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LAS PALABRAS SON CULPABLES LAS PALABRAS CULPABLES

1988 (Notas a la joven poesía de Quintana Roo) Raúl Cáceres Carenzo 1. Voces Una de las pájaras voces, de las voces más jóvenes que la presente muestra, dispersa y diversa, de la nueva lírica que hoy se escribe o se vive en Quintana Roo, presenta a la curiosidad lectoral- y electoral-poética, Tania Sol Portillo, nos ofrenda en Palabras muertas, espontánea, franca confesión sobre los trabajos del poeta:

Mis palabras son culpables y las puedo esconder en las manos de un Dios inagotable... Este adjetivo inagotable, unido al sustantivo Dios, transmite resonancias místicas del más noble y acendrado clasicismo castellano. También nos da el breve poema la innovación imaginativa, la intuición de la imagen resplandeciente, cuando Tania dice que a sus sílabas culpables al enterrarlas, les pondré dos flamencos de pregunta. Otro poeta núbil, Carlos García Santos, nos entrega una auténtica revelación sobre la condición oral"- la función de voz hablada y cumplida - de toda literatura, ya que, con rigor axiológico, descubre y afirma jubiloso que el libro se esconde en las palabras. Nos dice incluso cómo pone en marcha la invocación poética:

"Me acomodo en el respaldo de la silaba y observo. Empieza a caminar por la cocina, agarro mi libreta y escribo: Las palabras son los huesos del silencio" (El último verso me recuerda una línea de mi propio ritual de iniciación poética: "El silencio es el polvo del sonido"). Raúl Rico Guido, a sus 17 años, es capaz de encontrar el lado oscuro y acre del amor, pues con tensa ironía, a lo Sabines y a lo Lizalde, da testimonio, en "Dieta", de que ha desayunado la mitad de tu corazón vacío.- Y más adelante: Estoy almorzando/ cerebro reprimido/ relleno con ojos azules/ junto con un refresco de lágrimas. Y otro poeta adolescente, Jesús fuentes Allen, quizá el mejor dotado para la imagen y el ritmo verbal, elementos esenciales del arte poético, nos dice mágicamente en una postal de color y calor pellicerianos, "Regalos del mar":

"A diario contemplaba su inmensa mansedumbre y escuchaba en una concha sin dueño sus secretos; le llevaba recados de arena entre mis dedos o respuestas de la playa; tal vez del amor, no lo sé.

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Posiblemente estuvo enamorado de la orilla porque cada amanecer dejaba un caracol sobre la arena". 2.- La piel de la manzana. Después del deslumbramiento que estas voces nuevas dejan en nuestro oído y ojos literarios, surge la cuestión crítica: ¿tendrán ellos, de manera fatal e indeleble, la señal flamígera, la marca poética en la frente , el don fatal de la poesía? Algunos de ellos, evidentemente la poseen, el polvo radiante del infierno ha estigmatizado, por lo menos, a los que nuestro amor crítico destaca. ¿Podrán en consecuencia cumplir su condena lírica, su destino literario y ofrecer algunas palabras nuevas -o manzanas culpables,- a la verdadera historia de la poesía mexicana?. Solamente podemos dar fe de lo que hemos visto y oído: este exuberante, rumoroso y fresco caudal de voces nuevas, enriquece, o mejor aún, señala un punto de partida, un jubiloso primer día de creación poética, a la lírica que pueda desarrollar la identidad cultural, tan vasta y tan pródiga, de la Frontera Sur de la gran Nación Mexicana. Sentimos claramente que en algunos de estos jóvenes y adánicos nombradores podrá florecer, el día de mañana, el "trópico entrañable" pelliceriano y las telúricas sonoridades de selva , ríos, y marimbas que las voces chiapanecas han dado a nuestra poesía. El secreto bien lo conoce el esmerado guía literario de estos jóvenes, el poeta Ramón Iván Suárez: No podemos amar lo que ignoramos. Únicamente el estudio, el conocimiento de nuestros grandes ríos y árboles poéticos, la novedad de la tradición, nos concederá el don de la palabra y el deber o privilegio de residir en ella y, con ella, aclarar nuestro ser y nuestra aventura existencial. En el arte, como en la vida, no existen generaciones espontáneas: Nacimos de padres que nacieron aquí / que nacieron de otros padres y abuelos / que nacieron aquí, como decía Walt Whitman. Nuestros padres y nuestros hermanos (desde Netzahualcóyotl) hasta José Emilio Pacheco) están en la sangre. Tal vez no se vean pero ahí están. Debemos conocer la obra de esas voces filiales para poder continuarlas o enlazarlas con la tradición áurea de la gran poesía castellana y latinoamericana, que a su vez forma parte de la tradición de la poesía universal, nuestra patria verdadera. Así pues quedarán aquellas voces que el mar haya elegido: La fuente que es promesa / el mar sólo la cumple, enseñaba Cernuda . Aquellas voces que, adiestradas en el oficio y la voluntad, en el rigor y en la transparencia, en una vocación de claridad, sean capaces de devolverle su inocencia primigenia, su asombro antiguo a las palabras de siempre: las que pronuncia el hombre todos los días. El mar, en consecuencia y como siempre, es quien tiene la palabra. Y ya uno de estos jóvenes, con arrebatada fe poética nos ha dicho: El mar soy yo.

R.C.C. Mérida, Yucatán, junio de 1988.

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ESTOS POEMAS SON FLORES HECHAS PALABRAS RODRIGO ROSADO ROSADO "UN DÍA MÁS" Hoy saliste más temprano, quiero que tu luz ilumine mi rostro Tus cabellos se despeinan en las ramas, luna, y atrapas al tapacaminos que abanica las estrellas. Duermes sobre el mar, bailan la danza de las olas en la cara de los enamorados Busco en mi zapato el poema donde eres mi huésped; es tarde ya, corre el desaliento en mi cuerpo al ver que ha amanecido; no importa, te lo entregaré mañana.

"POR NUESTRA CULPA, MAR" Seca, mar, tu llanto con el pañuelo bordado del viento en mis pupilas que buscan con esmero las gaviotas que abanican tu rostro. Mutilo parte de tu cuerpo, quiero tocar la frescura de tus aguas. Mar, eres locura del ciego que siente la caricia de las olas sin saber si creces o envejeces. ¡Lloras mar! porque cada vez tu cuerpo, tan azul que embriaga los sentidos, se tiñe de negro. Poco a poco tu alegría yace como las vidas de los viejos 4


a la espera de sus hijos idos. Caerán sin vida, se pudrirán sin poder verlos. La tristeza amarga apagó las estrellas. Perdónanos: Has muerto hermano mar. ¡Hemos destruido tu hermosura!

APARIENCIA El aullido de los lobos resuena en el salón de clases; me atrapan con sus miradas llenas de egoísmo. Son roca puntiaguda sobre una blanda silla, sus ojos de garfio destrozan mis entrañas, sacian su sed de morbo esas fauces podridas de palabras obscenas. Quiero aportar mi pensamiento para borrar el odio al escuchar sus frases estúpidas. Enemigos de la misma (j)aula, temen a su misma sombra: Mas no son lobos, ni siquiera perros.

PASOS PARA QUERERTE Sumo las penas, las alegrías que alimentan mi cuerpo para acabar en otro ser, mido el tiempo a través del sol que alumbra con tranquilidad los tres brazos del reloj para poder verte. Resto las amarguras, 5


los llantos que mueren cuando se acaba la claridad y la noche desata sus cabellos. Divido lo bueno y lo malo entre las flores que forman en número de mis uñas. Lo multiplico con un cuerpo formado por dos mundos: Tú y Yo.

UNA MARIPOSA MUERTA EN EL SALÓN DE CLASES Allá estás ya humillándote en el piso en lugar de adornar la flor, inerte como la vida del hombre que no piensa. a suerte de tu vida terminó en el silencio, fuiste el botón que hoy es flor marchita, porque con tu cuerpo murió el vuelo majestuoso a la vida de claveles lirios, rosas. Ahora sólo eres hoja seca pisoteada por los hombres. Tu color se desvanece en el viento, mientras tu figura queda grabada en los ladrillos del salón de clases.

AMOR DEL TIEMPO El tiempo pasa sin preguntar por qué lo hace. Ya los críos de las aves vuelan al vaivén de las ramas, lo que ayer fue montaña es hoy un volcán apagado, por el tiempo que dejó atrás. la rama donde grabé tu nombre 6


la han roto las estrellas, y el papel que decía te quiero lo rompió mi corazón para inspirarme estos versos. ya el tiempo ha pasado, el sol trae su bastón al ritmo del campanario. Pájaro, vuela y dime si vendrá o murió para mandarle este poema o llevarle una flor.

LA VERDAD Destruyo una rosa, dejo caer los pétalos sobre la herida que ayer tú cicatrizaste. El sabor de mis versos endulzan mi tristeza; los nervios me abrazan desprenden el poema, flor que guardé para ti. He roto la tranquilidad, que tendió sus redes sobre la arena de nuestros cuerpos, ha arruinado la fantasía, la alegría, los sentimientos: dos mundos que se unían para predicar el amor, sin rencores, sin engaños. Todo era verdad, Hasta que ayer se rompió el enigma. Me alumbró el sol, mostrando a las niñas de mis ojos el amor de la mujer cáliz que embriagaba mis sentimientos con ternura.

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SALUDO AL ESPEJO, ESCRIBO DALIA ROSALBA CANCHÉ RUIZ 1. Al amanecer saludo al espejo tomo al ciempiés y me quito del pelo la tristeza junto con ella cae el polvo de los días que acaricia el suelo suavemente después tomo el jabón y la espuma del mar me toca la cara muevo mis pestañas reman mis cejas con rapidez forman un puente para cruzar al fondo del espejo 2. Te deseo cuando las bocas se abren sobre mí te deseo al escapar de las espadas del sol te deseo al mirarte correr por las montañas te deseo porque eres agua indispensable 3. Bajo la sombra de un árbol se encuentra prendido un pedazo de brasa del corazón fluyen vendavales y puedo contemplar las maderas padeciendo sobre la ceniza. Alzo mi rostro y miro el ojo de la llama que me llama y me preguntas el por qué me devuelve el fuego. Con tristeza los troncos quemados me hablan

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mientras yo los interrogo: ¿Por qué tienen que angustiarse con las llamas? 4. Cuando la luna se despeina en mis pestañas y la lluvia moja mis pensamientos, medito. ¿Por qué ha de suceder si no he roto mi tropiezo? Aún no es el día que acontezca ese milagro No importa, aunque empiece a caminar mi intuición sobre lo húmedo y la luna se haga el peinado de estrellas y jardines y mis pestañas digan adiós a las aldeas pegadas a los árboles, prenderé el sol en el horizonte. 5. La noche nunca es mía, el viento jamás lo será; mi memoria se derrama en brazos del silencio. Todo queda en tinieblas: el sol, la tierra, la sombra se doblan en el baúl de la nada. Con voz de aire las bestias reclaman su inocencia; también las aves mostrando sus vuelos al ojo del oleaje, mientras la jícara de la lluvia pregunta la razón de estas cosas y la arena del mar alza su voz y reponde: -Por la sonrisa de los abismos.

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ORDENO PENSAMIENTOS EN SILENCIO GUSTAVO BARRABÁS BUITRÓN ZÁRATE ORDENO PENSAMIENTOS EN SILENCIO En el silencio de la nada escribo, su frágil figura me arrastra hacia los litorales del amor que desborda ramos de pensamientos azules y ahoga el rostro de la luna en el amanecer de tus ojos negros. No puedo vivir en el reflejo de la oscuridad perdiendo horas como pétalos que rompen la armonía de los días. Aprecio el tiempo el sufrimiento que se desliza serpiente de la piel. Y abrazo el canto del cenzontle como recuerdo del amor y del atardecer que mezcla tulipanes.

