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gustarle su olor avainillado, ¿Cómo podría oler a vainilla? Le daban ganas de comérsela entera. La acostó en la cama y se tendió en el mortífero sofá. Decididamente lo cambiaría en cuanto bajara al pueblo. Podría haber dormido en la cama con ella, pero no podría aguantar otro despertar como el de esa mañana sin intentar hacerle el amor. Había sido demasiado para él estarse quieto, cuando la vio ruborizarse le había parecido que era una preciosidad. Prefería dormir solo que hacerlo en su compañía y sentir sus finos brazos en torno a su cuerpo como esa mañana. Era un recuerdo demasiado dulce para él. A muchos kilómetros de allí un grupo de hombres reían a carcajadas. A Eusebio no le gustaba la idea de hacer daño a alguien, pero le darían un buen susto al guardia. Alma se despertó en la cama sola, no había rastro de Héctor. ¿Se habría levantado ya? Puso el pie en el suelo y se levantó con cuidado. Héctor…. Antes Alma no tenía a nadie en quien pensar, ahora presentía que la presencia de ese hombre en su corazón iba a quedar grabada a fuego. Iba a ser difícil no pensar en él y… Le prepararía el desayuno y le demostraría que ya se encontraba mucho mejor. Al entrar en el comedor sonrió al verlo en el sofá durmiendo. Era tan grande que sus piernas sobresalían bastante del sofá. Se acercó con cuidado de no molestarlo, quería observarlo más detenidamente. Dormido era todavía más atractivo; su rostro tan enérgico y con tanta fuerza de día parecía un remanso de paz y de paz. — ¿Has dormido bien? — ¿Cómo has sabido qué…? Buenos días, me pusiste en la cama. ¿Es que me dormí? —él asintió. —Tenías que descansar y qué mejor que en la cama — era un hombre exasperante, pero había sido todo un caballero. —Podrías haber dormido en un lado y… —se acordó de lo que había pasado esa misma mañana y volvió a ponerse colorada—. Voy a preparar el desayuno. — Buen síntoma, pronto podrás volver con tus padres no hay peligro ninguno y hay una patrulla vigilando —al mirarla, una duda cruzó por su mente cuando vio en su mirada tristeza.

Peligrosamente tuya raquel campos  
Peligrosamente tuya raquel campos  

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