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Un tirón de la cola

Elaborado por alumnos de 4º y 6º de primaria del CEIP Santísima Trinidad (Trujillanos). Curso 2012 - 2013


ÍNDICE – El Caimán y el Chacal. (Cuento de la India) – El Leopardo ingenuo. – La Gata y los Ratones. – El lobo que adoraba a las ovejas. – El Zorro y el Indio fanfarrón. – El Conejo astuto. – El Chacal azul. (Cuento de la India) – La carrera del Zorro y el Cangrejo. – Una Tortuga muy presumida. – El Pelícano y el Pez.


EL CAIMÁN Y EL CHACAL

Un día un chacal descubrió un grupo de cangrejos que correteaban. El chacal se relamía los labios, pero no era el único. Dentro de los matorrales había un caimán al que le gustaba el chacal.

El

caimán

salió

de

su

escondrijo de puntillas y el chacal no se dio cuenta porque tenía ojos nada más que para los cangrejos. Como el chacal estaba distraído el caimán abrió la boca y mordió una de las patas traseras del chacal, pero como éste era muy listo le dijo al caimán:

Debes de estar quedándote ciego, has dado un buen bocado a una caña y yo creo que pretendías hincarme el diente a mí. –¡Maldita sea! - se lamento el caimán. Cuando el chacal se vio libre salió corriendo y le dijo: –¡Te he engañado! Al día siguiente el chacal regresó al río a por sus raciones de cangrejos, ya que el día anterior no se los pudo comer por el susto que le había dado el caimán. –Hoy voy a andarme con cien ojos – dijo el chacal en voz alta.- ¿Dónde se habrán metido hoy mis cangrejitos? Voy a ver si veo por algún lado las burbujitas que sueltan al respirar.


Cuando el caimán oyó esas palabras se metió en el agua y empezó a hacer burbujas para parecer que eran los cangrejos. El chacal al ver salir las burbujas del agua pensó:

–Me parece que aquí hay gato encerrado y esas burbujas son de un “cangrejito” que me quiere comer a mí. ¡Ya te he descubierto ceporro! Pues hoy te vas a quedar sin hincarme el diente y pus pies en polvorosa.

El chacal había demostrado ser más listo que el caimán y le volvió a tomar el pelo. –¡No voy a descansar hasta que no atrape a es chacal! - exclamó el caimán. ¡Veremos a ver si se ríe cuando lo tenga en la barriga. Al chacal le gustaba mucho los higos y al caimán se le ocurrió que podía utilizar eso para cazar al chacal. –¡Cuándo vaya a comer los higos lo atraparé! Para engañar al chacal fue a comer los higos el caimán se escondió debajo de un montón enorme. Al llegar a las higueras el chacal vio una gran montaña de higos con una sospechosa forma de caimán. –¡Aquí hay gato encerrado! - dijo el chacal. En mi vida había visto tantos higos juntos, ¡vaya suerte la mía! Lástima que son de los que a mí no me gustan, yo los prefiero pequeños y jugosos y esos son grandes. Entonces el caimán meneó la cola tan fuerte que los higos salieron disparados en todas direcciones y el chacal descubrió que era el caimán que se lo quería comer. La siguiente idea que tuvo el chacal fue esconderse en la madriguera del chacal par que cuando él fuera saliera y se lo comiera. El chacal al ir a su madriguera vio que había unas huellas profundas y pensó: –Alguien ha entrado y es muy grande porque al meterse ha abierto un poco más la entrada. –¡Querida madriguera!, enseguida entro a cenar, pero antes tengo que


ir a por leña para poder calentarme.