ESCAPO DE LA SOGA DE LOS DÍAS Hoy quiero estar más allá de las olas del cotidiano amanecer en caracoles perdidos por la playa. Hoy quiero estar lejos del cuerpo que ata el punto en que parte la barca que la aurora pierde en los huesos del tiempo y que las islas tocan como el canto. Hoy me quiero perder en el remolino y ahogar a la palabra como insulto. Hoy quiero arrastrarme en el deterioro de este mar que bifurca sabores melancólicos en la mente como hormiga llevándome perdido entre las sábanas.

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ATARDECER DE PALABRAS Timbro mi voz segmentada en el atardecer que mezcla telarañas y tristeza. ¿Para qué pido ayuda a cucharazos si nadie me socorre? Corro por la calle de la imaginación frágil cuerpo duraznero junto al mío. Tengo la voz de la raíz, rocío enmantelado sobre arena prisionera de las olas. Y no quisiera, y ni siquiera sentir su cuerpo frío como puerta en mis narices.

VUELA EL SILENCIO Pájaro, rompe el muro del silencio con tu canto. Deja llevar la imaginación en tus alas luminosas que ocultan la hora de partida. Vidrio de colores, mutila el rostro del desamparado ocaso. ¡Oh!, el estornudo aturde al vaivén de la hojarasca como plumaje que abre camino sobre la palabra marginada. Échame a volar sobre tu cuerpo en una silla meciendo con su ábaco, al destilado amanecer que deja huella.

LLEGASTE CON EL VIENTO La aurora llega con el viento, me trae la firmeza de las flores. La turbia brusquedad de la amapola me seduce, hace giros de vigilia, tiende a romper mi vida 11


para ahogarla en el olvido. El aire me enlaza a ti. Trato de poseerte en el recinto de la aurora, deja que mi sangre fluya y hierva en la tarde que mezcla el placer, como sufrimiento de tu frágil figura deshojada.

TU AUSENCIA EN LA PALABRA Siento perder los años con tu lejanía y golpeo mis talones con el sueño. Siento en el corazón la ternura que me engaña y pone su espejismo. Tu ausencia hace trizas de papel mi camisa. No quiero el erotismo embriagante como adorno de un poema que reclama petulante mi desdicha. Sabes, amor, aunque mi idioma no es el dialecto de las flores, iré a buscarte.

MARGINO PENSAMIENTOS Hoy miro tu retrato muerto y me pregunto: ¿qué hago aquí? Si tan sólo sintiera la risa o las ganas de llorar a escondidas; no quisiera doler tu ausencia a la luna que da toques amargos con su palidez enlazada a la oscuridad de la noche. Debo olvidarte y salir a pescar amores instantáneos. Sin embargo no puedo ocultar mis lágrimas tras una sonrisa que denota 12


la helada hipocresía de mi rostro. Si tan sólo denotases tu amor por mí, Mary. ESCAPISMO ¿Cómo escapar de estos pies que derraman versos? ¿Cómo escapar de la espalda que troncha los litorales de tu cuerpo? ¿Cómo escapar del descabellado ocaso de la vida, y de tu amor ahogando este vacío que la vida rompe como olas acarreando pensamientos para ti amor mío?

BUSCO LA VIDA EN LAS TECLAS Cada tecla que oprimo es un vendaval que marcha silencioso tras la sombra de un árbol y se sienta a esperar que pase la crisis que lo agota. seco el sudor de mi frente y sigo la marea de los días perdidos en una canción que se diluye y repasa, punto y coma teclas del vacío, la forma de cantarle al mar que revienta caricias por los litorales de mi pensamiento. No hay más que dejarse llevar por la resaca de la vida, sintiendo hervir la sangre a martillazos en estos dedos, que aporrean las teclas.

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EN EL ABISMO Miro tus ojos pálidos mezclan las dilatadas horas en la vértebra de juegos encantados. Quiero derrumbar el muro que se agolpa en mis palabras. quiero sentir el alba fugaz cuando anuncia recuerdos erosionados por los años. Fui niño, y tal vez pescaba golondrinas con mi almohada. Sentí los días apoyado en el abecedario con letras estampadas en pretérito, lo aprisiono y recuerdo que soy o, enloquecido, si sigo siendo un peso en el abismo.

PALABRERÍO En el desamparado ocaso de la vida todo cesa, la tarde se largó en las palabras. Sólo gastadas quedan, aburridas, mala muerte. Las navajas cortan el hilo de la vida; sangran las palabras, el suicidio las aturde, las engaña. Pienso en nuevas; tracalero de palabras muertas, nunca acaba. La palabras labra, (c)rea, maldice, siente el látigo en la cabeza y sigue maldiciendo al día erosionado. Se dislocan el hombro, muelen, muelen, muelen. (Ha sido un bocado exquisito). las palabras mueren 14


de mandíbulas de 3 x 4. El poeta engulle un bocado, ha tragado palabras en la arena.

RECUERDOS Quiero tener mi infancia de cascabeles en un frasco y abrirlo para sentir la fragancia que emana del recuerdo. Quiero desear la naranja que en la rama colgó y sentir su dulzura o un poema azucarado. Cuando la vida saltó cercas tal vez años; sólo queda un pedazo que tiré en el mohín de los recuerdos: cuando maestros mostraban frutos abrurridos, o de aquellos mirándome con ábacos o abecedarios, imponiendo respeto en el cotidiano amanecer mezclando tulipanes. Hojarasca barrída de los cielos; en los labios infantiles, la niña de mis sueños y los primeros besos a escondidas. Canicas llegaron alegrándome, trompos y pelotas. Tiré mi infancia como un papalote al amanecer pescando nubes junto al alba. La daba vueltas tratando de encontrar el por qué de aquellas cosas. Mi cuerpo se hacía grande y mi niñez colgaba de un peldaño.

