Page 180

provocado por los vómitos, pero ahora no, ahora sé que he desperdiciado cuatro años de mi vida, y que nunca los podré recuperar, y quién sabe, tal vez muchos más, porque no sé los problemas que vendrán en el futuro. Una vez fuera de la enfermedad eres otra persona, con otro carácter: yo nunca pensé que pudiera salir. Aunque considero que me puedo controlar, aún no puedo dominar mi pensamiento anoréxicobulímico. Pero eso ocurrirá con el tiempo, cuando vea que he ganado yo, que ha ganado mi fuerza de voluntad, porque lo que me hace seguir hacia adelante es pensar en el futuro. Veo la vida de otra manera, y quiero vivirla, y no quiero perder ningún año más. Todas las anoréxicas decimos que queremos salir de la enfermedad, pero hay algo que nos lo impide: en el fondo no lo deseamos, y nosotras mismas dejamos que gane el lado negativo en vez del positivo, el de volver a ser una persona normal, y vivir en el mundo real sin escondernos detrás de la comida. Hay mucho miedo a la hora de salir, miedo a engordar, miedo a perder el control... eso decimos, pero lo que pasa, al menos a mí, es que en realidad el miedo es a volver al mundo real, un mundo y una forma de vivir totalmente diferentes a los que me había acostumbrado. Prefería seguir donde estaba, por muy mal que lo estuviera pasando, a recuperarme y enfrentarme con una realidad que ya no conocía, esa donde la gente no se preocupa por la comida ni por nada relacionado con ella. Yo 184

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia