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IGNACIO CABALLERO GARCÍA BLANCA GAGO DOMÍNGUEZ

Rara Avis Retablo de imposturas

Montesinos


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SUMARIO

Roberto Bolaño y las actas Belano Fernando Pessoa en A boca do Inferno El Clan Ulrich Las otras muertes de Sherlock Holmes Sylvia Beach & Co. La peau blanche de Juan Goytisolo El Club del Expurgo Ciudadano Breton El pacto de los manuscritos Cierta conjura Dadá Charles Baudelaire, poeta visionario malgré lui La bala errada El inventor delirante Epílogo Dramatis Personae, por Tolliver O’Neill


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A Juan Goytisolo


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El Clan Ulrich


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El propósito no es describir cómo es, sino cómo debería ser. ROBERT MUSIL

El hombre sin atributos queda huérfano y los perseguidores se esfuerzan Cuando en 1942 muere Robert Musil, su monumental novela de toda una vida El hombre sin atributos avanza por las mil quinientas páginas, y el material adyacente ronda en torno a las diez mil. La obra queda inconclusa y huérfana por culpa de la desmedida y arrogante ambición literaria demostrada por su autor: durante treinta años, Musil se había empeñado en alimentar las calderas de una pesada maquinaria literaria que acabó por engullirlo. Hace medio siglo que lectores y especialistas, perseguidores atraídos por la grandeza de una obra que no desvela del todo sus secretos pero enmudece con irrevocable rectitud, rastrean los grandes temas de la novela mientras intentan comprender los propósitos del autor austríaco. Un reciente estudio, llevado a cabo en la Biblioteca Central de Zurich, donde se custodia el Legado Canetti, nos descubre la extraña singladura de un selecto grupo de hombres que fue más allá en su in31


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tento de aprehender la obra más importante del siglo XX: aquéllos que conformaron el Clan Ulrich.

La inevitable adopción de Ulrich Ocho meses después de la muerte de Musil, Thomas Mann recibió una carta en su exilio estadounidense. La misiva sin remite se envió desde Ginebra. En su interior, una escueta invitación mecanografiada sobre una tarjeta verde olivo.

El Clan Ulrich se congratula en invitarle a celebrar la memoria del más grande escritor en lengua germana ofreciéndole participar en la Nueva Acción Paralela: concluya La hermana gemela

La hermana gemela fue el título provisional por el que, en los inicios de su redacción, se conoció a El hombre sin atributos. Por supuesto, Mann consideró absurda la proposición que se le hacía de intentar concluir la obra de Musil. En una entrada extemporánea de su diario, Mann da cuenta de la epístola y zanja el asunto con un furibundo: […] completa ridiculez tan sólo puede haber salido de una mente cargada de dolor o de algún cretino con ánimo de barullo. 32


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Algún tiempo después, en uno de los márgenes de su diario se registra la siguiente anotación: Ulrich + Agathe= carnal vs Ulrich + Agathe= espiritualidad R.M nunca lo permitiría ¿Kakania es Buddenbrook?

En 1943, Thomas Mann compagina su actividad como azote de intelectuales escapistas con la elaboración de Doktor Faustus. Entre una y otra, retoza con un relato corto que inició a modo de sentido homenaje a Musil y consideración hacia la fiel Martha, a quien va comprendiendo mejor a medida que reflexiona sobre su verdadero papel en la obra. Con el tiempo, este relato terminó por convertirse en un intento de concluir El hombre sin atributos. Mann justifica esta loca empresa frente a sí mismo —al menos tuvo el buen juicio de ocultárselo a casi todos— arrogándose el espíritu de la experimentación y la lealtad. Debemos suponer que era perfectamente consciente de que Musil preferiría ver su obra arrojada al fuego antes que en manos de otro escritor. Pese a todo, acomete la empresa fijándose un objetivo que está convencido de poder alcanzar: cerrar la trama que protagonizan Ulrich y su hermana Agathe. A lo largo de las setecientas páginas en las que Mann trabajó, asistimos al repaso de los hábitos diarios del soberbio y sólido Ulrich —demasiado parecido al propio Musil—, que cultiva un obsesivo régimen de culto al cuerpo basado en una higiene estricta, extenuantes ejercicios y pulcritud en el vestir. En este relato, Kakania, país de genios, es prácticamente ol33


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vidado por el autor alemán. En el manuscrito, Ulrich contrae un pánico que roza la neurosis al convencerse de que padece el mismo tipo de sífilis que llevó a la locura a Nietzsche. Solamente en brazos de su hermana Agathe —demasiado parecida a la mujer de Musil, Martha— encuentra Ulrich una paz que sabe robada a la culpa. No deja de ser interesante advertir que el incesto entre estos dos personajes se realiza después de quinientas páginas de dudas, reflexiones y acercamientos infructuosos, como si ellos mismos o el propio Mann tuvieran miedo de traicionar a Musil. A principios de los cincuenta, Thomas Mann vuelve a Zurich; cansado y consciente de que la empresa es del todo inútil, empaqueta el manuscrito inconcluso y busca en su archivo la tarjeta verde olivo.

Una oportunidad para no dejar morir a Ulrich El Clan Ulrich se congratula en invitarle a celebrar la memoria del más grande escritor en lengua germana ofreciéndole participar en la Nueva Acción Paralela: concluya La hermana gemela

En 1950, el amable Hermann Broch recibe por correo desde Estados Unidos un manuscrito entre cuyas páginas encuentra una tarjeta arrugada. Al leerla, el austríaco comprende que la sombra de Musil planea una vez más sobre él, susurrándole encolerizadamente que no va a estar a la altura de la tarea requerida. Sin embargo, a pesar suyo, Broch acaba prosiguiendo el 34


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El Clan Ulrich (Fragmento)