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arte

ideas

ansia

vida

posibilidad

/

año 1

núm. 1

mayo-agosto


editorial

¿Otra revista cultural, de esas que nadie lee? Leer una revista no es pasar el tiempo o estudiar para un examen, la acción tiene que estar en el punto medio entre despertar interés hacia algún asunto y permitir la lectura relajada; así, las revistas no son para leerse completas ni para ver las fotos de pasada. ranazul (papel y online) más que invitar a leer pretende ofrecer ventanas para asomarnos y mirar más lejos.

Por otro lado, para ser un especialista hay que quemarse las pestañas, para ser una persona interesante o enigmática, atrevida o cursi, informada o petulante, por decir algunas de las posibilidades, hay que prepararse a través del ocio educativo. Ser especialista u otro sustantivo implica un adjetivo; la cultura y las experiencias dan lugar a este último, para construirlo hay que ir al cine, leer revistas, hacer fiestas, estudiar, enamorarse, etcétera. Hagamos unas combinaciones: vago petulante, licenciada atrevida, nerd enigmático, militante cursi, las posibilidades son inacabables. ranazul quiere ofrecer formas, colores, información e historias para construir adjetivos más allá de aburrido, mediocre, violento o transa. Para pertenecer a una comunidad necesitamos lo común, una cultura: un espacio, una serie de conocimientos, gustos y sensaciones, anécdotas que forman una especie de denominador común más allá de lo individual. Todos queremos vivir allende nuestros cuerpos y existencias mediante el dolor, la emoción o el éxtasis de otras vidas pues es imposible experimentar todo desde nosotros mismos. Ver una película o platicar de ella crea la sensación de que compartimos algo inasible que nos eslabona; lo mismo sucede con un concierto, un libro, una obra de teatro. Las ideas y emociones que contiene el arte y la cultura propician identidad y pertenencia porque llenan nuestras vidas de una sustancia que nos toca y relaciona. La palabra cultura proviene de una doble derivación del latín que significa cuidado del campo o del ganado, actividades con un amplio rango de contemplación, y su uso metafórico desde el siglo xviii como “cultivo del espíritu” implica también cierto grado de ocio retributivo. Así que no basta con aprobar las materias y sacar el título, los universitarios debemos “tirarnos al pasto” para construir vidas interiores plenas y amplias que complementen nuestra dimensión física y material.

Héctor Zavala


directorio Universidad Autónoma Metropolitana Rector General — Dr. Enrique Fernández Fassnacht Secretaria General — Mtra. Iris Santacruz Fabila Unidad Xochimilco Rector de Unidad — Dr. Salvador Vega y León Secretaria de Unidad — Dra. Beatriz Araceli García Fernández ranAzul Director — Héctor Zavala Sánchez Editor — David Gutiérrez Fuentes Consejo asesor — René Avilés Fabila, Raúl Hernández Valdés, Andrés de Luna Olivo y Cynthia Martínez Benavides

c  o  n t e nido 4

Siete utopías para mejorar la uam Xochimilco Luis Porter

Mundos bizarros

Andrés de Luna

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Trabajo tipográfico — Ana Bertha Galván Mata Cuidado de la edición — Virginia Martínez Salazar Diseño gráfico — Hugo Adrián Ábrego García

Relaciones públicas — Lic. Alicia Ortiz Serna

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La maravillosa ninfa llamada Lolita René Avilés Fabila

La historia de tu vida

Rita Vicencio

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Oliverio Girondo

Héctor Zavala Sánchez

El filósofo declara Leticia García Urriza

Portada: Un marciano Litografía de Daniel Berman: 38 x 49 cm Editada digitalmente. Del acervo de La Ceiba Gráfica. Segunda de forros: Globos. Fotografía de Hugo Ábrego. Tercera de forros: Maltrato vegetal I. Fotografía de Héctor Zavala. Cuarta de forros: Coatepec I. Litografía de Patricia Córdoba: 112 x 88 cm Del acervo de La Ceiba Gráfica.

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De calle, fotografía y hallazgos Angélica Abelleyra

México desde Canadá Martha Bátiz Zuk

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Interiores Páginas, 5, 6 y 7, fotografías del acervo del Centro de Documentación Específica de Xochimilco. Página 10, imagen tomada de: www.eatbrie.com/Kubrick.htm Cartel de la película de Kubrick, original en color. Página 11, imagen tomada del blog de Rafael Narbona: http://intothewildunion.blogspot.com Páginas 22 y 23, imágenes tomadas de http://vivianmaier.blogspot.com/ Fotografías de Vivian Maier. Página 20, imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/pedrocardigo/5495305504/sizes/o/in/pool-1553432@N23/

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La música y el arte en la formación humana Francisco Núñez Montes

Las aves silvestres: una oportunidad para pajarear Alejandro Meléndez Herrada

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Itineraria 01

Juana Castañeda

Un poco de caos para el concepto de nini

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Página 25, imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/54592380@ N02/5516557423/sizes/l/in/pool-1548615@N21/ (original en color). Página 26, ángulo superior izquierdo, imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/benjaminborley/5517069342/sizes/l/in/pool-1548615@N21/ (original en color). Ángulo superior derecho, imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/54592380@ N02/5374014856/in/pool-1508903@N24/ (original en color). Ángulo central imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/grahamhush/5374010676/sizes/o/in/pool-1508903@N24/ (original en color) Ángulo inferior imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/37044970@ N05/5475052218/in/pool-1523630@N20/ Página 26, Éxodo. Litografía en color de Javier Areán: 38 x 56 cm. Del acervo de La Ceiba Gráfica.

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La buena nueva María Novaro

Ceiba gráfica y sustentable David Gutiérrez Fuentes

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Una estampa del arte litográfico Cynthia Martínez Benavides

Las estampas de la Ceiba

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Páginas: 32, 33 y 34, fotografías del programa de orquestas juveniles de la Ciudad de México. Páginas: 40 y 41, Maniquíes en el Centro Histórico. Página: 42, Estudiantes de cine de la unam. Páginas: 49, 50, 51, 53 y 54 (ángulo superior derecho), fotografías de La Ceiba Gráfica. Imágenes de Héctor Zavala. Página 36: Amazilia berillina. Fotografía de Rafael Calderón. Página 37: Aereotransporte híbrido del Valle del Guadiana. Óleo sobre tela de Manuel Salas: 100 x 80 cm, original en color. Página 38: Imagen tomada de: http://files.myopera.com/gausz/albums/52249/ snooze_by_rndl.jpg (original en color). Páginas 47, 48, 52 y 54 (ángulos superior izquierdo e inferiores): Fotografías del acervo de La Ceiba Gráfica. Página 55: Hacer cosas con la luz, fotosíntesis. Litografía de Per Anderson: 120 x 95 cm. Acervo de La Ceiba Gráfica.


Siete utopías para mejorar la uam Xochimilco

Luis Porter * 

Introducción

Quiero comenzar este artículo diciendo a los lectores, que quizás no lo sepan, que dentro de la gama de académicos que se dedican a múltiples asuntos, existe un grupo

secundario y muy poco escuchado que se dedica a la investigación educativa. Se trata

de maestros, doctores y expertos propensos a analizar y criticar, entre muchas otras cosas, la marcha de la universidad.

En el término “marcha” incluimos el gobierno, las decisiones, las presiones que sufre la universidad por parte del gobierno, por ejemplo, los límites al número de estudiantes,  los recortes al presupuesto, la escasez de plazas para contratar nuevos profesores/as, la inexistencia de salidas dignas a la planta que no rejuvenece, y todo aquello que va en contra de su desarrollo y superación. Todos saben que el subsidio ha sido y sigue siendo utilizado para que la universidad cumpla una serie de requisitos de supervisión y control que han hecho a un lado su autonomía y la ha convertido en una institución sospechosa. Los investigadores se encuentran entre la espada y la pared porque en realidad, aunque la institución universitaria ofrece muchos motivos para desconfiar, también es la más digna oportunidad para que las nuevas ge-



neraciones encuentren la fuerza y capacidad que les permita recuperar la esperanza en el futuro. Es por ello que muchos investigadores se dedican a criticar, proponer cambios, publicar denuncias, dedicando su vida a desarrollar muchas acciones de este tipo que, aunque aparentemente inútiles, dejan un efecto terapéutico en ellos mismos. De esta manera lo que los enferma por un lado, los cura por el otro. Mientras que sus esfuerzos no tienen mayor respuesta oficial, ni influencia en las decisiones, porque nadie los lee, y mucho menos los evaluadores/dictaminadores pagados para tal menester, paradójicamente producen una notable acumulación de diplomas, publicaciones, eventos y participaciones, que se convierten en puntos y en reconocimientos lo que completa el círculo que vuelve a esti-

mular al investigador a continuar con su útil/inútil tarea. Mientras tanto la situación de la educación no sólo no mejora, sino más bien todo lo contrario. Esto nos lleva a concluir entonces, que la investigación, sus resultados y recomendaciones, no sirven para mucho en este sistema, como no sea para alimentar el ego de los propios investigadores, quienes ante su propio éxito personal, se ven impulsados a seguir activos y a nutrir la ambivalencia que sienten hacia el sector educación y la noble institución que los cobija, no importa cuál. Sin embargo, como efecto lateral, cabe mencionar que en dicha auto marginación, algunos pocos orientan su realización (una vez asegurados sus puntos anuales) a mejorar su docencia, a desarrollar investigaciones más divertidas, y a fomentar una mejor relación con aquellos colegas


que quieren y admiran. De esta manera su atómica presencia contribuye al inconmensurable todo con el leve mejoramiento de su diminuta parcela de trabajo. Entre estas acciones tan creativas, como curativas, está la de imaginar utopías. Está comprobado, en el curso de la historia, que el libre ejercicio de la imaginación utópica (incluyendo el nivel de la fantasía) es un ejercicio de salud mental, aunque también puede ser visto como una de las formas más sanas de demencia. De esta manera, mientras la universidad prosigue su marcha entre inercias, tumbos y tropiezos, para el asombro de muchos, en nichos tan específicos como insondables, suceden cosas buenas. ¿Cómo es que tantas imposiciones que esclavizan y nos ponen a merced de la creciente familia de burócratas universitarios, no impide que ciertos profesores buenos sigan siendo buenos y otros peores logren salir de sus agujeros para mejorar? La presencia, en todas las universidades, de gente buena, de gente digna, de gente artística y creativa tiene una explicación sencilla: nuestra realidad normativa y autoritaria no es monolítica; nuestra cultura política corrupta y superficial no abarca a todos; la mediocridad y superficialidad reinantes no borra de la fotografía satelital a aquella gente que vale y que se defiende en su valor. De modo que la consigna dada, el decreto promulgado desde el más vertical autoritarismo, al ir bajando por los pasillos de la burocracia y llegar a los patios y aulas universitarias, sufre fisuras, abre intersticios, revela espacios donde, a pesar de la indiferencia y el sordo despotismo reinante, prevalece la libertad. s

Luis Porter tiene 35 años en la uam-x, es arquitecto y urbanista por la unam, con plaza en Cyad, y Doctor en Educación por la Universidad de Harvard, invitado por csh y otros posgrados en ciencias sociales. Ha sido asesor en instancias como anuies y la sep. Sus coautores principales son el Dr. Eduardo Ibarra y el Dr. Daniel Cazés, con quienes coordina proyectos de investigación con sede en Ceiichunam y la uam-Cuajimalpa. Su libro principal es La Universidad de Papel (2003 y 2008, unam). La uam-x le acaba de publicar Entrada al Diseño, estudiantes y universidad (2009). Es investigador Nacional Nivel 2 del sni.

No es magia, sino el resultado de una capacidad entre racional e intuitiva de análisis micro-político de cada situación a la que nos enfrentamos. Sin ser sociólogos o politólogos, sabemos distinguir al eterno boicoteador, al buscador de posiciones de poder, al aprendiz de psicópata, el hombre-bisagra sumiso y leal, es decir, a aquellos actores que borronean  el mapa de las dinámicas internas de la organización. Y entre garabatos y colisiones, sobrevive y destaca la gente valiosa: aquellos que aportan con su fuerza constructiva, buena vibración y aire puro. Son los actores que se escurren entre el concreto del organigrama hacia las fisuras, los intersticios, los espacios libres, desde donde ayudan a la institución a construir los puentes, los nexos, los vínculos, que provocan el contacto dinámico y creativo en la relación con el saber. En sociología

esta libertad se llama “autonomía relativa”, como la que permite que en un medio centralizado corporativista y autoritario como el de México, que la autoridad, la rectoría, o el Estado mismo, no logren tener el control que supone sobre lo que pretenden gobernar y, gracias  a ello, el mexicano hábil, pícaro, burlón, desobediente e imaginativo haga de las suyas. Un tipo de vínculo  que desde fuera del mapa oficial, y dentro de las redes sociales, no es muy diferente al que logró una revolución en Egipto. Con esta tónica, queremos en este artículo imaginar algunas cosas imposibles, de esas que ocurren en ningún lugar, y que al llevarse a cabo en nuestras mentes tienen de inmediato un impacto altamente positivo en uno mismo, que equivale a decir, en nuestra institución. Hasta aquí el prólogo a las siete utopías que pongo a disposición del lector.




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Las utopías

. Nuestra Unidad requiere incorporar a sus terrenos y a su imagen tres elementos básicos de los que carece: una mayor superficie de terreno, que de base y lugar a la infraestructura que nos falta; cuerpos de agua y color. La propuesta es que la Unidad Xochimilco, sea Xochimilco y no Coyoacán, haciendo honor a su localización geográfica, aunque no a la política. Para ampliar los contornos que hoy ahogan y apresan a la unidad, un nuevo gobierno federal y el de la ciudad, nos da todas las facilidades para que nos ampliemos hacia los linderos que son naturalmente nuestros, el este y el sur. En el flanco este, comenzamos por recuperar la franja de terreno que hoy nos separa de la vía Canal Nacional, y aprovechando los desniveles existentes, atravesamos esa vía incorporando toda el área verde adyacente al Parque Ecológico. Incluimos así el mercado de flores, atravesamos el Periférico, para llegar al lago Huetzalin y la pista de canotaje Cuemanco. Todos estos elementos forman ahora parte de la Unidad. De esta manera nos abrimos a una nueva escala, que permite a su vez, abrir nuestra imaginación a las siguientes utopías.

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. Al visualizar la unidad en esta nueva dimensión, agua y color ya no son un problema de diseño, sino simplemente una adición natural. Podemos pensar que los actuales edificios, (que siguen los lineamientos de un Centro de Rehabilitación Social (Cereso), se transformen radicalmente. No se demuelen, porque la utopía es constructiva siempre, y los imaginamos como objetos de transformación para un taller permanente de diseño, que doten de color a sus fachadas y de acústica, iluminación y clima, a los internos, hasta olvidar que alguna vez fueron de concreto. Una vez que asumimos nuestra condición de habitantes xochimilcas, en un escenario al que abrazamos después de haberle dado la espalda, todos nuestros sentidos entran en acción y es fácil continuar con la lista de utopías siguiendo el orden arbitrario de nuestra imaginación, siempre respetando los criterios ecológicos y de auto-sustentabilidad que nos hagan políticamente correctos.

. En las ubicaciones que el urbanismo racional y sensible dicte, se establece el Centro Interdisciplinario de Proyectos, adyacente a la oficina del rector, que integra a las diferentes Divisiones, y converge en la Sala de Situaciones, como corazón de gobierno intelectual de la uam-Xochimilco. En concordancia con el modelo de gobierno colegiado, aquí se lleva el proceso de planeación estratégica situacional que guía las decisiones de gobierno de la Unidad. Este modelo se basa en proyectos sociales, tal como el Dr. Villarreal y sus asesores propusieron hace 35 años. Aquí se concentran los recursos de planeación e intelectuales, de manera que la universidad pueda contribuir con sus ideas a las propuestas externas, y coadyuvar en la superación de las antiguas políticas de los Pifis y anexos, para sustituirlos por proyectos reales y factibles. Esta instancia elabora los lineamientos y acciones necesarias para responder y administrar a través de proyectos de mediano y largo plazo, los generosos recursos que la federación nos entrega, para consolidar en el tiempo sus gestiones para la ampliación del patrimonio uam. Esto forma parte de una visión de valoración y respeto a la educación superior, la misma que llevó a dignificar a toda el área llamada Xochimilco, con una universidad que la lleva a trascender el mito histórico y la admiración turística.



