Page 48

llamó su atención. — ¿Hija sucede algo? –Héctor giró en redondo y vio a un hombre con gesto preocupado que miraba a la joven. Su padre. Seguro. Bajó del coche. — Buenas tardes. Soy agente de la guardia civil. Su hija ha sufrido un pequeño incidente –la cara del hombre mudó al espanto. Sin decir nada, abrió la puerta del coche y ayudó a su hija a salir. Estaba tensa y su rostro estaba preso del miedo. — ¿Qué ha sucedido exactamente?–ahora el hombre le miraba a él. Le contó lo sucedido y el rostro se tornó crispado de la rabia. —Ese energúmeno. Tendré que hablar con su padre. —Muchas gracias agente por haberla acompañado. —No ha sido nada. Intente no meterse en líos. El chico está en el cuartel y se le explicarán bien las cosas para que no se vuelvan a repetir. —Gracias de nuevo –Héctor se iba a marchar, cuando sintió unas suaves palabras que le detuvieron y le hicieron girarse. —Gracias por su ayuda–esos ojos de nuevo se clavaron en los suyos como si tuvieran vida propia. Asintió con la cabeza y se marchó. Alma se metió en la cama, quería quitarse de la cabeza ese mal momento que había pasado. Su padre puso el grito en el cielo, estaba furioso con lo sucedido. Su madre le llevó una tila. —Pero esos muchachos están locos. ¿Te ha hecho daño? —Papá sólo me ha agarrado fuerte del brazo y… —su padre le cogió el brazo y observó la mancha violácea que comenzaba a extenderse por todo el antebrazo. —Ese chico es un salvaje. Pero se va a enterar, ahora mismo voy a hablar con sus padres. ¿Qué se ha creído? No pudieron detenerlo, salió intempestivamente de la casa como alma que lleva al diablo. No podía permitir que hicieran daño a su hija. Su madre le cogió del brazo y le abrazó. — Mamá. No le he querido decir que me besó a la fuerza—su madre se quedó blanca—. Pero le mordí y a cambio me dio un bofetón. No pensé que la fiesta fuese a ir por esos derroteros, si lo llego a saber no voy. — Yo tampoco pensaba que se iban a comportar de una manera tan estúpida. —Pedro ha cambiado, se ha vuelto un egocéntrico, arrogante y chulo. Jamás estaría con alguien como él. —Bueno descansa un poco. Tu

Peligrosamente tuya raquel campos  

libro