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–el hombre se echó la mano al cuello esbozando como pudo una disculpa. — Perdona, no lo tenía pensado, fue dicho y hecho. Me gustaría encontrarle pareja a Trueno –por un momento Gloria miró a su amigo y luego a la joven y pensó que hacían una bonita pareja. —Veo que estás muy bien acompañado –Alma no pudo evitar ponerse roja como un tomate. Ahora sabía que no tenía nada que ver con Héctor. —Perdona, Gloria esta es Alma, es veterinaria –Héctor se giró hacia ella —. Alma, ella es Gloria, la mujer de mi compañero. —Encantada–la joven quería darle un beso, pero Gloria la abrazó con énfasis. Ella era la mujer que no había resistido tener a su hombre en peligro. Bien por ella. —Me alegro mucho de conocerte, como ves estoy muy gorda y no puedo abrazar – Alma sonrió, se dio cuenta de que era una mujer entrañable y podrían llegar a ser amigas. — ¿De cuánto estás? — Oh, de cinco meses, pero creo que no puedo más –iba a decirle algo, cuando unos fuertes brazos se cerraron en torno a su cintura y la mujer sonrió satisfecha. Alma se dio cuenta del profundo amor que sentía la pareja, el brillo en sus ojos les delataban. — Aquí me tienes princesa–Héctor sonrió al ver a Oscar y al momento se dio cuenta de que tenía un problema, pues su amigo era implacable en cuanto a mujeres se decía—. Y esta preciosa mujer, ¿quién es? —Oscar, es Alma –se giró para presentar a su amigo y se dio cuenta de que los miraba con una expresión soñadora—. Alma, él es Oscar mi compañero. — Encantada. No sabía que los compañeros trabajaban en la distancia, pero apruebo mucho la decisión de Gloria– Oscar miró a la joven, era preciosa y su amigo bebía los vientos por ella, pero ni se daba cuenta. — Oh, es un auténtico suplicio ver cuándo se va pero no saber cuándo llegará. Estos dos son expertos en cazadores furtivos y les va mucho la marcha–Héctor no sabía dónde meterse. —Gloria, no creo que a Alma le interese después de… —Claro que me interesa, ¿te apetece tomar algo Gloria? —Oh, sería estupendo Alma. Gracias –ambos hombres se quedaron de piedra al verlas cruzar la calle en dirección a un bar. Se miraron

Peligrosamente tuya raquel campos  

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