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RECUENTO DE POEMAS DANIEL JESÚS CABRERA PADILLA

AYER LA TORCAZA Ayer la ví, ayer ví la torcaza nocturna desde el campamento; la visté unos metros adelante; estaba sumisa, pensativa, como queriendo traspasar el silencio. Traté entonces de levantarme, de charlar con ella, de tomarla entre las manos… Todo fue inútil. ROCÍO, ROCIO NOCTURNO Rocío, rocío fresco, nocturno, acaricias con tus gotas miles de hierbas que capturan mis ojos. Te guardo en mi pensamiento desde el instante en que tu mirada y la mía se cruzaron silenciosamente en el andén nocturno de la hora frágil. PARA TI… Resuelvo en este instante mis palabras o versos y formo este poema. Ignoro cuál sea la causa que me lleva a girar estas palabras; pero me atrevo a regalarte, sediento de amor, cariño en pensamientos.

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TRISTE Ilumine tu corazón esta llamarada muerta, oh agonía friolenta -un reflejo-, sea pues en este momento el dichoso tropel de bugambilias, fatal escritura del tiempo donde el vencedor cierra los ojos, donde el vencedor acaba vencido en el lugar de los desaires.

DECLARACIÓN Esta mañana probé lo agrio de tu amor. Hoy ví dos ramas desfallacer entre tus brazos y supe entonces que eras en verdad sino la maldita causa de mis males, sino el despertar con tu nombre gritando. Hoy lo ví y eso es lo que cuenta. Te quiero decir (maldecir más bien) que tú, desgraciada, zorra, pérfida, eres la dueña de mi corazón. FLOR DE LA ESPERANZA ¿Desaparecer? No, no desaparezcas. Quiero sentir tu bello rostro, tu salobre mirada sobre la mía; quiero, amor, que me permitas guardar estas gaviotas en el claro regazo de tu geografía. Eres fresco rocío en la mañana sensible ante el amor de navío, eres, en fin: EL ALBA DE UNOS OJOS, EL LITORAL DE UNA SONRISA,

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el canto femenino de sirena que surca el espasmo infinito del amor. TEN MI CORAZÓN Ven, te necesito, quiero acostarme con tu sombra. Ten mi corazón, es tuyo: tómalo, quémalo, despedázalo como otras veces; al fin y al cabo: ¿qué importa? ¿en qué momento apareciste? ¿Cómo es que atravesaste mi corazón cuando aún no te conocía? Tú, mi bienamante, conoces el día, el camino del amor, la noche ardiendo entre mis brazos. Ah, sólo tú me comprendes, vieja luna. AMANECER Amanece la noche trata de colarse entre mi almohada; un rayo de luna -el último de hoyla llama despertándola. Ah caray, abre los ojos, camina, tropieza con el día (La aurora barre sus huellas). Con el insomnio en la cara se va a dormir a otra parte. ROSA DEL MAR Hundo los remos de mis labios en tu divino regazo, tu piel se agita como el agua 18


y me impregnas la mirada. Eres tú la soñolienta, la que en el atardecer luchas contra el sol y te estrella en los arrecifes, para después llegar a mi barca arrastrándote, suplicándome, tratando de impedir mi regreso después del viaje a tus profundidades. Oh, mar embravecido, en tu fuerza habita la tormenta; y cuando voy en busca de tus preciados tesoros, sueltas la tormenta traicionera para después empaparme con tu adiós.

MÍRAME DE FRENTE MÍRAME DE FRENTE, MUERTE, no bajes la cabeza. Dime qué tienes, qué clase de ansias recorren tus pútridos huesos. Vamos, no seas tímida, mírame siquiera o habla, háblame de ti, de tu persona. Quiero conocerte tal y como eres. Mírame de frente pero no me claves tu guadaña de amor. TIEMPO DE MORIR VII (In memoriam Elda Lozano) Nadie sabe de tu muerte y nunca lo sabrán si no lo leen este poema, esta cripta, esta pared de moscas 19


que vuelan sobre las flores. Nadie, ni tú misma, creerán que estás muerta, que ya no existes aunque vivas en ese amargo ataúd en que te han puesto. Qué sola te has de sentir allá abajo sin luz, sin agua, sin teléfono, sin mamá, sin papá, sin hijos… Qué sola te has de sentir aunque escuches tu nombre en todos lados.

EPITAFIO No fue necesario anunciar tu muerte, ni mucho menos traer tu cadáver: entraste en el alma sin hacer miramientos; repartiste por herencia, besos fríos y miradas que daban tristeza. A la media hora llegó un carro negro, subimos tu equipaje; y la muerte, como toda una dama, te llevó de la mano hasta la sepultura. POEMA NOCTURNO El espejo, la mirada nocturna de una estrella. El viento ladra allá afuera, y mis poemas no hacen más que seguir la pinche tinta de mi lapicero. Ah, si tan sólo te tuviera cerca creería que estoy soñando. Y para colmo, escribo este poema.

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PRINCIPIO DE LA HISTORIA Todas las mañanas, como de costumbre, el poeta mira, cierra los ojos, los abre de nuevo en la pared, espera que su dormitorio se limpie y sale: sale del insomnio y escribe. Recapitula: primer sueño, segundo sueño, tercer sueño, el cuarto: el poema. Hasta aquí se queda. ESTE POEMA NO ES POEMA Este poema es sólo un perro que quiere ser mecido, es una blanca paloma de negros pensamientos. Este poema no es poema como cualquiera otro, no, es un poema -cosa que arrastra suave como el mar, que arrulla con la brisa de la palabra, es gaviota en esta playa de líneas y corales Este poema no es poema si no fuera tantas cosas.

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PORTADOR DE PALABRAS JESÚS FUENTES ALLEN PORTADOR DE PALABRAS Todas las palabras han tenido siempre parte de un pájaro: del colibrí en la flor, de la tórtola surcavientos o de sinsontle; tal vez no sean sólo pájaros, quizá sean La Casa de la Lluvia, resguardo del hombre para defenderse del amor o cántaros para recoger agua pura, agua inédita. UN POEMA OLVIDADO Soy parte de una casa abandonada donde se cultiva el polvo y el silencio, soy su parte sur donde alguna vez se oyó música dulce, donde se cuidaron hortalizas de versos y la fertilidad del ritmo desistió a las tormentas de junio. Aquí sólo los libros comen, sólo los libros mandan, y cuando a hurtadillas bebo agua de metáfora, rompo a llorar con lágrimas de poeta prisionero. A mi alrededor la lluvia ha parido hierba, ha podrido la tierra en vez de alimentarla. Yo descanso sobre las telarañas, el viento las rompe y me golpea la nuca; caigo, recuerdo que soy un loco, un poeta fracasado; caigo y eso pienso mientras mis uñas rasgan el polvo de la hoja en la que hice el intento de un poema.