El chacal reunió muchos palos, los llevó a su madriguera y prendió fuego. De repente el caimán se puso a toser y salió medio asfixiado y con el morro medio chamuscado. Se fue al agua a a pagar el fuego y decidió que ya había aprendido la lección y no volvió a provocar al chacal, partir de entonces solo se dedicó a comer cangrejos:

TRABAJO REALIZADO POR: - Ana Gómez Izaguirre - Marta Nieto Vaquero - Fernando Moreno Chamizo



EL LEOPARDO INGENUO Érase una vez un leopardo que salió a cazar pero no cazó ningún animal. Camino de casa se encontró con el animal más tierno del mundo: un carnero. El carnero al ver al fiero animal se asustó mucho. Poniendo una voz muy grave dijo: – “¡Soy el animal más fiero del mundo!” El leopardo se asustó tanto que salió a correr. El carnero se dijo: ¡Uf, de la que me he librado! En su trayecto el leopardo se topó con un chacal y éste le preguntó que por qué estaba tan nervioso y que por qué corría. El leopardo, al escuchar lo ocurrido se rió mucho y le dijo: – “Pero mira que eres idiota! ¡Te acabas de perder una de las comidas más sabrosas del mundo, tonto de capirote! Voy a ayudarte. Si me acompañas mañana al lugar donde has encontrado al carnero te ayudará a cazarlo y nos lo comeremos entre los dos. El leopardo no estaba muy convencido, así que el chacal como no se fiaba de él decidió atarle una correa de piel al cuello uniéndolo con su cintura para que no huyera y le estropeara su plan. De esta manera fueron hacia el lugar donde estaba el carnero con su esposa y su hijo. Viendo el peligro que corrían dijo en voz baja: – “Cariño, el leopardo viene hacia nosotros y no voy a poder engañarlo de nuevo” Pero su esposa tuvo una brillante idea, “todavía tenemos una oportunidad de salvarnos”- le contestó. Seguidamente se acercó al corderito y le explicó su plan al oído. En eso aparecieron el chacal y el leopardo. El carnero mostrando toda su valentía dijo: – ¡Querido chacal, muchísimas gracias por traernos un leopardo!. Mi hijo no quiere la hierba fresca, desde que probó la carne de leopardo no


quiere comer otra cosa. Acto seguido y a escondidas la oveja le dio un pequeño bodaco a la criatura, y el corderito dio un potente grito. El leopardo se asustó tanto que horrorizado dio media vuelta y salió disparado como alma que lleva el diablo arrastrando al chacal. Los dos animales aprendieron a dejar en paz al carnero y a su familia.

Trabajo realizado por: – José Luis Ordóñez Barrantes



LA GATA Y LOS RATONES

Había una vez una gata joven y fuerte que vivía en una casa de campo bien alimentada y tranquila. Cuando era joven y fuerte cazaba los ratones que ella quería, pero cada vez se movía menos y empezó a no cazar ratones. Tenía mucha hambre e ideó un plan. Para llevarlo a cabo hizo bajar a los ratones de la viga donde se escondían suplicándoles que fueran a hablar con ella un momento. Los ratones asustados acudieron despacio y con cuidado. La gata puso cara de buena y les dijo: -”Siento haberos perseguido durante todo este tiempo. A partir de ahora podemos hacer un pacto; vosotros desfilareis delante de mí dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche, haciéndome una

pequeña reverencia y a cambio os dejo tranquilos” Los ratones aceptaron inseguros, porque lo que no sabían era

que la gata pensaba comerse al devolver el saludo el último ratón que pasase por su lado. De esta manera comería dos ratones cada día y nadie se enteraría. Aquella misma noche comenzó el desfile, todos los ratones salieron en hilera desde una grieta de la pared y empezaron a desfilar, uno tras otro, desapareciendo por otra grieta del granero. Pero, entre todos los ratones, había dos ratones más listos que el hambre que se llamaban Lu-sin y Lin-piao que no se fiaban de la gata. Así que decidieron ponerse uno el primero y el otro el último de la fila y hablar entre gritos para saber que todo iba bien. De esta manera la gata esa misma noche se quedó sin cenar porque si se comía el último ratón sería descubierta rápidamente. Y así todos los días. La gata estaba cada vez más flaca y nerviosa a causa del hambre, por lo que un día perdió los estribos y se lanzó torpemente


