Issuu on Google+

CAMBIANDO LOS MALOS HÁBITOS. (Articulo) Un hábito es una acción que realizamos regularmente. Es algo que comenzamos a realizar de una manera consciente y con el tiempo la llegamos a ejecutar inconscientemente y sin necesidad de mucho razonamiento. Por ejemplo, un hábito ejecutado inconscientemente, es el cepillarnos los dientes comenzando siempre por el mismo lado. Hacerlo en forma contraria, es decir, comenzar por el lado opuesto, nos causa cierta incomodidad pues ya lo hacemos automáticamente sin pensar por el lado del cual ya estamos acostumbrados. Lo mismo pasa al rasurarnos la cara, siempre comenzamos por el mismo lado. Siempre atendemos el teléfono por el mismo oído, y así muchas cosas de las que hacemos a diario, la hacemos sin pensar, sin ponerles mucha atención; pues ya se han convertidos en hábitos para nosotros, de ahí proviene la palabra habitual, es decir, esto que hago ya es un hábito en mí. Lamentablemente hay en nosotros los seres humanos conductas inapropiadas, que con su repetición en el tiempo y con el tiempo se nos convierten en malos hábitos. Ejemplo de un mal hábito, es hablar con la boca llena de alimentos cuando estamos comiendo, responder antes de que la otra persona haya acabado de hablar, tener un vocabulario negativo, siempre esperar que le pase lo peor, dejar las cosas siempre para última hora, etc. Una de las consecuencias de los malos hábitos, es que no permiten evolucionar a las personas que los tienen, no les permiten ser mejores seres humanos, ni deja que explote el potencial que Dios ha puesto en ellas. Siendo todo lo contrario en las personas que tienen buenos hábitos, como la lectura, el hábito de escuchar hasta el final, para luego responder acertadamente; de ser positivo en su pensar, de ser constantes en lo que hacen, de colaborar y ayudar a su prójimo, etc. Este tipo de personas no vivirá una vida vacía ni habrá vivido en vano. ¿CÓMO CAMBIAR UN MAL HÁBITO? 1.- Lo primero y fundamental es estar consciente de que lo que estamos realizando no nos conviene ni edifica nuestra vida. 2.- Desear vehementemente erradicar esa acción incorrecta de nuestras vidas. 3.- Identificar ante que estímulos o situación se activa nuestro mal hábito; para de una forma consciente ir poco a poco eliminando esos factores que alimentan o activan en nosotros ese hábito no deseado.


4.- Sustituirlo por un nuevo y buen hábito. Regularmente es accionar en forma contraria al mal hábito que queremos erradicar de nosotros. Debemos no solo erradicarlo de nuestras vidas sino sustituirlos por uno bueno, ya que la ley del vacío enseña, que si deseas atraer algo a tu vida, debes crear un vacío para recibirlo. Es decir, que para llegar a tener un nuevo y buen hábito, debemos deshacernos de uno malo, y este nuevo vendrá a ocupar el lugar del mal hábito que eliminamos de nuestra vida. Por ejemplo, ¿tienes el hábito de guardar cosas inútiles? Creyendo que algún día te servirán para algo, como zapatos que ya no usas, ropas pasadas de modas, muebles viejos, artefactos que no funcionan, etc. Pues es preciso y necesario que hagas un espacio, un vacío, para que llenes tu casa con cosas nuevas, buenas y necesarias. El cambiar malos hábitos por buenos hábitos le traerá prosperidad a su vida. Es decir, será una mejor persona, reconocido y apreciado por los que le rodean, pues la biblia dice: “EL QUE APRENDE Y PONE EN PRÁCTICA LO APRENDIDO, SE ESTIMA A SI MISMO Y PROSPERA”. Prov. 19: 8 Dr. Sergio Cabello.


CAMBIANDO LOS MALOS HÁBITOS