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ORA EL ÁRBOL En las goteras del árbol se pudre el corazón del nido. Hay una larga pausa entre la lluvia, las horas avanzan lentas, generosas se entregan al tiempo. Al morir la tarde sólo se escuchan cantos de aves, quizá lamentos. ¿Cuántos huevecillos no han perecido ante el diluvio? Se contemplan las cáscaras. Algunas madres todavía temen, están llorando, sienten frío, el agua las estruja entre sus manos. Qué tristeza siente el árbol cuando lo pone a prueba la naturaleza. Los días transcurren salitrosos; pero han florecido, se oyen melodías virtuosas, La lluvia se marcha. Sólo el árbol recuerda y dice: No vuelvas, junio, detente ante la puerta. TE ESPERO Te espero, amor, aunque la tarde publique desesperación en mi silencio. Sé que vendrás, La calle y las viejas cercas me lo dicen, reclaman tu presencia. Amor, iremos al campo y entre palabras cercenaremos girasoles. Lo noche nos verá llegar; por sus espejos bajaremos al mar. Lo sentiremos con las manos. Yo enseñaré a mis labios a volar sobre tu piel; me rechazarás con besos, pero ya es tarde, amor. ¿Por qué no vienes?, son las 11 P.M. 23


y ya miro las palabras del insomnio. Ya es tarde, amor. QUIERO EXTRAÑARTE Muéstrame tu desnudez, Adela, tengo sueño y mis manos son pesadas cadenas que se arrastran en tu cuerpo; despiértame el deseo, quiero ser el mar embravecido que naufrague gemidos a su paso. Mañana caminaré solo; sé dónde estás, amor, a 36 Km., de asfalto, mugre suerte. No iré a buscarte, deja que se sienta lejos; amor, tengo qué extrañarte para escribir estas líneas.

ENTRE BANQUETAS Mis pasos se hacen más ligeros camino a las 12 de la noche por la avenida 27 El silencio reposa en las banquetas No hace mucho que calló la lluvia y algunos huérfanos se esconden en periódicos del sábado Ya quisiera llegar para estar solo para que me ladre el recuerdo de mi último amor para que me muerda tu vacío Adela TAJO NOCTURNO Estoy contigo y soy árbol mutilado, soy alma en paz; miro las cortinas del sueño, quebrantadas; la estúpida noche miro. 24


Desciendo las escaleras del insomnio: los murmullos son agua, corremos hacia ella; telarañas nos detienen, pero estamos sedientos. Nos desnudamos, la luna se desnuda, nuestros pies descalzos se estremecen, se estremecen. La oscuridad de vuelve densa, densa, braman las estrellas y el filo del agua se rompe entre nosotros. Alrededor, la selva duerme; el jaguar vuelve otra vez, me hiere, mi espíritu gime agonizante. Me hiere y estampa huellas nocturnas en mis labios. VOCES DEL MAR A Isla Mujeres En el Caribe descansa el tiempo en un reloj de arena, la tarde es un farol inquieto que hace jirones de papel entre las aguas. Las gaviotas, cartas blancas, vuelven al océano, vuelven de la ciudad, existen de la nada. Yo vengo aquí a saberme inundado por los pájaros; me arrojo al mar en la botella de mi infancia. Amo la sed del viento que sopla un caracol, siento en la mirada la curiosidad del pez ante los restos del naufragio, siento las púas de un esquilón que parte en dos mi sangre. Dientes estallan al golpe y al retumbe de tus olas. En medio de lo que soy, el mar me guarda. en medio de lo que es él, alguien dejó su retina tiempo atrás. Déjame buscar las pisadas de un infante entre las playas, buscar peces entre los caracoles para después echarlos a mis frascos de verdín. 25


Hoy puedo preguntarte, mar, dónde has llevado mis pensamientos. Tal vez perecieron en ti o en las redes de algún pescador de frescas islas, esas marcas de quietud que el tiempo ha decorado con la flama del alba.

A UN FARO DE LUZ ANTIGUA Víctima de telarañas y maderos inservibles, existe aunque lo golpea el mar y salinas de oscuridad lo apagan; como un ser mortal teme. Yo lo miro cuando platica con las aves, él recuerda las olas que socavan su presencia. Entro a su soledad de faro viejo, duelen los tímpanos porque se escucha el silencio descendente; es el laberinto de una concha de caracol abandonada en una playa desierta donde los recuerdos giran en los anillos de la piedra que rompe la tranquilidad del agua. Es la obscuridad agónica en que su silueta vaga. es la difusa luz que nace en el vacío de su existencia muerta. HE MIRADO EL MAR He mirado el mar estirarse como perro viejo, lo he mirado de noche seguir mis huellas de suicida. El mar ya entregó el cauce de mi nombre porque él me llevó a la playa del pequeño y fue mío con todo y su costal de piedras. Hoy la noche es apta para largarse a morir apagando enre las calles lluviosas el silencio de mis pasos.

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SOY HIJO DE LA SOMBRA Soy hijo de la filosa sombra que me engendra, la semana pasada nací del suelo, de su sabor a polvo, cómo duele cargar el vacío de los días, llevarlo al hombro como parte de mis huesos, soy dueño del carrusel que me destroza y me encierra en un ataúd con colores del calidoscopio.