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. Se establece el cdu (Centro de Defensoría de la Universidad) que incluye la defensa de los estudiantes y los docentes. Instancia dedicada a fortalecer los lazos de amistad y sana convivencia de los universitarios, hasta recordar con nostalgia los abusos de los docentes autoritarios que confundían rigor con sadismo. Pero para ello era necesario que los docentes y los alumnos pudieran conocer y ejercer plenamente sus derechos, ahora ya podrán hacerlo. De paso, tanto Coplada, como la oficina del abogado general de la rectoría, ceden su lugar a la oficina del Defensor, apoyado por un grupo colegiado de expertos en legislación y articulados a la planeación educativa. Como ejemplos deseados de cambios, podemos imaginar: a) la desaparición y reforma de todas las instancias de evaluación externa, que lleve a transparentar inclusive la evaluación y dictamen de textos, tesis, libros, y otras publicaciones; b) dirimir la falsa dicotomía de las dos culturas (ciencias duras y ciencias blandas) que lleve a superar la forma arbitraria en que se dirigen y evalúan tesis, superando la arbitraria imposición del alguna vez llamado “método científico”, para dar lugar a las múltiples nuevas formas de crear conocimiento nuevo, que entienden que no hay objetividad ni validación que no pase por la hermenéutica y la subjetividad que caracteriza al ser humano.


Epílogo

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. Se establece el cesac, (Centro de Seminarios y Actividades Culturales), con salas de concierto, de exhibición, librerías, cafeterías, restoranes, etc. que permitan la organización de los eventos que hoy mal improvisamos en sitios poco a nada adecuados para ello. Este centro se encuentra adyacente a la zona de vivienda universitaria, hotel y servicios, incluido estacionamiento y articulación al sistema de transporte colectivo. En el lindero Sur, borramos la actual fachada de barrotes azules, rebasamos la Calzada del Hueso, y sustituimos el anacrónico mercado existente y las ajenas unidades habitacionales, con una zona de vivienda pensada para la población estudiantil flotante (sin excluir docentes y administrativos), complementada con la Casa del Profesor Visitante (el hotel que nuestros invitados tanto requieren). Vale meditar sobre el efecto en el campus central, de las áreas liberadas de coches, que hoy interfieren y ofenden al peatón y a la naturaleza (nos hemos acostumbrado a disculparnos con las Jacarandas por los estacionamientos que opacan nuestro único foco de color actual).

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. Lo anterior tendría el efecto inmediato de revitalizar la dinámica social que existe entre los miembros de su comunidad, procurando formas que lleven al acercamiento de las divisiones, departamentos, áreas, grupos e individuos. Esto podría incluir la relación con las demás unidades, cambiando drásticamente las reglas de juego laborales, anulando el concepto de plaza definitiva, reduciendo drásticamente la creciente cantidad de personal y de recursos destinados a la gestión y a la administración, buscando restituir el espíritu del modelo colegiado que nos convocó, promoviendo una comunidad auto-gestiva, donde prevalezcan los valores de la democracia universitaria, que requiere de una actitud proactiva, generadora de proyectos, con mayor participación, compromiso y uso de la imaginación.

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. Como séptima utopía solicitamos a aquellos lectores que quieran contribuir al próximo número de esta revista, con un artículo que se titule: “La séptima idea utópica para mejorar a la Unidad Xochimilco”.

En este artículo, en forma espontánea y como un borrador recreativo, hemos recurrido al optimismo propio del que se ubica en los intersticios de nuestra inhibidora realidad. Lo venturoso de este tipo de ejercicios es que nos ayuda a ver que el pasado ha sido, en muchos sentidos, peor. Si bien dedicarse a soñar, ayuda a superar las frustraciones propias del investigador educativo que ve que su trabajo no transforma nada, esta visión de futuro no implica el abandono de la crítica al presente o la necesaria combatividad ante situaciones que hoy vivimos y con las que no estamos de acuerdo. De hecho forma parte de ella, y es otra manera de mostrar lo que no tenemos porque no queremos. Un buen psicoanalista enseguida se daría cuenta que el artículo fue escrito por una persona que no ha abandonado aquella mítica universidad que debió haber conocido en el final de los años cincuenta y durante los años sesenta. Es decir, una persona de la tercera edad. Pero que quede claro: si bien la utopía no nos da permiso para negar la realidad, si nos ayuda a superarla, y a la realidad hay que superarla en todas las edades. El buen concepto de utopía incluye un sentido social, tiene el sabor de la imperfección humana, puede escribirse con cierto desorden, forma parte de los movimientos encontrados, y de todo aquello criticado por quien prefiere la tranquilidad y el orden de una sociedad pasiva y estacionaria. La uam Xochimilco comenzó como una promesa, se ubicó en una zona de por sí artística, poética y colorida de la ciudad, y debe recuperar su sentido de debate, de confrontación de ideas, de la existencia de opiniones contrarias. Debe abandonar el gris de su concreto mal concebido. Todo es admisible y legítimo, menos caer bajo el yugo de la autoridad erigida en juez de la moral, pues ella anularía toda libertad. No más dictámenes basados en apa, no más módulos y posgrados promoviendo el uso del método científico, no más estadística para inhibir a los atribulados. En su lugar, construir y narrar con imaginación nuestras versiones del final de la historia, para dar paso a un futuro sin cuya existencia, que deben iniciarse en nuestras mentes, sería diferente vivir el presente.




Andrés de Luna

mundos BizArros

Una joven está frente al

monitor de su computadora. Busca afanosa imágenes cruentas que interesan sólo a una minoría. Algunos creen que es una exquisitez reservada a un grupo selecto de golosos, semejante a quien degusta un queso a punto de la putrefacción o quien aprecia los hedores capaces de suplantar aromas menos agresivos. La chica desea que esa cauda visual la conduzca por los reinos de un eros peculiar, propicios para trasladarse rumbo a los caminos del clímax. Compara sus sensaciones con las que escucha en el “Poema del éxtasis” del compositor ruso Alexander Scriabin. Tiene el nerviosismo del adicto que está a punto de inyectarse una dosis de heroína. Saquea los archivos electrónicos con visiones de crímenes, ahorcamientos, secuencias de presos ejecutados en la silla eléctrica y toda clase de violencias que la hacen estremecer. Disfrutó la liberación de esfínteres que tuvo un condenado a la silla eléctrica al recibir una sobrecarga de altísimo voltaje. Son imágenes que causarían estragos en una sensibilidad frágil. Ella, en cambio, siente el rumor de su entrepierna, un ronroneo que huele a deseo y que se traduce en humedades capaces de mojar su intimidad. Percibe ese fluir como de agua subterránea que la desquicia. El espectáculo de la muerte le parece una envoltura excitante y magnífica. Lleva sus dedos por entre sus genitales y comienza una exploración, primero con movimientos lentos y prolongados, luego todo se acelera hasta que llega un goce que la deja exhausta. Román Gubern, el famoso investigador español y autor de El eros electrónico, contaba que él conoció a la muchacha y se sorprendió de esas fantasías, que se sabe que existen pero que pocas veces es posible estar ante un sujeto real que las disfrute. Estudiante universitaria que, aunque extenuada de timidez, se atrevió a charlar con Gubern para hacerlo partícipe de esas emociones acumuladas que de forma cotidiana descargaba ante su computadora personal. Era una chica introvertida que apenas si encontraba emoción en el noviazgo y en la sexualidad compartida. Confiaba que sus aficiones iniciaron cuando vio una cinta de la Segunda Guerra Mundial, un fragmento del fusilamiento de cien rebeldes checos



el 15 de diciembre de 1941 frente a la catedral de Praga. El encargado de semejante atrocidad fue Reinhard Heydrich. Durante esa carnicería el invitado principal fue Himmler, uno de los hombres rudos del nazismo. Un hecho llamó la atención, el sanguinario personaje tuvo un desmayo ante la violencia de los hechos. Sus ojos se negaron a observar un crimen de esa magnitud, aunque después el propio militar se vio involucrado en hechos de sangre de más alto calibre. En fin, esa joven estudiante resintió ese fragmento, encontró la excitación y tuvo que volver una vez más a ese momento de crueldad infinita. Después se enroló en la experiencia de las imágenes de violencia homicida. El internet le fue útil, ahí encontró un acervo admirable de toda clase de actos criminales.

Por otro lado, hace una

década, un grupo de estudiantes idearon un sitio porno de paga. Fue en Nebraska donde cinco jóvenes, desinhibidos y con ganas de obtener una buena remuneración, se filmaron en secuencias pornográficas, que de pronto podían verse en vivo. Observados, sin prejuicio alguno, estaban lejos de la imagen porno habitual: los tres varones estaban en las antípodas de las medidas solicitadas por los buscadores de actores triple equis; las dos muchachas parecían complementarse, a una le faltaban kilos y sus pechos eran inexistentes; mientras que la segunda era un tanto voluminosa y con estrías de celulitis. Descritos así los cinco estarían descalificados para la pornografía habitual y rutinaria. Aún así, su empeño dio fruto. Iban a sus clases y luego de las seis de la tarde se daban a la tarea de practicar posiciones que intentaban ser eróticas, nada fuera de lo usual. Los hombres retardaban sus orgasmos para atraer a la clientela, quienes se conformaban con sexo en vivo un tanto soso. Era un reality show de una pornografía tan casera y elemental que daba pena ajena. De los 20 suscriptores iniciales, pasaron, casi sin escala, a 5 mil y luego a 20 mil. La euforia duró tres meses y luego descendió el número de mirones, en busca de algo más fuerte.


El hecho es que

durante algún tiempo fue curiosidad de los usuarios del internet. Bobo y tedioso el sitio de los estudiantes era una engañifa que sólo disfrutaban los muy necesitados de contacto sexual. El eros tenía la facha de menesteroso y los participantes estaban escasos de imaginación. Muchas de las cópulas eran fingidas y los estudiantes eran pésimos actores. Lo que atraía a los mirones era la idea, “la quema de naves”, que permitía ver al grupo con ojos ávidos; era una novedad que compartía lauros con la pornografía amateur. El atrevimiento estaba sustentado en un simple negocio que funcionaba a contrarreloj. Era como el ladrón que comete su fechoría y apura la marcha a sabiendas que lo alcanzarán. De los muchos suscritores de pronto la lista se redujo de forma dramática a 112 y dos días después a 53. Al poco tiempo, el público se esfumó.

Antes, hace unos

veinte años la moda del porno casero llegó de Estados Unidos. Las cámaras portátiles de video fueron el trampolín para alcanzar la piscina de la gloria sexual. Por un momento se había conseguido la democracia de los sexos, de las edades y de los géneros. Cualquiera se convertía en porno star. Unos intercambiaron sus filmes, otros con mayor sentido de la mercadotecnia los vendieron. Después llegaría la magia de la electrónica. Muchos empleados que manejan el internet pasan horas y horas ante la pantalla de la computadora. Hasta hace poco se consideraba que era posible ingresar al menos a 28 mil sitios diferentes, que iban de los desnudos convencionales a imágenes de necrofílicos o una infinita variedad que suponía diferentes cultos y elecciones de acuerdo a la afinidades del usuario. Desde luego que el sexo real se alejaba como estrella en el cosmos. Toda la expectación estaba en el cambio de imagen, de la presencia real. La mayoría de los compradores de porno estaba más habituada a las perfecciones asépticas. Dada por los regodeos de esa sexualidad pagada con tarjeta de crédito o contemplada en los destellos gratuitos que permitían los diferentes sitios. Erotismo vicario sin más.

Al principio se pensó

que eran adolescentes deseosos de experimentar lo que la realidad les negaba. Después se supo que el uso del internet y sus variantes pornográficas estaba destinado a un usuario de todas las edades. Incluso los famosos de pronto ingresaron en la laga fila de los cazadores de sexualidad. Uno ellos fue Peter Townshend, el hombre del grupo “The Who”, quien pasaba largas horas del día con la fascinación que le produce la pornografía infantil. Se le rastreó y se le investigó, porque en Inglaterra se combate esta variante lúbrica por sus claras implicaciones con el delito y el abuso a menores. En Estados Unidos se ha logrado identificar a los pedófilos gracias a las indagatorias en internet. Townshend declaró que “para él era una diversión ocasional. Sin que tuviera ningún vínculo con los que filman o fotografían a los pequeños”.

En México, una

emisión de Radio Fórmula, cuando estaba Patricia Kelly al frente del programa, tuvo un asunto que llegó a repetirse con frecuencia: los maridos quedaban extasiados y satisfechos ante la multitud de imágenes pornográficas del internet, que sustituían esa mirada por el contacto sexual con sus parejas. Los hombres preferían la novedad de esas fotografías que son el hilo conductor que los llevaría por una navegación hacia un mundo de posibilidades que se despliega ante el mirón. Es decir, de pronto el sexo real se sustrae ante el glamour de modelos pornográficas, de sexo en vivo, de pornografía de todo tipo, que trata de satisfacer entusiasmos y deseos insatisfechos. También el chateo ha permitido que las fantasías rebullan en mentalidades que buscan la diversión y la trapacería. Un hombre mayor se disfraza electrónicamente de joven; una mujer se traviste de hombre; todos dialogan, cuentan sus aventuras, aclaran sus preferencias y deseos, todo en un haz de posibilidades. Sin embargo, el internet pornográfico es simple llamarada insulsa: jaula de sombras para solitarios. El mismo Gubern encontraba que, ante la oferta desmesurada de la pornografía electrónica, él prefería el acomodo pudoroso de la falda de una joven. Ese gesto lo llenaba del espíritu del eros. Lo humano en su condición real es insustituible, lo demás es alimento lúbrico para ingenuos o simple variante ocasional.




René Avilés Fabila

La maravillosa ninfa llamada

Lolita

¿Recuerdan la maravillosa novela de Vladimir Nabokov, Lolita? Elogiada por Denis de Rougemont y Graham Greene, conmovió a muchos lectores del planeta. En México, donde no cabía la literatura erótica, fue recibida como una innovadora salvación. Las descripciones de la hermosura, gracia de la jovencita y su delicada piel eran perturbadoras. El tacto es uno de los elementos del amor. El principio del erotismo. Acariciando la piel comienza en lo profundo a gestarse el orgasmo. Un beso (lo sabían Klimt y Rodin) desata una explosión que el corazón apenas nota y el cerebro tarda en digerir. La literatura amorosa lo ha propagado y la realidad es todavía más explícita. En todo gran poema o novela de amor, aparecen alusiones a la piel. Imposible concebir el amor sin que pase por la piel. Tersa, suave, morena, rubia, negra, blanca, delicada, nacarada, son calificativos frecuentes. Cleland, Shakespeare, Sade, Neruda, D. H. Lawrence, Bukowski, Henry Miller, son algunos que le han dado forma a los sueños y fantasías amorosas de los lectores. Nabokov alcanzó la fama mediante una novela erótica que al principio fue acusada de pornográfica: Lolita. Ella era una joven hermosa, atrevida, yo diría que se trataba de una adolescente perversa, pervertida y poco común, que despierta en su padrastro una enorme pasión. La novela fue un escándalo y ha sido llevada dos veces a la pantalla, la primera con James Mason en el papel de Humbert-Humbert, y la segunda con Jeremy Irons. La mejor Lolita fue sin duda Sue Lyon y ninguna otra como Shelley Winters para el papel de la madre. Sin embargo, ambos filmes fueron fallidos debido a la mojigatería de la época. La novela es un clásico de la literatura universal y como tal se anticipó a su tiempo. Es estudiada y analizada no sólo por su atractivo tema, un triángulo poco frecuente aún en nuestra época, sino también porque muchos la consideran un monumento al idioma inglés. Ahora, cada vez que alguien se topa con una niña precoz en cuestiones amorosas es calificada –con ironía o precisión– como una Lolita. Nabokov, como todo buen escritor amoroso, fue claro en sus descripciones femeninas: nos presentó a una criatura angelical, de belleza perfecta, de un espíritu renovador y agresivo, un tanto cruel y desde luego lujurioso. Lolita es, sesenta años después, más avanzada que cualquier niña faunesa o ninfeta. No obstante, el final desconcierta: Lolita convertida en Dolores encuentra el amor en un hombre común y la felicidad en la familia convencional. El gran perdedor es Humbert-Humbert, el hombre que fue subyugado por la niña y luego abandonado a su suerte. Destacan en la novela las descripciones sensuales y sexuales, quizá lo que mayor escándalo provocó y que, hoy, ante los excesos de la cinematografía y la televisión, palidecen de asombro.

