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Sin embargo, la idea de que los diuréticos terminan con la celulitis ha calado fuertemente entre las bulímicas, tan sensibles a la percepción de su cuerpo, y fácilmente influenciables. Pocas personas saben más y han padecido más con estos sistemas que Cecilia, que sufrió bulimia durante doce años y logró superarla; experimentó con todo tipo de trucos para acelerar la pérdida de peso. Ahora es auxiliar de clínica, ayuda a chicas en proceso de recuperación, y trata ella misma de recobrarse de los abusos con que acosó a su cuerpo durante más de una década. ***

Todas hemos vomitado, por supuesto. Una no es bulímica si no ha pasado por ello. Podrá tener cualquier tipo de trastorno, pero no una bulimia propiamente dicha. En un principio, yo tenía que inducirme el vómito: tomaba leche, casi medio litro, me metía el dedo en la boca y me las arreglaba así. He conocido chicas que se metían objetos que hubieran sido prohibidos por la convención de Ginebra: incluso clavos y cuchillos... Una chica se golpeaba en el estómago hasta que le dolía tanto que vomitaba. Otra, que murió, ataba trocitos de comida con seda dental, y una vez que se los había comido tiraba del hilo hasta que salían de nuevo. Esto te destroza por dentro. Causa heridas en muy corto plazo, y no te permite bajar de peso. Si lo logras, apenas dura unos días. No merece la 189

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia

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