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Cecilia

En muchas ocasiones, las bulímicas no se limitan a causarse el vómito para liberarse de la comida, de la sensación de peso y de haber cometido un pecado: recurren a otros métodos químicos que resultan tremendamente nocivos para la salud. Obtenerlos resulta mucho más sencillo de lo que parece. Aveces encuentran diuréticos o pastillas para adelgazar en su propia casa, medicamentos que los mayores usaron durante algún tiempo y se olvidaron de tirar, o que aún usan. Ellas se las ingenian para robarlos con la misma astucia con la que consiguen comida, o buscan excusas para comprarlos sin receta. Cuando estaba en la universidad, acompañé a una de mis amigas a comprar laxantes para su padre. Describió a un hombre grande con un terrible episodio de estreñimiento, y la farmacéutica, que sin duda no tenía razones para desconfiar, le vendió un potente medicamento. Si cualquiera de las dos hubiéramos deseado emplear ese laxante con otros fines, no hubiera existido ningún problema. Mi amiga era entonces menor de edad, pero nadie comprobó ese dato. En la actualidad, los alimentos ricos en fibra se anuncian asociando la regularidad intestinal a la esbeltez y a un estómago plano. Esos alimentos 187

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia