Page 6

Prólogo Héctor 9 enero 2011 Cuando el mundo creyó que el terrorismo había casi desaparecido, se tambaleó por un nuevo ataque terrorista. Madrid se había despertado, esa mañana, conmocionada por la noticia, en la cual un grupo de personas habían resultado heridas de gravedad por la cercanía y algunos agentes del Cuerpo de la Guardia Civil habían fallecido, a causa de una detonación en la periferia de una calle. La bomba —lapa había sido colocada en los bajos de un coche de la guardia civil. Nadie se esperaba que el artefacto explotara cuando el coche circulaba por una calle muy transitada. Los dos guardias civiles murieron en el acto y la onda de la bomba hirió a unas personas que en ese momento circulaban cerca. Héctor llevaba poco tiempo en ese destino y había llegado junto a sus dos compañeros de estudios. Quedó en estado de shock al ver las primeras noticias en la televisión. Ese día, sus amigos habían ido a trabajar, pero él lo había pedido libre. Durante los primeros meses en la ciudad, había conocido a alguien y quería pasar unos días relajado en su compañía. Su móvil, sonó con brusquedad dentro del bolsillo trasero del vaquero. Era raro que alguien le llamara. Al cogerlo se extrañó aún más, al conocer el número del cuartel. Mientras hablaba por teléfono su semblante fue tornándose frío y pálido, el teléfono cayó al suelo haciéndose mil añicos. Sus amigos habían fallecido en el atentado. Él tenía que haber estado junto a ellos. Les había fallado. Su mundo se congeló y pensó que nunca lo superaría. Sus jefes le dieron a elegir otro destino, sabían que sería imposible que siguiera en ese lugar. Todo le recordaba a ellos y no podía vivir. Necesitaba soledad. Días después del atentado, miraba un papel con varios destinos alejados que podía escoger. Todos ellos estaban muy de allí y muy diseminados por la geografía española. Quería irse a un lugar donde no hubiera nadie, quería soledad. La que creía su pareja, le dejó a la primera de cambio. No pudo soportar el estado de letargia en el que había entrado él y ni se preocupó por ayudarle a salir del pozo en el que se encontraba.

Peligrosamente tuya raquel campos  

libro