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RESEÑA SOBRE LA HISTORIA DEL TIEMPO PRESENTE DE HUGO FAZIO POR RAÚL ANTONIO HUERTAS HERNÁNDEZ, ESTUDIANTE DE MAESTRÍA EN HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE BOGOTÁ Hugo Fazio, La historia del tiempo presente: historiografía, problemas y métodos. Bogotá: Universidad de los Andes, 2010. Hugo Fazio es un profesor de historia de la Universidad de los Andes que se ha enfocado en el trabajo sobre la historia del presente hace más de una década a partir de su cuestionamiento de cómo los politólogos, sociólogos y economistas analizaban el fin del comunismo y el establecimiento de la nueva sociedad en un trabajo sobre la transición de los países de Europa centro – oriental. Desarrolló una aproximación histórica que toma en cuenta las particularidades de las particularidades de los sistemas de transición y su relación con el sistema anterior. Publicó un artículo llamado La historia del tiempo presente: una historiografía en construcción en la revista Historia Crítica en el que intentó exponer ideas sistemáticas sobre el significado de la historia del tiempo presente. Abrió una cátedra en la Universidad de los Andes sobre este ámbito y creo un grupo de investigación en la misma universidad que aún perdura. En este breve texto compuesto por cuatro capítulos y patrocinado por la Universidad de los Andes , Fazio comienza introduciendo al lector sobre las generalidades de la historia del tiempo presente. En primer lugar critica la postura de los historiadores europeos al dejar este estudio en manos de otras disciplinas de las ciencias sociales, alejándola de los programas académicos, y siendo abordada por pocos historiadores por la reticencia de la mayoría al escuchar sobre la comprensión del presente. En este punto el autor critica la preterización del estudio de la historia y la concepción de tomar la historia del tiempo presente como un nuevo campo dentro de la historiografía y su posterior crecimiento a partir de la década de los setenta con la imposición de un nuevo régimen de historicidad a partir de Barraclough con la introducción de la historia contemporánea (1967) en la que presentó el primer intento sistemático de reflexionar sobre la contemporaneidad desde y en función del presente vivido 1. Luego, hace referencia a la importancia de dos artículos (Nora y Juliard) que sirvieron para validar la exploración histórica del presente y la importancia histórica del acontecimiento en relación a la actualidad. Igualmente identifica que a finales de esta década la definición sobre la historia del presente es ambigua y no hay un consenso claro sobre fronteras y métodos, pero afirma que la dinámica e innovación de esta materia radica en la obligatoria compenetración de la historia y las demás ciencias sociales. Esos problemas pueden verse originados en la necesidad de analizar esos supuestos nuevos órdenes mundiales a partir de hechos convulsionantes como la Guerra fría o el ataque a las Torres Gemelas y en los que hasta Hobsbawn se ha visto vinculado. En un primer momento, Fanzio se basa en la moda como el error al que se han visto envueltas las tendencias intelectuales y las corrientes intelectuales ya que cada movimiento innovador se le ha achacado un entusiasmo para generar adeptos entre los historiadores, quedando algo de efervescencia en ese experimento aunque a mayoría de 1

Hugo Fazio, La historia del tiempo presente: historiografía, problemas y métodos. Bogotá: Universidad de los Andes, 2010. Pág. 11.


