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Encantos del mundial Nuestra palabra | 01 Julio 2010

Vamos a prescindir en esta ocasión de la crítica de un evento deportivo utilizado como comercio y como trata de personas por poderosas corporaciones transnacionales. Hoy destacaremos los detalles que enlazan y ennoblecen a los pueblos y a sus países que a través del fútbol ofrecen una oportunidad hermosa para crecer en humanidad y en convivencia por encima de diferencias y exclusiones que nos destruyen. Cuando los jugadores adversarios se cruzan sonrisas y abrazos antes de la contienda deportiva expresa que este planeta puede seguir soñando con la paz y la convivencia pacífica, por encima del dinero, las guerras, las drogas y el abuso y discriminación de los pueblos más oprimidos. Japón y Paraguay se fueron a los penales, y el jugador nipón lanzó el balón con toda su pasión, y no dio en el blanco, lo que dio el pase a los paraguayos a los cuartos de final, y la eliminación de la selección del sol naciente. El jugador oriental soltó en llanto por su fracaso. Primero estaba solo, muy dueño de su tristeza. De pronto se acercó un jugador paraguayo y lo estrechó en sus brazos, un gesto que imitaron sus otros compañeros del país de los guaraníes. Igual gesto hacía el entrenador paraguayo consolando a su colega de la selección japonesa. Detalles, grandes detalles que sólo por ellos ya valió la pena la celebración del mundial de fútbol. Los jugadores se entregan por entero en la cancha, y en el terreno de juego los jugadores del equipo contrario son adversarios a derrotar. Sin embargo, fuera de la cancha, y más allá de la contienda deportiva, los jugadores son habitantes de un mismo planeta, que es nuestro único hogar. Y el deporte, con toda su pasión, nos hermana en lo mejor de humanidad que tenemos. Faltan detalles, y faltan gestos por eliminar, como esas ofensas que un entrenador lanza en contra de un equipo adversario, y a veces en ofensa hacia un país determinado. Esos gestos restan humanidad y ganan en confrontación inútil. Sin embargo, este mundial, con todos los negocios y mafias comerciales, está llena de gestos de hermandad y de ternura, que nos deja el sabor de un planeta que guarda enormes dosis de bondad, y que la paz y la justicia, son todavía posibles si los gestos ante un futbolista derrotado los convertimos en gestos de solidaridad y lucha para con los pueblos del sur del planeta, más discriminados y avasallados.


Encantos del mundial - 01 junio 2010