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Por la misma razón, no usar calefacción o tomar baños o duchas frías. O bien masticar hielo. —Comer lo más despacio posible, masticar el mayor tiempo posible, cortar la comida en miles de pedacitos. —Mantener un diario de comidas, incluyendo todas las calorías, hasta las de los chicles sin azúcar que consumen, y planear con toda exactitud la ingesta de cada día. Y, sea como sea, no superar nunca las 900 calorías. —Tomar vitaminas para evitar que el pelo, las uñas o la piel delaten la dieta. Algunas de ellas se precian de conocimientos naturistas, y recomiendan vigorizantes o diuréticos naturales, como la cola de caballo, el ginseng, té verde, té de rosas, todo tipo de infusiones, y, por supuesto, la cafeína. —Mover piernas y dedos constantemente, para consumir energía. —Nunca comer después de las siete de la tarde, y no dormir menos de seis horas al día. —Hacer tanto ejercicio como sea humanamente posible. Si se sufre de insomnio, aprovechar esas horas. Hacerse una bola, o golpear el estómago si se tiene hambre. —Comer más verduras que frutas, o hacerse vegetariana. Siempre manejan listas de alimentos que, según ellas, consumen más calorías en su digestión que las que contienen. Los llaman «alimentos seguros», y son casi todas las verduras. —Mantener el cinturón siempre apretado. —Beber café o colas sin azúcar. Confían en 227

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia