Page 98

Lord Byron, el rebelde poeta, Kafka, y un buen número de santas que se dejaban morir de hambre ofreciendo su cuerpo a Dios a cambio de su alma. Aprendí que existieron los ayunadores profesionales, personas que mantenían un peso anormalmente bajo y se exhibían como monstruos en ferias, y que durante el periodo Victoriano en Inglaterra una mujer bien educada no debía mostrar apetito: cuanto más pálida, delgada y enfermiza fuera, más sensibilidad y femineidad denotaba. Supe que desde el siglo xvi se encontraban casos de anorexia descritos, y que obedecían a otras razones fuera de las demandas de la delgadez actual. Aunque entonces los enfermos apenas comían y cuidaban y alimentaban a los demás, aunque compartían parte de las obsesiones, no rendían culto al cuerpo, sino a un valor místico o espiritual. Sobre la bulimia, en cambio, el silencio. Se hablaba de los romanos y de su costumbre de vomitar tras los festejos y comilonas para poder seguir comiendo, pero no vi en ello sufrimiento, ni obsesión, sino una gula desmedida. Los primeros casos de bulimia habían sido diagnosticados en las dos últimas décadas. Un médico llamado Russell la había bautizado de esa manera en 1979. Wallis Simpson, duquesa de Windsor, posiblemente anoréxica, hizo suya una frase que quizá otros hubieran mencionado antes: «Nunca se está lo suficientemente delgada ni se es lo suficientemente rica». Stephen King, persona exitosa como ella, pero posiblemente como ella desgraciado, añadió: «Y quien diga lo contrario nunca ha estado 102

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you