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Integradora 6

Poemas Sentir, sentir que tu mano es mi caricia, sentir que tu sueño es mi deseo, sentir que tu mirada es mi descanso, sentir que tu nombre es mi canción, sentir que tu boca es mi refugio, sentir que tu alma es mi regalo. Sentir que existes... sentir que vivo para amarte.

Te contaré deseos en tus labios, el placer será mi arma para soñar, recorreré tu alma y secuestraré tu amor. No habrá rescate: sólo la pasión.


Refranes

A Abril alabo, si no vuelve el rabo.

A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.

Al enfermo que es de vida, el agua es medicina.


Leyendas Leyenda Maya Vivían en un pueblo dos mujeres; a una la apodaban los vecinos la XKEBAN, que es como decir la pecadora, y a la otra la llamaba la UTZ-COLEL, que es como decir mujer buena. La XKEBAN era muy bella, pero se daba continuamente al pecado de amor. Por esto, las gentes honradas del lugar la despreciaban y huían de ella como de cosa hedionda. En más de un ocasión se había pretendido lanzarla del pueblo, aunque al fin de cuentas prefirieron tenerla a mano para despreciarla. La UTZ-COLEL, era virtuosa, recta y austera además de bella. Jamás había cometido un desliz de amor y gozaba del aprecio de todo el vecindario. No obstante sus pecados, la XKEBAN era muy compasiva y socorría a los mendigos que llegaban a ella en demanda de auxilio, curaba a los enfermos abandonados, amparaba a los animales; era humilde de


corazón y sufría resignadamente las injurias de la gente. Aunque virtuosa de cuerpo, la UTZ-COLEL era rígida y dura de carácter: Desdeñaba a los humildes por considerarlos inferiores a ella y no curaba a los enfermos por repugnancia. Recta era su vida como un palo enhiesto, pero sufrió su corazón como la piel de la serpiente. Un día ocurrió que los vecinos no vieron salir de su casa a la XKEBAN, pasó otro día, y lo mismo; y otro, y otro. Pensaron que la XKEBAN había muerto abandonada; solamente sus animales cuidaban su cadáver, lamiéndole las manos y ahuyentándole las moscas. El perfume que aromaba a todo el pueblo se desprendía de su cuerpo. Cuando la noticia llegó a oídos de la UTZ-COLEL, ésta rió despectivamente.


El Mayab Hace mucho, pero mucho tiempo, el señor Itzamná decidió crear una tierra que fuera tan hermosa que todo aquél que la conociera quisiera vivir allí, enamorado de su belleza. Entonces creó El Mayab, la tierra de los elegidos, y sembró en ella las más bellas flores que adornaran los caminos, creó enormes cenotes cuyas aguas cristalinas reflejaran la luz del sol y también profundas cavernas llenas de misterio. Después, Itzamná le entregó la nueva tierra a los mayas y escogió tres animales para que vivieran por siempre en El Mayab y quien pensara en ellos lo recordara de inmediato. Los elegidos por Itzamná fueron el faisán, el venado y la serpiente de cascabel. Los mayas vivieron felices y se encargaron de construir palacios y ciudades de piedra. Mientras, los animales que escogió Itzamná no se cansaban de recorrer El Mayab. El faisán volaba hasta los árboles más altos y su grito era tan poderoso que podían escucharle todos los habitantes de esa tierra. El venado corría ligero como el viento y la serpiente movía sus cascabeles para producir música a su paso.


Los xocoyoles Cuentan los que vivieron hace mucho tiempo, que había un hombre que no creía en la palabra de sus antepasados. Le contaban que al caer una tormenta con truenos y relámpagos salían unos niños llamados xocoyoles. Los xocoyoles Son los niños que mueren al nacer o antes de ser bautizados. A esos niños les salen alas y aparecen sentados encima de los cerros y los peñascos. Cuentan que esos pequeñitos hacían distintos trabajos: unos regaban agua con grandes cántaros para que lloviera sobre la tierra; otros hacían granizo y lo regaban como si fueran maicitos; otros hacían truenos y relámpagos con unos mecates. Por eso oímos ruidos tan fuertes y nos espantamos. Pero el hombre no creía. Un día, después de una gran tempestad, se fue a cortar leña a un cerro de ocotes. Cuando llegó vio a un niño desnudo, que tenía dos alas, atorado en la rama de un ocote.


El hombre se sorprendió, sobre todo cuando el niño le dijo: - Si me das mi mecate que está tirado en el suelo, te cortaré toda la leña que salga de este ocote. - ¿En verdad lo harás? - le preguntó el hombre. - Sí, en verdad lo haré. Como pudo, fue uniendo varios palos. Al terminar puso el mecate en la punta y se lo dio. Cuando el niño tuvo el mecate en sus manos, le dijo al hombre que se fuera y regresara al día siguiente a recoger su leña. El hombre se fue y el xocoyol comenzó a hacer rayos y relámpagos. EL ocote se rompió y se hizo leña. Cuando el niño terminó su trabajo se fue volando al cielo a alcanzar a sus hermanos xocoyoles. Al día siguiente el hombre llegó al bosque y vio mucha leña amontonada; buscó al xocoyol y no lo encontró por ningún lado.


A partir de ese día comenzó a creer lo que le decían sus abuelos.


Bombas!

quiero linda mestiza como el barco al vendaval aunque ronques por las noches y perfumes mi jacal

DICEN QUE SOY CABEZON ESO NI QUIEN LO DUDE SI ASI TENGO LA CABEZA COMO TENDRE EL .. CORAZON

DICEN QUE EN LOS ANGELES SE COME MUCHO PAN PERO LO QUE TODOS SABEMOS ES QUE EL MASTER DE ESTA PAGINA ES DAN


Chistes! Mamá, ¿qué haces en frente de la computadora con los ojos cerrados? - Nada, hijo, es que Windows me dijo que cerrara las pestañas... Estaban un cojo, un sordo, un ciego y un calvo pidiendo limosna. En eso que iba a llegar un policía y el sordo dice: - Oigo pasos. El ciego ve al policía y el cojo sale huyendo y en eso que el calvo le dice al policía: - El sordo lo oyó, el ciego lo vio y el cojo se fue corriendo, para mí que me tomaron el pelo.

Capitán ¿Puedo desembarcar por la izquierda? Se dice por babor... Por babor Capitán, ¿Puedo desembarcar por la izquierda?


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