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FINAL ALTERNATIVO DE LA CELESTINA Escena I PÁRMENO Y SEMPRONIO, llamando a la puerta de CELESTINA, de noche. SEMPRONIO- (llamando con los nudillos), ¡ Ábrenos, señora Celestina!, que cumplida nuestra parte del acuerdo, venimos a cobrar nuestros honorarios. CELESTINA- (enojada por un repentino despertar), ¿cómo alteráis mi profundo sueño por una recompensa que bien puede ser cobrada con los primero rayos del sol? PÁRMENO- Venimos a esta hora de la noche, claro está, cuando el señor no da cuenta de nuestra presencia y tenemos un claro en nuestros quehaceres. CELESTIINA- Entrad, tomad vuestra parte bien ganada y desapareced de mi regazo hasta buena nueva. Escena II Entran PÁRMENO Y SEMPRONIO. CALISTO- (sobresaltado de su sueño por el ruido de la inmensa puerta de madera de casa cuando se cierra) ¿Quién es el que interrumpe mi sueño, cubierto de gloria y gozo junto a mi amada?, ¿quién ha podido usurpar mi hogar sin la cuenta de mis criados? PÁRMENO- Soy yo señor, que después de terminados sus encargos, he decidido salir y tomar un poco el fresco de la noche antes de irme a dormir. CALISTO- (ya en su cama), después de tan sobresalto, conciliar de nuevo el sueño no resulta sencillo, (piensa en Melibea), ¿Qué estará haciendo mi bella amada, la protagonista de todos mis anhelos, por quien me desvelo cada noche, y que es a su vez, la causa de todos mis pesares, y a su vez la única solución? ¿dormirá? ¿Pensará en mi como yo en su belleza? Ojalá pudiera ver su rostro iluminado por una estrella. CALISTO- (se levanta y acude a buscar a SOSIA Y TRISTÁN) TRISTAN- ¿Qué le ocurre señor? CALISTO- requiere a Sosia, y acompáñenme al único lugar donde deseo ahora mismo hallarme, donde se encuentra mi amada Melibea. Escena III CALISTO y sus criados están en casa de Melibea, debajo de su ventana. CALISTO- Montad esa escalera, amarradla por las estriberas y cercioraros del total silencio mientras yo trepo hacia la ventana SOSIA- ¿sabe señor cuanto de mal puede salir su hecho? CALISTO- bien sé cuántos son los peligros que acechan, pero mayor es la recompensa si logro mi propósito, y veo su dulce cara tan cerca como una gota de otra en un manantial. Escena IV CALISTO se asoma a la ventana de Melibea MELIBEA- ¡oh, Calisto! ¡Amado mío, mi señor!, ¡qué grande mi sorpresa al verle asomar por mi ventana!, ¿ que hace que tientes a la mala suerte, y al descubrirte, a la ira de mi padre por estar postrado en mi cancela? CALISTO- ¡oh amada mía, Melibea, cuanta belleza reflejada en tu rostro! ¡cuántas horas de penuria y desesperación convertidas en un suspiro de admiración al contemplar tus ojos y


saberme tan cerca de ti! No me dejes marchar sin antes probar el sabor, oler el aroma y palpar la suavidad de cada milímetro de tu piel desnuda… MELIBEA- me pides desporjarme de mi bien más preciado, del orgullo de un padre y una madre, de mi escudo y mi fama, de todos mis honores, y desde mi propio asombro, por el deseo hacia ti más absoluto, accedo a cambio de silencio y discreción halle por tu parte. CALISTO- por esta bendición que me concedes movería castillos enteros, ¿cómo no cumplir tu deseo?, avisaré a mi criado, para que sea testigo de mi gozo. Escena V Muchas noches hubo como esta… CALISTO- Son tan cortas las lunas como largos los rayos del sol a tu lado, amada Melibea, tan placenteras las noches como impacientes las esperas. ¿ y por qué esperar ? ¿ y por qué no unimos nuestras esperas en una noche eterna? ¿ y por qué no convertimos nuestra desesperación por da rienda suelta a nuestros deseos de lujuria y unimos nuestras almas ante los ojos de aquellos que ponen en duda el amor nuestro? CALISTO se arrodilla ante MELIBEA, ¡oh, amada Melibea! ¡ convirtamos nuestro amor en una dicha maravillosa y transparente!, ¡oh, Melibea, amada mía!, ¡ cásate conmigo! MELIBEA- ¡oh, CALISTO!, sin pestañear te ofrecería mi amor por siempre en una vida juntos, más mi padre y su sabio consejo hemos de tomar en consideración ante tan importante decisión. Escena VI MELIBEA sentada frente a su padre… MELIBEA- padre, has de saber sobre mí en los últimos días que no guardé con recelo ese bien tan preciado que poseía desde mi primer día. Perdí mi corona de virginidad por un momento de deleite, mas fue con un mozo que bien conoces su persona y su linaje, y que presta sobre mí unas atenciones cual padre hacia su hija. (lágrimas en sus ojos), Es por esto que te pido consentimiento y sabio consejo ante cual petición de matrimonio de Calisto, el mozo. PLEBERIO- hija mía, imaginaría nunca en mi larga vida tal propósito a continuación de haber renegado de tu mayor tesoro. En mi cansada vida, dos anhelos he tenido, bienestar y dicha para mi tu madre y para su hija, e indispensable es para ello ofrecer mi bendición a tu deseo amen de haber sido menester explicárselo a tu madre. Tiempo más tarde, se celebró la boda entre CALISTO y MELIBEA… Se cierra el telón.


Final alternativo de la celestina