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50 LOS DOMINGOS DE ABC

DOMINGO, 5 DE JUNIO DE 2011 abc.es

ABC

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BBB planta de residuos agrícolas unos 8.000 kilos de pepinos con el dolor de su alma. Pero Manuel Ruiz, un panadero convertido en agricultor hace doce años, no es capaz de tirar lo que tanto le cuesta producir. Su hijo Roberto deposita en la finca de un pastor vecino 15 toneladas de pepino en perfecto estado, acompañado de cuatro senegaleses. Khalifa, Mala, Masou y Chekouta arrojan cientos de cajas al suelo sabiendo que en su país miles de personas esperarían abajo con los brazos abiertos. De esta forma por lo menos las cabras y las ovejas se alimentan. Mientras el ganadero Antonio Cara maniobra con la excavadora para ha-

cer llegar las hortalizas a los animales, su mujer, Ana María Fuentes, no esconde su perplejidad: «Con esto también comemos nosotros. ¿Qué voy a hacer? ¡pues gazpacho!». «La genta tarda en olvidar antes de volver a consumir», opina Gabriel Barranco, presidente de La Unión, una empresa que produce cien millones de kilos de pepino al año y a la que la crisis le va a suponer perder unos diez millones de kilos. Barranco, al que alguno ha llegado a calificar como «El rey del pepino», estima sus pérdidas en unos cinco millones de euros. «Va a ser necesaria una buena campaña de publicidad para limpiar la imagen no solo de Almería, sino de toda España y en ella será necesaria la implicación del Gobierno central»,

REUTERS

CORNELIA PRÜFER Concejal de Salud de Hamburgo

EFE

DANIEL BAHR Ministro alemán de Salud

La falsa acusación se vuelve contra Alemania La federación de productores agrícolas podría haber forzado a la concejal de Hamburgo a desviar la atención a España. Mientras, crecen las críticas hacia el Robert Koch, principal centro epidemiológico Por RAMIRO VILLAPADIERNA. Lübeck

L

o calificaría como sexo primitivo», busca explicar el doctor Helge Karch, y el experto en el síndrome SUH de la Universidad de Munster se refiere a un feo asunto. La bacteria asesina sería mutante de la coyunda genética de dos microorganismos envenenados con un plasmida y acoplados por un apéndice de plasma celular que, en transferencia genética transversal, se antoja la práctica carnal apetecida en la especie. Ni suena seductor ni se adosa finalmente a los pepinos —podría venir de la carne de vaca— pero sí parece probada tanto la virulencia letal de la práctica como que las mujeres le son afectas. De resultas el paseo por los mercados de Berlín aparece hoy desolador: rebosa de productos pero no hay abigarramientos pidiendo vez; y la poca

PASE LO QUE PASE, LAS NEVERAS DE LOS ALEMANES SEGUIRÁN DEPENDIENDO DE ALMERÍA SEIS MESES AL AÑO

REINHARD BURGER Presidente del Instituto Robert Koch

clientela es extrañamente masculina: un altísimo porcentaje de infectadas, y el total de fallecidos, son mujeres. La doctora Andrea Ellis, de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, confirma que el origen de la bacteria «podría encontrarse en un producto particularmente afecto a la mujer». Y no tiene porqué ser el pepino, «donde nunca se ha hallado», según otro experto de la OMS. Donato Greco dice a La Repubblica que el agente patógeno «es localizable típicamente en el intestino de la vaca y, por tanto, en carnes crudas, hamburguesas poco hechas o filete tártaro». El origen podría estar en la sobrecarga de medicamentos en el ganado, que desarrollan resistencia al antibiótico. Las sombras de la gestión alemana de la crisis se extienden con rapidez similar a una epidemia, tardía y malamente anunciada, según se esfuerza en denunciar la principal prensa alemana, reconociendo el daño gratuito causado a la agricultura española. Que el alemán prevenido vale por dos se ha trocado en lanzamiento de balones fuera. Altos responsables españoles del sector acusan en privado a la federación alemana de productores agrícolas de haber forzado a la concejal de Hamburgo a desviar el tiro hacia España, en las primeras horas, «con el peligro que ha tenido la exposición continuada de los consumidores del norte de Alemania», único lugar donde han seguido infectándose. «El país insano» es Alemania, ha escrito el Frankfurter Allgemeine, y Süddeutsche ha criticado el egoísta lanzamiento «de pepinazos contra Europa». A conocidos vicios germanos como el proteccionismo, el corporativismo y la ra-

añade. Barranco ha hecho una gran inversión para robotizar el manipulado de la producción. «Es seguramente el hombre que menos ha dormido estos días en Almería», según afirma un empleado del sector. Pase lo que pase, las neveras de los alemanes seguirán dependiendo de Almería seis meses al año, de octubre a marzo. «El sector hortofrutícola alemán habla castellano antes que inglés», explica Rafael Losilla. «Los alemanes son los primeros interesados en que Almería salga bien parada». Mientras tanto los almacenes están a rebosar, especialmente de las frutas de verano que no encuentran comprador. «Aquí hay más melones que en un club de striptease», bromea un trabajador.

EFE

ILSE AIGNER Ministra alemana de Defensa del Consumidor

EFE

pidez en señalar a otros, se unen problemas de gestión, desde la política informativa entre socios, denunciada por España, hasta la pelea entre los principales centros de investigación alemanes, que siguen sin hallar el foco ni el remedio. El director clínico de La Charité de Berlín critica el trabajo del Robert Koch Institut, principal centro epidemiológico, «sólo una semana después se ha procedido a entrevistar a los pacientes» para conocer qué y dónde habían comido. Y «no sabemos adónde apuntan en el RKI, así no se puede funcionar, hace falta una mejor política de información», se queja Ulrich Frei al Tagesspiegel. El ministerio federal de Salud asegura que «se ha reaccionado muy rápido», pero el hecho es que las víctimas aumentan vertiginosamente. Ahora parece que ni el pepino ni España tienen parte en ello, pero el RKI sigue recomendando evitar tomate, pepino y lechuga crudos. De hecho, ni se sabe si el peligro está en el norte de Alemania o sólo en la higiene del puerto de Hamburgo y ¿qué es el norte? Porque en Berlín, principal ciudad y mercado, no ha habido ningún caso y sí en la cantina de una empresa en Fráncfort, mucho más al sur. Realmente «no podemos especificar la zona», dice la portavoz del ministerio, abundando en una práctica que, queriendo frenéticamente asegurarse, parece difundir más inseguridad que certidumbres entre el consumidor. En las últimas horas un equipo del RKI investiga un restaurante del puerto hanseático de Lübeck, donde habrían comido un número de pacientes. De nuevo las víctimas allí ha sido una reunión femenina de consultoras fiscales.

D110605 La bacteria sexista  

REINHARDBURGER PresidentedelInstituto RobertKoch CORNELIAPRÜFER ConcejaldeSaludde Hamburgo DANIELBAHR Ministroalemán deSalud PorRAMIROVILLAP...

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