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En una parte de la magnífica obra, Nabokov escribe: “Humbert-Humbert arrebató la manzana. Dámela, suplicó mostrando las palmas de mármol. Le tendí la deliciosa fruta. Lolita la tomó y la mordió. Mi corazón fue como nieve bajo esa piel carmesí…” Enseguida hace una excitante y hermosa descripción del cuerpo de la joven. En otro momento, el narrador señala: “H-H: era un monstruo pentápodo, pero la quería. Era despreciable y brutal y depravado y cuanto pueda imaginarse, pero ¡la quería! Con cuánto anhelo deseó acariciar su piel brillante bajo la luz neón del anuncio de un deslustrado hotel. Con cuánta ternura se hinchó su pecho al imaginarse sorbiendo sus lágrimas, gimiendo en su pelo, explorando el más diminuto rincón de su frágil cuerpo hasta quedar transido de azul éxtasis.” Como es posible notar, en esta novela, lo mismo que en muchos otros textos literarios, la piel juega un papel destacado, a veces el principal: la belleza femenina comienza por dos sentidos básicos: la vista y el tacto. Humbert-Humbert, cuando pierde a Lolita, va, enloquecido, en su busca, va tras la piel marmórea de la jovencita. Cuando al fin la encuentra, es otra mujer: ha cambiado: la metamorfosis es degradante y así la describe: “…y allí estaba mi Lo, con su belleza estropeada, sus manos adultas y venosas, sus brazos de piel de gallina, sus orejas chatas.” Todo está perdido para el amor-pasión: Lolita ha dejado su deslumbrante y pícaro pasado para convertirse en una simple ama de casa. Lolita es una novela maravillosa que con el tiempo ha probado sus valores estéticos, y la niña precoz, un ser capaz de provocarnos las pasiones más encontradas. Humbert-Humbert, después de esa experiencia, vivirá eternamente deslumbrado por el pubis blanco y pecoso de Lolita. No importa que su futuro sea el de un hombre lastimoso y nostálgico. La literatura se ha hecho más audaz, allí está, por ejemplo, Philip Roth con Animal moribundo, donde aparece un viejo profesor universitario capaz de conquistar a sus alumnas y correr amores pasionales sin límite. Pero para muchos quedará el recuerdo imborrable de Lolita, la niña perversa que inquietó a millones de lectores.


La

Rita Vicencio

Volteó y vio a una chica delgada de labios negros y cabellos rojos, vestida de forma extravagante. –¿Qué has dicho? –Invítame un trago y te cuento la historia de tu vida –repitió. La frase resultaba tan surrealista que no se le ocurrió otra cosa que señalarle una silla, pedir otra cerveza y empezar a escuchar.

a

ri

o st Hi

Salió a la calle, sin rumbo fijo. La noche era calurosa y el sudor hacía que la ropa se le pegara. Estaba harto del mundo y de sí mismo. Se sentía vacío, reseco. Paró junto a una máquina de sodas y depositó una moneda. Nada. La máquina estaba vacía y se tragó su dinero. Soltó una maldición y siguió su camino. Más allá, las luces neón de un bar lo llamaron. Entró y pidió una cerveza. –Invítame un trago y te cuento la historia de tu vida, –le susurró una voz femenina al oído.

Ella habló. Habló largamente de las cosas más tristes y oscuras de la vida. Habló con una voz ronca, susurrante. Él sólo interrumpía para pedir más cervezas. La noche corrió como un río de alcohol y palabras donde él se dejó llevar, flotando hacia la inconsciencia.

de

No llegó a escuchar cuando ella habló del hombre sudoroso que salió a la calle y perdió una moneda en la máquina de sodas, mucho menos de la chica del pelo rojo, y jamás se enteró de cuándo ella habló del colapso alcohólico que sufrió el hombre en el bar.

tu

A la mañana siguiente, los paramédicos sacaron el cuerpo.

vida

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OLIVERIO Oliverio Girondo murió en 1967 y mucha de su poesía conserva un sabor actual difícil de definir, atemporal. En 2007 se realizó una peculiar exposición-homenaje a este poeta argentino en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires: hubo textos Los críticos olvidan, con demasiada frecuencia, suyos diseminados por el edificio incluso en sitios que una cosa es cacarear, otra, poner el huevo. “poco propios” como los sanitarios, hubo pintura, oliverio girondo, Membretes, en Obra. videoarte, instalación sonora, voces, y Fito Páez con su música. Así se mezclaron sensibilidades actuales con un poeta nacido en 1891. (Héctor Zavala.)

El poeta dibujado por Palomar.

GIRONDO

*

*Los poemas fueron tomados de Obra, Oliverio Girondo, 7ª. ed., Editorial Losada, Buenos Aires, 1996, excepto “Solo”, que proviene de http://amediavoz.com/girondo.htm

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CANSANCIO INVITACIÓN AL VÓMITO

Cansado. ¡Sí! Cansado de usar un solo brazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuántos recuerdos, grisáceos, fragmentarios. Cansado, muy cansado de este frío esqueleto, tan púdico, tan casto, que cuando se desnude no sabré si es el mismo que usé mientras vivía. Cansado. ¡Sí! Cansado por carecer de antenas, de un ojo en cada omóplato y de una cola auténtica, alegre, desatada, y no este rabo hipócrita, degenerado, enano. Cansado, sobre todo, de estar siempre conmigo, de hallarme cada día, cuando termina el sueño, allí, donde me encuentre, con las mismas narices y con las mismas piernas; como si no deseara esperar la rompiente con un cutis de playa, ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia, acariciar la tierra con un vientre de oruga, y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

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SOLO

CÚBRETE el rostro y llora. Vomita. ¡Sí! Vomita, largos trozos de vidrio, amargos alfileres, turbios gritos de espanto, vocablos carcomidos; sobre este purulento desborde de inocencia, ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce, y esta castrada y fétida sumisión cultivada en flatulentos caldos de terror y de ayuno. Cúbrete el rostro y llora... pero no te contengas. Vomita. ¡Sí! Vomita, ante esta paranoica estupidez macabra, sobre este delirante cretinismo estentóreo y esta senil orgía de egoísmo prostático: lacios coágulos de asco, macerada impotencia, rancios jugos de hastío, trozos de amarga espera... horas entrecortadas por relinchos de angustia.

Solo, con mi esqueleto, mi sombra, mis arterias, como un sapo en su cueva, asomado al verano, entre miles de insectos que saltan, retroceden, se atropellan, fallecen; en una delirante actividad sin rumbo, inútil, arbitraria, febril, idéntica a la fiebre que sufren las ciudades. Solo, con la ventana abierta a las estrellas, entre árboles y muebles que ignoran mi existencia, sin deseos de irme, ni ganas de quedarme a vivir otras noches, aquí, o en otra parte, con el mismo esqueleto, y las mismas arterias, como un sapo en su cueva circundado de insectos.


Portada del libro Espantapájaros (al alcance de todos), Editorial Proa, Buenos Aires, 1932, ilustrada por Bonomi.

NOCTURNO 2 DEBAJO de la almohada una mano, mi mano, que se agranda, se agranda inexorablemente, para emerger, de pronto, en la más alta noche, abandonar la cama, traspasar las paredes, mezclarse con las sombras, distenderse en las calles y recubrir los techos de las casas sonámbulas. A través de mis párpados yo contemplo sus dedos, apacibles, tranquilos, de ciclópeas falanges; los millares de ríos zigzagueantes, resecos, que recorren la palma desierta de esa mano, desmesurada, enorme, adherida al insomnio, a mi brazo, a mi cuerpo diminuto, perdido en medio de las sábanas; sin explicarme cómo esa mano es mi mano, ni saber por qué causa se empeña en disminuirme.

ALTA NOCHE DE VÉRTICES quemados de subsueño de cauces de preausencia de huracanados rostros que trasmigran de complejos de niebla de gris sangre de soterráneas ráfagas de ratas de trasfiebre invadida con su animal doliente cabellera de libido su satélite angora y sus ramos de sombras y su aliento que entrecerré las algas del pulso de lo inmóvil desde otra arena oscura y otro ahora en los huesos mientras las piedras comen su moho de anestesia y los dedos se apagan y arrojan su ceniza desde otra orilla prófuga y otras costas refluye a otro silencio a otras huecas arterias a otra grisura refluye y se desqueja

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YO NO SÉ NADA Yo n o s é n a d a Tú no sabes nada Ud. no sabe nada Él no sabe nada Ellos no saben nada Ellas no saben nada Uds. no saben nada Nosotros no sabemos nada La desorientación de mi generación tiene su explicación en la dirección de nuestra educación, cuya idealización de la acción, era —¡sin discusión!— una mistificación, en contradicción con nuestra propensión a la meditación, a la contemplación y a la masturbación. (Gutural, lo más guturalmente q u e s e p u e d a . ) C re o q u e c re o en lo que creo que no creo. Y creo que no creo en lo que creo que creo “Cantar ¡Y

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El filósofo declara

De izquierda a derecha: Jacinto, Clara, Pilar, Bermúdez y el profesor en la casa de este último. (Fotografía de Andrea López)

Leticia García Urriza*

E

n la segunda obra teatral de Juan Villoro, El filósofo declara1, las representaciones se traslapan como en un juego de espejos de tal manera que nada es lo que parece. Sus personajes son: el Profesor —de quien no se sabe más que un antiguo sobrenombre: “el Pulpo Raquídeo”—, su esposa —Clara—, el “Pato” Bermúdez —presidente de la Academia de Filosofía—, Pilar —sobrina del Profesor—, y Jacinto —el chofer. A lo largo de la obra, la intriga se desarrolla a través de un ejercicio argumentativo de varios de los personajes que a ratos resulta hilarante, pues lanzan ingeniosos conceptos que son una delicia, como la idea de la laberintitis ideológica, la dialéctica del calcetín o el cuestionamiento de si podrá construirse una retórica de la torpeza, sacando conclusiones delirantes de sus razonamientos filosóficos. En fin, es una obra disfrutable, divertida, sorprendente, y algo particularmente interesante en ella es la representación del mundo académico, la fineza con que trata las formas en que a veces conviven y se entrelazan el poder y el saber, a menudo de manera, podría decirse, promiscua, como sucede en este fragmento que a continuación se transcribe.2

profesor:

Pato, ¿qué chingados te importa que entre a la Academia? bermúdez: Puede no importarme a mí, pero sí le importa al nuevo patronato. profesor: ¿Qué patronato? bermúdez: La Academia no vive de sí misma. ¿Te acuerdas del licenciado Jiménez Pinto? profesor: No sé quién es. bermúdez: Fue secretario particular del presidente. El presidente que fue hegeliano no ortodoxo. profesor: Ah, ése. bermúdez: Jiménez Pinto ha prosperado. Tiene muchos contactos. Está en todos los consejos directivos que puedas imaginar. Consiguió la casa para la Academia, una mesa con incrustaciones de marquetería para las juntas, y nos da un regalo en cada reunión. Un centenario de oro. Paga las ediciones que hacemos, los congresos. Quiere que estés con nosotros. profesor: ¿Por qué? bermúdez: Le sorprende que no estés con nosotros. esposa: ¿Por qué? bermúdez: Le parece una muestra de arrogancia. Me ha pedido que te exija que estés con nosotros. esposa: ¿Qué le exijas? ¿Al profesor?

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bermúdez:

*Leticia García Urriza estudió filosofía en la uam y es editora y traductora. Ha colaborado con el fce, la uam, el Colegio de México, la unam, entre otras instituciones, y es editora de la revista de teatro Paso de Gato. La obra se estrenó en agosto de 2010, bajo la dirección de Antonio Castro, en el Teatro Santa Catarina. El reparto estuvo formado —en el mismo orden en que se mencionan los personajes— por: Arturo Ríos, Pilar Mata, Emilio Echevarría, Fabiana Perzabal y Édgar Parra. 2 Juan Villoro, El filósofo declara, Coordinación de Difusión Cultural-unam, México, 2010, pp. 58-61. 1

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El licenciado Jiménez Pinto tiene buena memoria. Dicen que el pepino es bueno para la memoria: cada vez que eructas, recuerdas que comiste pepino. El licenciado comió pepino en la embajada polaca. profesor: ¿De qué estás hablando? esposa: De pepino: habla de pepino. profesor: Y de la embajada polaca. Cuando el Pato habla de una cosa siempre habla de otra cosa. ¿Con qué parámetro hay que entenderte? bermúdez: Jiménez Pinto fue a un almuerzo donde le sirvieron ajos, crema agria, rábanos, cosas que provocan eructos. El licenciado asistió en representación del presidente. Comió por cortesía. La vida pública exige esos sacrificios. En ocasiones debes tragar bazofia de Europa central. Por la tarde, recibió al profesor en su oficina, para entregarle un nuevo boleto a Berlín. Un boleto de primera clase, por supuesto, y viáticos para alojarse en el Hotel Kempinsky. esposa: ¿Habitación doble? Iba a ver a una doctoranda. No te sorprendas, Pato, ya me repuse. La que no se repuso fue otra doctoranda. La vida en compañía de un hombre ilustre exige sacrificios. No me refiero a los míos, que fueron insignificantes. Me refiero a los de las doctorandas que lo entretuvieron para que él pudiera seguir conmigo. profesor: ¿Hay alguien aquí que pueda hablar en línea recta? Estábamos en que visité a Jiménez Pinto. ¿Y eso qué? bermúdez: Es posible que el licenciado sea un hombre muy susceptible, aunque pertenece a la naturaleza del secretario particular del presidente ser muy susceptible. En ese puesto se desconfía por la patria. Todos son adversarios. El caso es que aquella tarde el licenciado te soltó el boleto y luego soltó un eructo. Un eructo cargado de miserias de Europa central. Rábano, ajo, crema agria. El licenciado se avergonzó. No olvidó el momento. El pepino es bueno para la memoria. profesor: ¿Quiere que entre a la Academia porque no olvida que eructó en mi cara? bermúdez: No has entendido. Él eructó, es algo que le pasa a cualquiera, pero tú no lo pasaste por alto. profesor: ¿Yo? ¿Qué hice? bermúdez: Podías haberte limitado a tomar el boleto, dar las gracias y salir por la puerta. profesor: ¿Qué dije? bermúdez: No dijiste nada. Por una vez guardaste silencio. esposa: El silencio también significa. bermúdez: El profesor hizo un gesto: se tapó la nariz. esposa: Es lógico. bermúdez: Es lógico pero cabrón. Le hiciste ver que apestaba. Podías haber soportado con dignidad el aire pútrido, esa dieta surgida de la pobreza. ¡Ajos y rábanos! Para tener buena educación, no basta con portarse bien: hay que fingir que no te das cuenta de que otro se porta mal. Ser educado es suprimir reacciones. Mostraste tu superioridad. Te tapaste la nariz. Lo trataste como un criado.


profesor :

Era un criado. Ser secretario particular del presidente es ser un criado. bermúdez: Un criado que llegará lejos. ¿No podías respirar el eructo y salir de ahí? Si un organismo apesta, ¿debes ponerlo en evidencia? esposa: La división mente-cuerpo. bermúdez: Humillaste a Jiménez Pinto. profesor: Es algo sin importancia. bermúdez: La víctima no olvida. Hubiera sido mejor un comentario sobre el eructo, incluso un insulto. Lo que el secretario no soportó fue el gesto (bermúdez se tapa la nariz). Le hiciste saber que te daba asco sin decirle que te daba asco. Ni siquiera mereció una explicación. profesor: Fue una reacción inconsciente. bermúdez: Reaccionaste como una dama ofendida por las flatulencias de un plebeyo, demasiado fina para rebajarse a decirle que apesta, pero suficientemente vulgar para taparse la nariz. Jiménez Pinto exige que entres a la Academia. esposa: ¿Cómo puede exigirlo? bermúdez: Sabe que el presidente les regaló esta casa. Él mismo hizo las gestiones. Puede hablar con la prensa, es vicepresidente de Telenoticias. Sería una lástima que una mente de reconocida independencia fuera asociada con un presidente nefasto. esposa: Eso se llama chantaje. bermúdez: Perdóname, Clara, no era la forma en que yo quería convencerlos. (Al profesor): Has vendido cien mil ejemplares. profesor: 80 mil. bermúdez: …80 mil ejemplares de El ser en sí porque los ha comprado la Secretaría de Educación. El gobierno edita, el gobierno regala los libros, el gobierno los mete en bodegas. Un best-seller de Estado: 80 mil ejemplares y ni un solo lector. (Pausa.) Estoy agotado. No sabía cómo decirles esto. El elefante de la India me mostró el camino. profesor: Te ves muy jodido. bermúdez: Estoy jodido. Todo esto me afecta más de lo que supones. Debería ser fácil ponernos de acuerdo. Estamos demasiado viejos para pelear. profesor: La vejez es la edad de la intensidad. Los agravios de varias décadas se potencian unos a otros. bermúdez: El licenciado Jiménez Pinto exige que aceptes el honor de entrar a la Academia. esposa: “Exige que aceptes el honor”. bermúdez: Pronto serás presidente. No aguantaré mucho. La filosofía ofrece consuelos para la muerte pero no para el deterioro, eso es mucho peor, la lenta descomposición del cuerpo. Un eructo en la cara. Un eructo permanente.

