los intelectuales de estas corrientes apologistas cierran los ojos ante las evidentes violaciones y violencias desencadenadas contra los derechos consagrados en las propias constituciones estatales. Como son violencias desatadas a nombre de la “revolución”, los intelectuales inventan hipótesis ad hoc para justificarlas.

Lo que no entiende esta intelectualidad es que no se trata del prestigio, es decir, del juego del poder, de la ceremonialidad de poder de los foros, sino de los desenlace de los acontecimientos, que gozan o padecen los pueblos. No se puede 126


justificar la muerte de campesinos en la Unión Soviética, de la época del comunismo de guerra, a nombre del socialismo. Tampoco se puede justificar la apropiación indebida por parte de la burocracia del ingreso del excedente petrolero, en los periodos de precios altos de las materias primas, a nombre de la revolución bolivariana. Obviar estos hechos con el argumento de la ofensiva de la oposición de “derecha”, no es más que complicidad con la degradación gubernamental clientelista.

Esta intelectualidad, que manifiesta sus recalcitrantes conservadurismos, a pesar de sus discursos pretendidamente críticos, juega el papel de los dispositivos discursivos de legitimación del poder, considerando cualquiera de sus formas de dominación. Forma parte del sistema de dominaciones polimorfas del sistemamundo capitalista.

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ยกLa lucha continua!

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La encrucijada política de la coyuntura se presenta, aparentemente, como dilema entre dos opciones, que se muestran discursivamente antagónicas. Por un lado, el oficialismo chavista; por otro lado, la llamada oposición de “derecha”. Visto de cerca, a la luz de la experiencia política social y de la memoria social, este “antagonismo” es el correspondiente al esquematismo dualista del amigo y enemigo; es decir, del concepto político, en la interpretación de Carl Schmitt. Hemos dicho que este dualismo entre amigo y enemigo responde, en el fondo, a la concomitancia entre ambos; ambos son cómplices, se necesitan y requieren para afinar sus posiciones; sobre todo, para reproducir los juegos de poder de los que forman parte.

En otras palabras, la encrucijada no se reduce, de ninguna manera a este dilema entre el amigo o el enemigo, entre el chavismo oficialista, que parece, mas bien, deschavetado, o la oposición de “derecha”; sino que hay otras opciones, a las que se esconden, pues se pretende 129


reducir la realidad efectiva al esquematismo reduccionista de fieles o infieles. Después del fallecimiento del caudillo, la convocatoria del mito9, la resultante de la correlación de fuerzas de todo un periodo, esta vez, en favor del pueblo sublevado del caracazo, los herederos o sucesores mostraron sus límites y limitaciones, además de manifestar claramente el recular en todo lo que implica el “proceso de cambio”.

La burocracia partidaria y la burocracia estatal se apropiaron de la conducción del proceso político, suplantando las voluntades singulares convergentes del pueblo movilizado bolivariano; se apropiaron como toda nueva élite política y económica lo hace; a nombre de la revolución, del pueblo y de la Constitución Bolivariana de Venezuela; la que no cumplen y vulneran en el ejercicio del poder. El símbolo del caudillo sirve a esta burocracia como emblema para 9

Ver Encrucijadas histórico-políticas. https://pradaraul.wordpress.com/2015/12/02/encrucijadashistorico-politicas/.

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justificar sus fechorías y la regresión en la que se ha encaminado; todo, nada menos, que a nombre mismo de la revolución10.

Estas descripciones e interpretaciones ya las dijimos, de una u otra manera; ahora las traemos a colación, para analizar la coyuntura venezolana de nuevo, teniendo en cuenta la preocupación de compañeros y compañeras de lucha, que consideran que prácticamente en Venezuela se vive una guerra civil, entre dos Venezuelas; una comandada, como reconocen, por una burocracia usurpadora y bloqueadora de la democracia participativa y de la 11 autogestión comunitaria - dos ejes transversales de la construcción colectiva de la revolución bolivariana, que se encuentran establecidas en la Constitución -. La otra comandada por las 10

Ver Devenir y realidad. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/devenir_y_realida d_2. 11 Sobre todo, usaremos como referencia la argumentación de un compañero anarquista, sobre todo por su exposición clara sobre los dilemas en la coyuntura.

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expresiones políticas de la oligarquía derrocada. La conclusión que sacan de esta premisa es que, ocurre como en la guerra civil española, donde o se apoyaba a la república, defendiéndola contra el fascismo, o se terminaba de favorecer a los golpistas franquistas. Vamos a evaluar esta premisa y esta conclusión.

