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Revista de literatura y arte Zaraza, Guテ。rico, Venezuela/ Nツー 2 / Octubre - Noviembre 2013


SUMARIO 3 EDITORIAL 4 MARIO DOMÍNGUEZ PARRA 7 LUIS ALBERTO ANGULO 8 NESFRAN GONZÁLEZ SUÁREZ 8 EMANUEL XAVIER 8 LILA GÓMEZ 9 JOSÉ MORALES 9 GABRIEL IMPAGLIONE 9 PEDRO MARTÍNEZ 10 CARLOS ROJAS 11 DARIO DELGADO 11 LUIS PEROZO CERVANTES 12NELSON BERMÚDEZ 13 GREGORY ZAMBRANO 14 CARMEN DE LOS SANTOS 14 MIGUEL ANTONIO GUEVARA 14 ELEAZAR ESPINOZA HERNÁNDEZ 15 INGRID CHICOTE 17 JOSÉ LUIS LLANES 18 RAFAEL-JOSÉ DÍAZ 19 GLAMY TORO 20 GUSMAR SOSA 23 ALAN DALLOUL 24 JOHN SWAIN

FOTÓGRAFOS QUE PARTICIPAN EN ESTA EDICIÓN:

ALAN DALLOUL Y JOHN SWAIN


Foto: Alan Dallou

EDITORIAL En primer lugar nuestro agradecimiento a todos los colaboradores del primer número de Ámbito. Sin su contribución inmensa esta revista sería un cántaro vacío. Ellos con sus cantos y visiones del mundo dieron forma a nuestra propuesta. También agradecemos a los colaboradores de este segundo número que viene con más frescura y variedad que nunca. Porque nuestro objetivo es promover lo mejor de la literatura contemporánea escrita en Venezuela, América Latina y el mundo. Y rescatar del olvido a muchos artistas y fotógrafos del pasado. Porque creemos que no puede haber modernidad sin tradición y viceversa. Nos centramos en una literatura que sea honesta y sorprenda la sensibilidad del lector. Y al mismo tiempo, ofrecer una experiencia visual única. Además tratamos de lo posible de incluir escritores desconocidos juntos a nombres conocidos. Somos una revista del interior del país, con sede en Zaraza, Estado Guárico, por lo que cada nuevo número de Ámbito hará lo que es posible por disponer de los autores locales. Por otra parte, apreciamos la valiosa contribución del joven fotógrafo y escritor Alan Dalloul, que nos dio una muestra significativa de su interesante trabajo fotográfico titulado "Aire en la tierra" para esta nueva edición de Ámbito. Muchos de los textos aquí publicados están acompañados por sus fotografías hermosas y evocadoras. Sin más preámbulos, queridos lectores, espero que disfruten la lectura y sigan acompañándonos en cada nuevo número. Rafael Ayala, Editor

► Poesia

► Traducciones

► Narrativa

► Entrevistas

► Fotografía

► Y mucho más

► Ensayo ► Pintura


Mario Domínguez Parra COMBURENTE (Ocho poemas)

Foto: Alan Dalloul I Presencia arborícola, sándalo de oscuras columnas Marasmo sin una arteria elocuente, paraplejia a la salud de unas gotas inherentes al anzuelo que las precede El tallo que se santigua, resina de cielo verde cifrado por las luciérnagas de siempre. Aporía suburbana en un tálamo aquel nuestro nada apriorístico Cerbatanas doquiera que mi vista anuda un segundo, quizás mercurio en las antenas quizás alcurnia sulfúrica en los pedestales Esquilmar los filamentos de nuestras sombras, el ocaso articulado en vasos de mimbre vasos de acequia, calambre con sustrato de vacuna Hipogeo azul-silencio rupestre Palíndroma tu expresión desde los ojos hacia el abismo, rodando incontinente por laderas

Palíndroma

sin brida 16-06-99


II Espesura del juglar altisonante, obturado simétrico en la vorágine del lodo Demoniza los pozos con burlas ausentes y mestizas. Patronímico ausente y voraz, supurando certezas de peregrinación. Quejumbroso y sereno artesonado sin barreras Asalta para anquilosar sustratos de poderosa evanescencia sutil y arborescente como la dicha de los locos. Hipogeos en un bajel de piedra Cinturones a la altura del arco La piedra que emana remos corajudos en latidos, en golpes en partitura y susurro en centrífugos manglares de cobre. Me voy, me voy, alacrán en ritmo de entrelazada canción. 03-08-99 III En los vértices de una comunión con sandalia y laberinto desnudas En materia de esotérico pelaje En tumulto de alegoría Lugares sin catecismo biológico que anegan nuestra marisma en mefítica alocución. Sin meiosis que erosionen nuestra corriente devorando la roturación de nuestros lingotes de viento, de tiempo, dérmicamente fluviales en nuestros faros. Soma de yedra magnética con períodos de garza repletos de triángulo y bosque opaco. El preludio a una nueva pirexia de sangre acometida, de sustento para nosotras sirtes de un zoco peregrino Viento, arena y agua para una arquitectura del eterno columpio de aquellas cuerdas que caminarán sobre el filo, escalando la ausente cordillera de la gravedad. Tu melífica transparencia. 13-08-99 IV Sobre ascuas perpetrando asambleas, con pie funesto y sombra calcinada, hallo un metabolismo circundante, una erupción de orfebre, una talla de inquietante escalinata, un cauce de ingenio fluvial, gas metamórfico que cambia de brasa, que rompe presa de barro caduco. Temperatura inquieta, ánfora que esquilma las pulcras aletas del poniente. 29-08-99 V Un discreto instante en la mortaja infinita fuera de la hialoidea calabrina del decurso sin auscultar sus miembros en la turbamulta impelente de jaeces, sin anaqueles espiral, sin hicos, pleno instante de heurística vehemente en carne de plétora, en sirtes curvas por el cincel de humedad ineluctable en el rostro azul de vida que te modela ese instante, azul de brío fluorescente entre los ojos, azul de barrocas depresiones, estratos de roca blanda y carbónica a través de un hierofante mural, pergamino inflamable, letras sin extremidades atávicas. Así los párpados veneran tu superficie en aguas quietas, así el sobre vela el fragmento de tornado y sus afluentes. 29-08-99


El agua forma en su anterior frontera El fluido ciclotímico en su líquido retorno La mancha en el límite y sin rastro de su impronta. La escalera la forman cierto cúmulo de asideros Una cuerda visual que se impregna Un estado ocasional que se volatiliza El estado de las uniones invisibles precedido de un tacto vuelto umbral.

