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las enfermas, que consideran el mundo como un lugar machista que no les deja espacio. Denuncia también la intolerancia de las religiones tradicionales respecto al papel de la mujer, que no puede acceder a un puesto de mínima importancia. Aquí ellas son las sacerdotisas. Se identifican con los oprimidos, incluso de manera exagerada: creen haber sufrido en nombre de otras mujeres sacrificadas, y oponen ese sacrificio a otro internacionalmente reconocido, como fueron las matanzas de judíos. Y tratan de encontrar raíces comunes con otras referencias fácilmente reconocibles, como la Iglesia católica. Su necesidad espiritual no pasa de esa superficie, y por lo general tampoco se siente satisfecha con ella. Nunca han recibido una formación en valores, mucho menos en valores espirituales, y esa hambre viene a unirse a las restantes. Algunas no llevan tan allá esa tendencia, y se limitan a copiar las estructuras convencionales, como las autoras de las citas que abren los capítulos de la historia de Gloria. Otros consejos que pueden encontrarse en estas páginas son eminentemente prácticos, y se refieren a la disminución del peso o a la anulación de la señal de hambre. Todo lo que ayude a perder peso es bienvenido, aunque algunos de los medios sean tan descabellados como éstos: ---Beber agua en cantidades exageradas, y siempre helada, de modo que el cuerpo haya de gastar calorías para mantener el calor corporal. 226

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia

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