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La música de Mozart, al igual que la de Haydn, es un ejemplo arquetípico del estilo clásico. Sus trabajos abarcan el periodo durante el cual dicho estilo se transformó de un estilo ejemplificado por la intrepidez a uno que comenzó a incorporar algunas de las complejidades del contrapunto tomadas del barroco tardío, complejidades contra las cuales reaccionó el estilo intrépido. Su propio desarrollo estilístico se relacionaba estrechamente con el desarrollo del estilo clásico. Además, el fue un versátil compositor y escribió en casi todos los grandes géneros, incluyendo sinfonías, óperas, conciertos para instrumentos solos, música de cámara entre la que se encuentran cuartetos y quintetos de cuerdas y sonatas para piano. Si bien ninguno de los géneros mencionados eran nuevos, el concierto de piano fue casi desarrollado y popularizado por Wolfgang. Su apego a la música religiosa le hizo componer varias misas y otros grandes trabajos de este estilo; también compuso danzas, divertimentos, serenatas y otras formas de entretenimiento ligero. En la música de Mozart se pueden identificar absolutamente todos los rasgos centrales del estilo clásico. Claridad, equilibrio y transparencia son sellos propios, aunque una simple noción simplista de la delicadeza de su música oculta para nosotros el excepcional e incluso demoníaco poder de algunas de sus obras maestras más finas, tales como el Concierto de Piano Número 24 en Do menor, K. 491, la Sinfonía Número 40 en Sol menor, K. 550, y la ópera Don Giovanni. Un famoso escritor y crítico de música ha escrito al respecto: “Es sólo a través del reconocimiento de la violencia y la sensualidad ubicados en el centro de los trabajos de Mozart, que nosotros podemos iniciarnos en la comprensión de sus estructuras musicales".

De un modo paradójico, la caracterización superficial de Schumann de la Sinfonía en Sol menor puede ayudarnos a mirar fijamente el demonio mozartiano. En todas sus supremas expresiones de sufrimiento y terror, hay algo impresionantemente voluptuoso. ”Especialmente durante su última década, el músico exploró la armonía cromática en un grado bastante raro para esa época. La lenta introducción del Cuarteto “Disonante”, K. 465, un trabajo que Haydn admiró profundamente, hizo estallar rápidamente un conocimiento superficial del estilo de Mozart como ligero y agradable. Desde sus primeros años, Wolfgang Amadeus tuvo el don de imitar cualquier música que escuchara; desde entonces viajó extensamente, adquirió una rara colección de experiencias, de las cuales creó su único lenguaje de composición. Cuando fue a Londres de niño, conoció a Bach y escuchó su música; cuando viajó a París, Mannheim y Viena, escuchó trabajos de los compositores activos de dichas ciudades, además de la espectacular orquesta de la ciudad; cuando fue a Italia se encontró con la overtura italiana y la ópera bufa, estilos que influyeron enormemente en el desarrollo posterior de la música del joven. Tanto en Londres como en Italia, el estilo intrépido era el último grito de la moda: simple, de música ligera, con una manía por la cadencia, énfasis sobre la tónica, la dominante y la subdominante con la exclusión de otros acordes, frases simétricas, y estructuras claramente articuladas. Este estilo, fuera del cual evolucionó el estilo clásico, fue una reacción contra la complejidad de la música barroca tardía. Algunas de las primeras sinfonías de Mozart son overturas italianas, con tres movimientos corriendo uno dentro del otro; muchos son


“homotonales” (cada movimiento en el mismo tono, con el movimiento más lento en el tono paralelo menor). Otras imitan trabajos de Bach y otras muestran las simples formas binarias redondeadas que eran escritas comúnmente por los compositores vieneses. Una de las características más reconocibles de sus trabajos incluyen una secuencia de armonías o estilos que usualmente permitían una cadencia en los tonos dominante o tónica. Esta secuencia ha sido tomada de la música barroca, especialmente de Bach. Pero Mozart desplazaba la secuencia para que la cadencia culminara en la mitad más fuerte. El conocimiento del compositor sobre los estilos tales como el Frigio, es evidente en tales pasajes. En tanto el autor maduraba, comenzó a incorporar a su música mayores características del estilo barroco. Sobre el curso de su vida de compositor, cambió su concentración de la música instrumental a la ópera, y luego regresó nuevamente a la antigua. Escribió óperas en cada uno de los estilos más comunes en la Europa de esa época: la ópera bufa y la ópera seria. En sus óperas posteriores, desarrolló el uso de cambios sutiles en la instrumentación, la orquestación y el tono del color para expresar reflejos psicológicos o estados emocionales y cambios dramáticos.


La música de Mozart