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Las deudas del 2010 Nuestra Palabra | 23 Diciembre 2010

Al cierre de cada día de trabajo es necesario que dediquemos unos minutos para evaluar la jornada, revisar que hicimos bien, que lecciones nos dejó y que tareas nos quedan para el siguiente día. Esta actividad tan sencilla pero tan necesaria para la vida, es necesario que la hagamos como pueblo que sigue resistiendo y luchando por una nueva sociedad. Debemos preguntarnos: ¿Qué avance ha tenido la consolidación del frente?, ¿Se va concretando la organización del frente en nuestras comunidades?, ¿Qué tareas no hemos hecho como pueblo? ¿Qué tarea ha dejado de hacer la conducción de frente?, ¿Ha escuchado el frente la voz de las comunidades? Evaluar un año de trabajo no debe mirarse como pérdida de tiempo, ya que la realidad está dando signos de las cosas que dejamos de hacer en este tiempo. Se cierra el 2010 sin que el frente se haya aclarado políticamente sobre qué tipo de organización es, no logró definirse si se va a convertir en un frente amplio de lucha, si se va a convertir en un partido político o si va a definirse como un frente amplio de lucha desde donde impulsa candidaturas para disputar el poder. El no aclararse políticamente hace que la gente de las comunidades se confunda y desconfíe del frente y sobre todo le deja camino abierto a la campaña desinformativa de los medios corporativos. Cerramos el 2010 sin que el frente haya consolidado su estructura organizativa. No logró consolidar su conducción nacional, se quedó en una conducción provisional y alejada de las comunidades. Los criterios usados en la elección de la conducción son los mismos criterios usados por los partidos políticos donde todo gira alrededor del dueño del partido y de sus más cercanos colaboradores. Este comportamiento hace que mucha gente, especialmente mujeres y jóvenes se alejen del frente ya que no encuentran eso nuevo que andan buscando, que tiene que ver con la transparencia, la solidaridad, el compromiso, apertura a la diversidad de ideas, con la equidad, con la creatividad, es decir gente que sueña con sacudirse para siempre con esa cultura corrupta del caudillo, de la zancadilla, del compadrazgo, del clientelismo y la demagogia. Para el pueblo reflexionar sobre lo que hicimos, lo que dejamos de hacer, o sobre las cosas que hicimos pero mal hechas debe servirnos para ver las grandes tareas que nos quedan para el nuevo año. A partir de la experiencia del año que cerramos, en el 2011 debe trabajarse fuertemente para darle organicidad al frente, pero una organización que centre el poder en las comunidades, de lo contrario estaremos alimentando una nueva de generación de caudillos.


Las deudas del 2010