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POEMAS CARLOS EDUARDO GARCÍA SANTOS

1. Reloj, despierta tu mirada para que con el gozo podamos adiestrarte. 2. Yo le hablo a los pingüinos, su traje de etiqueta me fascina. Los pájaros de ahí son bobos reales. El cielo me consuela los recuerdos de aquel día limpiecito… 3. -¿A qué altura vuela el piloto de la estufa? -A ninguna pues se le quemaron los motores. 4. El día se torna presuroso como un pétalo que juega con el aire: la niñez abandona mis sentidos. estamos en penumbras que ya sueñan, el peine se aburre de los negro y grita a pedir ayuda. Emprende carrera loca como un vándalo mi última camisa de colores, se oye la campana del reloj con vientos que me enseñan la lujuria. Subo al mástil del tiempo y espero la última paloma de la niñez en el vertiginoso salto de la vida.

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5. El libro se esconde en las palabras, lo busco y no lo encuentro. Me siento…, me acomodo en el respaldo de la palabra y la observo. empieza a caminar por la cocina, agarro mi libreta y escribo: "Las palabras son los huesos del silencio" y dan brincos consternados en el aire con cantos que blasfeman poesías. Observo un rato a la palabra y por fin miro al libro, le quiero preguntar dónde ha dejado el índice, pero corre y huye… 6. El huracán detiene su reloj de arena. ¿Quién lo acompaña? ¿Será que es ciego en su tranquilidad? El mar lo maldice y escupe, pero el último gramo de ceniza lo lanza contra la tristeza. El extraño epitafio arroja muerte a todos lados. los pedales de las casas se despegan, las palmas de las manos se deshojan mientras el huracán festeja. 7. Cierren la puerta de esta lluvia, ya estoy harto de la humedad del sueño y no puedo callar este alboroto que sacude las barcas de las vida. Hablo al día y no se asoma, gira el tiempo y se retrasa, ya que no hay nadie que me escuche; le rezo a la tristeza. llega el día y ya lo odio, pasa el tiempo y no saludo. La tristeza me regaña y no le hablo. 29


AGUDAS PALABRAS TANIA SOL PORTILLO MARTÍNEZ PÁJARO Yo quisiera ser pájaro para estirar las olas en el universo, quisiera serlo para agarrar al cielo de una ola y para saludar al sol resplandeciente o acostarme en el pabellón de la luna a ver por la ventana de las nubes las montañas. MAR Caja de luceros estrellados, ¿por qué tiemblas? ¿Tienes frío? En tu arena pienso y escribo, en ti escondo la tristeza y comparto mi alegría. No puedo borrar mi nombre en las huellas de mis manos. ALEGRÍA Toco los tambores de la felicidad, la risa clara en cuanto tu nobleza acaricia mi cara frágil. Pienso guardar tu corazón en el cajón del alba, en caminos sin rumbo. Duermo en la luna del espejo con la almohada de terciopelo azul. EL SILENCIO CALLA El silencio calla, lastimará mi corazón y mi alma inocente. 30


Tus labios son olas rojas e insensatas son tus manos que revolotean alegres entre estas agudas palabras. El silencio calla, el eco intenso se escucha en la amargura del amor. En la montaña azul el silencio calla; Es un eco taciturno. DANZA MODERNA Fugaces muchachos no agarran el paso de la luna (regaños de la grabadora) calcetas largas de niñas popis, brincos, brincos, golpes misteriosos de la música, números para el movimiento de la noche. Silencio. Los jóvenes se ponen a practicar con pasos de jaguares. Se ve la tristeza, la alegría y la casualidad del deseo. Miro al foco que quiere bailar. Pobre piso fastidiado de que lo maltraten. Otra vez la música en sus oídos camina movimientos de brazos y muslos que cansados quieren dormir en la almohada de su tedio. PALABRAS MUERTAS ¿Dónde puedo enterrar mis palabras? ¿Es una caja débil con llave del destino? La máscara de la noche me sonríe. Quien sueña, habla: habla con el conjuro de un eclipse. Si duerme, muere. Si muere, olvida. Mis palabras son culpables y las puedo esconder en las manos de un Dios inagotable. 31


Pero no, hasta de él desconfío. Las enterraré muertas bajo el polvo, la soledad, el silencio y les pondré dos flamencos por pregunta: ¿Dónde enterrar mis sílabas culpables?

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AL TRAVÉS DEL CORAZÓN DE LA POESÍA ISRAEL MIRANDA GARCÍA

MARAVILLOSO POEMA DE AMOR Ayer mojaste el arrecife eterno y volcaste tus olas sobre la playa, Ayer pasaron muchas cosas: al aire en el aire solitario del Salterio, la única gaviota que salió después de la lluvia, los pasos silenciosos de aquella mujer, un piano que imitaba al viento, la voz rugiente y a la vez arrulladora del oleaje, la risa de Dios en cada niño, el árbol que verde era, la rosa que desenvaina sus navajas, y miles de vueltas en el reloj de arena. Una eras el abismo, también fuiste salvadora de marinos extraviados, la mano siempre extendida de la amiga y la sabia que subía en una ola. Y te digo todo esto porque quisiera devolverte todos tus peces, tus esmeraldas, tu profundidad, las perlas que hacían de ti otra noche con estrellas; te devolveré las palabras con que hice este poema, y haré entonces de ti un maravilloso poema de amor que moje las hojas con la tinta azul y de vueltas a las olas de un libro, para que espere la humedad en cada poema y que se pueble de palabras el canto de gaviotas, escuchándose mejor los pasos de mi pluma. 33


Y suene a mil voces el piano junto con la voz del oleaje; reverdezca el mar y la rosa brote tiernamente con la lentitud del tiempo, hasta llover la vida sobre tus ojos de los cuales nacen estas esmeraldas.

FLORES SOBRE EL AGUA Cae la lluvia gotas de amor sobre la hoja desprendida del cielo cristalino y azul profundo. Caen las rosas o tus lĂĄgrimas, cae la tristeza la esperanza en una sola vez en la salina multitud de brazos acogedores para un poeta. Cae la nostalgia y ni el sol la lleva porque cae con amor. Y caen tus ojos esmeraldas y cae un poema sobre el mar.

ROSA Cuesta trabajo descifrar tus ojos y tu cuerpo cual si fuera agua derramada por Jaina. Dos signos esenciales para que seas tĂş misma la enigmĂĄtica mujer eterna. 34


Aguapúrpura, calma y sed, mar en quietud. Jaina te dió el toque divino de la fecundidad. Bella rosa que amo, mármol cerrado a las palabras, marfil que acepta la lima de los sentimientos para tomar en tu cuerpo la perfección de Afrodita.