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De calle, fotografía y hallazgos Angélica Abelleyra*

M

iro las pastas gastadas del álbum que confeccionó por muchos años mi madre. En él deambulan rostros que ocupan mi memoria y tienen un lugar especial entre mis amores ausentes. Pero a esos paisajes y parientes que son parte de mi genealogía, se suman otras presencias que no reconozco aunque caminen al lado del tío Belarmino en mangas de camisa; de la abuela Angélica con todo y sombrero o la tía Lidia recién desempacada de Guatemala a mediados del siglo xx. Fotos en blanco y negro de personas que deambulan por calles que apenas dejan ver un fragmento de muro o acera y supongo fueron tomadas durante algún paseo por el Centro Histórico de la ciudad de México. ¿Quién, en un álbum familiar que se precie de serlo, no guarda entre sus hojas de grueso papel negro una de estas instantáneas donde el paseante siempre camina, sin mirar al fotógrafo sino a su vecino de carne y hueso o a su compañero, el horizonte?

*

Periodista cultural en prensa escrita y televisión, egresada de la carrera de Comunicación Social de la uam-Xochimilco. Autora de los libros Se busca un alma. Retrato biográfico de Francisco Toledo (Plaza y Janés, 2001) y Mujeres Insumisas (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2007)

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Sí, ese tipo de registro callejero es del siglo pasado, me dirán. O quizás a los más jóvenes tan habituados a internet, Flickr y demás plataformas virtuales les resulte hasta obsoleta esta forma de capturar el presente. Pero, ni modo, aún es vigente si uno se da una vuelta por La Villa de Guadalupe, se apresta a tomar un respiro entre las escalinatas marmóreas del Palacio de Bellas Artes o se acoge al pleno bullicio de la Alameda Central. Son los fotógrafos de calle que se han encargado de retratar (nos) por unos pocos pesos acompañados de mucha o poca discreción. Clic, clic, clic. Por supuesto que el oficio podría situarse en vías de extinción ante la proliferación de cámaras digitales o la accesibilidad de fijar un segmento de lo que nuestros ojos ven mediante un teléfono celular o el inabarcable universo de los internautas... pero el mundo sigue siendo vasto y hay todavía lugar para estas presencias que resultan hasta conmovedoras con un trajeado don Luis o el elegante don Jorge, con sus sombreros a cuestas, a la caza de posibles clientes. (Trajeado o no, vale aquí mencionar que Ernesto El Che Guevara se ganó la vida como fotógrafo ambulante en parques y jardines de la ciudad de México. Por cierto, una exposición de unas 250 fotografías poco difundidas que él tomó en su periplo mexicano y también latino, se realizó en 2004 en el Palacio Ducal de Massa Carrara en el centro-norte de Italia y ha viajado por otras partes del mundo). Decenas de oficiosos, más sin celebridad que con ella, han ocupado aceras, parques, puentes, carreteras y parajes diversos para captar un pedazo de realidad. Pero otros han sido los célebres que desde la segunda década del siglo xx dieron inicio a eso llamado por los historiadores como fotografía callejera. Profesionales de la lente que sumaron a sus registros mucha carga de emoción,

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misterio y belleza: allí tenemos a los húngaros André Kertész y Brassaï (Gyula Halász) y al francés Henri Cartier-Bresson. O decenios más adelante, en los 60 y 70 que vieron surgir semillas de este género tan difícil de asir: Garry Winogrand, Diane Arbus, Helen Lewitt o Robert Frank, quienes lograron cautivar (se) por los senderos estadounidenses de su época. (Ver “La fotografía callejera, actitud y activismo”, de Julie Delabarre en la página www.culturamas.es) En México no cabe duda que ese camino lo emprendieron en diversos tonos y cualidades Manuel Álvarez Bravo, Walter Reuter, Lola Álvarez, Héctor García y Pedro Meyer, por citar sólo algunos que lograron percibir con sus lentes las paradojas de muchos grupos sociales y escenarios en este país; quienes tuvieron en el andar callejero su escuela más dura y al mismo tiempo entrañable sin que fuera necesariamente un reportaje o mera crónica visual sino una adhesión de ingredientes: misterio, humor, confrontación, novedad de lo que nuestros ojos ven como ordinario y que con ese registro se convierte en algo extraordinario. Un hallazgo relativamente reciente puso al género de nuevo en la marquesina. Vivian Maier (19262009), una niñera que retrató de forma casi secreta a la gente y las calles de Chicago entre los años 50 y 90 del siglo pasado, fue descubierta cuando un joven adquirió en subasta una cajas con cientos de negativos (que, al parecer, habían sido confiscados por la subastadora a cuenta de pagos atrasados). En medio de una puja de antigüedades y muebles realizada en 2007, el joven John Maloof no sabía que aquella caja que adquirió por 400 dólares contendría parte de un acervo excepcional que ahora suma cerca de cien mil negativos en blanco y negro así como unos 600 rollos en color. Finalmente, el


9 de octubre de 2009 y sin saber qué hacer con ese material, Maloof lanzó una pregunta en Flickr en un foro dedicado a la fotografía de calle: “¿Qué hago con esto?”, cuestionó, y rápidamente hubo una respuesta entusiasta que tiene como resultado que la obra de Vivian Maier sea ya motivo de exposiciones (Centro Cultural de Chicago), un libro y una futura película. Sólo en Google la búsqueda de Vivian Maier da unos 18 mil resultados y en el último año sus fotos han sido publicadas en periódicos de Italia, Argentina, Inglaterra, Dinamarca y Noruega. De acuerdo con la información que el propio empresario de 29 años proporciona en un blog sobre Maier (fallecida el 21 de abril de 2009), explica que aún persiste el misterio en ella. Se sabe que nació en Nueva York en 1926, vivió en Francia (su madre era gala) y regresó a la Gran Manzana en 1951. Trabajó en una fábrica, era socialista, feminista y vestía con aires masculinos, acompañada de chaqueta, zapatos y sombrero. En 1956 se mudó a Chicago, donde trabajó como niñera en los suburbios de North Shore mientras en sus ratos libres tomaba su cámara y vagaba por las calles con su cámara Rolleiflex. Sus fotos de gente y paisajes en Chicago (pero también de Nueva York, Egipto, Italia y Bangkok), revelan una intimidad y dulzura, fortaleza y dignidad de hombres y mujeres, parques y niños, en juegos de claroscuros, composición y creatividad extremas. Además de la colección Maloof, existe un acervo de 12 mil negativos y 70 películas en manos de Jeff Goldstein. (Ver más en vivianmaier.blogspot.com). Pero no sólo existen estos descubrimientos con aires de novela. La activación del género es patente en nuestros días mediante proyectos tan amplios, sugerentes y ambiciosos como el de Sophie

Howarth y Stephen McLaren llamado Street Photography Now que ha dado origen a un libro homónimo (conseguible ya bajo la casa editora Thames and Hudson) más una tarea de producción a escala mundial, en proceso desde el 1 de octubre de 2010 y que continuará a lo largo de este 2011 mediante el sitio web de Flickr. (Ver más en streetphotographynowproject.wordpress.com) Así, esta colaboración entre ambos autores y The Photographers’ Gallery en Londres pone de nuevo en la mesa de la confrontación a un oficio del que muchos consideran podrían ser parte. Porque, como dice el fotógrafo Gus Powell en el volumen citado, “Todos tomamos fotos ahora” aunque es cierto también que no todos lo asumen como una manera de entender el mundo que habitan. También esta reactivación se da en un contexto lleno de paradojas: en tiempos donde es posible ver, retratar, escudriñar todo desde la calle y a través de la vida virtual que ofrecen redes como Facebook, los chats de múltiples plataformas o el mundo Flickr (que desde 2008 alberga ya tres mil millones de imágenes y en donde cada minuto se agregan al sitio cerca de 500 mil imágenes)... en ese monstruoso contexto virtual, puede convertirse en acto sospechoso el avisorar mediante una cámara. Baste citar la existencia de colectivos en sitios web como I’m a photographer, not a terrorist (Soy fotógrafo, no terrorista) o Photography is not a crime (La fotografía no es un crimen) en respuesta a la actitud represora de la policía londinense desde que en 2000 se introdujo en Reino Unido una ley para “salvaguardar a la comunidad contra el terrorismo”. Si bien aquella “sección 44” de la ley fue suspendida, existen otras determinaciones legales (secciones 43 y 76) que hacen suponer a los fotógrafos que pueden seguir siendo hostigados, por

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lo que las acciones de este colectivo continúan no sólo a través de la red sino en mítines y acciones públicas en Londres. (Ver más en http://photographernotaterrorist.org). “Fijar la mirada, es el camino de educar al ojo, y más. Fijar la mirada, curiosear, oír, escuchar indiscretamemte”, fueron algunas de las premisas de Walker Evans, quien nunca se habría descrito a sí mismo como un fotógrafo callejero pero bien que nos ofreció ese mosaico de rostros, situaciones y anécdotas callejeras de las primeras cuatro décadas del siglo xx. Esa sugerencia que pusieron en marcha, antes y después de él, mujeres y hombres que

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con un clic, o más bien muchos clics, dieron nuevos rostros a la vida que observaron con espontaneidad, belleza, entusiasmo y misterio. Cierro el álbum viejo de mi madre. No puedo dejar de tocar esa imagen blanquinegra arrugada, donde ella aparece del brazo de su, entonces, novio Carlos, ahora mi padre con 85 años a cuestas. Quizás en algunos años el retrato se desvanezca como lo hizo ella hace una década. Enciendo mi computadora y el mundo virtual de fotos de calle, digitalizadas, me abraza y abruma. Quizás pronto, muy pronto, todo eso también sea nada.


México desde Canadá Martha Bátiz Zuk*

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Martha Batiz Zuk es escritora mexicana radicada en Canadá desde el año 2003. Fue becaria en narrativa del inba, del Centro Mexicano de Escritores y del fonca. Es licenciada en Letras Inglesas por la unam, y obtuvo sus grados de maestría y doctorado en la Universidad de Toronto. Actualmente combina la creación literaria con su labor de investigadora, docente y traductora en la Universidad de York.

uién no recuerda aquellos tiempos, en realidad no tan lejanos, en los que llegar a cualquier país del mundo y decir “soy mexicano” inspiraba sonrisas amables y comentarios positivos y entusiastas acerca de nuestro país? “¡México! Qué hermosas playas” (o museos, o ruinas prehispánicas, o todo junto). Y, casi siempre, “qué linda gente, qué sabrosa comida”, y un sinfín de elogios más. Era la época en la que se podía andar por las calles del Distrito Federal con las ventanillas del coche abiertas en las madrugadas calurosas, y atravesar la Plaza de Coyoacán a solas y a media noche no provocaba la menor desconfianza. Los robos de auto eran una rareza –había cristalazos para robarse los radio-cassettes (¡cassettes! Hace poco una de mis hijas encontró uno, lo tomó como si fuera el diente de un animal desconocido, y me preguntó “¿y esto qué es, mamá?”). Pero uno podía vivir sin miedo y con tranquilidad. Todavía a comienzos del presente milenio, cuando me casé y me mudé a Texas (¡Texas! ¿En qué estaba yo pensando?), me sentía deseosa de regresar a México. La vida en Estados Unidos me parecía insípida, insoportablemente cuadrada, aburrida. A los gringos les gusta vivir en una caja de cereal, y cuando se asoman, ver alrededor las cajas de otros cereales que ya conocen. La gran mayoría no tiene instinto explorador: por eso un Walmart en Idaho coloca los paquetes de sábanas en el mismo pasillo que un Walmart en Talahassee. Cuando un gringo entra en cualquier Walmart, vuelve al origen (no es tanto un retorno a la semilla como un retorno a la caja de cereal), a la comodidad del territorio conocido. Y si bien es cierto que este es el tipo de confort que uno siente cuando entra a Sanborns o Vips en cualquier lugar de la República, a mí me consolaba recordar los paseos por las plazas de mi ciudad natal para confirmar que no, el ritmo predecible de vida al otro lado de la frontera no marcaba el compás al que a mí me gusta marchar. Y una de las cosas que más me irritaba era sentirme despreciada por ser mexicana. Viviendo en la frontera entre Texas y Chihuahua por primera vez me sentí ciudadana de segunda; percibí un claro desdén hacia mi origen. Lo achaqué a la complejidad de la condición chicana, y cuando me mudé a Canadá fui de nuevo feliz porque comunicar mi nacionalidad me devolvió sonrisas, abrazos, bienvenidas, historias llenas de lunas de miel y noches de alegría irrepetible en la tierra que construyó mis pasos y marcó tantas vidas con su sol.

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Pero desde que Felipe Calderón nos alzó a los mexicanos al grito de guerra contra el narcotráfico, todo ha cambiado. No solamente en México, sino afuera también. Porque donde antes nos percibían como gente pacífica, divertida y relajada, afortunada de vivir en una tierra paradisíaca, ahora pesa la huella de la sangre de más de treinta y cinco mil muertos, la evidencia de una corrupción de apetito pantagruélico, y una violencia que rompe su propio récord casi a diario. Para los que vivimos en el extranjero, leer los diarios nacionales en la red es motivo de preocupación (algunos dicen “autoflagelación”) constante. A cuántos mataron, en dónde, cómo, cuándo. La diferencia estriba en que en Canadá, por ejemplo, cuando alguien muere víctima de la violencia, los periódicos dedican espacio a hablar de su vida, de su familia, de lo que le gustaba hacer. Entonces uno siente empatía por el muerto –o no, dependiendo de las circunstancias individuales. Pero los muertos tienen nombre, cara, una existencia clara que se interrumpió, y uno los puede conocer un poco. Más intensa es la reacción cuando muere algún soldado en Afganistán, por ejemplo, o un policía municipal en cumplimiento de su deber. Se le da entierro de héroe, se llenan de gente las calles para ver pasar la carroza fúnebre y hacer una reverencia respetuosa; se firman libros, tarjetas, se entregan flores, peluches, acuden las altas autoridades a dar el pésame, se abren cuentas de banco para hacer donaciones a las viudas. En México, cuando se quiso hacer algo similar tras la muerte de un oficial de policía, solamente se logró que los criminales supieran dónde vivía su familia y fueran a acribillarla. La descomposición social que carcome a nuestro país es tal, que uno habla de treinta y cinco mil muertos como si no hubieran sido personas –no hay una lista de nombres ni ningún tipo de información detallada detrás de la inmensa mayoría, no sólo porque no habría espacio suficiente en los diarios para publicarla, sino porque entonces esta guerra nos escandalizaría todavía más. Si las cifras se transforman en rostros y nombres y familiares afectados e historias concretas, el horror se condensa. Pero lo grave es que en México ya no vemos a la otra gente como gente, es decir, como seres humanos iguales a nosotros, sino que sospechamos de todos –y despreciamos a todos– los que no son como nosotros. Nos hemos polarizado al

grado de ver hasta a nuestros amigos como enemigos si no comparten nuestra opinión. Las discusiones que se gestan en lugares como Facebook, por ejemplo, donde algunos exhiben sus ideas políticas y enfrentan ataques y críticas o burlas, al grado de que las relaciones se fracturan, son muestra de laboratorio de este fenómeno. Mientras que en otros países la gente se une para lograr un objetivo común, en México la gente se divide para quejarse, criticar y buscar culpables. Lo peor es que no hay consenso ni siquiera en este punto. ¿La situación es culpa solamente del presidente? No lo creo, por muy reprobables que sus métodos y su persona me parezcan. La situación entera es culpa de todos los mexicanos: de las generaciones anteriores a la mía, que no pudieron o no quisieron frenar la corrupción rampante del pri, y no se detuvieron a pensar en las consecuencias del saqueo constante, el aumento escandaloso de la pobreza y la disminución en la calidad de la educación. Qué fácil es echarle la culpa al gobierno actual, o al pri de tantas décadas de impunidad. La realidad es que todo mundo estaba familiarizado con las prácticas corruptas de la clase política entonces y ahora, pero en aquel México optimista, que supo sobreponerse a devaluación tras devaluación, al menos todavía era posible vivir en paz. Protestar era peligroso, entonces la mayoría optó por la complicidad del silencio, que implica aceptación. Hoy pagamos las consecuencias. La culpa de lo que sucede hoy en día en México es, también, de los miembros de la clase política que no tienen una plataforma de acción clara y que, incluso, se han cambiado de trinchera buscando el poder por el poder. La culpa es de los que nos fuimos, porque tiramos la toalla y nos mudamos a un ring donde golpean menos. La culpa es de los narcotraficantes, pero también de sus clientes, que no son pocos. La culpa es de los millones de mexicanos que se exigen tan poco a sí mismos y tanto al gobierno, que son indiferentes hacia los problemas que aquejan a los demás, y que con su actitud hacen más grandes las divisiones que están quebrando nuestra nación. En México solamente los niños son inocentes –todos los demás compartimos, en mayor o menor grado, la responsabilidad de los males que nos aquejan. A ver quién lanza la primera piedra.


