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agrio como él? Lo mejor era no pensar en mujeres, su trabajo ahora era primordial e intentar coger a esos furtivos era su meta. Y la montaña no tenía misterios para él. Llegó pronto, la montaña estaba desierta. Era difícil averiguar el punto exacto donde habrían estado el grupo de furtivos ya que la sierra era grande, pero tendría que intentar encontrar alguna huella. Estuvo toda la mañana andando y revisando cada palmo de terreno en busca de alguna huella o marca. Después de la noche sería muy raro encontrar alguna. Estaba casi a punto de rendirse cuando en medio de unos matorrales de espino vio las huellas de unos neumáticos. Se acercó y las midió aunque a simple vista sabía que pertenecían a un todoterreno, ningún otro coche se aventuraría en esas montañas. Tendría que hacer un informe y llevarlo a la central. Era una cosa rutinaria, pero tenían que estar atentos. Los grupos de furtivos eran difíciles de atrapar. Trabajaban en diferentes zonas y se escabullían enseguida, pero él y Oscar habían cogido a varias bandas hacía unos años. — ¿Oscar, estás ahí? — Sí, ¿pasa algo?—no podía dejar de preocuparse por su amigo desde que había decidido quedarse en un punto fijo de vigilancia, era arriesgado. Los grupos furtivos estaban bien organizados y eran peligrosos. —No, tranquilo. Solo que he encontrado unas huellas de un coche grande. Están cerca de la cima de las Palomas. No estaba muy equivocado. —Es raro que tú te equivoques — era verdad, Héctor era muy bueno en su trabajo. La centralita parpadeó, tenía otra llamada—. Mantenme informado. Mientras caminaba, se dio cuenta de que detrás de un espino había una huella. Se había originado arrastrando algo muy pesado, mataron al ciervo y lo metieron en el coche para salir zumbando. No le iba a quedar otra que acercarse al Cuartel para mirar unos cuantos datos en los ficheros que guardaban. A lo mejor podría ir a cenar con Oscar y Gloria, tenía ganas de verlos. Era con los únicos con los que se comportaba como siempre había sido; amable, risueño y cordial.

Peligrosamente tuya raquel campos  

libro

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