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Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Puede usarse como metáfora esto de la guerra civil; pues, si bien los enfrentamientos han subido de tono, en un contexto nacional de manifiesta escalada de la violencia, no se puede hablar, en efecto, de guerra civil, salvo figurativamente. Bueno, empero, si hipotéticamente fuera ésta la situación, volvemos a preguntarnos: ¿solo hay dos opciones o más? Las enseñanzas de la guerra civil española son fuertes y se hacen evidentes, desde la perspectiva histórica, perspectiva retrospectiva, que se da en las proximidades de casi un siglo de este acontecimiento dramático. La revolución propiamente dicha comenzó con las tomas de tierra y de ciudades por parte de los movimientos, colectividades y comunas anarquistas. La revolución se ralentiza cuando interviene la perspectiva, estrategia y concepción del partido comunista, que opta por el pacto con la burguesía progresista española y la defensa de la república contra el golpe 133


fascista. La concepción estalinista era la del frente amplio contra el fascismo. Esta estrategia diluye, en la práctica, la revolución, debilitando la defensa de la república contra el fascismo. Los comunistas se enfrascan en una persecución y ataque a anarquistas, también a trotskistas, en vez de emplear todas sus fuerzas en la unificación y en el ataque al fascismo. La historia del quinto regimiento no solamente es triste sino lamentable y patética, por la conducción pesada y equivocada de la movilización militar, además de los equívocos políticos.

Los y las anarquistas eran otra opción, fuera del dualismo república o fascismo. Desde mi punto de vista, eran la opción que abría las posibilidades de la revolución, después de las amargas experiencias de la construcción del socialismo, al estilo estalinista. No solamente para España, sino para Europa, en aquel entonces. La lucha contra el nazismo y el fascismo podía haberse desencadenado desde la 134


movilización social-popular y no desde las pesadas y cuestionables estrategias del partido comunista.

Algo parecido ocurre, ahora; el dilema o chavismo deschavetado o “derecha” neoliberal es una restricción esquemática de la problemática, al tamaño del chantaje emocional de la burocracia. Definir la acción política a este dilema es renunciar de antemano a la lucha emancipatoria y libertaria. Además es apostar a la derrota. No se puede ganarle al proyecto neoliberal, si se quiere, a la intervención imperialista, con la comandancia tan mediocre y corroída como la oficialista deschavetada; que además pretende revisar la Constitución, en un contexto regresivo; lo que no puede dar otra cosa que retrocesos constitucionales. Lo más claro, en lo que respecta a la conquista jurídico-política popular, es la Constitución Bolivariana de Venezuela. La burocracia quiere revisar la Constitución con el objeto de perpetrarse en el poder, después de haberlo usado como lo hace toda élite en el poder; en 135


esto no se diferencian de los gobiernos neoliberales y liberales. La defensa de la revolución bolivariana pasa por la defensa de la Constitución, incluso contra la burocracia, que busca desesperadamente reformularla, de la manera más escandalosa e injustificable. Los llamados “revolucionarios” chavistas, que se desgarran las vestiduras ante la firma de una carta de intelectuales de izquierda críticos, muestran toda su inconsecuencia en esto; dicen que defienden la “revolución”, sin embargo, aceptan que se revise la Constitución bolivariana. ¿Quién les entiende? Ni ellos se entienden a sí mismos.

La evaluación de los “gobiernos progresistas” de Sudamérica va por este camino. Después de haber emergido de la movilización social anti-sistémica, de haber comenzado, en el primer periodo de gobierno, con medidas que irradian de la movilización, como las nacionalizaciones, así como con la profundización o ampliación democrática; llegan a un punto de inflexión, desde 136


donde comienzan la regresión, sobre todo, la restauración, en un contexto de exhibiciones y síntomas de la decadencia. De la misma manera, en todos estos casos, relativos a los procesos de cambio estancados, la problemática política no se reduce al dilema de amigos o enemigos, sino, que una vez llegado al punto de inflexión, donde las burocracias no pueden dar más, y solo pueden retroceder, es menester continuar la lucha. De ninguna manera, empantanarse en la defensa de las formas decadentes de versiones populistas contemporáneas.