Para nadie es un secreto que México es un país de castas que cada vez se comprenden y se interesan menos unas por otras. Han ganado los estereotipos y la indiferencia aderezada con desdén. México no puede progresar ni ser próspero si hay un abismo tan grande entre ricos y pobres, y mientras la calidad de la educación siga siendo tan mediocre. Éste sigue siendo el problema medular. Mientras en Canadá, en una empresa de servicios mediana, digamos de veinte a cincuenta empleados, una recepcionista gana aproximadamente treinta mil dólares al año, el presidente de esa misma empresa gana alrededor de trescientos mil dólares. Eso equivale a diez veces más el sueldo del empleado que menos dinero gana. En México, una empresa del mismo tamaño ostenta una diferencia de cien veces entre la persona peor pagada y la mejor pagada –¿cuánto gana la recepcionista y cuánto el dueño, o el director general, ya no digamos por mes, sino por año, contando aguinaldos? La diferencia es enorme; raya en lo insultante. Mientras nos parezca bien, y que se puede seguir así, no debe sorprendernos que nuestro tejido social se pudra. La desigualdad y el resentimiento no sirven de base para impulsar al país hacia el progreso. La clase media ha sido la más golpeada, tanto que está en franca extinción. Hay empatía, momentos de conexión en casos trágicos, como el secuestro y asesinato de Fernando Martí, o la muerte de los menores de la guardería abc, por ejemplo. Pero en lo demás no nos ponemos de acuerdo. Se puede decir que el país entero es un espejo de la Cámara de Diputados: hay gritos, sombrerazos, insultos, gente dormida mientras trabaja, egoísmo, traición, ausentismo, y muy pocos haciendo bien lo que tienen que hacer. Esos pocos –o muchos, pero nunca suficientes todavía– son los que mantienen el país a flote. Pero ningún galeón puede navegar muy lejos si se rema en direcciones opuestas, o de plano no se rema. La enorme diferencia entre México y Canadá es, en mi opinión, que mientras en este país se le da una importancia altísima a la educación y a la distribución de la riqueza –para lograr el bienestar de todos los ciudadanos, que es a final de cuentas lo que define a un país primermundista–, en México los partidos políticos en el poder, todos, siempre, se han dedicado a masacrar la calidad de la educación pública,

y a acaparar la riqueza –que en México es mucha, aunque nos digan lo contrario. Una población ignorante y hambrienta es manipulable, cosa que a todo régimen hegemónico, como lo fue el pri tanto tiempo, le conviene. Pero el pan y el prd no han probado ser mejores. Ninguno ha hecho de la educación una prioridad. Piensan que no es buena estrategia –o en el caso del pan, donde hay tanta gente de plano inculta e ignorante en puestos de poder, ni siquiera saben de qué se trata la jugada. El prd se ha enfocado a programas de asistencia social que, si bien son benéficos, no atacan el problema de raíz. Lo que pri, pan y prd han hecho, sin excepciones, es darnos balazos en los pies. Un país donde la mayor parte de la población está mal preparada y es incapaz de conseguir un buen trabajo –o de desempeñarlo con mínima corrección y profesionalismo–; un país donde la gente que ha estudiado y desea trabajar con honestidad se enfrenta al desempleo o, en el mejor de los casos, a la cadena perpetua del sueldo miserable, es un país que va a fracasar. Siguiendo esta metáfora, México, por décadas, ha sido baleado en pies y piernas, sin que nadie se haya encargado de sanar las heridas. A estas alturas, el país está parapléjico, porque a nuestros gobiernos federales y estatales les ha resultado cómodo montarlo en una silla de ruedas para llevarlo a donde se les diera la gana. Las heridas hace tiempo se infectaron, y la pus de la violencia que la guerra contra el narcotráfico ha puesto al descubierto, y amenaza al organismo entero, es el síntoma más visible de una agonía larga y una enfermedad profunda. A falta de las armas metafóricas que, para la vida, provee una buena educación, cientos de mexicanos se han armado de manera literal. Debo confesar que, cuando pienso en esto, me da gusto vivir en Canadá y no en Estados Unidos, porque cada vez que los titulares de los diarios gringos atacan a nuestro país por los problemas del narco, de violencia y de migración, me dan ganas de gritarles que también ellos son responsables: su país es el mayor consumidor de drogas –y el que mejor las paga–; su país piensa que es igual de normal tener un perro que tener una pistola o un rifle en casa, y por eso las armas proliferan; su país es el que nos ha llenado los supermercados de frutas y verduras importadas que no necesitamos, y que han dejado a nuestros campesinos sin sustento ni esperanza. Todo


con la complicidad de papá gobierno, por supuesto, pero nuestros altaneros vecinos tienen que asumir su responsabilidad. Imposible lavarse las manos. Entre todos hemos convertido a México en este inválido que se desangra. Octavio Paz en Las palabras y los días afirma que “Revolución designa a la nueva virtud: la justicia.” ¿Qué clase de justicia urge en México? Todas, pero la que más me gustaría ver a mí, es la de la educación. Que todos los niños, sin importar en dónde vivan ni cuánto dinero ganan sus padres, tengan acceso a una educación de calidad, que les permita desarrollar sus capacidades y convertirse en adultos productivos. Y por educación entiendo no solamente alfabetización, sino un auténtico despertar de la curiosidad que lleve al conocimiento. No es imposible: en países como Canadá, como Alemania, como Suecia, los niños reciben este tipo de educación. La ignorancia es perfecto caldo de cultivo para la violencia –cuando no se sabe razonar ni analizar, es más fácil llegar a los golpes. Difícil tarea, cierto, en un país donde la clase política es altamente inculta y se enorgullece de serlo. Pero qué mejor que empezar esta nueva revolución desde las universidades del país, para compartir el conocimiento y reformar la educación. Hacerla incluyente, importante, un factor de cambio. Dice Paz que “el rebelde ataca al tirano; el revolucionario a la tiranía.” Como ciudadanos, no podemos dialogar con secuestradores ni con sicarios, pero podemos evitar que más gente joven quiera seguir sus pasos. Lo podemos evitar educándolos. Exigiendo que la educación que se recibe en nuestro país sea de la calidad que merece el reto que enfrentamos. Esa sería, en mi opinión, la mejor revolución de todas: atacar a la tiranía de la ignorancia y la incultura, para que nuestro país sane y pueda volver a caminar por su propio pie, a través de los pasos firmes de su gente. Quizá entonces, poco a poco, recuperemos la libertad de vivir sin miedo, y nuestra nacionalidad despertará de nuevo sonrisas en lugar de sospechas. México, y las generaciones que nos siguen, merecen que hagamos esta lucha trocando sangre por tinta, para escribirnos un futuro mejor.

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La música y el arte en la formación humana Francisco Núñez Montes*

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ablar de los talentos para la música y el arte es muy limitado, si partimos de las deformaciones occidentales y sus concepciones fragmentarias y reduccionistas. Miles de especialistas partidos en pedazos no aciertan a concebir el todo con las partes. Música, poesía y danza son una unidad indisoluble que la iglesia fragmentó y distorsionó. Múltiples términos y conceptos fueron omitidos y tergiversados, situación que hizo crisis en todo Occidente al inicio del siglo xx. Buscamos ampliar el sentido de visión contextual dentro del arte. Así mismo, la correspondencia entre ciencia, arte y filosofía, deben contribuir a enmendar visiones parciales. El desarrollo de la sensibilidad y de la capacidad intelectual en la edad temprana, es la punta de lanza de todo genuino desarrollo. A partir de la sexta semana de gestación, nuestro oído interno se encuentra listo para recibir toda suerte de estímulos. Ahí se inician parte de los procesos para el desarrollo de nuestras facultades y favorecer a muy temprana edad, el afloramiento, inclinaciones, preferencias e intereses. Las vibraciones de la voz de los padres y la adecuada música, juegan un papel determinante en esta proto-etapa de desarrollo. El futuro bebé está en un medio líquido y la trasmisión de las vibraciones es intensa y le conecta, segundo a segundo, con el latido cardíaco, la voz de la madre y sus ruidos intestinales. Si hay frecuencia de interacción con la voz del padre, el círculo se complementa formidablemente. De tal manera operan las vibraciones en el vientre materno, que si se trabaja desde afuera, con asiduidad, seleccionando los estímulos sonoro-vibratorios, las respuestas al momento del alumbramiento, si se continúan con esa misma dedicación, potenciarán en todo bebé un desarrollo de la más alta respuesta. El continuo desarrollo sensorial, en cada etapa del desarrollo, será la base general de su inteligencia, hasta antes de los dos y tres años, otra importante etapa se dará entre los tres y cinco y una última hasta los siete, el resto dependerá de esta esencial educación temprana. Un sistema de educación artística que utilice estos principios será el de mayor impacto, efectividad y resultantes, conjugando alrededor de la música, todos los demás aspectos de la expresión artística de alta calidad, con base en ejercicios y juegos con toda suerte de acercamientos al resto de las disciplinas del arte. Esta aparición del oído interno desde el vientre materno, coloca los fenómenos asociados al lenguaje de la música y al lenguaje verbal, a la cabeza de todos los demás desarrollos. La música es un intercomunicador primario, al escucharla, activa redes neuronales en los lóbulos frontal y parietal, que están relacionadas con el control de los movimientos, por lo tanto la música estimula los dos hemisferios, tanto el derecho como el izquierdo; ayuda al desarrollo mental, social y afectivo; estimula el proceso de

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Francisco Núñez Montes es compositor, pianista concertista, director de orquesta, experto en técnica vocal e investigador educativo. Ha sido director de la Escuela Superior de Música del inba (19771983); ganador del Primer Premio de Composición Silvestre Revueltas, unam (1973); jurado de los concursos internacionales María Callas y Vincenzo Bellini en Italia y, en este 2011, ganador de la Medalla Mozart otorgada a nivel nacional en excelencia académica como creador.

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conexión por medio de la sinapsis entre las neuronas de ambos hemisferios cerebrales; mejora el razonamiento lógico-matemático y el referido al tiempo y al espacio y confiere orden. El hemisferio derecho es integrador, especializado en sensaciones, habilidades y facultades viso-espaciales, como la música, las percepciones globales, la novedad, lo desconocido, la locomoción, el sentido de la emoción y de la expresión, la creatividad artística, la entonación cantada, la melodía, el timbre, la improvisación, la imaginación, la prospección y la intuición. El hemisferio izquierdo es la parte motriz, capaz de reconocer el lenguaje, las representaciones lógicas, semánticas y fonéticas, las operaciones analíticas y lo denotativo, lo lingüístico oral, sonoro y escrito, la elocución, el cálculo, el juicio y el razonamiento. La vista tiene un lento proceso de desarrollo, al ir fijando y distinguiendo imágenes, objetos y colores, el tacto es de acción y conexión inmediata; el olfato y el gusto se van desarrollando paulatinamente. El sentido cinestésico (el de las posiciones y sensaciones musculares) y el vestibular (del equilibrio) vienen apareciendo y mostrándose después, junto al cinético (que asocia, expresivamente, los gestos y movimientos corporales con los actos lingüísticos y de imitación). Tenemos otros sentidos: de la percepción, del tiempo, del espacio, de la conciencia, de la moral, de la coherencia, del orden; y otros como el sentido común y hasta el sentido del humor. Tenemos más de cinco sentidos. El carácter y la personalidad se irán afirmando, junto al afecto y el amor de los padres, en un entorno armónico, complementado con alimentación sana. Estos ingredientes, son parte de las defensas de nuestro organismo tanto a nivel físico, como psíquico y emocional, que nos permiten afianzar la identificación masculino-femenina, por medio de la imagen, cariño y ejemplo paternos. Este efectivo elemento se llama: comunicación; es uno de los procesos más importantes de los organismos vivos, su origen se da en el cosmos y con ella, la evolución. El equilibrado desarrollo y crecimiento, atendiendo la parte eminentemente física, debe armonizar con la parte sensorial-perceptual que potenciará nuestro espíritu y duplicará las conexiones interneuronales. Es aquí en donde el papel del arte juega un rol esencial. Esas viejas referencias de cuerpo sano en mente sana se refieren justamente al cultivo de ambos aspectos. Aquí está una etapa esencial de nuestras bases educativas. Educere, en latín, significa guiar hacia donde apunten las habilidades e inclinaciones de niños y jóvenes, una vez que se tenga toda suerte de estímulos y motivaciones que permitan mostrar el abanico de su real potencial, con libertad de elegir y sin obligarlos a transitar por lo que hubieran querido ser sus padres. La educación les permitirá incrementar su pensamiento de manera razonada, creativa y reflexiva, para lograr su autorrealización, aumentar

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su visión del mundo y despertar sus expectativas, con una formación humanista: intelectual, social y moral. Nuestro Sistema Educativo Nacional, para potenciar a todo mexicano y salir del retaso en el que nos encontramos, debiera poner en juego lo aquí expuesto. La Constitución lo señala, refiriéndose a un desarrollo armónico e integral. Hay una gran confusión entre ruido y sonido. Ningún físico acústico ha podido señalar las diferencias. Los sonidos de los instrumentos acústicos se generan a partir del ruido: el frotamiento del arco en las cuerdas del violín, la embocadura de la trompeta, la doble caña en el oboe o el fagot, el soplo de aire en la flauta y los golpes de los martinetes en las cuerdas del piano y en los instrumentos de percusión, además del plectro o la uña que rasga las cuerdas y se desliza en los trastos de la guitarra; todos surgen del ruido. El instrumento por excelencia del hombre, es la voz, es la esencia de la comunicación verbal y del lenguaje. La música es hija del lenguaje y no es un lenguaje autónomo. Las ondas del sonido son correspondientes a las vibraciones del color. El ruido blanco es igual o equivalente a la luz o al prisma, por tanto, sus espectros son la suma de todas las frecuencias. Esta analogía me lleva a situarlo en la visión de múltiples asociaciones que tenemos en torno a las vibraciones; sólo tenemos diferentes formas de vibración. Sonido, color y forma son corres-

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pondientes, para que vea de qué forma las interacciones entre las diferentes disciplinas de arte, juegan un papel determinante en nuestro desarrollo. Las tres ondas sonoras básicas (sinusoidal, triangular y cuadrada) vistas en el osciloscopio electrónico nos dan también las tres formas geométricas primarias (círculo, triángulo y cuadrado). La música en las discotecas o antros, por su alto número de decibeles (niveles de intensidad del sonido), es perjudicial y destructora de las células de la audición, altera nuestro metabolismo y estados de ánimo, haciéndonos más agresivos y propicia pérdidas irreversibles en nuestro órgano de la audición. No posee técnica ni estética, sin estos elementos que parten de un proceso de siglos de evolución, experiencias y desarrollo llamados conocimiento, no hay arte posible; el bajo nivel de estas piezas las coloca fuera del arte. Su baja calidad posee elementos primitivos y rudimentarios que no son de aceptable calidad: no tienen ritmo. Occidente lo confundió, por 20 siglos, con la simple métrica o medida de las duraciones de los sonidos. El ritmo es sólo equiparable a la dimensión espacio-tiempo y es un término estético, técnico y filosófico. El fenómeno llamado música opera con base en las memorias y hoy en día, cuando hablamos del potencial cerebral e intelectual, la memoria juega el más alto rol. El ordenador es una réplica de esa capacidad en donde las memorias son su sustrato esencial y operan en binario, de acuerdo con la dualidad universal. Éste es el mismo principio del ritmo.

