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— ¿Me vas a contar lo que ha sucedido?—él asintió y mientras le contaba el encuentro con los furtivos ella le limpió la herida y la vendó. Y para vendarla tuvo que acercarse a él varias veces y cada vez notaba su cuerpo más cerca. Héctor por su parte olía su aroma a…. ¿Vainilla? Y su respiración. Su propio cuerpo ya no podía aguantar más y empezó a responder a esos estímulos tan eróticos. —No pensaba que fueran tan peligrosos esos dos — Héctor se abstuvo de contarle lo que había oído decir a ese tipo, Pedro. —Había un tercero, pero no he podido verle el rostro. —No sé si será el pelirrojo que siempre les acompaña– estaba segura que era ese joven, que creía que se llamaba Andrés. — Se han metido en un lío. Han atacado a un guardia civil y eso es un delito muy grave —Alma le miraba horrorizada, por un momento se dio cuenta de lo que pudo haberle pasado y se le escapó un sollozo. —Lo siento, es horrible… podrían haberte… — él se giró y la abrazó con el brazo sano. El otro había hecho un pacto con el diablo y no quería moverse por el intenso dolor que le martilleaba. —Sh…no ha pasado nada, estoy aquí, ¿vale? —los sollozos se convirtieron en lágrimas y ella se maldijo por parecer tan débil delante de él. —Perdona, no suelo llorar. Pero es que todo este asunto me sobrepasa y… — Héctor sabía que iba a contarle lo que le pasó de verdad, pero no podía verla tan derrumbada y no pudo controlar que sus labios se dirigieran a la boca de la muchacha. Fue tan dulce el contacto. Sus labios eran tan suaves, que su boca exigió una respuesta. Alma no se había dado cuenta de cuando había empezado el beso, solo sabía que estaba en sus brazos y se encontraba segura entre ellos. Además de sentir mil emociones al sentir a ese hombre pegado a su cuerpo. Pero él se separó enseguida, algo le había sucedido. Había sentido algo muy raro y poderoso creciendo en su interior y le daba miedo porque empezaba a preocuparle esa mujer. — No tienes que tener miedo, aquí no se atreverán a venir —no iba a decirle nada y menos no iba a disculparse cuando el beso se le había

Peligrosamente tuya raquel campos  
Peligrosamente tuya raquel campos  

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