Trayendo a colación un segundo escenario hipotético, que se menciona en las argumentaciones, el relativo a la intervención imperialista contra Venezuela; es indiscutible la defensa de Venezuela y de la Patria Grande. Sin embargo, esta defensa no se la puede armar mediante la convocatoria de la burocracia decadente. Retrotrayéndonos a las enseñanzas de las historias políticas de la modernidad, la crisis múltiple 137


mundial del sistema-mundo capitalista, en el contexto de las dos guerras mundiales, contenía la posibilidad de la revolución mundial, aunque se pueda haber dado diferidamente y por contextos locales y regionales. Sin embargo, el estalinismo no contaba con la convocatoria, después de evidenciarse el curso que tomó la construcción del socialismo en la Unión Soviética, el curso del Estado policial, de la construcción burocrática y militarizada del socialismo; que, en vez de sumar fuerzas y encaminarse a partir de la potencia social creativa, decayó en la conducción centralizada y monopolizadora. No ya del partido, tampoco solo del comité central, como en el periodo del comunismo de guerra, sino de la voluntad férrea del único miembro que quedó del comité central, Joseph Stalin, después de haber hecho asesinar al resto de los miembros. La tarea, en ese entonces, era continuar la lucha, incluso contando, en un frente revolucionario con los bolcheviques críticos. Sin embargo, los bolcheviques, curtidos en las luchas y formados, habían dejado heroicamente sus cuerpos en la 138


guerra civil contra los rusos blancos y las intervenciones imperialistas, en defensa de la patria socialista. Este vacío fue sustituido por tongadas de oportunistas, charlatanes, que se desgarraban demagógicamente las vestiduras por la defensa del jefe y de este estilo de socialismo policial. Los dados estaban echados, en estas circunstancias. La lucha contra el nazismo y el fascismo quedó en manos de la burguesía mundial liberal. Lo que decidió la suerte fue la guerra imperialista, es decir, la guerra de los Estados liberales contra el Tercer Reich, contra nazismo y fascismo.

Algo parecido puede decirse al respecto, la defensa de República Bolivariana de Venezuela, por lo tanto, en contexto, de la Patria grande, requiere de la convocatoria a los pueblos del continente de Abya Yala, así como a los pueblos del mundo. Esta convocatoria es posible si se llama desde la continuidad de la lucha y no, de ninguna manera, desde la degradación y decadencia burocrática. Por eso, es indispensable, cuanto antes, 139


realizar, darle cuerpo, a esa otra opción, la de la continuación de la lucha. Ya la convocatoria de intelectuales de izquierda críticos, ex-ministros chavistas venezolanos, además de las interpelaciones de la Fiscal General, es el inicio de la construcción de esta opción, más allá del amigo y enemigo12, el concepto político de Schmitt.

La peculiaridad de la era de la simulación es que, a pesar de las álgidas situaciones que se viven, las agudas problemáticas que se enfrentan, no se da el debate ni la discusión. Los intelectuales apologistas prefieren cerrar los ojos ante las contradicciones evidentes de los regímenes que se les antojan de “revolucionarios”, y señalar a los intelectuales críticos como desubicados o favorecedores de las conspiraciones de las “derechas” y el “imperialismo”. Detrás de estos, están los que asumen de una manera deportiva la política o el 12

Ver Más allá del amigo y enemigo. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/m__s_all___del_a migo_y_enemigo_2.

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oficialismo “revolucionario” a ultranza, quienes usan frases aprendidas mecánicamente, sin conocimiento de causa, para descalificar a los que critican, señalan errores, plantean problemas. Por ejemplo, se ha vuelto una costumbre acusar de “posmodernas” a posiciones críticas y de análisis, que, obviamente no entienden. No saben que el propio JeanFrançois Lyotard, quien escribió los libros conocidos sobre posmodernidad, desestimó usar el término de posmodernidad; se trata de formas de la modernidad tardía, solo que desenvueltas de maneras más vertiginosas. Tampoco, exactamente hay partidarios de la posmodernidad ni teorías posmodernas, sino, en sus versiones más conocidas, son críticos de la modernidad, en sus formas tardías. Obviamente, lo que quieren hacer estos charlatanes es lo que hacen las prácticas de la diatriba, que son prácticas alejadas del debate; quieren descalificar. Entonces usan algo que no entienden, pero les suena a descalificación. Otro recurso, que creen que es ingenioso, empero, brilla por la ausencia de imaginación, es cuando se 141


dice que la crítica es funcional al “imperio”, concepto distinto al imperialismo; pero, lo usan, sin saber las denotaciones y connotaciones que tienen en los análisis de Antoni Negri y Michael Hardt. Esta gente, de la misma manera que fueron sus homólogos del pasado, en el decurso dramático de las revoluciones, son los sepultureros de la revolución. Solo que estos sepultureros se invisten en el papel de exacerbados “revolucionarios”, que más se parecen a los inquisidores de la contrarreforma, que ha militantes.