CLAUDIA Clavel de Claudia, me gustas cuando hablas flores, cabello de gacela, cuando desbordas en cascadas tu sonrisa de marfil que va hacia el infinito.

CARTA 1 Mañana te haré un poema, éste te hablará de la armonía de un corazón por solo y triste que has dejado por tu paso. Te hablará de mi lapicero amigo que nunca descansa, para escribir las cartas que te mando, los poemas que te dedico. Te hablaré de una mañana triste plena de rocío. Y te hablaré de mí ´para que no me olvides.

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ES PARA TI Escribo en este microsegundo un poema sobre el pétalo de una rosa roja por la sangre derramada de mis venas, y la ofrendo a tus ojos. Escribo con mi pluma ágil imaginando tu sonrisa al leer estas líneas. Y escribo con la mente en tu mente con la tinta de tu cuerpo y el tintero de tu corazón.

ESPEJO Me veo en el agua, espejo de su amor, y no soy aquél que sonreía a los vientos, ya no soy el marinero que luchaba contra peces y furiosas tempestades; ya no soy aquel muchacho que creía serlo todo: soy sólo nada sin tu amor.

LECTURA Leyendo tus ojos acaricié una hoja única. Reinaba el silencio ante el lápiz que escribía. esperaba el papel sólo elogios.

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VOLVER Me quedaré muriendo de amor en el otoño; una parvada de gaviotas con insomnio miro hacia el mar en el éxtasis de su vuelo…

ESFERAS DE ILUSIÓN Ayer bajé de los árboles la noche, junto con la caricia suave de la tormenta, inicié el traslado con una sola palabra: amor. La selva sirvió de escenario. la vida nació de tus manos, de un rascacielos bajé el telón del día, con tu aliento refresqué la luz perenne; huele espuma, floto por el ambiente, soplo el ventilador. Pero en otra esfera quedamos solos, Adán y Eva: el pensamiento solitario para amar.

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SILENCIOS ESCONDIDOS RAÚL RICO GUIDO ATARDECER El viento baña el otoño un remolino de mariposas muertas se cuel(g)a entre las telarañas de la tarde en agonía, las golondrinas acompañan la risa de mi canto, mientras la lluvia juega ajedrez con el olvido. El día recibe las gotas, amoroso, se adormece y se esfuma. La noche cae como un guante negro, ha tratado de agarrar el acento de mi nombre agudo, mientras la luna me persigue, persigue mi sombra para dársela a los enamorados que esperan, pase la lluvia en la luz de una luciérnaga. CANTOS DEL MAR (A ISLA MUJERES) I Surge el mar de mi labio oscuro y ardiente, tiñe de mil azules el horizonte mágico. espero que la costa levante brazos de sal para dejarme entre las rocas donde Ixchén compartió con la vida los tesoros hundidos. Tesoros que siempre vivirán en este rincón. La tarde duerme los cabellos de la arena y en medio del sol, la luna se estremece cuando espera la caída del mar. 38


La noche, siembra hirsutas estrellas junto a los restos del Caribe. II Muevo los remos, el llanto del mar me canta y pide que conozca su casa hecha se isla y coral. Como gaviota que agoniza entre murmullos he pasado por allí, deseo quedarme, no sé si me aceptes. La arena no me conoce, sin embargo, amarraré mi barca y saludaré al niño -pez que me sonría. Isla -pedazo de mar dulceno permitas que toque tierra la caída crujiente gastada en ramas. III El cielo ha extendido su redestrellas para sacar del caracol la luna de Isla Mujeres. Isla Mujeres lugar donde sólo sale el sol al hilo de la límpida luna del mar. Isla, tortuga verde del Caribe que espera el mar llueva, y la vida esté de nuevo aquí pidiendo que la luz quite sus estrellas, que el verde día llegue con su túnica y las gaviotas vuelen al ritmo de este canto que salen del labio del mar y son palabras.

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COMPAÑERA Mi soledad deshuesa la noche con el cruce de la muerte, la nube mira mis pensamientos y el día aparece en el instante que la luz descuartiza el cielo. Llega la calma, se columpia el viento al compás del árbol que da sombra a la nada, la luna se despeina entre las ramas y sigo pensando en ti, pero no me atrevo a acompañarte; la niebla avanza lentamente, un alud de aullidos se vierte en la copa envenenada, mientras mi amiga te espera en la puerta del cementerio. MÁS TEMPRANO QUE AYER ¡Qué bárbaro! Hoy desperté más temprano que ayer; tengo tiempo de bañar el sueño, esa planta criptógama, transparente y grande que existe en lo más alto de la cabeza. Hoy amanecí con la memoria descuidada y sin tinta; ya no podré trabajar bien. Camino de la escuela, le salieron uñas al otoño; las recojo para mi colección de objetos raros. En mi pelo escribo surcos y regalo las palabras viejas al maestro que erupta curvas y escribe aires de insomnio. Llego a mi salón de clases: otra vez la rutina de escupir sílabas tónicas, de encontrar raíces colgadas en el laboratorio donde somos ratas y experimento de la noche. pero a nadie le importa eso porque preferimos jugar con la tristeza,

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reírnos con las sillas y esconder las palabras en los zapatos. HOLA MUERTE Buenos días muerte ¿Por qué no te largas al olvido donde yo sólo esté con mi terquedad de vivir? ¿Por qué no te arrodillas ante mi presencia? No me faltes al respeto. Ahorita vengo muerte, no me tardo mucho, sólo voy a buscar mis pantuflas que dejé en la orilla del sueño. Sin las pantuflas no puedo poner espinos en la palabra de mi lápiz que solo dicen estupideces embriagadas con el aliento de la tinta. GENTILEZA ¿Le llevo su bolsa de estornudos? Sí, también este libro de bostezos, esta chamarra de humo y este zapato lleno de palabras. ¡Ah!, por favor, los pone en la caja de los sueños. PREMIO Condecorarán al poeta por esconder los versos en una caja de regalos, por quitarle a la noche su tristeza. Encontrará la casa del día y con sus poemas bañará de piedras el tiempo porque su reloj lleva una risa de adelanto.

