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Capítulo 1 Alma 9 Enero 2011 Quedaba un semestre para volver a su casa. El último año se le estaba haciendo eterno. No terminaba de integrarse a esa vida. La ciudad era algo que le quedaba muy grande, a pesar de estar en ella casi cinco años. Añoraba las montañas, el aire puro, el vuelo de las águilas, su todoterreno, la sensación de libertad que sentía al ver el paisaje al atardecer y sobretodo echaba en falta a sus padres. Al principio no lo había sentido tanto, había llegado y nada sabía de la vida en una gran ciudad y eso que Valencia no era ni mucho menos tan grande como Barcelona o Madrid, pero era mucho más grande que su amado pueblo. Una opresión en el pecho se le había instalado desde su llegada y no le había abandonado ni un solo día desde que había llegado. La universidad era extensas y tenía mucho dura, las materias eran muy que estudiar, pero lo que no entendía ni entendería nunca era a las personas que se llamaban compañeras y amigas. Sin darte cuenta te clavaban un puñal por la espalda en cuanto menos te esperabas. Eso era lo que peor llevaba. Compartía un piso con otras tres chicas de diferentes sitios de España. Se habían conocido el primer día cuando habían hecho la matrícula y habían continuado hablando por internet para alquilar un piso entre todas. La que consideraba su casa, hasta que llegara a su verdadero hogar, se llenaba de gente desconocida para ella los fines de semana. Era imposible estudiar o hacer algo con la música, la gente bebiendo y las parejas besándose por los rincones. Cuando sabía que iba a pasar algo así, se quedaba en la biblioteca a estudiar. Si no lo hubiera hecho, hoy no estaría a punto de acabar con todo. Y eso no había sido lo peor. Los chicos. Ese problema lo había solucionado enseguida. Fue en una de las primeras fiestas cuando un desconocido se quiso propasar y tuvo que dejarle claro que ella no era de ese tipo de chicas. Cuando el resto de compañeros vio que le había puesto el ojo morado,

Peligrosamente tuya raquel campos  

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