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El arte es vida y movimiento, como lo consideraban nuestros ancestros: Ollin Yoliztli. Es energía. El tiempo pareciera no existir, es una ilusión, una noción que opera en nuestra memoria y conciencia. La memoria la concibo como la conciencia del tiempo. Nosotros somos el instante que está ocurriendo en el espacio, en un presente totalitario e integral. Es el continuo-discontinuo. El concepto de infinitud es equivalente al espacio que la atrapa, ahí vive. Éste no tiene principio ni fin. El espacio es el depositario de la energía, de la materia y de las infinitas variables de la forma. El espacio, es. Ahí se encuentra todo lo que concebimos como cosmos. Estas ventanas son una puerta de acceso. El punto en blanco es el suceso que ocurre dentro de la infinitud, representada por el negro, todas las ventanas van al negro, que es una sola dimensión. Es la totalidad. El punto sería el instante, el momento. El antes y el después son exactamente lo mismo. Así surge el concepto binario-ternario; el antes junto al después explica que lo ternario nace de lo binario. El fenómeno del arte y de la música que potencia nuestro interés a nivel cerebral tiene que ver con el efecto Mozart. La naturaleza es un ejemplo de ello: Los contrastes de la luz, color y sonido del día y de la noche, que cambian según las estaciones del años, con sus extraordinarias y artísticos ocasos, resultantes del movimiento constante de los planetas, del Sol y de toda nuestra Vía Láctea en un cosmos, hasta ahora silencioso. Esa naturaleza ha sido copiada por el hombre, y busca integrarse y sentirse parte de ella. En lugar de respetarla, la destruye, yendo en contra de él mismo. La educación de calidad, soportada por el arte, la ciencia y la filosofía, es el único y real significado de cultura. El hombre la ha confundido con civilización. Hoy la educación es una urgencia, padecemos una lamentable pérdida de valores y principios, fruto de la insensibilidad e incultura, de la falta de reflexión, conciencia y conocimiento. Su resultante: la violencia y la descomposición social.

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Las aves silvestres: una oportunidad para pajarear Alejandro Meléndez Herrada

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l Distrito Federal es una buena región para observar aves, hay 350 especies registradas que ofrecen amplias posibilidades satisfactorias; más aún con la ayuda de binoculares, libros compactos llamados guías para la observación de aves y cámaras fotográficas. Esta experiencia será mejor compartirla con otras personas que, organizadas en grupos pequeños, facilitaría la convivencia; e incrementaría, el respeto por la naturaleza. Aunado a esto, la ventaja actual de navegar por internet favorece la búsqueda de información que amplíe el conocimiento de las aves, sus hábitat y las acciones que la gente puede llevar a cabo para conservarlas. Con sus jardines, la uam-Xochimilco es un buen lugar para iniciarse en la observación de aves ya que se han registrado hasta el momento 76 especies, de ellas casi 30 son las más comunes y se les puede admirar principalmente durante la mañana cuando las aves son más activas y el tránsito de la gente es poco. Es relativamente fácil observar zanates, tordos, primaveras, golondrinas, palomas coquitas o huilotas, además de gorriones, colibríes y si se tiene suerte, en la noche, se puede ver a la lechuza de campanario sobrevolando o parada en lo alto de algún edificio. Al principio, a algunos les podrá parecer difícil acostumbrarse a observarlas porque se mueven rápido, porque están en lugares con iluminación desfavorable, porque la falta de experiencia personal nos hace confundirnos en determinar la especie o porque nos mareamos al usar los binoculares. Sin embargo, estas sensaciones desaparecen tan rápido conforme la práctica se hace constante, y entonces se puede llevar un balance de cuántas especies se han observado, dónde, en qué fecha y en qué condiciones. No es raro que muchas personas guarden en sus computadoras esta información y lleven lo que en inglés se conoce como check-list o lista anotada en español. Incluso hay maratones para observar aves donde se busca encontrar el mayor número de especies de aves en un sólo día, frecuentemente el principal competidor es uno mismo. Aunado a las especies que viven todo el tiempo en la región, cada invierno arriban aves migratorias provenientes de Estados Unidos y Canadá, ya que las condiciones ambientales muy frías en esos países les impiden sobrevivir. Todas ellas nos invitan a conocerlas y disfrutarlas: ¡vamos a pajarear!

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Itineraria 01 Juana Castañeda

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i profesor Enrique Guinsberg presumía de ser un gran viajero y experto en mapas; decía que para conocer una ciudad había de recorrerla a pie con un mapa en mano: “Podés seguir la ruta de los lugares señalados en el mapa como imprescindibles de visitar o podés dejarte llevar por la curiosidad y decidir tú misma cuáles son los lugares imprescindibles de visitar. Podés hacer tu propia itineraria”. A mí me gusta recorrer la ciudad, en micro o a pie, sin itineraria propia. Estos pequeños viajes de rutina, ordinarios y aburridos pueden tornarse inesperados con un poco de suerte. Esta semana, en uno de mis viajes en micro, tuve una experiencia creepy. Era viernes por la tarde. La luz del sol tenía un reflejo cobrizo; supongo que era el filtro de la contaminación. Me recosté en el respaldo de enfrente, estaba cansada, con gripa y trataba de apagar mi balbuceo mental. De repente me “asaltó” una idea loca, demente, vaticinio de mal agüero, resto de ensoñación diurna: el micro era baleado y una de las balas atravesaba mi cabeza… Quizás porque me sucedió hace algunos unos meses, el micro donde viajaba fue asaltado o quizás, mi sobreexposición a las noticias. Soy adicta a las noticias por radio, a los periódicos, y a la tv también, cuando tenía una. Recuerdo los desayunos familiares del domingo; al terminar leíamos el periódico; era como una especie de acitrón, nos íbamos pasando las secciones, cosa que a veces terminaba en pleito de hermanos cuando alguno se tardaba más en leer. Ahora que vivo sola y disfruto de mi propia lap top

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tengo oportunidad de consultar al menos cinco periódicos de circulación nacional e internacional, en su versión digital, impresa y suplementos, sin pleitos, sin dedos negros de tinta y con el plus del update minuto a minuto. Entre mis favoritos está el diario digital español El mundo today. Su peculiar línea editorial me permite ver el mundo desde otro ángulo. Además de que me ayuda a apagar el balbuceo mental. Esa tarde en el micro, antes del asalto mental, tuve una experiencia greener. Con todo y la contaminación la atmósfera estaba ligera y el viento, que entraba por la ventana rota, fresco. Y ahí sobre Calzada de las Bombas, justo antes de llegar al Canal de Miramontes, mi sexto sentido –si es que tal cosa existe– se conectó con el mundo invisible de la madre naturaleza, cosa que me produjo un singular bienestar. En mi búsqueda frenética por repetir la experiencia extrasensorial encontré el nuevo invento de Pranav Mistry Sixth Sense. Este dispositivo portátil está diseñado para proporcionar de manera fácil y rápida toda clase de información que nos permita, por ejemplo, elegir la marca de papel sanitario más greener o conocer toda la información disponible en la red acerca de un nuevo conocido. Una de las particularidades de este dispositivo, a diferencia de otros que ya circulan en el mercado informático, es que la información puede proyectarse en cualquier tipo de superficie, incluso en tu piel. Y como la misma Pattie Maes lo dice después de Sixth Sense leer el periódico ya no volverá a ser lo mismo. Así como tampoco la diplomacia internacional será lo mismo después de WikiLeaks. Trejo Delarbre nos dice en sus 20 Propuestas para WikiLeaks que esta organización mediática no existiría sin internet. En su artículo disponible en el blog Viviendo el Aleph. Internet, Cibercultura, Sociedad de la Información y publicado en la revista Zócalo pone en perspectiva el alcance de internet, de los WikiLeaks y del trabajo del periodismo tradicional de medios establecidos. Podemos anotar varias cosas para pensar: internet como plataforma de propagación de la información que puede librar la censura y bloqueos, pero también ahora como espacio de


Lista de vínculos recomendados en esta columna

disputa del poder –del poder político–; WikiLeaks como claro ejemplo de complementariedad entre medios y formatos nuevos y viejos, por ejemplo, entre el periodismo convencional y el digital, los miles de cables sin el cuidadoso trabajo de revisión y organización de los equipos de periodistas sólo habrían sido un inmenso monstruo deforme de información sin ningún valor y sin sentido. Y si quieres saber más sigue el link. . . Como decía, internet es una fuente poderosa de información y podemos encontrar cosas verdaderamente increíbles como la herramienta de google Person Finder. Se trata de una base de datos para localizar personas perdidas. Fue diseñada por un grupo de voluntarios de Google como respuesta al terremoto de Haití en enero de 2010. Desafortunadamente, esta herramienta ha mejorado sus servicios tras la ocurrencia de otros desastres naturales como los terremotos en Chile y Yushu, o las inundaciones en Pakistán. El diseño del Home es simple y está en varios idiomas, te recibe con una pregunta “¿Cuál es tu situación?” Y dos opciones “Busco a Alguien” y “Tengo información sobre Alguien”. Además de información sobre las personas perdidas está disponible una serie de datos que pueden ser útiles y necesarios en este tipo de situaciones. Un plus con el que cuenta ahora que está a disposición de Japón es la facilidad de acceso; se puede ingresar a la página desde cualquier tipo de dispositivo, lo que representa un mayor flujo de información, así como la posibilidad de conectar más rápidamente con la persona que buscas o con los servicios e información necesaria en casos de desastres. Me pregunto qué pasaría si este de tipo de herramientas se utilizara para la lista de los más buscados. . . No me gusta la reflexión de bolsillo pero si en verdad es posible localizar auna persona, desconocida mediáticamente, en el caos de un desastre natural, imaginemos el potencial de esta herramienta para dar con personajes conocidos alrededor del mundo y que hasta ahora no han sido localizables por otros medios. Y a propósito de la reflexión de bolsillo, hace unos días me lié en una “plática feisbukera ” so-

El mundo today www.elmundotoday.com Sixth Sense www.ted.com/talks/pattie_maes_demos_the_six_sense.html 20 Propuestas para WikiLeaks http://lared.wordpress.com/2011/03/05/veinte-propuestas-sobre-wikileaks/ Viviendo en el Aleph. Internet, Cibercultura, Sociedad de la Información http://lared.wordpress.com/ Revista Zócalo www.revistazocalo.com.mx/ Person Finder www.google.com/crisisresponse/ http://japan.person-finder.appspot.com/ Grupo de voluntarios de Google http://code.google.com/p/googlepersonfinder/ Su Majestad: La Cumbia http://tripulacionkamikaze.com/podcast/?cat=10 Tripulación Kamikaze www.tripulacionkamikaze.com Radio unam www.radiounam.unam.mx Radio Ibero 90.9 www.ibero909.fm Podcast de todas sus temporadas www.tripulacionkamikaze.com/podcast/ EL Aleph http://lared.wordpress.com/about

bre la diferencia de perderse ante la tv y perderse ante la pantalla del ordenador, o sea, la red, lugar donde puedes terminar a la deriva, al menos en mi experiencia. Mi interlocutor me decía lo siguiente: “…acá hay […] cosas así que te hacen sonreír o tomar conciencia, allá te bombardean con cosas sobre las que a veces no tienes tiempo de reflexionar…” No sé si de veras tomemos conciencia o llevemos a un punto de reflexión lo que vemos, oímos, leemos, aprendemos o experimentamos. Lo que sí he podido hacer, cuando menos, es tender un puente entre una experiencia cotidiana y mis hallazgos en la red. ¿Quién no ha experimentado, durante el viaje en microbús, lo ordinario que puede resultar una cumbia a todo volumen? Creo que esa era la razón por la que no podía escuchar este género, además de que no sé bailarlo. Pero justo en mis errancias por la red encontré el podcast de la miniserie Su Majestad: La Cumbia, producida por Tripulación Kamikaze, donde se aborda la historia de la cumbia a lo largo del continente americano. Tripulación Kamikaze es un espacio radiofónico abierto para la experimentación sonora; nos muestra una forma diferente de hacer radio y nos acerca de manera lúdica y propositiva al mundo sonoro. Puedes escuchar Tripulación Kamikaze desde Radio unam y Radio Ibero 90.9, así como descargar los podcast de todas sus temporadas. Así dejó de ser ordinaria la cumbia para convertirse en “su majestad”. Hasta aquí mis periplos por El Aleph. Te invito a compartir tus errancias por la red. Te dejo el domicilio donde puedes anclar para contarnos sobre tus hallazgos: itineraria01@gmail.com.

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Un poco de    el concepto     

ran s conside e alguno u q ino te in n s un térm menos políticame tan n os ninis e e o v d n in sta se o o cua a v h ti y c e l a sp le e d mp jóvenes a Pero se e masa de a st e m a ta correcto. r social rpora para inco mico. Este grupo s a a rn m e b ra o g pro del g cadé s boral o a como las a d la s a ia o c d rm n n a e u s m fuerza de ocurr la n to e je is o b o p in tados r lutar n bién es eron reclu cuenta ahua: rec u fu ih a h y C s e te os dor d s que an l nos dim batir a lo n ranazu E or esa rap . para com o y d i a in iz n n e a d rg o to p n o n ce camente el crime tiene su c al antipáti n ie ta u n q u g a d re ninis? Tu una p que ca as de los os lanzar in p iim o ic id é c rt u e a d Q p e zón cio”: ¿ número d : ciberespa Del escaso uisito solicitado . llamado “ a st e u q sp re re l a ie c o id n o dec vimos p mplían c erte que pocas cu . De tal su la pena repron ió c paciones la u en la artic piniones que vale epto claridad oo os al conc atar cuatr con un poco de ca sc re s o m contribuir ducir para de nini.

L

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Castañón

oloies I, las Mit e s Mytholog la qu e , d i’’ e n ien provi rítica n ula ‘’Ni-ni’’ a de una ‘’c tra b es la u ab n h a él o A) La fórm d es donde o, aplica th in ar rm B o té d l m n E la co nista.... nancia gías de Ro ecto o reso ni impresio ef tta is su an al o ep d rm ‘’N an sea en ni era fo e guard la nicipal sigu uí ni-allá. O a u aq ir m id a n u a ed al tr a ar polv encuen ónea par se id e u o q m o lo co le a eb ib ab pu de algo inas Frost record quien haya viajado al Elsa Cecilia to, e probar u er m q ci z co r o vo rá P d . ’’, o la Cruz, p o mestiza la a e ll d io erras és cr n s In r Juana condició ino de la ti medio cam , cuna de So a re a b m ad o tu n si e de es cuentra s lidad se en s bajas. esempleado que esa loca altas y de la das de los d al e p u q es s s lo la sobre ia aquel este nombre ente una condena hac y ar es tu al ta u l rt A s vi B) plícitam los camino impone im s calles o en iable y amela d vi en precoces, se n en ia n id ió st ic d fa n se n co e u ta q una cier enos hace u huelgan o desde al m estigmatiza o d se e si o d d a v o h o e m m bló en cierto ocupado qu mo en el O cioso, el des literatura, co erto que no la ci e d s E e na, la del o . aj .. n w so lo er el p B l n u u s dilettante, do de Sa par de siglo o al spleen bre suspendi ad om rz h l fo E o o ci o v n del estar cerca, Goncharo la condició is’’ pueden e N d iir ‘’N n es en s o ed s llamad tos. Tambié todos pu e sin atribu lo es que lo br n ecir ié om d b h m l es E , ta e ar o per ponder sepan, d o se pacio para siempre lo er es o P i n n e o r… u p q sa n au tiene tiem decir pen o re n ie d u rire q sc e la u ro e es lo q n ha p cierto qu rumiar, eso a civilizació y ad o ar rs am n ll cu io is la d ex e era qu ado del para refl misma man n ha expuls ié la b e d m e ta u í q as diría edad, iones. y la enferm s anexas pas to la muerte al ocio y su

1. Adolfo


caos para       de nini

as bien, niños y niñ an er s te n somado, an ni futuro, so son de Est te is n in se n re s p lo rebatan. o tienen A) Ahora y a veces ar r miles y n s o o p n am eanta ej d en s que le dora “chat ahora se cu a computa ; agarran lo n o do? u h n a ec ie er ac te u al q en bras mo no didos fr co er p ía d ay el h o s and B) ¿Cuánto tos hay pas aces? do”? ¿Cuán lo que no h an er te it ac h w “t te is g do”, co y. u es m si pregunta n; ni muy quiero, ¿Quién te      Ni tan ta te odio ni te i n , o ci o el limbo del o eres.      Nini en ni eres ni n

3. Héctor

líneas en cinco

ntemente unta apare g re p la r 2. s y la clase Solía se los espacio abajas?” – r e tr c o o s n o ia c d aba – “¿Estu r que busc roso. y le dan. el seducto d bjeto amo o te n su e c e o d sta que ho e in u sp social re a y a veces, la nuev identifica bajo” –es se a , tr a ase i rt n ie , c io n d grando a b desco –“Ni estu ductor se l que va lo ti no se n l e a e u , rc q o e ll lo m e nos une Frente a n mundo y u o H n e . s ro o e e gén za: vivim cial y la d se solidari ualdad so ig s. la o s m ia c so de caren r: Luis Porte

El “ni-ni”

4. Jonatán

Zavala

Gutiérrez D es de jóvenes que ni renunhaya millon íaz

to que ajan ni rprende tan ticos ni trab lí o p s bierno lo s aí ¿Por qué so formar, el go cioEn este p in ? an an ej aj d i ab n tr op an estudian ni a ni inform i busca otras sa y tv Aztec mamiento de sangre n , tal is in n es n ve cian. Televi s de los jó a este derra o iz m iar. al re n in b n fi i a m n , o nos as i modo federal i, así que n cibimos, no in er n p o el d m io co ; nes el sexen aís del nini, vez sea el p

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Cosmo González, Úrsula Pruneda y Ofelia Medina en Las buenas hierbas.