Osamenta ritmo deleznable que deforma pasmo inconcebible que sojuzga El pórtico retrocede por el gemido de sus estratos La esfera advierte un túnel que cede en ella La visión única y presente es el tacto que se oculta (QUEBRADO) Busco el sonido de la gota de agua en el vacío la eterna vida del implante Tat tuam asi2

Mario Domínguez Parra (Alicante, 1972) Poeta, ensayista y traductor. Es autor del libro de poemas Apolonía (Ediciones Idea, 2006). Maureen Alsop y Joseph Mulligan han traducido poemas de este libro al inglés; Anna Niarakis y Ati Solerti han traducido también poemas de este libro al griego moderno. Como traductor, ha publicado los libros Rastreadores del fin, Ιχνηλάτες του τέλους, de N.G. Lykomitros (Ediciones Idea, 2011), Reyezuelo aparición, Apparition Wren, de Maureen Alsop (Ediciones Idea, 2011), Escritos breves, Shorter Writings, de James Joyce (Ediciones Escalera, 2012) y Poemas/Ποιήματα de Eleni Nanopulu (Atenas, Εκδόσεις Ενδυμίων, 2012). Ha publicado ensayos y traducciones del/al inglés, del/al griego moderno (una traducción de un poema propio, en colaboración con Niarakis) y del portugués en suplementos literarios y revistas: 2C, El perseguidor, Clarín, Periódico de Poesía, Poesía Digital, Casa del tiempo, Las razones del aviador, Cuadernos del Ateneo, Nayagua, El coloquio de los perros, Poetry Salzburg Review, Nexo, Vakxikón, 3:AM Magazine, Ezra: an online journal of translation, Το Δέντρο.

Notas: Traducción al griego moderno de «ΠΑΝΤΑ ΡΕΙ», «Todo fluye», de Heráclito, en forma de pregunta. Agustín García Calvo, en su traducción Razón común (Lecturas presocráticas II). Edición, ordenación, traducción y comentario de los restos del libro de Heráclito (Zamora, Lucina, 1985), comenta que esas palabras no se encuentran en ningún fragmento conservado de Heráclito, sino que se utilizan por vez primera en un comentario de Simplicio a las obras de Aristóteles.

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“Eso soy yo”: palabras pronunciadas por los hindúes al morir, cuando van a reunirse con el todo.


Luis Alberto Angulo Aguas

Aguas

parangülita, el río más pequeño de mi pueblo se secó

el santo domingo, el más grande, corre contaminado de químicos

desde la montaña en donde nace hasta el apure y el amazonas, a donde llega

bajan y suben en cada trago el espectro y su guadaña

las aguas de todos y de nadie

Ríos

mi infancia saltaba de piedra en piedra las ágiles corrientes del pueblo

así ha ido mi vida desde entonces resbalando cayendo saltando de nuevo

ahora que atónito contemplo los cauces secos de tantos ríos

Luis Alberto Angulo Rivas (Barinitas, estado Barinas, 1950). Poeta. Autor de Viento barinés (UC, 1978), Antología de la casa sola (Fundarte, 1982), Una niebla que no borra (Dir. Cultura Carabobo, 1984), Antípodas (Predios, 1994), Fusión poética (UC, 2000), La sombra de una mano (Monte Ávila, 2005), así como de las antologías Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo (UC, 1994), Poemas de San Juan de la Cruz (Cardinal, UC, 1992), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, 2005), Antología poética de Ernesto Cardenal (Monte Ávila, 2005) y de las compilaciones en coautoría con Luis Ernesto Gómez:70 poetas en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano (Minci, Redve, 2006) y, El corazón de Venezuela, patria y poesía (Pdvsa, Redve, 2008). Premio del IV Concurso Internacional de Poesía Universidad de Carabobo, Premio de Poesía Universidad Rómulo Gallegos, Premio Bienal de Poesía Dr. Francisco Lazo Martí. Coeditor de R?DVE y redactor de la revista Poesía (UC). Fundador del Encuentro Internacional Poesía Universidad de Carabobo junto con Adhely Rivero y Enrique Mujica. Está adscrito como asistente de literatura a la Oficina del Cronista Universitario (UC).

saltar o caer ya no tiene importancia

Foto: Alan Dalloul


Rene Magritte, The Beneficial Promise Nesfran González Suárez (San Antonio del Táchira, 1980)

Alas en duermevela

Un rumor se escurre en la alcoba: tu olor a piel dormida.

Nido de péndulos. Rene Magritte, The Beneficial Promise Emanuel Xavier (Brooklyn, Estados Unidos, 1971) Café con leche Mi cuerpo café junto a tu piel de leche despierta en mi mil sueños mientras beso tus labios dulces para darte todo mi calor Perdido en tus bellos ojos verdes aunque no me entiendes con estas palabras te quiero enamorar Mi corazón te lo entrego sin precaucion porque eres mi alma y he esperado toda mi vida para encontrarte en mi camino y saber con solo una sonrisa que eres mi ángel y que este amor no es traición por tu sexo o color no importa lo que diga la gente ahora solo importa tú y yo Del libro Americano: Growing Up Gay and Latino in the USA. Rene Magritte, The Beneficial Promise Lila Gómez (Zaraza, 1950) Despertares Fuiste la agonía del corazón, fuiste la agonía del día como a veces agoniza el mar sin razón, aunque la ola sonora despierte al día. Así todo murió, halago mentira, y en la alcoba el miserable deber cuando el vino de la copa fue palabra de ira. Milagro genitor el albedrío, libertad que vuela y se acrisola y aniquila la espina del indefinible frío.


