Page 1

Memoria Histórica Nuestra palabra | 23 Marzo 2010

Este mes de marzo no es solamente el mes de los mártires sino también el mes de la “memoria histórica”. Ambas realidades van juntas y no se entienden la una sin la otra. Y lo hacemos cuando dos acontecimientos importantes confirman este tiempo celebrativo: los treinta años del martirio/asesinato de Monseñor Romero y el hecho altamente simbólico de que el gobierno salvadoreño, con aprobación legislativa, haya declarado el 24 de marzo como el día de Monseñor Romero. Lo más interesante son las razones dadas para ello: “para acercar a la sociedad, en especial a las nuevas generaciones a la prédica y a la obra de quien fue olvidado y negado por treinta años. El “guía espiritual de la nación” nos mostró que el camino de la justicia, la verdad y la solidaridad con los pobres y los débiles, es la ruta ineludible para superar nuestra histórica situación de violencia e inequidad”. Simultáneamente el que Gustavo Gutierrez, junto a un nutrido grupo de teólogos latinoamericanos, se hiciera presente en el congreso de teología es indicativo de una voluntad teológica y política para que la memoria de los mártires, de los pobres y de los que “mueren temprana e injustamente” siga viva y presente tanto en la Iglesia como en la sociedad. Posiblemente como vecinos tengamos una santa envidia pues somos testigos distantes de esta celebración. Sin embargo, las figuras proféticas y emblemáticas son, al mismo tiempo, patrimonio eclesial, nacional y de toda la humanidad. Es por ello que nos hacemos eco para apropiarnos de su contenido e implantarlo en nuestra realidad eclesial y social. Si la “memoria histórica” permite hacer presente la realidad social desde las víctimas, y no desde los instalados en el poder, nos ayuda para romper ese “silencio histórico” que oculta la verdad de los hechos de una sociedad en un momento dado. En estos momentos lo que necesita nuestro país es que en verdad funcione la “Comisión de la Verdad” y se esclarezcan las violaciones a los derechos humanos a partir del golpe de estado. De lo contrario, colaboraremos para que el “silencio histórico” continúe en nuestra sociedad, los verdugos sigan triunfando sobre las víctimas, continuemos decretando amnistías, condecoremos y hagamos homenajes a los responsables de las violaciones constitucionales y de los derechos humanos y, en definitiva, perpetuemos el asesinato / martirio de los profetas que, como Monseñor Romero, que hacen posible una sociedad donde la justicia, la inclusión y la esperanza sean posibles. Y eclesialmente es un gran reto que los mártires y los profetas sean los animadores de nuestra tarea evangelizadora y presencia en la sociedad. Nos ayudarán a purificar nuestras tentaciones idolátricas de estar cerca del poder, a su sombra o de utilizarlo para lograr seguridad y reconocimiento, pero en contradicción con el Jesús del Reino y sus testigos privilegiados.


Memoria Histórica - 23 marzo 2010  

Escucha todos los martes por Radio Progreso el editorial sobre Derechos Humanos

Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you