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El despacho de la señora Ramos era un cubículo pequeño y estrecho atestado de estantes llenos de libro por todos lados. La mujer estaba sentada tras la gran mesa, que era el único mueble que poblaba esa habitación. Era una mujer hermosa, aunque sus años mozos ya los había pasado, conservaba un brillo especial en la mirada y un cutis perfecto. —Buenos días, Alma. Me parece que ha empezado a llover –la mujer no ocultaba el escrutinio. —Buenos días, señora Ramos. Sí, llueve y no he cogido paraguas. —Agradezco que seas puntual. Siéntate –cuando la joven estuvo sentada continuo—. Eres una alumna eficiente y tus notas son impecables. — Gracias. —Creo que mereces tener la oportunidad de optar a unas prácticas. La pega es que duran seis meses y no podrás ir a visitar a tus padres hasta que termines –la joven suspiró, eso significaba más trabajo. —Bueno, si ello me hace aprender más y sacar mejores notas no me importará, ni a ellos tampoco. —Bien, te apunto entonces. Las plazas saldrán a concurso, pero con tus notas es imposible que te quedes sin una. Son por las tardes – Alma pensó unos instantes. — ¿Y cuándo estudiaré? —Tienes que planificar tu tiempo y…—una sombra cruzó por el rostro de la joven. Era imposible estudiar en la casa donde vivía—. ¿Ocurre algo? —Vivo en un piso con tres compañeras que montan fiestas todos los fines de semana. —Ya veo…déjame pensar. ¿Por qué no solicitas una habitación dentro del campus? — ¿Es posible?—Sí, solo tienes que alegar que no puedes pagar el piso y se te asigna una habitación. — Sería genial, estoy harta de que me estropeen libros y traigan chicos a todas horas– la mujer sonrió, esa joven era distinta a las demás y tenía un gran sueño que pensaba que podría llegar a conseguir porque valía —. Perdone, es que esta mañana… —Me imagino, déjame ayudarte. Yo gestionaré la habitación, cuando sepa algo te comento. El día había pasado de ser oscuro y deprimente a ser soleado y fantástico para ella. El único aspecto negativo, era que no podría visitar a sus padres durante esos meses. Les llamó desde una de las cabinas de la cafetería.

Peligrosamente tuya raquel campos  

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