Volviendo al tema, la tarea es continuar la lucha, no detenerse en defensa de paradigmas y teorías, que quedaron obsoletas, menos en la defensa de gobiernos populistas, que se autonombran de “socialistas del siglo XXI”, incluso se consideran expresión del “socialismo comunitario”. No interesa atender a esta diatriba elemental y vacua; sino atender a las preocupaciones de colectivos activistas comprometidos, a las preocupaciones de organizaciones 142


sociales en pie de lucha, de colectividades populares. Es indispensable la reflexión colectiva, la discusión entre compañeros y compañeras. No se trata de defender ninguna verdad, pues tan solo se trata de interpretaciones activistas, que buscan esclarecerse en los campos de lucha. De lo que se trata es de la construcción colectiva de la comprensión social de la coyuntura, de lograr consensos operativos y de acción. Son estos concesos las disposiciones de la acción de las movilizaciones-anti-sistémicas, de la continuación de la lucha.

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Mรกs allรก del circulo vicioso del poder

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No podemos dejar de preguntarnos qué es el poder. Cuando nos respondemos, encontrando otras vetas, si bien enriquecemos la comprensión de este fenómeno de las dominaciones, nunca terminamos de estar satisfechos, pues aparecen otras vetas. No se trata de juzgar a los que están en el poder, mucho más si llegaron por el camino de las movilizaciones sociales, que los empujaron donde están. Los gobernantes no se dan cuenta de lo que pasa; están muy adentro de la burbuja de la ceremonialidad del poder, rodeados de aduladores y zalameros, de los que informan de lo bien que va todo, a pesar, de que se encuentran en situaciones difíciles, comprometedoras y complicadas. Los gobernantes ven el mundo en la imagen en el espejo se su propio rostro, se sus propias creencias, en realidad, prejuicios. Creen, por ejemplo, que el país es como una reunión sindical, que se puede manejar por acuerdos antelados o entre los pasillos. El sindicato es parte del país, pero no puede ser, de ninguna manera algo parecido al país. 145


No son culpables, como alguna “izquierda”, supuestamente radical los considera, incluso “traidores”. Son sencillamente otras víctimas de la maquinaria del poder, que se mueve en el círculo vicioso del poder. Es una tontería juzgarlos; es como hacer lo que ellos mismos hacen; juzgar. Por ejemplo, dicen los que no están conmigo están con el enemigo, la “derecha”, el imperialismo. Juzgarlos es no salir del círculo vicioso del poder, repetir lo mismo, la pelea por las verdades; quién tiene la verdad; quién es el juez. No se trata de eso, sino de salir del círculo vicioso del poder, de los juegos de poder, de los juegos de verdad.

Partir que no hay verdad, sino correlaciones de fuerza; que hay dominaciones, por lo tanto, dominadores y dominados, sobre todo, dominadas. Que para quebrar, desmantelar, destruir, estas dominaciones es menester desmantelar y destruir el poder, como nos han enseñado los indígenas mayas zapatistas. Que no es el camino llevar a 146


las “vanguardias” al poder, pues se convierten en las nuevas élites gobernantes y en los nuevos ricos. Salvo, la excepción que confirma la regla, la única revolución socialista en pie, la revolución cubana. Esto se debe a la excepcionalidad de un pueblo heroico, que tuvo la virtud, el coraje y la consistencia de pelear durante largo tiempo contra la intervención imperialista; también se debe a que el partido conductor, que es el partido comunista cubano fue consecuente, militante, sin discutir si estaba en la correcta apreciación del mundo y de la revolución y en la interpretación marxista adecuada. Lo que llama la atención de la revolución socialista cubana, a diferencia del resto de las revoluciones socialistas, y obviamente, no está de más está decirlo, de las reformas populistas, que se llaman exageradamente “revoluciones”, es su contenido ético. La relación entre ética y política es fundamental en la persistencia y la continuidad de la revolución. Lastimosamente este atributo, de esta relación producente, no la tienen el resto de las revoluciones. Parece que la historia 147


se mueve por excepciones, no, como han creído las ciencias sociales, por generalizaciones.