José Morales (Zaraza, Guárico) CÓDIGO NOCTURNO ¿Qué le dice las paredes al llanto y qué las nubes a los zamuros? La resaca es una fiesta siempre de viaje. Murmullos están donde quiera Aguzar la pira de la duda En medio del silencio cuando te rodean Como fieras la gente del comercio

Oye el crujido del follaje Oye el aleteo de las luciérnagas Un mensaje mudo dejan a su paso Descifra el augurio de tu venganza Cuando canta la chicharra avisando nuevas vertientes Y otros muslos aceitosos No olvides aquella noche que quedaste sin labios Y al escuchar el llanto de la lechuza otro vientre tibio te dio de beber Rene Magritte, The Beneficial Promise Gabriel Impaglione (Argentina, 1958)

Poética

Abrir los pasadizos secretos de las horas deshojadas, a tientas intentarlos, ocupando las manos, la terca voluntad de taladro, la inconsciencia empuñando el oficio de topo abecedario. En el final de cada túnel a veces, la poesía.

Desandar el desánimo

Desanimar el desánimo deshilacharlo que se desdibuje grotescamente y se destierre y se deseternice y su deshielo nos descubra llenos de desimposibles. Rene Magritte, The Beneficial Promise

Pedro Martínez (Zaraza, Guárico) Bellezas Rosas desnudas De fragancia infantil, De inocentes lucero, De labios silvestres. Aquí Aquí pienso dibujar la lejanía de las ideas, que hoy surgen por ti. Pues, el corazón cual llama dormida siente el frío de los besos que rasgan las huellas de tu


Foto: Alan Dalloul

Carlos Rojas Mujer que habitas solamente allí * Eres para mí tal como la luna es para un lobo solitario. La bestia vaga sin rumbo en los infinitos campos de la soledad, no es como cualquiera, su amor no es de este mundo, su amante esta fuera de su alcance, tan bella, tan inaccesible que nada puede hacer para llegar a aferrarse a su piel y consumar su amor, el lobo aúlla para descargar todo el dolor que su corazón siente, no es un grito de júbilo, es un reclamo porque la vida lo tiene atado a tan cruel peregrinar, es como una broma macabra jugada por el destino y a la que sin embargo por voluntad propia no escapa. Te confirmo que así eres para mí, como la luna te siento inalcanzable por ti misma, pero como el lobo, no renuncio a ti, mujer, mi luna. ** Cada noche espero con ansias el momento en que mis ojos se cierren y pueda perderme en tus brazos, en tus ojos, que me pierda sin poder evitarlo en tus labios y tu cuerpo, mujer que habitas solamente allí, en mis pensamientos, en mis fantasías, en algún lugar de mi mente, todavía recuerdo el instante en que mis labios coincidieron con los tuyos, ese instante en que cada palabra que pude pensar se convirtió en un hermoso poema, que cada palabra que de mi boca salió se hizo la más bella canción. Dicen que los sueños son producto de la química, de las reacciones de las innumerables sustancias que se segregan en nuestro cerebro. Qué triste es pensar que ese abrazo no fue en aquel parque a la luz de la luna, sino en un lugar cerca del hipotálamo, que aquel beso que se me antojo eterno y maravilloso no fue en el cine, sino en el córtex límbico o que nunca existió esa hermosa noche donde te hice mi mujer, que fue solo la reacción de algún neurotransmisor en el cruce de dos calles a dos cuadras de la glándula pituitaria... Es triste saber que solo existes allí y que cada despertar es nacer a un nuevo día y morir a ese amor que me hizo su esclavo, su adicto... Ojala estuvieras aquí llenando mi vida real con la magia de ese sueño, alegrando sonriente mi hogar... Mientras seguiré ansiando la llegada del anochecer y no perder ni el más mínimo instante de esa fantasía.... Para nacer de nuevo y esperarte algún día en mi realidad...


Dario Delgado (Maracaibo, 1959) Ramitos de flores Serenidad celestial Olor a lluvia de mar Ternura de tu mirar Escondida en un cristal Destello de suaves colores Que hechizan el corazón Sublime y tierna pasión Entre ramitos de flores.

BESOS

Tus besos me llenan de calma ¡Me llenan de alegría! Y tus labios es la poesía Que le da vida a mi alma Besos bajo la lluvia Bellas gotas en el cristal Perfume de fresca rosas Que brotan del manantial.

AIRES DE PLACER

Desnuda en el viento Juego en tu piel ¡Soy el aire que cabalga! Como un hilo del ayer ¡Vamos, vamos despierta! Despierta hermoso ser solo fue un pequeño sueño Lleno de mucho placer…

Rene Magritte, The Beneficial Promise

Luis Perozo Cervantes (Maracaibo, 1989) 1 De Guillermo Tell la manzana partida de Paris la boca de Helena de ti un sexo pecador que me alimenta 2 (estrías) Figuras en la carne blanda te lamentas elementales unas necesarias otras tienes escrito un silencio imperfecto


Foto: Alan Dalloul

Nelson Bermúdez Nota y selección de poemas: Miriam Maura Mallorquin Nelson Bermúdez, productor comunitario, con más de siete años de experiencia en el ámbito radial. Creció en una familia de músicos y la música y la palabra han marcado sus experiencias junto a su avidez por el conocimiento del mundo, los grandes hechos y personajes de la historia. Se autoformó tanto en la lucha social, como en el área deportiva como ciclista y entrenador de esta disciplina. Afecto a los libros desde su juventud. Confiesa que a temprana edad, queda prendado de la poesía al escuchar, por vez primera, el poema que lleva por nombre: Rosalinda, del conocido poeta zaraceño Ernesto Luis Rodríguez. Mientras presta servicio militar en el ejército, escribe algunos poemas como: El Loco, Amor de Madre y ¿Por qué llora la copla? , entre otros. Escribía para combatir la soledad y mantener un contacto imaginario con su infancia, su familia y su pueblo, Zaraza. Ha conducido espacios de opinión y de formación comunitaria: Una Hora con los Consejos Comunales, Ecos de la Comunidad y El alba de las Comunidades. Desde hace cinco años produce el programa radial Recordar es Vivir, éste nace de la necesidad de un público adulto que requiere música y contenidos de su época, oportunidad que aprovecha para brindar lo que es su gran pasión, la poesía. Investiga para ofrecer en cada entrega lo mejor a un público que lo ha seguido durante años, al cual le brinda su respeto, desempolvando los mejores éxitos musicales de “una época que nunca morirá”. Hoy nos entrega dos de sus actuales creaciones poéticas: Como la lluvia en el río y Humo en los ojos. LO MÁS IMPORTANTE Lo más importante de la vida, es saber ¿qué amar, cómo lo amas y cuánto amas? recuerda que hay aves de tan brillante pluma, que aun en las ramas de un gran árbol, se hacen tan pequeñas para que puedan alzar el vuelo… y alcanzar el cielo. COMO LA LLUVIA EN EL RÍO Y el verso cae en el agua como la lluvia en el río, así se juntaron una noche tu corazón con el mío. Y el verso humedece las hojas, como si fuera rocío así se inundan mis ojos, porque tu amor, ya no es mío. Y el verso se cubre de nieve, mi cuerpo tiembla frío mis penas también se marchan siguiendo el cauce del río Y el verso cae en el agua como la lluvia en el río. HUMO EN LOS OJOS Quizá en un tiempo no muy lejano, ya tus oídos no extrañen el sonido de mi voz, que por momentos despertó la pasión y tus ansias de amar. Quizá…en un tiempo no muy lejano, humo en los ojos nuble tu ausencia, y un manto nocturno calle mi voz ¡Quizá! Sangre en los labios impedirá tu nombre y la luna en el cielo me hablara de amor ¿Quizá?


