Page 105

o deformaciones, recibía presiones o burlas por su anterior aspecto. La belleza exigía víctimas en su altar, fueran de un tipo o de otro. La cirugía estética rejuvenecedora nos negaba la sensación de experimentar la madurez en el cuerpo: con la eliminación de las arrugas femeninas se borraba también el pasado y la experiencia, y se potenciaba la idea de que el proceso natural de envejecimiento, imparable é inevitable, era anormal. Se trataba, por tanto, de frenar lo ineludible. Y de crear dolor, ansiedad e inseguridad por no poder combatir las leyes naturales. Para colmo, adelgazar se instituía en una manera más de competencia entre las mujeres. No bastaba con adelgazar: si resultaba posible, había que conseguir ser la más delgada del grupo. En cualquier anuncio, la muchacha delgada recibía miradas envidiosas y desleales de sus compañeras, incluso el abierto resentimiento, de modo que una vez más se reforzaba la idea de falta de compañerismo y maldad de la mujer. La chica delgada, o la que lograba someter su instinto y adelgazaba se cubría inmediatamente con todos los privilegios de la delgadez, y eso, según los hombres y los medios de comunicación, resultaba insoportable para el resto de las mujeres, de modo que debía convertirse en una razón más para adelgazar. ¿Qué mujer no deseaba ser envidiada? Comenzó a popularizarse en la televisión una pareja de presentadores desigual: la jovencita guapa y delgada, y su experimentado, viejo y a veces gordo compañero. Se hizo tan frecuente que pronto nadie

109

Cuando comer es un infierno  

Libro sobre la bulimia

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you