El problema, en la coyuntura álgida que vivimos, la decadencia de los “gobiernos progresistas”, es ¿cómo continuamos con la lucha? ¿Cómo seguimos adelante con las conquistas logradas y los procesos políticos abiertos? Está claro que no puede ser con los “gobiernos progresistas”, que ya encontraron su límite y, desde ahí, su regresión y decadencia. Han dado lo que podían dar. No se trata, de ninguna manera, de volver a la rutina de los gobiernos de las oligarquías, que, fuera de formar parte del círculo vicioso del poder, nunca tuvieron la gracia de la convocatoria popular, como la tuvieron los gobiernos del nacionalismo revolucionario y los “gobiernos progresistas”. Sino, se trata de retomar el impulso y seguir de manera permanente con las transformaciones iniciadas. Para esto, no se puede repetir lo que ya se hizo en el pasado, defender burocracias y gobiernos decadentes, que 148


tenían muchas analogías con los gobiernos de la burguesía, salvo el discurso y la ideología; pues este camino es el que conduce a la derrota. La tarea imperiosa es inventar otro camino.

Este camino no lo inventa ninguna vanguardia, que es el mito de los revolucionarios del siglo XIX, incluso del siglo XX. Es una construcción colectiva. Todos tenemos que aprender y aprehender. Los gobernantes de los “gobiernos progresistas” nos enseñaron lo que no se debe hacer; ahora, pueden irse a su casa; fuera de que cumplieron su papel en la convocatoria inicial y en las medidas inaugurales del proceso de cambio. Ahora toca la pedagogía política; el pueblo tiene que aprender a autogobernarse y auto-gestionar.

No está en juego aquí una banalidad de como si se quedan o no en el poder. Lo que está en juego es continuar con la lucha; pues no hay fin de la historia. No son el fin de la historia las formas 149


gubernamentales del Estado liberal, como creía Francis Fukuyama; tampoco, los gobiernos socialistas del siglo pasado, menos los “gobiernos progresistas”. Lo que está en juego es cómo saltamos el límite y el obstáculo político e histórico de tomar el poder para transformar, pues ya aprendimos que esta toma del poder es como un bumerang; no se toma el poder, es el poder el que toma, convirtiendo a los “revolucionarios” en engranajes del poder. Saltar estos obstáculos, como dijimos, no es una tarea de vanguardias, sino de la construcción de consenso, con el pueblo y sus formas de organización y deliberación, incluyendo nuevas formas de deliberación. Dependemos, en este caso, de los avances y alcances de la pedagogía política.

Oponerse a esta tarea imprescindible a nombre de la defensa del “gobierno progresista”, es convertirse en un obstáculo político, social y cultural, para seguir adelante. Ya no se puede repetir la historia, mejor dicho las tragedias y dramas de la historia; las paradojas de 150


las revoluciones. No se puede seguir apostando a nuevas derrotas; no hay tiempo que perder, ante la envergadura de la crisis ecológica. O los pueblos aprenden a liberarse de los fetichismos ideológicos, de las capturas de las mallas institucionales, que los subalternizan, o seguimos en lo mismo, en el círculo vicioso del poder.

Obviamente, esta no es una tarea fácil, nos enfrentamos a algo nuevo, inédito; así como los bolcheviques se enfrentaron con la revolución de octubre de 1917. Ni sabemos qué va a pasar si lo logramos. Sin embargo, al salir del círculo vicioso del poder nos abrimos a otros horizontes civilizatorios. Vale la pena hacerlo entonces; no hay peor derrota que no haberlo intentado.

El proyecto libertario en Abya Yala es cerrar la caja de pandora abierta por los americanos, es decir, las poblaciones del continente, después de la conquista; esta caja de pandora es la civilización 151


moderna y el sistema-mundo capitalista, desatada por los mexicanos, después de la conquista de Tenochtitlan. Esto implica, primordialmente, descolonización; en sentido efectivo, radical, no discursivo. Es decir, retomar las confederaciones de pueblos de Abya Yala. En otras palabras y acudiendo a las consecuencias de lo que decimos, retomar la civilización ecológica del continente, en sustitución de la civilización de la muerte, que es la del sistema-mundo capitalista. En tercer lugar, es convocar a todos los pueblos del mundo a hacer lo mismo. Conformar una gobernanza mundial de los pueblos, basada en autogobiernos autogestionarios de los pueblos.

