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Capítulo 12 Alma daba vueltas en la enorme cama, no podía dormir. Era frustrante preocuparse por alguien que no conocía de nada, pero no podía dejar de pensar en ese hombre. ¿Estaría bien? ¿Cómo se le ocurría salir él solo detrás de unos furtivos? La verdad es que estaba muerta de miedo, no sabía qué hacía en esa casa con ese hombre al que no conocía de nada. Pero al mismo tiempo se sentía protegida entre esas paredes de piedra. Las palabras de Pedro le habían afectado bastante y habían vuelto a su mente al saber que él iba tras ellos. ¿Qué había hecho ella? En el nacimiento no pudo dejar de observar que la miraba con cierta lascivia, pero ella no le había dado pie a nada más. A lo mejor era el típico engreído que se sentía excitado cuando una mujer le decía que no. Si era así. ¿Qué iba a hacer ella sola contra ese loco? Se incorporó de la cama, le pareció sentir el ruido de un motor. ¿Sería Héctor que ya volvía? La casa estaba a oscuras pero tenía que levantarse para ver qué había pasado con esos tipos. Se acercó a la puerta, la camiseta que él le había dejado le llegaba por las rodillas y se sentía medio desnuda, por dios que patético.

Peligrosamente tuya raquel campos  

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