Page 114

sus compañeros. Ante ellos resultan mucho más vulnerables, las probabilidades de manipulación aumentan, y por desgracia, la idea de que una mujer merece una violación «porque lo iba buscando» está mucho más extendida de lo que sería deseable. No hay más que recordar algunas polémicas sentencias en las que vestir vaqueros o minifalda fue una atenuante. Esa insistencia en maquillar a las chiquillas, en disfrazarlas de mayores, chocaba con la otra exigencia masculina: la naturalidad. Pero, por desgracia, la naturalidad no eran las piernas sin depilar, ni los dientes superpuestos, ni las gafas para corregir la miopía, o el pelo un poco fosco: la naturalidad implicaba muchas horas, muchos gastos, mucha atención. Mientras en un hombre resultaba viril y atractivo mantener una barba de cuatro días, una muchacha que mantuviera un pelo débil sin permanente, o el rostro completamente limpio de maquillaje se estaba abandonando. Una vez más, asomaba la idea de que si eran feas o poco populares, si estaban fuera del círculo social de aprobación, era porque les daba la gana. A todos estos conceptos se le sumaban, desde una edad muy temprana, ideas poco realistas sobre la escasez de hombres, las presiones del reloj biológico, el inicio real del envejecimiento, la necesidad de estar continuamente emparejadas. Nociones como la de que era necesario mantener la inocencia, o esa apariencia, al menos, y al mismo tiempo, actuar como una mantis religiosa en la cama, eran dadas como lógicas.

118

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you