Aunque parezca utópico, no es imposible. Están, como decían los marxistas, las condiciones objetivas dadas. Están a nuestro alcance las ciencias y tecnologías, que corresponden al intelecto general; de ninguna manera es propiedad privada. Es herencia de la humanidad. Más bien, hay que liberar a 152


las ciencias y tecnologías de las camisas de fuerza impuestas por el sistemamundo capitalista, que las ha convertido en instrumentos de la acumulación. Siguiendo con esta argumentación conocida, lo que se requiere es lograr las condiciones subjetivas; esto es, que los pueblos crean en sí mismos y no busquen representantes ni “vanguardias”. Cosa del pasado.

Este cuadro, por cierto, panorámico, nos muestra claramente que no se puede seguir insistiendo en defensas de formas gubernamentales clientelares, que no dejan de formar parte de la heurística de las máquinas de poder. Al poder, en sentido estructural, no le interesa si los gobiernos que forman parte de su heurística sean de “izquierda” o de “derecha”; lo que le importa es seguir funcionando como poder, como estructuras y diagramas de relaciones de fuerzas.

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Por eso, la compulsa, lastimosamente sin debate, en la coyuntura decisiva, es crucial. Las fuerzas, sobre todo, indígenas y juveniles, de los movimientos socialesantisistémicos del presente, presionan, en el umbral histórico, para abrir otros horizontes e invitar mundos alternativos. Por otro lado, las fuerzas de la inercia de la civilización moderna, sean de “izquierda” o de “derecha”, pugnan por seguir en el mismo juego de poder, repitiendo o redundando variadamente las mismas tramas del circulo vicioso del poder.

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Dibujo a mano alzada, mediante escritura, del inquisidor moderno

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Se creen “revolucionarios”; es más, incluso radicales. Pero en sus esquemas de comportamiento y su esquematismo simple de pensamiento expresan, sin darse cuenta, los conservadurismos más recalcitrantes. Son machistas, patriarcalistas y autoritarios; están enamorados del símbolo del caudillo, la convocatoria del mito. Consideran que el mundo se divide entre fieles e infieles, como en la época de la inquisición o de las guerras santas. Solo que ahora, de acuerdo a un discurso aprendido mecánicamente, llaman a unos amigos y a otros enemigos; los primeros serían, supuestamente “anti-imperialistas”, en tanto los segundos “pro-imperialistas”. Los que no están con ellos o con sus consignas fundamentalistas, empero, pobres, simplonas y vacuas, son enemigos y de “derecha” o “proimperialistas”. Los que están con ellos o son como ellos mismos, son “revolucionarios” o “anti-imperialistas”. Su “anti-imperialismo” se reduce a defender al gobierno que consideran “revolucionario”, “anti-imperialista”, incluso “anti-colonial”; sin embargo, 156


cuando este gobierno se enmarca en el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, como hicieron todos los gobiernos de la oligarquía, en sus distintas tonalidades – lo que implica aceptar los condicionamientos de la geopolítica del sistema –mundo capitalista -, no son capaces de explicar esta contradicción. Acuden a hipótesis ad hoc, considerando que se trata de transiciones. Las que no terminan nunca o más bien se tratan de transiciones regresivas.

Son dueños de la verdad, pues ésta es “revolucionaria”, dicha, nada más ni nada menos, por ellos mismos; pronunciada en voz alta, como si dieran sermones desde el púlpito. Además se creen descendientes de todos los revolucionarios del pasado, quienes les habrían transferido sus actos heroicos, solo por formar parte de la sucesión. Cualquier cosa que hagan está justificada; incluso la violencia, púes la violencia es partera de la historia. Más aún, cuando tienen que cometer un 157


abrupto forcejeo, vulnerando la Constitución, aprobada por el pueblo movilizado, consideran que se explica, pues se hace contra la “derecha” y la “conspiración imperialista”. En definitiva son los buenos, como en las películas de Hollywood; los que están en su contra, se identifiquen como conservadores, como de “derecha”, como liberales o neoliberales o, en su caso, se pretendan, equivocadamente, según ellos, como de izquierda, son sencillamente los malos.

