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FOTOFAGIA -fagia: Del griego. -fagêa, a través del latín. -phagia. Elemento compositivo sufijo que forma sustantivos a los que aporta el significado de ‘acción de comer o tragar’


No hago fotos de gente que se cree guapa. No pueden sorpren- e Dijkstra no son nada complejas en cuanto a los aspectos técnicos, pero sí en su contenido, al buscar respuestas sobre derme la identidad y sobre las relaciones familiares y culturales en la sociedad contemporánea. Pese a su sencillez formal y su falsa La fotógrafa holandesa Rineke Dijkstra (nacida en Sittard en simplicidad, en sus retratos se intuye una presencia mucho 1959 y formada en la Rietveld Academie de Amsterdam desde más profunda e inquietante: de un modo u otro todos ellos se 1981 hasta 1986) forma parte ya del selecto grupo de los cremueven entre una representación mental de la realidad y lo anecdótico que se pudiera encontrar en ella. Sus retratos no adores del siglo XXI cuyas obras son consideradas un icono constituyen ningún ritual de afirmación personal: no hay risas, del arte de nuestro tiempo. En un breve periodo de tiempo, ni excitación, ni dramatismo. Más bien ante su cámara posan sus obras se han empezado a subastar a precios desorbitados, personas inseguras y solitarias, la mayoría de las veces gente y su reputación en el ámbito internacional goza de alta estima de diferentes culturas bajo las mismas circunstancias, como a pesar de no acudir a ferias de arte, ni tener blog ni website los Beach Portraits que la artista empezó a hacer a jóvenes de diversos contextos y condiciones, buscando poses de cuerpos propia. Tomando referencias de los maestros del retrato hoen transformación, sin apenas dominio sobre los mismos. Los landés y flamenco de los siglos XVII y XVIII y a los fotógrapersonajes que posan ante la cámara de Dijkstra son arquetifos Diane Arbus y August Sander, pero desarrollando a la vez pos de la sociedad contemporánea que se encuentran ante un estilo muy personal de trabajo, su obra supone una nueva cambios en situaciones concretas, frente a momentos en los representación del ser humano en sentido clásico, al realizar que entran en nuevas comunidades (el ejército) o ante alguna una distanciada y aparentemente objetiva interpretación de la nueva etapa emocional (paso de la niñez a la pubertad). Sus poses y sus miradas se pueden leer e interpretar desde un punimagen. Dijkstra es, ante todo una retratista, que documenta to de vista social, psicológico, cultural o incluso sexual, pero en retratos radicalmente clásicos, con composiciones austeras en cualquier caso esa simplicidad resulta fascinante y exalta la y puntos de vista casi idénticos, momentos de tránsito, como curiosidad natural de unas personas sobre otras, fomentando pueden ser la adolescencia o la maternidad. cierto voyeurismo inherente a todo ser humano. Realizadas con una simple cámara técnica de formato 4×5 pulgadas, a veces con luz de flash añadida a la natural, las obras


No hago fotos de gente que se cree guapa. No pueden sorpren- e Dijkstra no son nada complejas en cuanto a los aspectos técnicos, pero sí en su contenido, al buscar respuestas sobre derme la identidad y sobre las relaciones familiares y culturales en la sociedad contemporánea. Pese a su sencillez formal y su falsa La fotógrafa holandesa Rineke Dijkstra (nacida en Sittard en simplicidad, en sus retratos se intuye una presencia mucho 1959 y formada en la Rietveld Academie de Amsterdam desde más profunda e inquietante: de un modo u otro todos ellos se 1981 hasta 1986) forma parte ya del selecto grupo de los cremueven entre una representación mental de la realidad y lo anecdótico que se pudiera encontrar en ella. Sus retratos no adores del siglo XXI cuyas obras son consideradas un icono constituyen ningún ritual de afirmación personal: no hay risas, del arte de nuestro tiempo. En un breve periodo de tiempo, ni excitación, ni dramatismo. Más bien ante su cámara posan sus obras se han empezado a subastar a precios desorbitados, personas inseguras y solitarias, la mayoría de las veces gente y su reputación en el ámbito internacional goza de alta estima de diferentes culturas bajo las mismas circunstancias, como a pesar de no acudir a ferias de arte, ni tener blog ni website los Beach Portraits que la artista empezó a hacer a jóvenes de diversos contextos y condiciones, buscando poses de cuerpos propia. Tomando referencias de los maestros del retrato hoen transformación, sin apenas dominio sobre los mismos. Los landés y flamenco de los siglos XVII y XVIII y a los fotógrapersonajes que posan ante la cámara de Dijkstra son arquetifos Diane Arbus y August Sander, pero desarrollando a la vez pos de la sociedad contemporánea que se encuentran ante un estilo muy personal de trabajo, su obra supone una nueva cambios en situaciones concretas, frente a momentos en los representación del ser humano en sentido clásico, al realizar que entran en nuevas comunidades (el ejército) o ante alguna una distanciada y aparentemente objetiva interpretación de la nueva etapa emocional (paso de la niñez a la pubertad). Sus poses y sus miradas se pueden leer e interpretar desde un punimagen. Dijkstra es, ante todo una retratista, que documenta to de vista social, psicológico, cultural o incluso sexual, pero en retratos radicalmente clásicos, con composiciones austeras en cualquier caso esa simplicidad resulta fascinante y exalta la y puntos de vista casi idénticos, momentos de tránsito, como curiosidad natural de unas personas sobre otras, fomentando pueden ser la adolescencia o la maternidad. cierto voyeurismo inherente a todo ser humano. Realizadas con una simple cámara técnica de formato 4×5 pulgadas, a veces con luz de flash añadida a la natural, las obras


No hago fotos de gente que se cree guapa. No pueden sorpren- e Dijkstra no son nada complejas en cuanto a los aspectos técnicos, pero sí en su contenido, al buscar respuestas sobre derme la identidad y sobre las relaciones familiares y culturales en la sociedad contemporánea. Pese a su sencillez formal y su falsa La fotógrafa holandesa Rineke Dijkstra (nacida en Sittard en simplicidad, en sus retratos se intuye una presencia mucho 1959 y formada en la Rietveld Academie de Amsterdam desde más profunda e inquietante: de un modo u otro todos ellos se 1981 hasta 1986) forma parte ya del selecto grupo de los cremueven entre una representación mental de la realidad y lo anecdótico que se pudiera encontrar en ella. Sus retratos no adores del siglo XXI cuyas obras son consideradas un icono constituyen ningún ritual de afirmación personal: no hay risas, del arte de nuestro tiempo. En un breve periodo de tiempo, ni excitación, ni dramatismo. Más bien ante su cámara posan sus obras se han empezado a subastar a precios desorbitados, personas inseguras y solitarias, la mayoría de las veces gente y su reputación en el ámbito internacional goza de alta estima de diferentes culturas bajo las mismas circunstancias, como a pesar de no acudir a ferias de arte, ni tener blog ni website los Beach Portraits que la artista empezó a hacer a jóvenes de diversos contextos y condiciones, buscando poses de cuerpos propia. Tomando referencias de los maestros del retrato hoen transformación, sin apenas dominio sobre los mismos. Los landés y flamenco de los siglos XVII y XVIII y a los fotógrapersonajes que posan ante la cámara de Dijkstra son arquetifos Diane Arbus y August Sander, pero desarrollando a la vez pos de la sociedad contemporánea que se encuentran ante un estilo muy personal de trabajo, su obra supone una nueva cambios en situaciones concretas, frente a momentos en los representación del ser humano en sentido clásico, al realizar que entran en nuevas comunidades (el ejército) o ante alguna una distanciada y aparentemente objetiva interpretación de la nueva etapa emocional (paso de la niñez a la pubertad). Sus poses y sus miradas se pueden leer e interpretar desde un punimagen. Dijkstra es, ante todo una retratista, que documenta to de vista social, psicológico, cultural o incluso sexual, pero en retratos radicalmente clásicos, con composiciones austeras en cualquier caso esa simplicidad resulta fascinante y exalta la y puntos de vista casi idénticos, momentos de tránsito, como curiosidad natural de unas personas sobre otras, fomentando pueden ser la adolescencia o la maternidad. cierto voyeurismo inherente a todo ser humano. Realizadas con una simple cámara técnica de formato 4×5 pulgadas, a veces con luz de flash añadida a la natural, las obras



Fotofagia Issue 1