contra el ratón que tenía más cerca; pero, como estaba prevenido logró esquivar el golpe y echar a correr escondiéndose en una de las grietas, con lo que la gata se dio un golpe en la nariz. Cuando los ratones se dieron cuenta de que la gata no podía cazarlos comenzaron a pasear libremente por entre las vigas. Muerta de hambre la gata no tuvo más remedio que marcharse en busca de otra casa de campo a probar suerte. Y a partir de entonces los ratones vivieron felices y cada día saludablan con una graciosa reverencia a sus héroes Lin-piao y Lu-sin.

Trabajo realizado por: – Adrián Garrido Mendo


EL LOBO QUE ADORABA A LAS OVEJAS Había una vez un lobo llamado Venancio y una oveja llamada Adela. Adela era muy coqueta y le guiñaba el ojo llamando su atención. Venancio la vio y se fue a hablar con ella, pero su intención era comérsela. La oveja ante el miedo le dijo que esperara a que se pusiera más gorda. Al día siguiente Venencio fue al prado y se encontró a Adela bajo una roca. Adela le dijo: - “Menos mal que he interceptado esta roca, porque de no ser así habría aplastado la casa de mi amo y habrían tenido que vender todo el rebaño de ovejas. Ya me encuentro muy cansada, ¿por qué no me sustituyes un rato?”

Venancio pensó que si vendían todas las ovejas se quedaría sin nada que comer así que aceptó la propuesta.

Adela salió corriendo y cuando pasaron dos días, agotado por el esfuerzo, se dió cuenta del engaño. Hecho una furia y muerto de hambre corrió en busca de la oveja.

La oveja intentando mantener la calma le dijo que se reservara para el gran queso que iba a aparecer en el lago esa misma noche, en realidad se refería al reflejo de la luna llena sobre el agua.

Cuando

anocheció

el lobo

comenzó a intentar coger el “queso”, pero por más que lo intentaba,

no

conseguía

hincarle el diente. Finalmente rendido

por

empapado salió de allí.

el

hasta

cansancio los

y

huesos


Entonces vio a un pájaro que pasaba por allí y le explicó lo ocurrido. – ¡Eso que llamas queso, es el reflejo de la luna, cebollino! Eres un idiota- dijo el pájaro. Mucho más furioso que antes Venancio fue en busca de Adela decidido a que esta vez no se le escapara. Cuando la encontró Adela no puso resistencia, únicamente le dijo que le concediera un último favor, que la tragase entera. Así que el lobo abrió muchísimo la boca y Adela le puso una bola de pinchos. A Venancio le molestó tanto que decidió no comer más ovejas. Adela aprendió a no guiñarle el ojo a los lobos.

Trabajo realizado por: – Vicente Chamizo Chamizo.


EL ZORRO Y EL INDIO FANFARRÓN

Había una vez un zorro muerto de hambre que vagabundeaba por un camino. De repente escuchó a un hombre montado a caballo que cantaba una canción de pescadores; iba a encontrarse con su amada. El zorro al escuchar la palabra “pescado” se le hizo la boca agua y pensó que el indio valiente y apuesto podía tener mucha comida en la bolsa de piel que llevaba. Así que decidió idear un plan para saciar su apetito.

El zorro, antes de que el joven se acercara más, se hizo el muerto en medio del camino. El indio cuando lo vio exclamó: -¡Qué

suerte

tengo,

un

zorro

muerto! Cuando la madre de mi amada lo vea pensará que soy un gran cazador, voy a llevármelo. Así que recogió el zorro, lo echó en la bolsa del pescado y la ató fuerte. Después montó de nuevo en su caballo y continuo su camino. El zorro dentro de la bolsa encontró exquisito pescado y decidió hacer un agujero para que los pescados fueran cayendo uno a uno de la bolsa y el indio no sospechara de su ligereza. Al final el zorro saltó de la bolsa sin que el hombre se diera cuenta, pues iba muy contento cantando su canción. El zorro regresó por el camino parándose a comer todos los pescados que habían caído. Al llegar a su destino el indio comenzó a gritar: –¡Soy

el

mejor

mundo! ¡Venid todos!