La buena nueva

María Novaro

¿Qué me enseñaron los indios?

É

ste es un buen momento para hacer cine en México, aunque vivimos la paradoja de que el cine mexicano casi no puede ser visto ni apreciado en nuestro propio país. Lo que voy a contarles parte de mi experiencia de 30 años: como egresada del cuec (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos), como profesional del cine, como maestra desde hace 15 años, primero en el cuec, luego en el ccc (Centro de Capacitación Cinematográfica) y ahora en La Casa del Cine (www.lacasadelcine. mx) un novedoso punto de encuentro y difusión del nuevo cine mexicano.

Me enseñaron a no creerme importante; a tratar de llevar una conducta impecable; a considerar sagrados a las plantas, los animales, la tierra, los mares y los cielos; a saber en qué consiste la democracia y el respeto a la dignidad humana. También a pasar de lo cotidiano a lo sagrado, y a liberarme de las culpas relegadas al inconsciente por medio de una catarsis, bajo la guía del chamán ¿Y qué otra cosa es un chamán sino el maestro del éxtasis, de sentirse un átomo pensante, fundido en el tiempo y en el espacio eterno del Universo? Ésas fueron sus enseñanzas, pero temo no haber sabido aprovecharlas. Fernando Benítez (1995)

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Mi recorrido por el trabajo cinematográfico ha sido un recorrido circular: en un cierto sentido, estoy regresando al punto de donde partí. Cuando estudié en el cuec se consideraba Entré al cuec en el 79. Ocho años antes lo había que ser cineasta profesional era filmar en 35 intentado, pero fui rechazada, así que estudié milímetros. El corto Azul celeste lo hice termisociología en la Facultad de Ciencias Políticas nando la escuela y era parte de un largometraje y Sociales. Pero lo que en realidad quería hade la unam llamado Historias de ciudad. Mi segcer –como casi toda mi generación– era ni más mento funcionó después como un cortometrani menos que “cambiar el mundo”, así que me je y obtuvo también algunos premios internametí de lleno a la militancia política de izquiercionales. Fue la primera vez que trabajé en 35 da. Conocí a unas chavas que hacían documenmilímetros y con el sindicato (el stpc, Sindicato tales y tenían un grupo que se llamaba Colectivo de Trabajadores de la Producción CinematográCine Mujer. Me invitaron a participar con ellas fica), que era una organización ya envejecida, por mi experiencia y contactos en colonias de sectaria y llena de usos y costumbres obsoletos paracaidistas y con organizaciones de mujeres y machistas. No se me permitió trabajar con mi fotógrafa, María Christine Camus, porque era campesinas. Trabajando con el Colectivo Cine mujer (había reglamentos en ese sentido, por Mujer me enamoré de la cámara, de la nagra y increíble que parezca). Todos mis cortos del de la moviola. Así que después de dos años de cuec ella los había fotografiado. María Christine experiencia en el documental decidí presentar es una fotógrafa francesa que se quedó a vivir otra vez mi examen de admisión al cuec. Lo en México y estudió conmigo en el cuec. Ella único que me preguntaron, reiteradamente, era me enseñó a mirar, a conocer la luz, a saber decómo le iba a hacer para ir a clases si tenía dos cidir qué iba en el cuadro y que dejaba fuera. hijos pequeños. Me costó convencerlos, pero Fue una de las personas claves en mi formación no defraudé a la escuela. Nunca falté y trabaprofesional, tanto como muchos de mis maesjé mucho: aprendí fotografía, sonido, edición, tros (Jorge Ayala Blanco, Daniel Da Silveira, Doproducción y hasta actué. Adoré la experiencia uglas Sánchez, Chiván Santiago, Mario Luna y de dirigir. Trabajé en muchísimos cortos, en los Toni Kuhn, entre otros). míos y los de casi todos mis compañeros. ForMi primer largometraje, Lola, lo hice ya sin mamos un equipo de rodaje de puras chavas y ese sindicato; nos organizamos en una coopepor molestarnos nos apodaron “Las ninfas del rativa y contratamos a algunos compañeros del celuloide”. Nos encantó el mote y siempre pusimos ese crédito en nuestros cortos: “una pelístic (Sindicato de Trabajadores de la Industria cula de las ninfas”. En el cuarto año realicé Una Cinematográfica, más accesible). Así filmé Lola isla rodeada de agua, un corto con el que me en 1988 y también Danzón en 1990. fue muy bien. Rodó por el mundo y fue clave Lola se hizo con el muy poquito dinero que para que yo pudiera tener una carrera posterior. gané en un concurso organizado por Televisión Lo adquirió el moma (Museo de Arte Moderno Española, que estaba anticipando los “festejos” de Nueva York), obtuvo un premio en el Festidel Quinto Centenario del “descubrimiento” de val de Clermont-Ferrand, y me dieron el Ariel América. Este dinero de producción de Espaal mejor cortometraje, entre otros premios. La ña debía tener una contraparte en México, pero película que rodé en mi quinto año (Pervertinunca la conseguí y filmamos sólo con el dineda, filmada en Tlacotalpan) nunca llegó a coro de España. Eran 150 mil dólares. Ya con la pia compuesta porque la entonces directora del película filmada y algunas deudas, conseguimos cuec no me permitió egresar de la escuela (hizo para terminarla el apoyo de un imcine renovado lo mismo con otros de mi generación: Alfonso y democratizado. Cuarón, Luis Estrada, el Chivo Lubezky, Carlos Markovich, Gerardo Lara, Gregorio Rocha).

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Danzón se hizo en 35 mm con 600 mil dólares, también con una cooperativa y el stic, y con un crew de unas 55 personas. Filmamos en Veracruz y en el d.f. Fue una película que se estrenó con éxito en el Festival de Cannes de 1991. Me llevó por todo el mundo y me abrió posibilidades de trabajar en Hollywood, pero no me gustó. Regresé a Tijuana a filmar El jardín del edén (1993) y ahí empecé a equivocar mi camino. Los costos de producción de esa película sobrepasaron el millón de dólares (fue una coproducción con Canadá y Francia). Fue una película en la que perdí el camino y mis libertades creativas. No tuve el corte final de la película. Al trabajar con costos tan altos, y en otro esquema productivo, más acotado para mí, me perdí. Sucedían cosas como que un abogado Crew de Las buenas hierbas de Los Ángeles me enviara faxes “sugiriendo” cómo debía rodar tal o cual escena del guión. O la coproductora de Canadá, que se negó a respetar mi corte final de dos horas y lo redujo en ciones en nuestro país. Enseñando estas nuevas 20 minutos dejando así una película inconexa. maneras de producir, alguna vez, un alumno Mi cuarto largometraje, Sin dejar huella, fue me dijo: —Oye María, y tú cuándo vas a filmar también una coproducción “grande”. No filmé así como nos enseñas. –El año que entra –le la película que había escrito, la película que harespondí, y me puse a escribir Las buenas hierbía soñado: un road movie ligero y audaz. Me bas. Era el 2005. aplastó un sistema de producción pesado en Las buenas hierbas es mi película de largoel que las decisiones se tomaban entre muchas metraje más reciente y salió en el 2010. Me llecabezas, y mi poder para moverme y tomar devó cinco años de vida, y desde el inició traté de cisiones estaban muy acotados. No fue un road mostrarme a mí misma cuál era la cantidad mímovie sino una caravana de elefantes. La pelínima de dinero con que podía hacer la película, cula más cara que he hecho (dos millones de en un esquema de producción diferente. dólares), y en la que menos tiempo y calidad Filmé durante nueve semanas distribuidas de trabajo he tenido: menos libertad creativa. a lo largo de un año. Fue una película casera Tanto El jardín del edén como Sin dejar huella (literalmente, pues la filmé en buena medida en fueron experiencias fundamentales para mí: mi propia casa y en la unam). A todos los que descubrí –un tanto dolorosamente– que ésa no participaron se les pagó bien y trabajé a gusto, era mi manera de trabajar, mi manera de hacer rodeada de alumnos y ex alumnos. Filmé con cine. una cámara Sony xdcam con su lente zoom, senDespués de estas experiencias y ya como cillísima y que me prestaron. Gerardo Barroso, maestra de cine, empecé a enseñar las nuevas el director de la fotografía (por la que lo premiatecnologías aplicadas al cine: filmar con equipos ron en el Festival de Guadalajara) me enseñó ligeros, en video de alta definición, con crews mucho y logró una excelente imagen. Disfruté reducidos, nuevos esquemas de producción y la postproducción de la imagen y el sonido con novedosas formas de contar las historias. Quelas nuevas tecnologías, sumamente accesibles y ría motivar a mis alumnos a no dejarse vencer llenas de posibilidades. La postproducción digipor las dificultades financieras y la falta de optal es una maravilla.

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Mi carrera ha sido un círculo. No subí por una escalera “ascendente” sino que me dí una vuelta para regresar al origen de lo que quería hacer. Para la película Una isla rodeada de agua escribí la historia de una niña (interpretada por mi hija Mara, entonces de 13 años) que vive en la costa de Guerrero y que por tener los ojos azules ve todo de distinta manera, o al menos eso piensan en su pueblo. En efecto, cuando mira el mar, por ejemplo, lo ve violeta, y el cielo se pinta de amarillo. Para filmar esto poníamos una mica enfrente de la lente y la coloreábamos a mano (lo hacía Lupita Sánchez, una artista). Quién me iba a decir que al hacer Las buenas hierbas, 30 años después, descubriría otra forma de “pintar” sobre la película, y las posibili-

dades de la composición digital. Regresé a una forma de producción más casera, más económica y personal; más disfrutable y de mayores libertades creativas. Y creo que lo aprendido con Las buenas hierbas resulta ser una muy buena noticia para el cine mexicano: que las nuevas tecnologías son una alternativa para la producción cinematográfica en nuestro país. Una opción luminosa y accesible. Cada quien puede hacer el cine que quiera y pueda. Entiendo a quien hace películas por razones estrictamente comerciales. Pero a mí me gusta hacer otro cine, y me gusta enseñar que hay otro camino posible, viable, accesible; más afín, quizás, a la producción artística. Resulta mucho más interesante para mí el cine que se hace en México dentro de estas formas alternativas de producción, con nuevas tecnologías y formas narrativas más propias del siglo xxi: desdramatizadas, más sinceras quizás, menos acartonadas, con menos megalomanía que mucho del cine mexicano realizado por mi propia generación. Así se están haciendo las películas mexicanas jóvenes que están llamando la atención en el mundo entero. Es una lástima que en nuestro propio país tengamos pocas oportunidades de verlas y apreciarlas. Pero ésa es la buena nueva: que el cine mexicano se puede filmar de otra manera, que es posible y que está dando resultados emocionantes. Lo que queda por hacer es garantizar nuestro derecho a ver ese nuevo cine mexicano en las pantallas de nuestro propio país, y que no sea un cine de exportación. *Transcripción de la conferencia ofrecida por la cineasta el mes de marzo en la uam-Xochimilco.

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Ceiba gráfica y sustentable

David Gutiérrez Fuentes

Sustentabilidad a sustentabilidad, aparte de ser una exigencia del planeta que con el cambio climático nos manda llamados de alerta para que reparemos en su precario estado de salud, es ante todo una exigencia humana que rebasa los límites ideológicos, aunque éstos se encuentren presentes en todas las discusiones que la implican; la sustentabilidad es la respuesta natural de algunos hombres (cada vez más) para devolverle a la tierra los medios que le permitan seguir orbitando con vitalidad y relativa certidumbre. Esta historia de sustentabilidad, como muchas parecidas, está abierta a los signos de interrogación que se aprecian en ese hori-

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zonte de tiempo llamado futuro. Se trata de una casona, llamada La Ceiba Gráfica, y de lo que hacen por ella sus actuales guardianes: Rafael Ruiz Moreno, grabador y director ejecutivo del espacio; Per Anderson, coordinador de producción e investigación litográfica y Martin Vinaver, coordinador del taller de Moku Hanga, antigua técnica japonesa de grabado que se aprende y practica ahí, donde además se imparte un taller de grabado en metal, se dan clases de dibujo con modelo y es sede de un ambicioso taller de litografía con un enfoque integral que vale la pena recuperar más adelante.


Todo empezó con una visita que hicimos un grupo de trabajo de la uam-Xochimilco a La Ceiba Gráfica, ubicada en Coatepec, Veracruz. Estábamos por lanzar el primer número de ranazul y Cynthia Martínez propuso que fuéramos a conocer en qué y cómo estaban trabajando estos cuates, entre cuya oferta plástica se encuentra el rescate del arte litográfico, tal como lo concibió Aloys Senefelder a finales del siglo xviii. A mí me tocó escribir del proyecto, a Héctor Zavala tomar fotografías y a Cynthia Martínez gestionar la estancia y seleccionar el material gráfico para este número inaugural de ranazul que incluye portada y dossier gráfico. El viaje relámpago fue placentero y, al menos para mí, catártico. En lo personal pude reafirmar una conclusión a la que había llegado después de conocer lugares o personas involucradas en proyectos de sustentabilidad: la tierra no requiere de quimioterapia, sino de microterapias en las que pequeños conjuntos de células que van sanando irradien al resto del tejido planetario de manera reticular. Si vemos estos conjuntos como nodos sustentables, es factible transmitir experiencias como las de La Ceiba Gráfica por medio de la red. Esta difusión incrementará exponencialmente las posibilidades de fortalecer la conciencia mundial, necesaria para reactivar los vínculos con la tierra de maneras menos irracionales para evitar tragedias de gran escala. La sola mención de Fukushima es suficiente para entender lo que digo. La transmisión reticular entre los movimientos exitosos de sustentabilidad que se dan en el mundo, es necesaria para que existan más hombres preocupados por salvar a su planeta, a sí mismos y su descendencia. Ojalá que esta historia prenda conciencias, motive intercambios e incite a la reflexión y a la rebeldía contra el estado de avanzada enfermedad que los intensivos procesos de producción le están infligiendo a los milenarios sistemas de autorregulación con los que cuenta la tierra. En el camino Después de un viaje corto, el vehículo entró en un tramo de terracería. Desde hace años, dos trasnacionales se asentaron en las inmediaciones de la zona, con el fin de explotar la riqueza hídrica de Coatepec, Veracruz, y sus alrededores. Lo que muchos no hubieran imaginado es que fábricas como la Nestlé

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asentada en la zona desde 1956, dispondrían, sin proponérselo, de las condiciones para encajar en un lamentable fresco posmoderno. La explicación es sencilla: al paso de los años, los fraccionamientos residenciales han diezmando el bosque de la región. En la actualidad, Coca-cola y Nestlé extraen casi ocho millones de metros cúbicos de la región y descargan sus desechos en afluentes aledaños y ríos como La Marina. De acuerdo con información de Leticia Cruz, de Imagen del Golfo, esta sobrexplotación no se traduce en beneficios para el municipio, además de ocasionar problemas de desabasto y afectación en los cultivos cafetaleros. De hacienda a centro de producción gráfica Tan pronto llegamos a La Orduña, nos sorprendió gratamente una formidable edificación de casi cinco centurias. Los informes documentados con mayor antigüedad de la hacienda, datan de la primera mitad del siglo xvi. En la fachada e interiores de esta casa ancestral se pueden observar varias adecuaciones

que dejaron su impronta en la diversidad de estilos arquitectónicos y decorativos por los que ha atravesado hasta el momento. Cabe señalar que se trata de una diversidad no intrusiva, respetuosa del pasado pero abierta a la funcionalidad. Los pisos, las vigas de madera, los fogones de la cocina, ciertas bancas metálicas y algunas capas de pintura que en ciertos remates angulados permiten observar el paso de los años, cobran sentido histórico y cierto ordenamiento visual en una pequeña sala que se encuentra a un costado del taller de grabado. Retratos y diagramas cronológicos señalan las diversas etapas por las que ha pasado el casco ocupado por La Ceiba Gráfica. Si la observáramos en una línea de tiempo, esa historia refleja oscilantes periodos de esplendor y abandono, así como numerosas actividades que han tenido lugar a lo largo de centurias: hacienda, ingenio azucarero con recursos eléctricos propios, espacio para actividades cafetaleras y de manufactura cítrica, residencia fija, de paso e inmueble temporal de la CocaCola. Durante el mandato de Miguel Alemán Velasco el gobierno veracruzano le compró la ex hacienda a la refresquera y después se la dio en comodato a la Asociación de Artistas Veracruzanos bajo La Ceiba. El comodato que expiraba al quinto año, fue renovado por otros veinte durante la gestión de Fidel Herrera, puesto que ha demostrado ser sostenible. Un dato anecdótico lo rememora Carlos Fuentes al confesar que fue concebido en La Orduña: “Soy de una ceiba muy profunda y de ramas muy fuertes que hunde sus raíces en Veracruz.”

