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Capítulo 15 — ¿Qué vas a hacer?—estaba cansada de estar sentada, sus nervios empezaban a traicionarle. —Quizás lea un rato y… Un motor se oyó muy cerca, Héctor la dejó en el sofá y se asomó a la ventana. — Serán Oscar y Gloria que se les habrá olvidado decirte algo —pero Héctor se dio cuenta enseguida de que no eran ellos. No conocía el coche, pero era un todoterreno. Por instinto cogió la pistola y se la puso entre el pantalón vaquero, Alma se dio cuenta y se quedó petrificada. — ¿Dónde vas? ¿Qué pasa?—se acercó a ella y le dijo que callara. —No hagas ruido y quédate quieta. Héctor salió al mismo tiempo que del coche bajaba un chico joven, no lo conocía de nada. Era raro que estuviera por aquel paraje y más a esas horas de la noche. Tuvo un presentimiento, pero no podía asegurarlo. —Buenas noches, no sé si me he perdido. Quiero ir al Nacimiento del Río Segura. ¿Voy bien?—Sí, es todo recto. En un cuarto de hora más o menos estarás allí. —Gracias, me han dicho que es muy bonito de noche con las luces que han puesto. — Es un paraje muy bello a cualquier hora del día. Alma no podía estarse quieta. ¿Quién sería? Había cogido el arma y eso no era nada bueno. Se levantó un poco y se acercó a la ventana. Cuando estaba cerca, se asomó y lo que vio le heló la sangre. Sin querer tiró una cosa que estaba encima de una pequeña mesa y al intentar cogerla se cayó de culo. Héctor oyó el golpe y el chico también, ya que miró hacia la casa. —Habrá sido el perro. Bueno, espero que le guste lo que va a ver, buenas noches. El otro se despidió y se marchó con una sonrisa en los labios. Lo que había venido a comprobar ya lo había hecho, y el hombre al que veneraba se iba a poner contento. Héctor masculló una palabrota mientras entraba en la casa. La miró con ira, estaba en la puerta en el suelo. —Te he dicho que te estuvieras quieta. Te lo iba a contar todo y… —Ese chico va con los furtivos, iba con ellos cuando se pararon y… — ¿Con ellos? No me di cuenta, anoche eran dos — masculló por lo bajo, que tonto había sido. Siempre había un tercero o incluso un cuarto vigilando—. ¿Estás segura?

Peligrosamente tuya raquel campos  

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