Gregory Zambrano Tu espalda es el arco perfecto

Foto: Alan Dalloul POETA EN ESTADO DE EMERGENCIA

II

El poeta solía hacer grandes cosas con sus manos, con su voz. Era un gran constructor, pintaba ríos y ponía una brújula en los paisajes, su oficio preferido era pensar en las mujeres, confundía sus piernas con colmillos de elefantes, el poeta pintaba sus sueños y siempre venía el verbo a él manso, luminoso y todo el universo se unía en un aliento, en una carta donde él daba cuenta de las grandes carencias de los demás hombres. Ahora, después de muchos años, el poeta cabalga porque es jinete insomne y se lamenta de sus dolencias, sin embargo nada ha cambiado, de su palabra salen grandes inventos, es decir, dioses, fuegos, dudas y canciones. Es un pirómano con las palabras. El poeta no cree en lo que ve, por eso lleva siempre un farol entre sus manos y toca la realidad como para salir de dudas.

Esta piel que es madera se quema en cada sorbo. De la boca la brasa que expande de arriba abajo un olor de sándalo irrepetible. Tu espalda es el arco perfecto, arena fértil de los gemidos, de estos sueños que me rozan y me abren la carne en pequeñas porciones. Ahí vienes, silenciosa por un segundo, dulce, segura, a succionarme el aliento. Arquéate para tocar en ti la redondez, la materia cierta, el resplandor. EPÍLOGO Ya te he guardado muchacha de ojos de certeza, ahora habitas la llama que enciendo cada noche, vienes desde lejos a los rincones de esta ausencia. Lo llenas todo. Hay un olor de ti en la memoria. Eres el agua de mis manos y alforja donde viajan mis sueños trasegados.

Desvelo de Ulises y otros poemas, 2000.

Gregory Zambrano (Mérida, Venezuela, 1963) es uno de esos escritores que demuestran cómo con cada publicación se va consolidando su palabra. Tiene publicados Víspera de la ceniza (1990), Dominar el silencio (1994), Ciudad sumergida (1997), Desvelo de Ulises y otros poemas (2000) y Los mapas secretos (2005), que recoge su obra poética publicada hasta entonces. De la palabra que surge del habla común, que echa mano del sentimiento que brota espontáneamente en un joven creador, vemos cómo su verbo ha ido transmigrando hasta el símbolo arraigado en la conciencia universal. Las experiencias propias se enfrentan a la cultura, a los viajes, a las lecturas, fotografías y películas, para dar como resultado un amasijo de signos y símbolos que conformará la poesía cuidada que observamos en sus últimos libros.


Carmen De Los Santos (Caracas)

Seca y sedienta

Necesito una compañía para matar la soledad me revuelque en una cama recordar lo que es amar. Aunque sea sentimiento temporal y pasajero te busco y no te encuentro callando lo que llevo dentro. Un abrazo del momento beso dulce en los labios sentir me penetras para irme al sexto cielo. Me hace falta el sexo añoro flotar en deseos que me conviertas mujer manteniendo el secreto. Tómame en tus manos para que sea tu regalo abre mis piernas secas que las riegues como sea. Rene Magritte, Miguel Antonio Guevara (Barinas, 1986) De la vocación En medio de todas y de todos, de la razón de ser ¿cuándo llegamos y concluimos en la razón solitaria quién realmente explica su presencia? Todo árbol, todo cuerpo -sólo por nombrar algunas cosas cada instante ha sido derribado cada cosa que aventura en los desfiladeros. Unos nacen con la firme vocación de ser ausentes. Rene Magritte, Eleazar Espinoza Hernández (Portuguesa, 1940) Y ahora los pasos resuenan al andar La gruta tibia que cansada hollaba la planta silenciosa... ¡Tiene luz! Un farol rutilante ahora alumbra su oquedad... ¡Eres tú! Ocurrió que embriagada de lluvia una hoja tambaleó... ¡Al trasluz! Y la bruma en la oscura caverna se tiñó... ¡De ese azul! ¡Brilló de amanecer la gota de agua al preñarse de sol en tu faz! Y ahora mis pasos, alegres, juveniles resuenan... ¡Al andar!


