Page 1

AGE NDA RTE

LIBROS

El vorticista entre las bombas LAS VANGUARDIAS Y LA GRAN GUERRA, DESCRITAS POR UNO DE SUS MÁS EXCÉNTRICOS PROTAGONISTAS Rafael de las Cuevas

“Somos los primeros hombres de un futuro que no se ha materializado”. Con esta contundencia describe Wyndham Lewis a los artistas de su generación y a la nube gris que se cernía sobre la Europa de principios del siglo XX, emparedada entre dos guerras mundiales. Su clarividencia en esta afirmación, como en muchas de las que escribió a lo largo de su vida, ha quedado deslucida por las bravuconadas y contrasentidos con los que le gustaba adornar sus juicios. Lewis era un personaje muy incómodo que decía lo que pensaba en todo momento con vehemencia. Un intelectual cuya lengua afilada resultaba demasiado ácida incluso para el cínico carácter inglés (si es que esto puede ser posible). Quizá por eso, un siglo después de su gran contribución al arte con el movimiento vorticista –la única vanguardia inglesa–, de sus novelas alabadas por Joyce, de sus revistas con tipografías rabiosamente modernas para la época, su figura aún permanece en un relativo anonimato. Sin embargo, este año hemos asistido a dos iniciativas que pretenden rescatar su legado. Una de ellas es la exposición retrospectiva que la Fundación Juan March le acaba de dedicar; la otra es la traducción (a cargo de Yolanda Morató, experta en el universo Lewis) de Estallidos y bombardeos. Como el propio Lewis, éste no es un libro fácil de encasillar. Es una autobiografía, pero no cubre toda su vida, sino un

Una batería bombardeada, por Wyndham Lewis, 1919. Derecha, número 2 de la revista BLAST, y retrato de Lewis.

período muy concreto: los años de la Primera Guerra Mundial, conflicto en el que el autor sirvió como oficial artillero del ejército inglés. Es un libro sobre la guerra, pero también un ensayo sobre el arte contemporáneo y un retrato sociológico, lúcido y pormenorizado, de la apasionante sociedad europea de principios de siglo. Todo está ahí: las jóvenes democracias, el ocaso de los imperios, la guerra moderna, el auge de los fascismos, los

albores de la revolución rusa... Y en medio de todo ese caos, un pintor vanguardista esquivando obuses. El libro empieza y acaba con las reflexiones de Lewis sobre arte y literatura. O para ser más exactos, sobre su arte y su literatura (a fin de cuentas es su libro y la humildad no es su fuerte). Explica de primera mano el nacimiento de la revista vorticista BLAST, y diserta sobre los participantes de su credo. Jalonan el relato anécdotas protagonizadas por estos y otros compañeros de correrías, como Walter Sickert, Erza Pound, T. S. Eliot y James Joyce. Muchos de ellos acabarán chocando con el carácter individualista de Lewis, dando como resultado situaciones bastante divertidas, como la ocurrida en unos aseos en los que

92

Marinetti (fundador del futurismo) intenta atraer la lealtad de Lewis con nefastos resultados. El núcleo central de la obra es un relato detallado y valioso de las experiencias del artista en la Gran Guerra. Es sorprendente cómo una pluma capaz de recrearse en disgresiones intelectuales retorcidas (y a veces oscuras para el lector desconocedor de los detalles de la alta cultura y sociedad anglosajona de la época) es capaz, al momento, de descargar ráfagas de prosa ágil, directa y brillante sobre las miserias de la guerra. Con la misma tranquilidad con la que el autor nos había colado en las fiestas de la nobleza de Mayfair, nos lleva ahora de la mano por las trincheras, nos obliga a respirar el gas nocivo de las bombas químicas e ilumina el absurdo paisaje lunar del suelo francés. Lewis vio morir a muchos seres humanos. Algunos de ellos eran grandes amigos y artistas, cuya existencia se esfumó delante de sus narices bajo un grueso chorro de tierra negra. Extrañamente, aunque participó en numerosas acciones en primera línea, jamás recibió un sólo trozo de metralla. Las bombas parecían pasar de largo ante aquel personaje incrédulo, que nunca le vio sentido al conflicto, aunque conocía bien a los que se iban a beneficiar con él. Como hombre de artes que era y agitador de conciencias estéticas, prefería los estallidos a los bombardeos. Aunque su afición a coleccionar enemigos en el campo de batalla de la cultura le salió, a la postre, T bastante cara. I Estallidos y bombardeos, Wyndham Lewis, Madrid, Impedimenta, 2009, 461 págs., 24,95 €

El vorticista entre las bombas  

Artículo sobre "Estallidos y bombardeos", una autobiografía de Whindam Lewis

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you