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Cabría señalar que entre la multiplicidad de actividades que le dan viabilidad y presencia a La Ceiba Gráfica se encuentran las visitas guiadas para turistas y el año pasado se programó la asistencia de niños de varias escuelas que salían satisfechos con impresiones u obras hechos por ellos. Árbol sagrado Al pronunciar las palabras recopiladas en el número 63 de la Gaceta de la Universidad Veracruzana y citadas líneas arriba, Carlos Fuentes probablemente pensó en el carácter místico de las ceibas pentadras como la que hay al pie de la escalinata de la entrada principal de la ex hacienda de La Orduña. Lo cierto es que con base en algunos registros fotográficos que nos mostró Per Anderson, la edad del árbol-símbolo del proyecto, es de alrededor de sesenta años. La ceiba de La Orduña es imponente, una parte de sus raíces se extienden como serpientes verdes a lo largo del césped. Sobre ellas, a sus costados y en su tronco, cohabitan en armonía flora menor y parasitaria. Hacia el cielo se aprecia una copa frondosa, joven, sostenida sobre un alto y robusto tronco, mientras que en el subsuelo, conviviendo con la parte subterránea de la raigambre, viven los chaneques, deidades que cuidan la tierra, los bosques y los manantiales de los excesos del hombre. Los chaneques cuentan con capacidades mágicas para castigarnos si cometemos abusos contra la naturaleza. Uno de sus refugios favoritos según la tradición popoluca, recreada brevemente por la bióloga María Luisa Castillo en un artículo titulado “La ceiba y el mundo maravilloso del chaneque”, es justamente la ceiba, considerada como un árbol sagrado en diversas culturas prehispánicas. Se trata de un complejo organismo vegetal que le da abrigo a los chaneques cuando emergen a la tierra. El tronco les sirve de refugio y las copas los comunican con el elemento aéreo. Por las noches, los artistas plásticos que pernoctan en la hacienda en proyectos de residencia, escuchan el ascenso y descenso de esos misteriosos seres. Chaneques cultos Hay anécdotas que dan cuenta oral de las travesuras de algunos chaneques que se cuelan en la hacienda para disfrutarla. Son rarísimos los casos, y por lo re-

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gular se trata de chaneques silenciosos, de gustos exquisitos y con una aguzada visión nocturna que se pasean curiosos por el espacio, gozando de los grabados, las litografías y las fotos que penden de sus muros en los que hay firmas de Per, Martin, Rafael, pero también de Francisco Castro Leñero, Aceves Navarro y un conjunto de artistas nacionales, regionales o estudiantes en formación que acuden ahí a realizar la producción de una o más series. En La Ceiba Gráfica existe personal calificado para ofrecerle al artista o al aprendiz un lugar con todas las comodidades y facilidades técnicas para realizar su trabajo. Una noche en la que Rafael, Per, Martin y otros integrantes del equipo le daban los últimos toques a una exposición que tendrían al día siguiente, sucedió algo extraño y digno de mención. Agreguemos que La Ceiba Gráfica también funciona como centro de exposiciones permanentes, temporales y acervo de obra gráfica. Aquella noche trabajaban a marchas forzadas en el montaje de una exposición que sería inaugurada al día siguiente. De pronto escucharon un ruido


extraño en la planta superior, agregada en pleno apogeo porfirista en el año de 1902. Como le dieron poca importancia al hecho sólo subieron Martin y el maestro de litografía. Por casualidad el primero llevaba su cámara. Cuando llegaron al lugar donde se produjo el ruido, descubrieron a un chaneque encaramado sobre una enorme mesa de madera observando una carpeta con trabajos de José Luis Cuevas. Fue el maestro de litografía quien le señaló a Martín al curioso chaneque hojeando con lupa la obra gráfica del artista plástico. Martín desató una ráfaga de disparos con su cámara digital, que ahuyentó al chaneque. En un instante llegó a la ventana, brincó hasta la copa de la ceiba y descendió hasta perderse de vista llevándose consigo una lupa del siglo xix. Los chaneques, al parecer, tienen ciertas inclinaciones cleptómanas, aunque hay otros que simplemente esconden los objetos. Cuando Karina Contreras, responsable del área de Comunicación y Relaciones Públicas de La Ceiba Gráfica no encuentra su taza de café, ni se preocupa porque ya sabe que un chaneque juguetón hizo de las suyas y el recipiente aparecerá en otro lugar sin el preciado líquido aromático que le ha dado fama a Coatepec. Pero aquella ocasión Martin corrió a abrir la tarjeta de su cámara en una computadora. Para su sorpresa el monitor sólo mostró las imágenes que captaron la trayectoria de la lupa pero sin el menor registro del chaneque. Al relacionar esta mini historia con otras de las que tengo conocimiento, llegué a la conclusión que desde el daguerrotipo hasta las más refinadas cámaras digitales, las deidades o los demonios permanecerán invisibles para la tecnología del hombre. Acaso porque no existen, lo cual nos llevaría a otras terribles especulaciones y por supuesto este no es el momento para darles cauce. Los tres guardianes Rafael, Per y Martin forman un equipo armónico. Si convenimos en que la viabilidad de algunos proyectos tiene que empezar por sus finanzas, Rafael Ruiz Moreno es el integrante que le hacía falta a La Ceiba Gráfica. Él posee una visión equilibrada de la administración que en este tipo de programas no puede ser especulativa, ni damnificada permanente del asistencialismo financiero. Ese va y viene, regulado

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ta se mostró reservado, me pareció advertir que en algún momento hubo un cambio en la perspectiva y en el estado de ánimo del equipo. Puedo equivocarme, pero a partir de que Rafael asumió la dirección, los tres empezaron a mirar con más seriedad la sustentabilidad del proyecto en la totalidad de sus aristas que abarcan la reconstrucción del espacio, la elaboración de materiales y maquinaria para los talleres, así como la difusión del trabajo con un enfoque respetuoso del ambiente. El proceso de administración sustentable ha sido gradual, pero muchos números dejaron de operar en código rojo y se tiñeron de negro, como algunos grabados y litografías que salen de tórculos y prensas. Finanzas sanas, al igual que líneas de trabajo y producción estables. Tampoco me lo dijeron, pero tengo la impresión de que la mente creativa de Per y la meticulosidad de Martin, se desarrollaron con menos obstáculos una vez que los términos básicos de la administración quedaron definidos. Por ejemplo, entre los inventos de Per, destaca una fantástica prensa litográfica que conjunta dos sistemas de presión: el alemán y el francés. Este invento ecléctico tiene dos modelos, uno para piedras de litografía chicas y otro para piedras grandes. La prensa chica ha tenido mucha demanda. Su cons-

por diversos convenios, pero sujeto a candados o caprichos inconcebibles: que si el gobernador cambió, que si se liberaron tardíamente algunas partidas, que si fulano le cae gordo a fulana, en fin, para qué los hago llorar con aspectos que constituyen parte de un guión melodramático de alcance nacional. Claro, esos avatares no obstan para que las propuestas de financiamiento acordes con La Ceiba Gráfica tengan cabida, pero siempre circunscritas a las líneas de trabajo que ahí se desarrollan, porque gran parte de los recursos también se destinan a la restauración y mantenimiento de la hacienda que se va recuperando saludablemente con maquinaria, recursos de los talleres internos o de la región y trabajo manual al que le entran prácticamente todos. Muchos pisos fueron restaurados con una prensa de mosaico que Per reconstruyó. De igual manera, varias puertas, marcos de ventana y mobiliario se han rehabilitado en el taller de carpintería que también funciona para la creación de objetos artísticos y la manufactura de piezas para los talleres de litografía, grabado y Moku Hanga. Rafael tenía claro que La Ceiba Gráfica estaba obligada a concebirse como un centro de educación, producción gráfica y residencias artísticas con finanzas sanas para operar con los menores sobresaltos posibles. Aunque en la entrevis-

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trucción está hecha con materiales regionales y manufacturada en el taller de carpintería de La Ceiba Gráfica. Los accesorios que requieren tecnología específica no disponibles en la ex hacienda, se maquilan en talleres de la zona, como sucede con algunas piezas torneadas o de metal fundido. Y aunque sea en pequeña escala, este proyecto también genera trabajo en otros puntos del estado. La prensa es desarmable, almacenable, transportable (está diseñada para llevarse en un vocho) y armable. Si es desarmable podría parecer una obviedad que tuviera la cualidad de ser armable, pero permítaseme una pequeña digresión: ¿cuántas baratijas desarmadas producidas que compramos en el HomeDepot, resulta un tormento armarlas? ¿Cuántas lámparas de pie que se inclinan al tercer día, están diseñadas para desarmarse si las miramos feo porque no podemos hacerlo de otra manera ante esos subproductos de la maquilación en

serie? ¿Cuántos muebles de computadora o de baño en teoría transportables tienen que ser trasladados por un vehículo de mudanzas porque no caben en nuestros autos aunque vengan desarmados? El impulso que está cobrando nuevamente la litografía sobre piedra, y en el cual La Ceiba Gráfica ha jugado un papel de primer orden en nuestro país, incrementó la demanda nacional e internacional de la prensa chica de Per, bautizada obviamente como chaneque. Lo cierto es que la faceta inventora de Per que es brillante, multifacética y contagiosa, basta escucharlo y verlo trabajar con alguno de sus inventos para sentir empatía por él y entusiasmarnos a la par, le permitó desarrollar todo un concepto de taller litográfico transportable. Por su parte, Rafael estableció un precio razonable para los chaneques, así como para todos los objetos que se producen en La Ceiba Gráfica con tecnología sustentable y recursos naturales. La demanda de los chaneques va en aumento, y con ello el renacimiento del arte litográfico. Menciono otros objetos para los cuales también hay demanda: rodillos para entintar, burriquetes (también conocidos como borriquetes) necesarios para el graneado de las piedras, reglas metálicas para medir la nivelación, piedras litográficas provenientes de una cantera relativamente cercana en el municipio de Tatatila, lápices, crayones y touschés hechos a mano en el taller. Por si fuera poco, Per fabrica papel de algodón, el más recomendado para la impresión de obra gráfica, con toallas blancas que desechan los hoteles y está en proceso de conseguir un micromolino de rodillos para que la tinta, que también hace moliendo pigmentos a mano, se pueda comercializar en La Ceiba Gráfica. Los solventes provienen de una sustancia derivada de la cáscara de naranja (terpeno) que antes obtenían cruzando una cuadra y que ahora traen de lugares no tan lejanos. Una última impresión, compartida por mis compañeros de viaje: entre la vitalidad creativa de Per, y el orden que requiere el proyecto alimentado por Rafael, media la templanza y serenidad de Martin, responsable (además del ya citado taller de Moku Hanga), de un curso de Tai Chi al aire libre, bajo la sombra de esa ceiba sagrada y protectora. dgfuentes@hotmail.com

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Un close-up al resto del equipo En La Ceiba Gráfica se trabaja en equipo. En este cuadro se mencionan otros involucrados que hacen posible que el proyecto funcione. Daniel Barraza cuenta con diez años de experiencia en la impresión litográfica. Jimena Ramos está a cargo del Acervo y la Galería, y tiene la responsabilidad de ordenar la obra, fotografiarla y hacer el catálogo digital de más de 400 obras incluidas en el acervo que además están en posibilidad de comercializarse, pues la venta de obra es otra fuente de recursos de La Ceiba Gráfica. Rodolfo Sousa, es el responsable de diseño, funge como instructor del taller de grabado en metal y también

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tiene bajo su cargo las residencias artísticas. Diandra Cruz es coordinadora de eventos especiales, apoya el área administrativa y la de ventas. Ignacio González es coordinador administrativo y Rodrigo González, es instructor de litografía y asistente de impresión. Servicio social incorporado al mes de marzo de 2011: Laura García, Humberto Espino, Daniela Rivero, Inari Resendiz, Joyce Vargas. Personal de mantenimiento: Marciana Lozada, Félix Hernández y Mario Tlaxcalteco.


Una estampa del arte litográfico Cynthia Martínez Benavides

E

l rescate del arte litográfico como recurso de producción y difusión de la obra por parte de La Ceiba Gráfica tiene varias implicaciones que me parece pertinente comentar. Desde sus inicios, la litografía sirvió para difundir impresos de manera masiva, por eso se constituyó como la técnica de impresión preferida de periódicos y cigarreras durante el siglo xix. En México ambas rutas fueron explotadas y dejaron constancia en una tradición gráfica que merece ser señalada. Grandes dibujantes como Constatino Escalante y José María Villasana sentaron las bases de la caricatura política y la historieta contemporánea. Más tarde, las prensas de la Cigarrera del Buen Tono fueron adquiridas junto con un centenar de piedras litográficas para los talleres de grabado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Éstas han sido utilizadas por un gran número de alumnos que han desfilado por la escuela en sus más de sesenta años de vida. Sin embargo, las piedras calizas originarias de las canteras de Solnhofen, Alemania, cuyas características son propicias para el arte litográfico, no son fáciles de adquirir, tampoco son baratas. A Per Anderson, maestro en la Universidad Veracruzana y fundador de La Ceiba Gráfica, le preocupaba que los alumnos que comenzaban el oficio de grabado no pudieran seguir con esta actividad al salir de las escuelas por los costos elevados que implica montar un taller. Durante varios años se dedicó a investigar si piedras similares a las alemanas podían ser utilizadas como soporte para la litografía hasta que encontró, en los mármoles de Tatatila, una cantera veracruzana, afinidades que le parecieron dignas para ser consideradas como una buena alternativa. A lo largo de los cinco años de vida de la Ceiba Gráfica, Per Anderson ha podido desarrollar el diseño y producción de maquinaria y equipo para echar a andar un taller litográfico; hecho que ha permitido constatar que dicha oferta ha sido apreciada ya que han florecido más de una veintena de talleres en diversos lugares de la república. El arte litográfico toma nuevos bríos, permitiendo que una técnica tan afín a las calidades del dibujo, pueda utilizar nuevos formatos. Hay algo de noble en esta técnica que trabaja con agua y aceite; con piedra, papel y madera. La litografía ofrece una oportunidad para utilizar elementos del mundo natural, para incorporar un desarrollo sustentable con una voz propia, como la de una estampa litográfica.

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Dossier gráfico

Las estampas de la Ceiba L

a selección de grabados que forman parte de este dossier, la portada, contraportada y algunas páginas interiores, es sólo una pequeña parte del acervo de estampas que ha reunido la Ceiba Gráfica durante sus cinco años de vida. Se han elegido las estampas por la variedad de recursos gráficos que presentan dentro de una estética contemporánea; se eligió la obra de Edgar Cano y Daniel Berman, dos jóvenes grabadores, por su manera lúdica de abordar la figura humana, de artistas más consolidados como Javier Areán, Sergio Domínguez y Patricia Córdoba, quienes explotan las posibilidades cromáticas de la litografía y finalmente la obra de dos maestros de la gráfica: Per Anderson y Saúl Villa, con la finalidad de presentar la versatilidad de la técnica litográfica.

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a. Azul (2009). Litografía de Javier Areán: 38 x 56 cm b. El hallazgo (2008). Litografía de Sergio Domínguez: 38 x 28 cm c. Minervan sus docet (2008). Litografía de Sergio Domínguez: 46 x 44 cm d. Relato de un frágil ambiente (2009). Litografía de Edgar Cano: 28 x 38 cm e. Relato del siguiente acto (2009). Litografía de Edgar Cano: 28 x 38 cm f. Memoria natural (2007). Litografía de Edgar Cano: 37 x 38 cm g. Sin título (2009). Litografía de Saúl Villa: 56x38 cm h. Sin título (2009). Litografía de Saúl Villa: 56x38 cm i. Sin título y sin fecha. Litografía de Patricia Córdoba: 112 x 88 cm



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