Ingrid Chicote De Noche de Pelambre (Cinco poemas)

Foto: Alan Dalloul “Por gusto o por voluntad nadie se quedaría en este puerto” José Saramago No suelo irme del todo del puerto donde me anclo No quisiera llegar sino permanecer Perdurar en la perfecta compañía sin mayores preocupaciones que dejarme ir quedándome por siempre

Los animales de pelambre suelen regresar a la caricia Abundan en la lana los deseos de la piel en la cubierta lampiña Los tejidos que asoman por las manos sienten que hay ciertas pieles que sirven para madejar una historia Soy un animal de instintos huelo la ración de pensamientos las pequeñas ternuras las malas compañías Los suburbios las distancias los pequeños embragues


de la transmisión de los carros Percibo la mirada el presumir de la aurora a despedida Suelo arriesgar el pellejo torcer el destino cazar las historias Aquietarme en medio de la torrentera y acercarme al rio crecido Esconderme en la carama volverme danza de fiera atisbar el momento salvaje y urdirme entre las piedras para cantar en noche de luna Un susurro de esperanza Mi padre suele acompañarme para que no extrañe su ausencia prolongada Viene en cualquier canción nunca se destierra de mi sueño permanece intacto en los vasos de venenos Soporta mi soledad mi desprendimiento mi sonrisa resignada Me guarda un poco de aguardiente me tapa de luciérnagas me refleja en sus ojos que siempre miran ciertas raíces de borrajas Me deja el olor de los ungüentos y me despierta a veces entre infamia y esperanza Mi padre nunca se ha ido de este puerto que me habita Sin voltear la mirada tomo la raíz de mandrágora y la arranco con las manos puestas en los oídos El grito inescrupuloso derrite a los escuchantes tras las paredes Deslucen los labios de los mentirosos permea el pleonasmo de los instigadores de maldad Caen a mi diestra cien mientras que evito con mi daga de plata que los que quedan vengan a robarme la serenidad de la noche

Ingrid Chicote. Caracas, 1965. Terapeuta y docente. Coordinadora de la Plataforma del Libro y la Lectura del Gabinete de Cultura de Aragua (MPPC). Doc/ Teatro de la U.E.N. “Bella Vista”. Facilitadora del taller sobre memoria y oralidad de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, “Tu historia es la historia de Venezuela”. Ganadora de las bienales nacionales de Poesía Argimiro Gabaldón (2012) y Cruz Salmerón Acosta (2010). Mención de Honor en el VII Concurso Nacional de Poesía Ismaeliana. Curití, Colombia (2011). Ha recibido el reconocimiento por su labor comunitaria, comunicacional, docente y literaria de diferentes instituciones y participado en diversos eventos literarios nacionales e internacionales. Su obra ha sido publicada en medios impresos y digitales nacionales e internacionales. Cuenta con tres libros publicados Piedras Concentradas (Fondo Editorial Senderos Literarios, La Victoria, 1997), La Ruta de los Ancestros (Fundación Editorial El Perro y la Rana, Caracas-2011) y Huelga de palabras, ganador de la Bienal Cruz Salmerón Acosta 2010 (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, Colección Bienales, 2012). La mayor parte de su obra aún se encuentra inédita.


Foto: Alan Dalloul

José Luis Llanes Tres silabas Fotógrafo, actor y poeta uruguayo. Para saber más sobre el autor pueden visitar su espacio en la red: http://elcenobita.blogspot.com/ Tejido

Cuestión de gramática

Un gran ojo

Siento a veces que la vida es un compuesto

Es el hastío un diptongo feroz,

fluían los rojos

incierto

Una urdimbre de miradas de amianto y

recostando sombras en el dibujo un sobresalto de letras en la curva de la

el grafo del lápiz derramado

sangre,

como un matiz astuto,

partículas de deseo.

farfullando, esbozando un absurdo, el hijo paria de una sugerente gramática

con esa prontitud del apuro.

que en tres silabas…

Colores apenas…

Como una prenda de lana de salamandra…

cruel y deletérea

y un gran ojo… devora toda esperanza

…mirándote


Foto: John Swain

Rafael-José Díaz Más allá de este instante aletea otro instante REVELACIÓN Antes de ver el brillo del plumaje cegar dentro del viento la luz del horizonte, mis ojos no sabían lo que era un cernícalo. ALMENDRA La noche no ha caído aún sobre los cuerpos. Cómo podría el viento atravesar los rostros si los labios insisten en unirse a los labios. No hay palabras, ni aliento, sino el viento que gime por sembrar en la luz su semilla, su sombra. No te gires, no mires ese bosque de almendros: las flores aún no pueblan sus ramajes sedientos. Nace el sueño en las bocas que se funden dormidas. La noche aún no nos hunde en su oscura morada. Más allá de este instante aletea otro instante. En la almendra que muerdes duerme, ignorado, el tiempo. (Caldera de los Marteles)

Rafael-José Díaz (Santa Cruz de Tenerife, España, 1971). Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna (1989-1994). Fue lector de español en la Universidad de Jena (1995-1998) y en la Universidad de Leipzig (1998-2000). Dirigió entre 1993 y 1994 la revista Paradiso. Como poeta ha publicado seis libros: El canto en el umbral (1997), Llamada en la primera nieve (2000), Los párpados cautivos (2003), Premio Tomás Morales de poesía 2002, Moradas del insomne (2005), Antes del eclipse (2007) y Detrás de tu nombre (2009), Premio Pedro García Cabrera de poesía 2007. Un volumen titulado Le Crépitement, con prefacio de Philippe Jaccottet, recoge una selección de sus poemas traducidos al francés. También ha publicado entregas de su diario, entre las que cabe destacar La nieve, los sepulcros (2005). Ha publicado traducciones de los siguientes autores: Arthur Schopenhauer, Hermann Broch, Philippe Jaccottet, Gustave Roud, Pierre Klossowski, Jacques Ancet, Fabio Pusterla, Ramón Xirau y William Cliff. Como ensayista, ha publicado recientemente Rutas y rituales, una selección de sus ensayos escritos entre 1993 y 2003. Y, como narrador, acaba de publicar su primer libro de relatos, Algunas de mis tumbas y dos libros de prosas titulados, respectivamente Insolaciones, nubes y Disolución. Mantiene desde hace casi dos años el blog ‘Travesías’ (www.rafaeljosediaz.blogspot.com), en el que va publicando apuntes, relatos, poemas y textos misceláneos. Actualmente es profesor en el I.E.S. Pintor Antonio López (Tres Cantos, Madrid).