Esta “filosofía” - forzando los términos, la llamaremos así, porque les gusta los nombres rimbombantes - simplona y elemental, es la que despliegan con gran bulla, para ser escuchados. Son protagonistas, aunque no se sepa de qué, a no ser de sus actitudes descongestionadas, cuando se enojan, o de sus gestos teatrales, empero de calidad barata. Entonces el mundo se resume a esta trama pueril, que se pretende epopeya, donde los buenos luchan denodadamente, a veces incomprendidos; cuando están el en 158


poder, ya no luchan, pues ya son gobierno; empero, se encargan de perseguir a los malos, a los “conspiradores”, a los “agentes” al servicio de potencias foráneas, sobre todo el “imperialismo”. Persiguen a los pueblos indígenas, que defienden sus territorios contra el extractivismo minero o petrolero, que contaminan las cuencas. Son implacables, como fueron los monjes celosos de la inquisición, como fueron los monjes laicos de los juicios estalinistas contra los propios partidarios y funcionarios del partido, acusados de “conspiración”.

No debaten ni discuten. ¿Para qué? Si son portadores del fuego santo, son los voceros de la verdad. Descalifican, juzgan, desde su centro imaginario, que es el de la justicia histórica. La historia, para esta concepción absolutista, es como una exaltación de su llegada al mundo, sobre todo, al poder. Los hechos que no coinciden con esta linealidad histórica, son desechados; son tomados como accidentes circunstanciales. 159


Cuando hay demasiados accidentes, que desvían el curso de los eventos, entonces, se trata de la “conspiración”, que es capaz y fuerte, como para incidir en los sucesos y en la realidad.

Cuando aparecen hechos bochornosos, como los relativos a la corrosión institucional y la corrupción, que compromete a funcionarios del gobierno y a altos jerarcas, tienen una respuesta contundente: son inventos de la oposición de “derecha”, tanto nacional como internacional. Por eso, se muestran tranquilos, como si no pasara nada, como si no afectara esta decadencia, que es considerada supuesta.

Tienen como una regla o un parámetro para medir o evaluar. Ellos son el centro, el núcleo inmaculado de la “revolución”; todo lo que se aleja adquiere una tonalidad disminuida. Entonces, ellos son “rojos”; hay anaranjados, amarillos, y quizás blancos; que serían los más descalificados. Con esta ponderación 160


elemental, se sienten satisfechos; ungidos por la ideología autocomplaciente. Ciertamente, esto es muestra de narcisismo; están enamorados de sí mismos. Se contemplan en el espejo y se orgullecen de ser lo que aparentan.

El drama de las revoluciones, que cambian el mundo y se hunden en sus contradicciones, que terminan reproduciendo el sistema-mundo capitalista, que terminan orbitando el círculo vicioso del poder, no entra en sus cabezas; estos sucesos no son considerados. Simplemente no existen. Para ellos las “revoluciones” son epopeyas, que se dan apoteósicamente; si caen las “revoluciones”, es porque las fuerzas del mal han intervenido, “conspirado” y desmoronado las “revoluciones”, solo provisionalmente.

En otras palabras, todo está resuelto, la historia esta preformada, es, si se quiere, teleológica; aunque atribuirles esta 161


inmanencia y trascendencia metafísica seria mucho. De manera más apropiada decirlo, para ellos, la historia se mueve mesiánicamente; los mesías aparecen, como portadores de la consciencia nacional, como encarnado la misión histórica de realizar la dialéctica misma, como si fuese la misma providencia.

Se creen “revolucionarios”, pues están ungidos con ese nombre por el Estado mismo, ocupado por ellos, conquistado y tomado. Olvidan que los revolucionarios se formaron y curtieron luchando contra el Estado; pero, esto no es tomado en cuenta. El Estado se vuelve un buen instrumento, simplemente porque ellos se encuentran en esta maquinaria de las dominaciones polimorfas. Incluso el Capital, en sus manos, administrado por ellos, es decir, como renta, se vuelve bueno; pues está en buenas manos.

No son conscientes de esta simpleza argumentativa, incluso, trivialidad discursiva. No son como sus intelectuales 162


apologistas, que elaboran modelos explicativos para interpretar las contingencias y las dificultades de los “gobiernos progresistas”. Simplemente los consideran aliados de la “revolución” y claros, pues los respaldan; aunque no entiendan los laberintos con que tratan de explicar, sus intelectuales apologistas, las contradicciones de los “regímenes revolucionarios”.

