Page 46

gamberrada?—miró a Lorena y a Cecilia, nadie estaba por la labor de ayudar. — Hablas demasiado —Pedro le tapó la boca con un beso fuerte y duro y ella sintió una arcada de repugnancia. Se resistió y él le retorció un poco más el brazo, ahondando más en esa sensual boca que de pronto se le antojaba un manjar, sobretodo porque se resistía y era una cosa que le sacaba de sus casillas. No podía hacer nada, así que se dejó caer laxa y al saberse ganador ella le mordió el labio con todas sus fuerzas. Él soltó una maldición y se apartó de ella no sin antes darle un bofetón. —Esto no ha acabado —la gente observaba la escena con pavor. De pronto aparecieron un grupo de agentes del Seprona. —Chaval suelta a la chica—Pedro se giró y al ver lo que se le avecinaba soltó a Alma con ira, ésta casi cae al suelo si no es por un agente que le ayudó. — ¿Se encuentra bien?—ella asintió. Unos fuertes brazos la sujetaban y al girarse se quedó de piedra. Una oscura y fría mirada la observaba con ojo crítico. Sintió un estremecimiento por todo su cuerpo. El guardia la ayudó a mantenerse en pie y se giró hacia su compañero que ya se encaraba con Pedro. No era capaz de mirar a esos ojos verdes sin quedarse prendado —Me parece que os estáis pasando de la raya, este ciervo está protegido. Quien le haga daño estará infringiendo la ley y… — Pedro se puso como loco. —Una mierda de animal protegido. La gente se arremolinaba a los alrededores para no perderse nada, tendrían de que hablar durante semanas. El agente miró a Héctor que ayudaba a la joven. —Este sujeto ha agredido a la chica, y también quiere acabar con el ciervo. Chaval, te vienes con nosotros. Alma miraba a su alrededor sin ver nada. Estaba nerviosa, pero sentía la mano del agente posada sobre su hombro y notaba la calidez que le transmitía. — ¿Se encuentra bien para volver a su casa o la llevamos nosotros?– Alma pareció salir de su ensoñación al volver a oír la profunda y rasgada voz del agente. Alzó su mirada, pues era tan alto que su cabeza le llegaba a

Peligrosamente tuya raquel campos  

libro