Glamy Toro Las mujeres olvidadas

Foto: Alan Dalloul Mujeres a caballo Fría noche, trémula y sorda esperanza eco y suspiro de su gente y pueblo, pálpito desnudo de soledades y clamores y acervos recuerdos borrados de ardientes amores y añoranzas, mágicos arrullos recorriendo insólitas distancias… ardor en las venas y fuego en el ceño, sudor en la sangre con sabor a desvelo, historias proscritas tatuadas en pieles recónditas, rotas cadenas y ácidas lágrimas, también rotas, así vamos las mujeres olvidadas, sobre los caballos de la fe, galopando aunque dolidas, vamos con fe. Espíritu de la noche El sol se ha ocultado, Ya no brilla sobre esteros, ni flores Lento se ha marchado lejos Igual que tus austeros y negros ojos Se apagó la luna el día en que te perdí Se marchó la musa aquel día que te fuiste de aquí, Maldigo mis horas, Méndiga noche, méndiga aurora Densos y lerdos momentos he vivido en tu ausencia, He sufrido, he muerto, aludiendo tu esencia No estás conmigo ¿y qué? ¿Qué sigue?, si hasta he perdido la fe Solo vago en silencio, vago en las noches Como espíritu decrépito, sigo esperándote Y esperándote te anhelo, te grito a voces No llegas…me pierdo en la profunda y oscura noche… Motivos inertes Un alma que no suspira, ni siente son ojos que aunque te miran, andan ausentes son labios que suplican palabras silentes, como culpas que te agolpan y asfixian inclementes, más que causas perdidas, son motivos inertes, sueños rotos que ya nadie persigue, como sonidos distantes que nadie oye, ni admite, como la caricia mortal de un delincuente, como el beso mordaz de un ángel demente.


Parke Harrison

Gusmar Sosa Francisco Massiani tiene la barba blanca como la espuma del mar Allí estoy, ustedes tal vez no puedan observarme, porque las proyecciones son fantasmas que sólo son observables por aquellos a quienes pertenecen. Y yo tengo tantos, que de vez en cuando se reúnen a celebrar en mi nombre, celebran ellos y lamento yo. Aunque he aprendido que con una botella de ron en mi mano soy otro fantasma entre ellos. Llegué al Escondrijo, poco antes de que fuera demolido, me senté en uno de los rincones. —Lo de siempre — le grité al barman. Y lo de siempre es una botella de ron. La puso en mi mesa, sonriendo. Los fantasmas sonríen. Cuando se acercó tenía un cigarrillo en su boca y su nariz humeaba. Les juro que era Cortázar, pero la botella de ron me opacó la visión y no hice esfuerzo por detenerlo, aunque no pude evitar recordar "Las Babas del Diablo". Mi primer trago fue a la salud de Cortázar. Y en su honor encendí un cigarro. Allí estaba yo, solo en el Escondrijo, a lo lejos vi al viejo Otilio, un anciano del barrio Bonanza, personaje central de una de mis novelas. —Hijo, la muerte es un fantasma que azota a los vivos, con ella también puedes beber un trago de ron — me dijo desde su lugar. Así es el viejo Otilio Cordero, debo decir: así fue. El murió en el capítulo dos de mi novela, pero se incrustó en la memoria de los personajes principales. Y de vez en cuando vuelve a mi consciencia como un fantasma, me recuerda que en la vida cada decisión cuenta, lo mismo cada evasión. Una figura se dibujaba a su lado. Me serví el segundo trago. Y de un golpe lo consumí. Era Federico, “el tigre”, el anciano, no la versión joven. El que logró vencer sus propios tormentos para reconfigurar su futuro. El de “los ojos de Esmeralda domaron al tigre”, uno de mis cuentos que van publicados en tres antologías. El tercer trago fue en honor a mi hermano Francisco Blanco Cardozo, protagonista de mi novela Las Caricias del Tiempo, quien tuvo el valor de escoger el camino de la trascendencia, escuchando los consejos del viejo Otilio. Lo vi en otro rincón, apenas consumí el trago. — ¿Qué pasó hermano? Recuerda tu promesa, recuerda que somos fragmentos con los que elaboras tu historia— dijo.