Mucho menos, son conscientes de lo que dicen se parece mucho a los esquematismos de sus contrincantes, en el discurso conservador o el discurso liberal, incluso el discurso neoliberal. Solo que dicho de otra forma, con otras palabras y barnizado con otra ideología. No se les puede pedir entonces que consideren que son tan conservadores como los conservadores que señalan, que son tan neoliberales como los neoliberales que indican con el dedo, que son tan contra-revolucionarios o perores, pues desarman mejor al pueblo de sus capacidades combativas, al presentarse como salvadores de la patria, de los 163


desposeídos, de los explotados. No importa si en el régimen que implantan sigue el mismo modo de producción capitalista; por lo tanto, las mismas formas de explotación; no importa si el Capital que administran no sea más que renta improductiva, gastada burocráticamente, peor aún, usufructuada de manera privada. Lo que importa es que ellos están ahí, administrando, “sacrificándose” por la patria y los desposeídos, garantizando el buen uso de esta renta.

No saben o no se dan cuenta que la mejor forma de apoyar a la “oposición”, que consideran de “derecha” y al “imperialismo”, es hacer lo que hacen; vulnerar la Constitución de la democracia participativa, de la misma manera que lo han hecho respecto a otras constituciones los gobiernos de la oligarquía. El pueblo solo es considerado como muchedumbre que escucha y acata, además, obedece. No lo toman en cuenta como participante, auto-determinante, autogestionario y autogobierno. Para ellos, esto son delirios 164


utópicos extravagantes de anarquistas. La conducción tiene que estar en manos de la burocracia partidaria y “revolucionaria”. Nada de consultar, discutir, debatir con el pueblo. La decisión es de los especialistas, de los militantes “revolucionarios”, la “vanguardia”, los clarividentes. A pesar, que lo que consideran extravagancia anarquista se encuentra en la Constitución. ¿La habrán leído?

Como anteriores monjes de iglesias laicas, que hablan a nombre de la “revolución”, como los monjes de iglesias telúricas hablan de salvación, son los castigadores. No ven, como aquéllos, que son los sepultureros de la revolución; lo que hacen tiene más efecto destructivo que los propios “conspiradores” de “derecha”, pues lo que hacen es demoledor, sobre todo, porque viene de adentro.

No es un fenómeno nuevo. Ha pasado en todas las revoluciones de la modernidad. 165


Unos luchan y otros gobiernan; las vanguardias, para llamarlas como se acostumbra, comienzan el proceso revolucionario, pero no lo dirigen. Hay quienes, la otra tongada “revolucionaria”, que se incorporan para controlar y limitar los alcances del proceso político subversivo, en curso. Los militantes que ingresan, cuando es segura la victoria, son los más exacerbados y declarados “revolucionarios”; aunque no tengan la experiencia de los que se curtieron en las luchas. Arrinconados o marginados por no ser leales al gobierno, ni ser obedientes, ni sumisos, ni zalameros. Si se quiere, es como una regularidad sorprendente, que merece ser estudiada.

Al respecto, las hipótesis interpretativas que desplegamos, hipótesis que tienen que ser contrastadas por investigaciones, estudios y análisis derivados, son las siguientes:

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1. Se trata del círculo vicioso del poder; el poder se reproduce, ya sea en versión de “derecha” o en versión de “izquierda”. Al poder no le interesa cual sea el discurso y la modalidad; lo que le interesa es que su fabulosa maquinaria funcione. 2. Cuando los revolucionarios toman el poder, se vuelven, ese mismo momento, contra-revolucionarios. Usan el Estado para preservarse en el poder. Ejerciendo el poder y haciendo prácticas casi análogas a lo que hacían los derrocados.

3. Las revoluciones emergen, en coyunturas de crisis múltiple, política, social, económica y cultural. Emergen de las entrañas de las movilizaciones sociales anti-sistémicas; son como desenvolvimientos de las sociedades alterativas, que son el substrato de las sociedades institucionalizadas. Sin embargo, en la medida que las revoluciones, después de destruir el Estado, en el mejor de los casos, 167


vuelven a institucionalizar un Estado, la revoluciรณn es tragada por las lรณgicas de la reproducciรณn del poder; es decir, de las dominaciones, aunque se las ejecute de otra manera. 4. En consecuencia, ya no se trata de tomar el poder, sino de destruirlo. De construir colectivamente, participativamente y de manera consensuada, la institucionalizaciรณn dinรกmica y cambiante de la potencia social liberada.

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