cazador

y

pescador

del


El joven, delante de todo el mundo, presumiendo de lo inteligente y valeroso que era, se apeó de su caballo para recoger lo que había en la bolsa. Pero, se llevó una gran sorpresa cuando observó que su bolsa estaba vacía. Desde ese momento todos le llamaron mentiroso y fanfarrón.

Trabajo realizado por: – – – –

Carmen Rubio González Pilar Contreras Ramiro Nuria Martin Molina Miranda Martínez López


EL CONEJO ASTUTO

Esta es la historia de un conejo astuto que tenía granja. Su mejor amigo era un loro y los dos eran muy perezosos y no querían trabajar en la granja y decidieron vender la granja.

Le quisieron vender vender la granja a una gallina por cien pesos. Luego se la vendieron a un zorro por el mismo dinero, después a un perro, luego a un jaguar y por último a un hombre.

El conejo y el loro recibieron 100 pesos de cada uno de los animales y del hombre a los que le habían vendido la gallina. Les prometieron a todos que les daría la granja el día de la cosecha.

Cuando llegó ese día el conejo recogió el maíz mientras el loro estaba vigilando por si venía alguno de los animales o el hombre.

Primero vino la gallina y le ofrecieron limonada y maíz.

Mientras la gallina comía vino el zorro y el loro le dijo a la gallina que se metiera en un cesto para que no la viera.

Después vino el perro, entonces le dijeron al zorro que se escondiera debajo de una manta de colores.

Luego vino el jaguar y le dijeron al perro que se escondiera detrás de una tumbona.


Por último vino el hombre con una escopeta. En ese momento se le acabó a la gallina el maíz y salió del cesto a que le dieran más. Al verla, detrás de ella salió el zorro, detrás del zorro el perro, detrás del perro el jaguar y detrás del jaguar el hombre que iba con la escopeta.

Todos fueron unos detrás de otros persiguiéndose para comerse entre sí. El loro y

el

conejo,

que

eran

muy

astutos,

consiguieron engañarlos y de esta manera se quedaron con el dinero que les habían dado todos los animales por la venta de la granja, con la limonada que habían preparado y con la granja entera.

TRABAJO REALIZADO POR: - Santiago Javier Chamizo - Sheila Carvajal Vivas - Isabel Vivas Parra



EL CHACAL AZUL Una vez un chacal vivía con su familia en un bosque de la India. Era el más curioso de todos sus hermanos, pero ayudaba tanto que se metía en muchos problemas.

Un buen día salió a dar un paseo y llegó hasta las afueras de un pueblo que había junto al bosque. Se acercó a una casa y vio que sus dueños tenían, en el patio trasero, una bañera llena de un extraño líquido. Movido por su insaciable curiosidad, el chacal se empinó para ver el líquido más cerca. Lo olisqueó, se estiró para tocarlo con la pata y … ¡plaf!, se cayó de cabeza a la bañera. Como aquella casa pertenecía a un sastre la bañera estaba llena de un brillante tinte azul llamado añil, que se usaba parta teñir telas y paluelos.

El

chacal,

chapoteando en el tinte, se esforzaba por salir de la

bañera,

conseguía

pero porque

no

lo sus

paredes eran resbaladizas y muy empinadas.

De repente oyó unos pasos y decidió hacerse el muerto. El que acercaba hacia él no era otro que el sastre, quien la ver en su bañera al chacal, montó en cólera. El sastre exclamó:

–¿Qué es ésto? ¡Un chacal ahogado en mi mejor tinte añil! ¡Esta bestia me ha estropeado mi precioso tinte!