"Somos", supe que se refería a mis muertos. A su lado mi abuelo, Segundo Crespo. Su melancolía y nostalgia hicieron eco en mí. —Duele viejo, duele tu ausencia en la montaña— susurré, él sonrió allá en su lugar, junto a mi hermano. El cuarto trago lo pospuse unos minutos, por miedo de que al consumirlo mi abuelo se esfumara, extraño a mi viejo, él me enseñó que tu país es aquello por lo que has luchado. Encendí otro cigarro. El humo que exhalaba dibujaba recuerdos frente a mí, como la mañana en la que abandoné la ciudad que me adoptó, recordé las aguas del lago mientras cruzaba el puente junto a mis padres. Como la tarde en la que me fui de casa, de la casa de mis padres, con mi equipaje en el hombro me alejé de ellos, dispuesto a cazar historias. Como la noche en la que, de nuevo me alejaba de casa, esta vez de la casa de mis hijos… Finalmente el cuarto trago y de inmediato el quinto. Paula Sosa me miraba con el azul de sus ojos. ¡Cuántos años mi vieja! Un niño junto a ella, leyendo un libro mientras ella cierra los ojos y se columpia en su mecedora. Soy yo, el de la niñez. Ustedes no podrían verme, porque es mi fantasma, estoy sirviéndome otro trago de ron, mientras pienso en aquellos días. ¿Cuánta distancia hay entre el presente y los años transcurridos? ¿Se mide la distancia en años? ¿Se elevan a la dos? ¿Cómo sé a qué distancia estoy para calcular un regreso? ¿Es posible el regreso? Yo sé que no es posible, pero el ron me hace olvidarlo. Sigo observándome, observando al niño junto a mi abuela y observando al que consume ron y se observa a sí mismo junto a su abuela. Olvidé darles el reporte de mis tragos, ya voy por el número doce o tal vez por el quince. Es que acabo de soltar la copa y me le pegué a la botella. Pero estoy sirviéndome otro trago, digamos que es el número quince. El barman ya no es Cortázar. Su mirada ha cambiado, también su piel y su sonrisa. No está fumando. Ha puesto sobre la barra otra botella de ron, a la espera de mi llamado. Es Don Rómulo Gallegos. ¿Pueden creerlo? Está distraído leyendo un libro. Se le nota en su mirada los años de exilio. ¿Cuántos cuentos habrá escrito para él durante esos años? Yo vivo mi exilio, por eso estoy allí, soy un anónimo consumiendo ron en un bar de fantasmas. Por cierto, ya me bebí la botella de ron. Levanté la mano y le hice señas al barman, a Don Rómulo Gallegos, y estaba dispuesto a abordarlo con un par de preguntas. El hombre que atendió al llamado, y lleva la botella de ron, caminó a paso lento, un poco jorobado, como si cargara en sus hombros el transcurrir de sus años. Yo sonrío, es su barba. Su barba me causa gracia. Es abundante su barba y es blanca, su barba es blanca como la espuma del mar. Extraño el mar, en mi adolescencia estuve en Paraguaipoa, en la región zuliana. Fue la primera vez que estuve frente al mar. Aguas abundantes, ritmo inédito, estruendo melodioso, vaivén que hipnotiza y despierta tus nostalgias y añoranzas, invitación a perderte, a dar un salto y perderte, y ser uno con las aguas, uno entre las aguas, y olvidarte de las despedidas, de las idas y los no regresos, sumergirte en la profundidad y sentir que flotas, que eres nada, nada a cargo de nada, nada que nada en la nada. Se sentó frente a mí, la botella de ron en mi mesa. Sé quién es. Ustedes no pueden saberlo, porque no lo ven, aunque no es uno de mis fantasmas, ignoro por qué está allí. No sonríe, sólo observa. Se le nota cansado, satisfecho y cansado. Destapo la botella mientras observo todo el lugar, todos se han ido, no hay fantasmas. No está el Escondrijo, no está la mesa, la botella de ron la tengo en mi mano. Sigue siendo de noche, el manto nocturno nos cubre, estamos sentados en una banca incrustada en la arena, escucho un estruendo, lo reconozco. Él está a mi lado, apoyando su mano izquierda sobre la derecha y la derecha en un bastón que hiere la arena. Una camisa blanca mangas largas, con sutiles rayas grises que la cruzan a lo largo, un bolsillo en el lado izquierdo junto al pecho, un pantalón caqui y zapatos marrones y picudos, bien pulidos. La brisa pasea dándonos un espaldarazo, yo interpreto que es la bienvenida al escenario. Él me apuntó con su barba blanca y abundante. —Maestro, no entiendo qué hace usted aquí junto a mí— le digo. Él acerca su oído con un gesto de que no escuchó bien y le repito, esta vez gesticulando con pausas y un tono más alto. —Estoy sordo hijo, no soy estúpido— me dice sin sonrisa aunque con humor. Puso el bastón acostado en sus piernas y tomó una ramita del bolsillo con sus manos temblorosas. Sujetó los extremos con sus manos, y la hacía rotar, una y otra vez. —No me gusta tragar saliva cuando se me tranca la garganta— me dice. — ¿Y por qué se le tranca la garganta, maestro? Si yo no tengo la cabeza pelada como un cepillo de dientes. —Porque estoy frente al mar, con un extraño. Bueno, es cierto, al menos no eres pelón como aquel llanero solitario. Pareces un buen tipo, un buen tipo con aliento a ron— esta vez sonrió. Y yo me colgué en la negrura de la noche, en el horizonte tallado por el mar oscuro, que de vez en cuando alumbraba con su espuma. Entonces supe que sí habían fantasmas a mi alrededor, el mar, la luna llena, la arena, la noche, la espuma del mar, la barba del maestro Francisco Massiani, su mirada triste, su camisa blanca con rayas grises, su pantalón caqui, la ramita que rota con sus manos. La piedra que esconde en el bolsillo de su camisa. Es la misma de Corcho, es el mismo mar, sí, ese, el de Piedra de Mar. Les juro que es el mismo, porque tiene las mismas olas, la misma espuma blanca, porque despierta la misma melancolía, que se los digo yo, de ese mar tomó la piedra Corcho, frente a ese mar soy Corcho. Que sí, que soy yo, con mis sueños de publicar un libro, escribiendo todo lo que sucede a mi alrededor. Y Piedra de Mar es un fantasma también brindando a mi salud. El maestro Massiani ha dicho que parezco un buen tipo, un buen tipo con aliento a ron, me dijo Massiani. ¿Es lo que soy? He sido resumido en una línea de once palabras. ¿Así me recibirán mis fantasmas cuando llegue al final? ¿Aplaudirán diciendo “va llegando el que parece un buen tipo con aliento a ron”? —Papá era alguien que parecía un buen tipo, un buen tipo con aliento a ron. —Lo conocí, no recuerdo su nombre, pero parecía un buen tipo con aliento a ron.


—Trabajé con él un tiempo, creo que era él. Era un tipo con aliento a ron, si mal no recuerdo. ¿Eso seré en la memoria de los míos? Estoy angustiado, palabra que sí. Ustedes no pueden notarlo, porque es mi fantasma, soy yo, es la proyección de mis temores, que vencen la anestesia, que sacuden la tranquilidad, que optan por los desvíos. Mis manos tiemblan y no sé si servirme un trago de ron o no. A mi lado ya no está el maestro, ni su ramita, ni su bastón, no estoy ni siquiera en una banca, estoy sentado en la arena, todavía frente al mar, todavía no pueden verme. Mi mano izquierda tropezó con una piedra, la tomé, la miré, es la que tenía el maestro Massiani en su bolsillo. Me dejo caer completo sobre la arena, veo en el cielo oscuro algunas nubes blancas, son blancas como la espuma del mar, como la barba del maestro, como las hojas que todavía no se han manchado de tinta, como los días que esperan por ser vividos.

Gusmar Sosa (Yaracuy, Venezuela, 1980). En año 2008, participa en la convocatoria del Premio de Ficción de la editorial Grupo Nelsón, la división de Nelson Publicaciones para Latinoamérica, y su novela Rubia queda entre los cinco finalistas. En 2010 participa con un ensayo teológico en el concurso de ensayos convocado por la editorial Letra Viva. Con su ensayo “El Cristianismo como Escenario”, entre 91 participantes, queda entre los finalistas de esa convocatoria. En el año 2011 Negro Sobre Blanco publica su novela Rubia. Su cuento “Los Ojos de Esmeralda Domaron al Tigre”, fue uno de los ganadores de un concurso convocado por Editorial Vagón (México), y se publicó en el libro “Primera Antología de Cuento de Editorial Vagón”. Su cuento “Paula Sosa y el Futuro”, se incluyó en la Antología “Nuestros Abuelos”, publicada por Casa Abuelos, Buenos Aires (2012).