ellas pasan efímeramente. Este aspecto, según el autor, la historia del tiempo presente no lo ha afectado ya que en sus más de tres década de estudio se ha mantenido un alto índice de publicaciones y porque se ha logrado convertir en una tendencia historiográfica que se ha valido de los avances tecnológicos para dejar de quedarse en el marco nacional y convertirse en una corriente que analiza los movimientos globales 2. En este punto, valora el hecho de que esta corriente trata de entender el presente como un proceso tomando a la condición de contemporaneidad representada como la necesidad de afrontar el estudio de una manera global. Reconoce tres procedimientos para aproximarse al significado de Historia del presente. Comienza con un ejercicio relacional comparativo; en segundo lugar, la descomposición analítica del concepto en los elementos historia, el tiempo y el presente; y el tercero en la explicación de la relación de sus contenidos. Crítica la cronología y periodización de los hechos que ha marcado la ciencia histórica y la definición de lo contemporáneo y su relación con las acciones del Partido Comunista a inicios del siglo XX, ya que en ese momento la historia del presente se resumía a la narración de las acciones del partido gobernante de turno. Para entender este concepto de contemporaneidad propone la observación y el análisis de estos elementos. En primer lugar el concepto de presente histórico como el entendimiento del presente en términos de duración, comprendido anteriormente por una composición de variables sincrónicas y diacrónicas que siguen participando en la modelación del presente en una conjunción glocal 3. Este concepto fue expuesto en tres dimensiones que se acercan a la visión panorámica de la contemporaneidad que vive en observador, la definición de las fronteras temporales y la explicación de caracteres fundamentales de ese mismo periodo. El régimen de historicidad lo define como expresión de un orden dominante de tiempo de acuerdo a la estructura sociocultural preponderante en un momento en cuestión, y según Hartog como los diferentes modos de articulación de las categorías, pasado presente y futuro4, contrastado con las ideas de Levi-Strauss y Hobsbawn. Discrimina tres grupos de profesionales que se han expresado sobre la historia del tiempo presente, por un lado a aquellos que defienden que los métodos de esta tendencia no difieren de los de la ciencia histórica desde el siglo XIX (Bernstein, Milza), y por otro lado, los que ven el avance de quienes ven la historia del presente como un nuevo enfoque del pasado que sirve al conjunto de historiadores (Sauvage). En el medio, ubica a los que se enfocan al análisis de dificultades y desafíos sin tomar ninguna de las dos posturas iniciales. Entre éstas, un problema común es la abundancia de documentación y fuentes que influye en la selección adecuada de información, hecho no muy conflictivo para Fazio ya que afirma que este ha sido un elemento invariable en todas las épocas. Pero para él, la novedad es la influencia de la tecnología en la forma de hacer del investigador, ya que estamos en el momento de la historia digital, incluso porque la internet ha expandido las fronteras nacionales de su propia esencia de la investigación. 2

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Otra dificultad es la vinculación del investigador con el acontecimiento , generando un conflicto de intereses personales con los profesionales, ya que la pasión o el prejuicio pueden desviar la visión de la realidad (Le Goff). En ese mismo sentido, la dificultad de entender los eventos que no se han cerrado, es decir, que no han encontrado un desenlace, poniendo en tela de juicio una falacia radicada en la ciencia histórica, la de la influencia de la distancia en el análisis del objeto observado. En este punto afirma que la historia no debe solamente una disciplina que mira el pasado. Para explicar esto, plantea que desde Heródoto, la historia ha sido entendida como un saber destinado a comprender fenómenos ocurridos en el respectivo presente 5, como ejemplo de la forma en que la antigüedad veía los acontecimientos del pasado como una relación con el presente. Esta misma línea se ha desarrollado en los diferentes momentos de la humanidad, incluyendo a la escuela de Annales que en sus inicios dedicara espacio a temas contemporáneos, aunque a Bloch y Febvre no les interesara mucho la idea. En ese recorrido cronológico, finalmente se acerca al análisis de la importancia de 1989 en la coyuntura mundial, considerado por los historiadores, incluso el autor del libro, como un macroacontecimiento que marcó el desarrollo de la sociedad occidental, denominado por Hobsbawn en la Historia del siglo XX como un siglo corto, iniciado en 1914 y finalizado en 1989. Para su análisis se basa en Braudel tomando el tiempo histórico como una elemento que no es lineal ni mensurable cronológicamente. Para finalizar, concluye que la Historia del tiempo presente es un enfoque de interpretación del presente histórico, de la contemporaneidad entendida como una determinada extensión del tiempo que se convierte en una herramienta heurística ya que a través de ella se pueden visibilizar los momentos subterráneos del presente histórico 6. La propuesta de la Historia del tiempo presente se puede observar como un elemento o una variable de análisis del ejercicio historiográfico ya que, en mi punto de vista, el proceso de los sucesos históricos hacen mella en el presente en el que vivimos. No se puede comparar la historiografía de la antigüedad con este enfoque ya que Heródoto parte de los viajes itinerantes, de la tradición oral y en los imaginarios creados desde la literatura épica de Homero, que según el autor, estos elementos no son tomados ni analizados como fuentes. El principio del problema se plantea como la preterización de la historia, pero en este momento, puedo vislumbrar, desde mi óptica, que el problema es la inmediatez que busca la explicación de sucesos que modifican los imaginarios y los comportamientos sociales. Es por eso que esa división entre estos dos estados de la historia no me parece conveniente ya que para comprender el presente inevitablemente se debe remitir al pretérito, que la mayoría de las veces, no es tan imperfecto.

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