Entonces el sastre sacó al pobre animal de la bañera. Al instante, el chacal “muerto”, mirando asombrado, se rasco la cabeza y se escapó


corriendo. Cuando el chacal llegó al bosque se paró ante un charco y se miró en la superficie del agua. ¡Imaginaros la sorpresa que se llevó al ver la cara azul del chacal. Cuando se dio media vuelta vio la cola azul de un chacal. Cuando levantó la pata delantera vio la pezuña azul de un chacal.

¡Qué guapo estoy!, exclamó. Seguro que este precioso abrigo azul va a traerme buena suerte, ¿cómo podría sacarle partido?

Al juntarse con los animales vieron al chacal vestido de pintura azul y por ello les parecía un rey, el rey de todos los animales.

Un día creyeron que su color de pelo azul podría ser falso y entonces intentaron averiguarlo.

Los días luna llena todos los lobos aúllan al igual que los chacales. Cuando

llegó

ese

día

todos

los

chacales se pudieron a aullar. El chacal azul no pudo reprimirse y aulló

como

compañeros.

el Al

resto aullar

de

sus

todos

los

demás animales vieron que se le ponían los pelos de punta y por ello se dieron cuenta de que las raíces del pelo del chacal azul eran marrones y con ello se dieron cuenta de que en realidad era un triste chacal como todos los demás.

TRABAJO REALIZADO POR: Lucía Ledo Ruano Jacobo Sánchez Gala Mª del Carmen Lozano Bernet Elena García Moruno ILUSTRACIONES: Cristian Muñoz Estrada


LA CARRERA DEL ZORRO Y EL CANGREJO

Érase una vez un zorro que se sentía muy orgulloso de correr rápido. Estaba convencido de que era el animal de cuatro patas más rápido del mundo. Un buen día se encontró con un cangrejo y le dijo: – ¡No sirves para nada más que para arrastrarte! ¿Sabes hacer alguna otra cosa? Al oir esto el cangrejo le contestó: – “Sí sé hacer más cosas, como por ejemplo ir corriendo del barro hasta la orilla. Si no te lo crees no te importará que te desafíe a una carrera, ¿no?” El zorro muy seguro de su velocidad aceptó. El cangrejo le dijo que tenía ventaja sobre él al tener cola así que le propuso ponerle peso para estar en igualdad de condiciones.

Al cangrejo se le ocurrió engancharse a la cola del zorro nada más empezar la carrera, puesto que cuando el peso al que se refería era a su propio cuerpo. A mitad de camino el zorro se paró a descansar y se llevó una gran sorpresa cuando el cangrejo apareció a su lado. Muy valeroso le dijo: – “No sirves para correr, yo ni siquiera estoy cansado” El

zorro

sorprendido

y

avergonzado se fue velozmente y no volvió nunca más. Trabajo realizado por: – Carlos Dorado García. – Alejandro Fernández García. Alberto Ledo Quintero.


UNA TORTUGA MUY PRESUMIDA Había una vez una tortuga muy presumida que creía que era perfecta y que podía hacerlo todo mejor que el resto de los animales. Como creía que era la mejor un día le dijo a sus amigos: ¿Qué os apostáis a que vengo montada en el lomo de un elefante. Os apuesto un canasto de oro a que lo consigo. La

tortuga

se

fue

al

bosque a buscar al elefante.

El resto de los animales le criticaban porque pensaban que no iba a conseguir convencer

al elefante

para que fuera al pueblo. Creían que era demasiado gordo y perezoso para llegar caminando en una distancia tan larga.

Al contarle al elefante lo que pensaban los demás animales sobre él se puso muy furioso y la tortuga, con mucho susto, se escondió en su caparazón. Ella le insistió en que la acompañara ya que así le serviría de guía.

Se pusieron a caminar y la tortuga le dijo que no fuera tan rápido que ella no podía ir a esa velocidad. Por eso, para que la tortuga acompañara al elefante a su ritmo se montó en su lomo para llegar más rápido al pueblo.