Una mirada al arte visual de Alan Dalloul


Entrevista a John Swain La poesía es comunión, autodefinición y abnegación

Kansuke Yamamoto Temptation, 1957 Rafael Ayala Páez: ¿Qué es la poesía para John Swain? John Swain: La poesía es la libertad y la comunión. Autodefinición y transformación, y en última instancia, una abnegación. Siempre una búsqueda, un viaje. La realización simultánea de la interrelación entre lo pequeño, lo aparentemente mundano y la vasta riqueza hermosa y misteriosa que contiene. Los versos de William Blake «Para ver el mundo en un grano de arena/ Y el Cielo en una flor silvestre/ Abarca el infinito en la palma de tu mano/ Y la eternidad en una hora», ilustran para mí el objetivo y el efecto de la poesía. Parrafeando a Allen Ginsberg, he visto surgir a la poesía en aquellos momentos cuando las alegrías y las penas se sienten tan hondamente que se entrelazan y tienen el mismo sabor. RAP: Desde tu punto de vista: ¿Qué puede reflejar el poema? JS: Ciertos modos de pensamiento y de sentimiento -interacciones invisibles formadas por el idioma a través de la declaración, el interrogatorio y la imagen. Asombro. La reunión de la imaginación y el mundo, dentro y fuera del poema. La idea clásica del fuego interno de los ojos que interactúan recíprocamente con el fuego externo de la luz sugerido por un sentido animado y comprometido de la percepción con la acción poética. Creo firmemente en la realidad inmediata y trascendente de lo imaginado en el momento que es escrita o pronunciada. Sin embargo, esa realidad es extremadamente frágil y el exilio, seguro. El poema es una magia peligrosa. RAP: ¿Cuáles son tus poetas preferidos? JS: Tres poetas contemporáneos de sorprendente originalidad y visión: Lynn Alexander, Youssef Alaoui-Fdili y Bree. RAP: ¿Cómo ves la poesía estadounidense actual? JS: No estoy ni capacitado ni especialmente inclinado a ofrecer una opinión sobre el estado de la poesía estadounidense. Me atrevería a decir que la forma en que se perciba la poesía estadounidense actual dependerá de las intenciones y ambiciones de cada uno. Lo que significa que los caminos están abiertos, y, creo que la apertura tecnológica ayuda a los poeta a encontrar audiencias fuera de los círculos académicos. Dicho esto, caminos diversos requieren sacrificios diversos. Pienso, además, que la poesía y las artes en general nos ofrecen, sino un pequeño antídoto, entonces, una alternativa a algunos de los elementos más tóxicos en la cultura americana. RAP: ¿Puedes hablarme un poco sobre tu nuevo libro de poemas White Vases (Crisis Chronicles Press, 2012)? JS: White Vases es un pequeño libro de poemas diáfanos que tiene de portada una preciosa fotografía provista por el gran artista de Cleveland: Steven B. Smith. Los poemas mezclan sueño y acción en cierto modo como un registro de dónde estaba y qué estaba sintiendo y experimentando en aquel momento. Estoy sumamente honrado y complacido por la manera en que algunas personas han respondido al libro. Sin embargo, el pensamiento que me deja White Vases es agridulce, porque gran parte de la alegría que rodeó el nacimiento de ese libro, a diferencia de los poemas individuales dentro de él, ha quedado fuera de mi vida. Dicho esto, creo que los poemas se ponen de pie por su cuenta y continúan abriendo nuevos significados. Me siento orgulloso de eso.


RAP: Eres un gran lector de Pablo Neruda y Federico García Lorca. ¿De qué manera estos poetas han influido en tu propia poesía? JS: Neruda y Lorca son gigantes que han influido en toda la poesía. Pasión y amorosa conexión a su tierra y a sus semejantes. Neruda abrió las posibilidades visionarias y sensuales de la vida cotidiana de una manera directa, y con un elegante y a veces enigmático lenguaje. Lorca, por su parte, encontró la música salvaje y apasionada en cosas que destacó con una gran conciencia de las penas de la soledad y la muerte. RAP: Has dicho que la escritura de un poema es «as a constant struggle toward receptivity of perception». ¿Todavía mantienes esta idea? JS: Mis pensamientos sobre la naturaleza y la teoría de la poesía a menudo son pasajeros, lo cual es apropiado porque tales teorías son finalmente irrelevantes ante el propio poema. El laberinto y la confesión del poema junto con la interacción del lector es todo lo que realmente importa. El resto es un ejercicio interesante que puede ayudar a entrar al poema, pero no hace, pienso, hablar a la experiencia esencial que se busca en la escritura o lectura. Por ejemplo, no comienzo un poema en respuesta a una teoría de escritura. Comienzo un poema tras una experiencia abrumadoramente maravillosa que brota de cualquier cosa, desde un pájaro, una cuchara, el toque de una amante, lo que sea. Tal vez las teorías son formativas desde una perspectiva general o como una justificación a posteriori. La receptividad es crucial para el acto poético, pero el poeta no es una vasija vacía. El poeta logra receptividad a través de una disciplinada y activa participación de la conciencia y las energías alrededor de él. RAP: Finalmente, ¿en qué proyectos actuales estás trabajando? JS: Crisis Chronicles ha consentido generosamente en imprimir una continuación de White Vases este verano titulada Rain and Gravestones. Asimismo, la nueva prensa, Kleft Jaw, publicará un chapbook mío a finales de este año.

John Swain (Kentucky, Estados Unidos). Poeta y fotógrafo. Ha publicado los chapbooks: Prominences and Sinking of the Cloth (Flutter Press); Set Apart Before the World Was Made (Calliope Nerve Media); The Feathered Masks and Burnt Palmistry (Full of Crow); Handing the Cask (erbacce press); Fragments of Calendars (Thunderclap Press); y White Vases (Crisis Chronicles Press). Su trabajo ha recibido nominaciones para el Pushcart Prize, Best of the Net y Best of the Web.


Revista Ámbito Zaraza, Guárico, Venezuela/ N° 2 / Octubre - Noviembre 2013 Diseño y edición: Rafael Ayala

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Nuestro objetivo es promover lo mejor de la literatura contemporánea escrita en Venezuela, América Latina y el mundo. Y rescatar del olvido...

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