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Cuando entraron en la casa, Oscar y Gloria ya habían empezado a comer del apetitoso guiso que reposaba en la sartén. Se habían servido sendos platos, que hacían la boca agua. Al verlos, sonrieron. —Pensábamos que os habíais olvidado de la comida. —Perdona, casi lo habíamos hecho. Estábamos con los caballos. Pero veo que no habéis perdido el tiempo. — ¿Te creías que te iba a esperar? El guiso se come caliente, frío pierde todo su sabor –Gloria les miraba con cariño. —No le hagas caso, sabes que tenía hambre. Esta mañana estaba tan preocupado por ti que ni desayunó por venir enseguida. Héctor miró a su amigo, le costaba dar su brazo a torcer y reconocer que era verdad. No le gustaba descubrir sus debilidades. Para él, Oscar era como el hermano que nunca tuvo y que siempre deseó. Con él empezó a olvidar su pasado y a sanar sus heridas. Habían vivido tantas cosas juntos, que le daba miedo reconocerlo delante de él. —No me lo creo, con lo tragón que eres. —Dejad de hablar y venid a comer. Sabes que eres un pésimo anfitrión, pobre Alma que tiene que estar aquí contigo con lo gruñón queeres a veces y… —Oscar afilaba su lengua y la dirigía con atino a su amigo. —En vez de comer te voy a patear el culo si sigues diciendo esas cosas. — ¡Ja! Tienes que saber Alma…— y la miró a los ojos—, que este es… mucho ruido y luego nada. Así que si se enfada contigo no le hagas ni caso —Héctor abrió los ojos y miró a su amigo. —Estás perdido, te voy a enseñar… —corrió hacia él y salieron de la casa. Parecía que estuvieran jugando al pilla pilla. Alma se quedó fascinada. —Se llevan de maravilla y se aprecian —Gloria sonrió, esta chica era perspicaz. —Es más que eso, es una relación como de hermanos. Se protegen el uno al otro en todo, casi no se dan cuenta cuando lo hacen. Son especiales. — ¿Cuánto lleváis casados tú y Oscar? —Umm, déjame pensar —se rio al ver la cara de Alma—. Es broma, llevamos casados once meses. —Pensaba que llevabais más juntos, se os ve muy bien y con mucha complicidad —le gustaba realmente esa joven inteligente y franca, era

Peligrosamente tuya raquel campos  
Peligrosamente tuya raquel campos  

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