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torbellino, menudo carácter. Ella le miró. Estaba agradecida, sabía que su padre le habría dicho que tenían una patrulla vigilando su casa, estaban a salvo. El objetivo era ella y la casa de Héctor era el único lugar en el que estaría a salvo. —Gracias por todo. Espero no molestarte mucho. —No me molestas. Es una maravilla que alguien te haga la cena–ella le miró y sonrió—. Me vas a contar lo de ese tipo. — Perdona por la palabrota, pero me ha dado mucha rabia que le haya dicho a mi padre que andaba acostándome con todo el que pillaba. Ese no es mi estilo, es más, nunca lo ha sido –con esa simple declaración Héctor tuvo claro que se encontraba ante una mujer joven que nunca había mantenido relaciones sexuales. —Me hago a la idea de la clase de tipo que es. Cuéntame sobre él – Alma suspiró. — Lo conocí en las prácticas que hice en una clínica. No me dejaba tranquila, no sabía qué hacer para desalentarlo. Un día vi cómo… estaba con la secretaria de la clínica y que le hacía eso a lo bestia–el rostro de la joven se sonrojó por el cariz tan íntimo que tomaba la conversación. —Olvídalo. No podrá acceder a ti. Cenemos que estoy hambriento. Cenaron en silencio. Héctor meditaba las cosas que le había contado. Estaba preocupado porque ese tipo tenían un perfil de trastorno que podría llegar a ser peligroso. Alma no comía, estaba tan nerviosa que no hacía más que darle vuelta a la comida. No paraba de darle vueltas a las cosas y ahora se acercaba la hora de dormir y no sabía si él saldría otra vez. — ¿Qué piensas hacer con lo de los furtivos?—él se encogió de hombros. —No sé qué pensarán hacer hoy, a lo mejor no salen después de lo de anoche. De todas formas, informaré al cuartel por si acaso. Se fue a informar y cuando llegó estaba dormida en el sofá. Seguramente no habría dormido bien con él al lado en la misma cama. Al día siguiente le diría que sus padres se encontraban bien y que seguramente Pedro quería meterle miedo. Se acercó al sofá y la cogió en brazos. Sabía que se estaba dando excusas para estar junto a ella y es más por sentirla cerca. Empezaba a

Peligrosamente tuya raquel campos  

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