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TULUM Tulum es el penacho de los dioses, el abanico del viento y las olas que se esconden en la arena. Tulum es el lecho de la luna que con su luz protege al tiempo y la alegría de los pájaros mayas. Tulum, gran ciudad del pasajero caracol, retumba la sorda agonía del copal que la ola suelta y le baña con espuma las tinieblas. Salud, gran Dios de la nada, tensa el arco suelta la flecha de quetzal y rompe a la ola con su silencio inconfundible. Duerme, duerme, dulce piedra, que llega el ágil venado de la noche. Frente al mar que nace de la piedra, el jaguar acarició muestras de obsidiana, el humo del copal, engarzó nuestros collares de jade y las danzas veían nacer el sol, caracoles milenarios hablaron en nuestros oídos mientras las flautas dormían a la noche. Bañado en lágrimas contemplo la destrucción de mi ciudad antigua, las camisas estampadas conservan los recuerdos, serigrafía barata, no estuco. Tulum descansa en las ruinas del mar y los periódicos, retumba el sonido hueco de los atabales mezclado con luces y música extraña, mis pinturas de jaguar son trituradas por el tiempo y los flashes, estatuillas de barro adornan los rituales en la tienda de artesanías. Tulum, todavía vives recoje las piedras para reconstruir tu pasado.

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LA TARDE, CORAZÓN SACRIFICADO Llora el colibrí, suelta sus plumas la noche, se moja con la sangre de la flor dormida... EL DÍA MUERE SIN MI PERMISO Un zopilote cuelga la tarde en el tendedero, el viento me agujeta los zapatos y trata de matar mi pie, ahorca a la mañana, engatusa la primavera para treparse en el tronco hueco de la muerte. El árbol gris duerme en el cuello del día. La muerte llama a la puerta de la tarde, saluda con desdén a las moscas y le tuerce el pescuezo a las hormigas. Llega la noche, el viento juega a las escondidillas con la luna; el día muere sin mi permiso. ENTREGA El polvo del poema me ha cerrado los ojos la lluvia de la tarde me oxida los recuerdos, baña de insomnio mis penas, roe la noche al sueño en calma. risa de mosquitos baña mi tristeza la inconsciencia del poema se escurre entre la bruma. Los estornudos de la cama irrumpen mis sentidos. La media noche llega saludando a mis pestañas y le da una palmadita a mi sueño. El poema barre su tranquilidad, limpia el polvo de la mesa y se escapa con la madrugada para satisfacer sus instintos amorosos (pútridos e insaciables deseos). Sacude la cama su vergüenza; el ultraje fue ya consumado; llegará la mañana arrastrando su cobija. 43


LA LLUVIA RONRONEA La lluvia ronronea junto al cuerpo sutil del día, mastica los insultos; bosteza la calma, bosteza y saluda a los pájaros que descansan en la risa de la muerte. La mañana pasa inadvertida, golpea al tiempo, lo apresura, lo esconde en el bolsillo del poeta. Las letras me escupen, se tragan las ideas, escapan de su castigo, me patean la cabeza, se ríen de mi lápiz. DIETA He desayunado la mitad de tu corazón vacío complementado con un vaso lleno de penas y amarguras. Estoy almorzando cerebro reprimido relleno con ojos azules junto con un refresco de lágrimas. Cenaré…, un vaso con veneno y luna; y como pan, un trozo de tu desventura.

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SELVA DE PALABRAS ÉDGAR ROMERO GÓMEZ SELVA DE PALABRAS En esta selva de palabra donde mis versos son inofensivos, hay árboles de palabras suaves y árboles de chechén que maldicen; mi corazón no los rechaza. Hasta mis oídos llega el rumor de un río. Trato de alcanzarlo. En la orilla el viento lleva canciones que me arrullan; intento agarrarlas, pero fluyen entre mis dedos, me invaden, me llevan a un mundo fantástico. Despierto de mi sueño. Todo muere en el abismo. MI CASA Mi casa es una red es la tarde que atrapó el trino de los pájaros, es el imán que atrae el silencio, es el estruendo que muere en el aire. Las mariposas vienen a mis manos y dejan sus colores en mis dedos; los pájaros saludan a la soledad, vuelan en la sensibilidad de mis palabras. En ellas guardo mi secreto tal vez esconda el rostro en estos versos que olvidé en la casa de los sueños. Dejo en la almohada mi loco deseo de estrechar el silencio. ESCRIBO Un niño espera el telegrama de los versos, 45


su corazón agitado los repite en clave Morse, mientras sueña con las palabras escondidas y escucha noticias. Piensa en versos estropeados por el silencio. los lee en los barrotes de la tinta, siente que fluyen sobre el viento haciendo garabatos. Retrata su figura en el poema. EPIGRAMA (A la manera de E. Cardenal) Yo pinté el mar, la noche, las estrellas; amansé la furia de las olas, rompí la oscuridad con la flecha del silencio, hice un colar con los luceros. Pero al pintar tu rostro, mi mano tiembla. HAI-KAI 1. Profundo espejo, reflejas la luna en el estero. 2. Abre el poema la llave del hai-kú en mi libreta. 3. Encierras, hielo en tu cárcel de vidrio, un crisantemo.

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4. Pradera Azul, escondes tus tesoros dentro del baúl.

¿QUIÉN ES EL MAR? Quién es el mar sino el poema que azota sus palabras contra la hoja, sino el reloj de arena que derrite las olas del tiempo. El mar es la pantalla donde los sueños plasman sus locuras o la salobre presencia de la muerte en un vaso de agua. Tal vez sea el hai-kú encerrado en un espejo o la casa que guarda los secretos de mis besos, tal vez los cabellos del viento, que arrastran las gaviotas. Dejo la hoja al viento, que se la lleve y la arrastre el mar en el poema.

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Las palabras son culpables