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de ella tocando su piel y curándole. —Está bien, pero luego me explicarás qué haces despierta y… —Vale, no te preocupes—se acercó con cuidado hasta él. Le daba apuro ver algo grave y no ser capaz de mantener los nervios a raya. —Me parece que…eh…. quítate la camisa para que pueda ver mejor la herida — no se le ocurrió ni mirarla, se limitó a girarse e intentó hacerlo solo, pero no pudo. El hombro se negaba a obedecer. —Maldita sea, no puedo y… — ¿Qué hubieses hecho si yo no llego a estar?—se acercó más a él, tanto que pudo oler a ese hombre y su esencia quedó grabada en su mente a fuego—. Voy a ayudarte— se puso delante de él y comenzó a desabotonar los botones. Cada uno que conseguía despasar, era un fiero control que tenía que ejercer sobre su corazón. Cuando terminó, se puso detrás de él y le sacó la manga del brazo sano. La otra manga salió más fácil. Alma tragó saliva cuando vio la camiseta de tirantes que moldeaba el torso de ese hombre. Una fina mata de vello negro y ensortijado asomaba debajo de un montón de músculos, Alma nunca había visto un hombre tan atractivo y su pulso se vio aumentado. Su corazón empezó a galopar. ¿Oiría él sus latidos? La camiseta blanca se veía mancillada por una gran mancha de color rojo brillante. Héctor no pensaba; no quería sentir la tibieza del cuerpo que se acercaba a él, el contacto de su cuerpo en su espalda y la galopada de un corazón que martilleaba en su oído. Jamás había sentido nada más erótico en toda su vida. — Es un corte limpio. Pero ha salido bastante sangre y tengo que tamponar la herida. Quítate la camiseta, con ella te voy a hacer presión — él intentó levantar los brazos, pero sin éxito. —El hombro no me deja, joder y… — Eres un maleducado, has soltado dos tacos desde que has llegado — se acercó a él y mientras hablaba le cogió la camiseta, y como si fuera una amante en pleno estado de erotismo se la sacó para tapar con ella el pequeño agujero. — ¡Cuánta sangre ha salido de ahí! Me he caído de la moto.

Peligrosamente tuya raquel campos  
Peligrosamente tuya raquel campos  

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