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— Seré una tumba amor mío. —Eso me gusta más, les dejaremos a ver si se dan cuenta pronto. —Vamos a comer, no quiero comerme el ajo de harina frío. Además, a lo mejor están demasiado ocupados para acordarse de la comida —Gloria le dio un codazo en las costillas de broma. Se sentaron y fueron comiendo mientras esperaban a esos dos. —Héctor, nos estarán esperando para comer. Vamos a ver a Brisa— montura y jinete se acercaron en un vertiginoso galope. —No me acordaba de que nos esperan. Cuando estoy con los caballos, se me olvida el tiempo —“igual que cuando estoy contigo, ahora mismo desearía que se parara el tiempo. Porque todo es perfecto” y era verdad, se sentía muy feliz. Alma se concentró en la yegua, que continuaba en su cuadra. Sacó de su mente al hombre que estaba a su lado; la camisa se le adhería al torso como una segunda piel, su piel estaba cubierta de unas ligeras gotas de sudor, se pasó la mano por el pelo y siguió esa mano hasta que llegó a la nuca. “Basta, céntrate en el animal y déjalo a él. Ay, pero estaba tan atractivo.” Se mordió el labio y se giró para que no se diera cuenta de que le miraba. Pero Héctor había notado cada una de las miradas. ¿Cómo lo había hecho? No lo sabía. Solo, que había sentido como si hubiese sido su mano que se deslizaba sobre su pelo acariciándolo para luego acabar en la nuca. Alma examinó a la yegua, le miro los ojos, la boca; en fin parecía que se encontraba mejor. —La veo bastante bien, puedes dejarla libre cuando quieras. Pero por las noches tápala, parece un poco sensible—Héctor asintió y abrió la puerta del cercado para que saliera. Brisa salió al cercado y se acercó a Trueno como un niño cuando sale a jugar al parque. Pero hizo algo curioso, se giró y relinchó antes de reanudar de nuevo el galope. —Es un animal magnífico. Hacen una pareja preciosa— él asintió. —Y cuando aprendan todo lo que quiero enseñarles, serán los mejores y Trueno el mejor semental de por aquí —ella le miró. — ¿Dónde has aprendido tanto de caballos?—se encogió de hombros. — Me gustan y es algo natural. Venga, vamos. Seguro que Oscar Y Gloria están comiendo.

Peligrosamente tuya raquel campos  

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