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«Tengo veintiún años, y un niño precioso de siete meses. Llevo cuatro años sin dejar de vomitar, y ya no puedo controlarme. No me atrevo a decirle nada a mis padres ni a mi marido. ¡Creo que me estoy volviendo loca! Hace un mes he aceptado que tengo problemas bulímicos, pero no sé a quién acudir, ni por dónde empezar, ni a quién pedir ayuda. No tengo dinero, y tengo miedo de que alguien sepa que tengo este vicio, y pese a mis esfuerzos, yo sola no estoy logrando nada. Por favor, decidme quién puede guiarme para conseguir ayuda. ¡Ayuda!». (LISTA DE DISTRIBUCIÓN EN INTERNET PARA PROBLEMAS ALIMENTICIOS, 30.11.01)

Las enfermas, en distintos grados de recuperación, se ponen en contacto y realizan una auténtica terapia de grupo virtual. A veces cuentan con los consejos de un profesional en la materia, y cuando no, hacen hincapié en sus vivencias y en cómo se enfrentaron a los conflictos. Aunque ni los foros de Internet ni los teléfonos de ayuda pueden sustituir la ayuda de un terapeuta, les ayudan a disolver miedos, a romper con su idea de exclusión, y puede suponer el primer paso hacia la recuperación. Existe otro factor interesante, en este caso relacionado con los hombres que sufren trastornos alimenticios. Internet y la tecnología cibernética suponen un foco de enorme atracción para los chicos más jóvenes, que a veces acceden a estos espacios por curiosidad, y que pueden romper así el doble silencio que impone su enfermedad y su sexo. 204

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia