Page 98

—Gracias —se iba a ir cuando se giró—. Si te apetece hacer café, para desayunar — ella asintió—. Bien, mientras hablaré con mi compañero. La cocina era pequeña pero estaba muy bien surtida, el cuarto de la emisora estaba cerca y no pudo evitar oír parte de la conversación con Oscar. — ¿Que pasó qué?—el otro le volvió a responder—. ¡Qué te han herido! Pero que es poco. —Sí, no te preocupes. Alma me ha curado y… — ¿Y qué hace ella contigo?—el otro le decía que podía estar oyéndolo todo, que el trasto suyo se oía por toda la casa. —Oye es difícil de explicar. Centrémonos en los furtivos, la matrícula que te di ayer ¿la habéis comprobado? —Sí, pero es de un todoterreno de Murcia. Habrán cambiado la placa de la matrícula para que no les pillen, son listos y… —Hay que averiguar sus nombres y… —se paró al ver a Alma en la puerta. — Perdona, pero te puedo contar más sobre ellos — Héctor se lo dijo a Oscar. —Muy bien, voy para allá ahora mismo. Quiero comprobar cómo estás y me gustaría hablar con ella, ¿vale?—Te esperamos aquí. Tráeme algunas actas. El sargento Robles querrá saber lo que sucedió anoche y… —Te va a colgar de las pelotas cuando sepa que te fuiste solo. Joder Héctor, se supone que sólo ibas a observar. — ¿Y qué iba a hacer? Dejar que mataran a un ciervo para luego venderlo. Tenía que hacer algo. —Sabes que ella está muy preocupada por ti. Te aprecia demasiado y… —No tenías por qué haberle dicho nada. Alma palideció de pronto. O sea que le había mentido. Tenía pareja. Que tonta había sido, tenía que haberse dado cuenta de que un hombre así jamás se sentiría atraído por una mujer como ella. Se imaginaba a esa mujer; rubia, alta, con cuerpo escultural y enamorada hasta la médula de Héctor. ¿Cómo no? Era un hombre atractivo; algo parco y rudo, pero un hombre con el que se había sentido seguratoda la noche y… ¿Qué habría pensado de ella? Casi se había tirado encima de él. Estaba mortificada. Héctor observó que ella permanecía callada y se levantó. — ¿Has encontrado todo?—ella asintió—. Te mueves bien en la cocina. ¿Por qué te has levantado tan pronto?

Peligrosamente tuya raquel campos  

libro

Peligrosamente tuya raquel campos  

libro

Advertisement