Cuando llegaron al pueblo los animales se quedaron sorprendidos y se rieron de la situación, ya que no se podían creer lo que estaban viendo.


Por su parte el elefante se enfadaba porque no entendía porque todo el mundo se reía y porque pensaba que se estaban riendo de él.

De tanto preguntar la tortuga le contó la verdad, que le había engañado para conseguir su premio. El elefante se enfadó tanto que lanzo a la tortuga con su trompa a un barrizal cercano. En ese momento el elefante cogió barro con su trompa y se lo tiró a los animales por reirse de él.

Y viendo lo que había pasado, la tortuga se fue con su canasto de oro y se encontró satisfecha porque había conseguido engañar al elefante.

TRABAJO REALIZADO POR: Belén Carrasco Rodrigo Márquez Gómez Juan Pedro Redondo Valhondo Carlos Barrero Nieto

ILUSTRACIONES: Juan José Gil Garcia Raúl Izaguirre Canchado


EL PELÍCANO Y EL PEZ Érase una vez un pez que vivía con su familia muy feliz en una laguna. Un día llegó un pelícano y le dijo: – ¡Vaya por Dios, qué pena que sea una laguna tan bonita y que se vaya a secar! – ¡Qué me dices!- dijo el pez. – Que pronto esta laguna se va a secar. – ¿Y ahora qué haré con mi familia? – Yo que viajo mucho por el mundo podría encontrarte algún otro lugar.- Respondió el pelícano. El pez se lo pensó y aceptó la propuesta. La idea era que el pelícano transportara en su pico al pez para que viera el lugar y posteriormente a su familia. El pelícano llevó al pez a un lugar muy bonito. – ¡Aquí seremos muy felices!- dijo el pez. El pelícano, al ver al pez contento fue a buscar al resto de la familia. Pasaba el tiempo y el pez empezó a preocuparse, así que decidió nadar río abajo hasta encontrarlos.

El pelícano en lugar de transportar a la familia del pez lo

que realmente quería

era

meterlos en su buche, y así lo hizo.

Pero

tuvo

mala

suerte

porque un cangrejo vio como se los tragaba y le dijo: – “Ven, que te voy a decir una cosa” Cuando el ave se acercó lo agarró por el cuello y lo obligó a echar todos los peces. Finalmente el pez cuando se reunió con su familia le recriminó al


pelícano: – ¿Cómo tienes tan poca vergüenza? El pelícano agachó la cabeza y se fue muy avergonzado. Finalmente el pez vivió feliz con toda su familia a salvo

Trabajo realizado por: – Carlos Dorado García. – Alejandro Fernández García. – Alberto Ledo Quintero.


ALUMNOS DE 4º – Carlos Barrero Nieto. – Belén Carrasco Alarcón. – Sheila Carvajal Vivas. – Elena García Moruno. – Juan Pedro García Valhondo. – Ana Gómez Izaguirre. – Santiago Javier Chamizo – Lucía Ledo Ruano. – M. del Carmen Lozano Bernet. – Rodrigo Márquez Gómez. – Fernando Moreno Chamizo. – Marta Nieto Vaquero. – Jacobo Sánchez Gala. – Isabel Vivas Parra.

ALUMNOS DE 6º - Vicente Chamizo Chamizo. – Pilar Contrera Ramiro. – Carlos Dorado García. – Alejandro Fernández García. – Adrián Garrido Mendo. – Juan José Gil García. – Raúl Izaguirre Canchado. – Alberto Ledo Quintero. – Nuria Martín Molina. – Miranda Martínez López. – Cristian Muñoz Estrada. – José Luis Ordóñez Barrantes. – Carmen Rubio González.

Un tirón de la cola  
Un tirón de la cola  

Elaborado por alumnos de 4º y 6º de primaria del CEIP Santísima Trinidad (Trujillanos). Curso 2012 - 2013

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