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Analfabetas funcionales Nuestra palabra |11 Octubre 2010

Para los estudiosos de las letras, se denomina analfabetismo funcional a la incapacidad de un individuo para utilizar su capacidad de lectura, escritura y cálculo de forma eficiente en las situaciones habituales de la vida. Mientras el analfabetismo en sentido estricto es la incapacidad absoluta de leer y escribir, el analfabetismo funcional se refiere a las personas que sabiendo leer, incluso por haber pasado por aulas formales de escuela o universidad, en los hechos no siempre entienden lo que leen. Ustedes dirán, ¿por qué hablar sobre este término gramatical, cuando en Honduras existe un sinfín de problemas sociales que afectan a la población más vulnerable del país? Precisamente, porque esos analfabetos funcionales tienen que ver con muchos de los actuales funcionarios púbicos que con títulos universitarios en los hechos tienen tanta dificultad para saber leer los verdaderos problemas y angustias de la gente que al final de cuentas son incapaces de dar respuesta a las situaciones de angustia y de hambre que padece más del ochenta por ciento de la población. Una buena cantidad de funcionarios lee la situación que enfrenta el país, pero lo hace tan superficial y tan falsamente que las respuestas que ofrece como soluciones no pasan de ser parches y remiendos, que ni siquiera llegan a reformas. Y el país no está para parches, como si se tratara de seguir la práctica “parcheril” del alcalde capitalino que se va tomando fotos mientras va tapando huecos mientras la capital se va derrumbando estructuralmente. Para evitar la lógica “parcheril”, los sectores populares necesitan alcanzar la capacidad de leer el país desde una visión de conjunto, saber dar un rodeo a la mirada superficial, ir a las causas estructurales para dar los pasos firmes en la definición de contenidos que le den sentido a la presión y la negociación que deben conducir para avanzar en la consolidación de una sociedad diversa, que apuesta y privilegia a los sectores más indefensos, oprimidos y marginalizados. En los hechos, la coyuntura va siendo cada vez más confeccionada por la definición de una asamblea Nacional Constituyente que representa un rompeaguas en la vida política del país. El asunto está en la lectura que se haga de este paso. Si una Constituyente es resultado de una lectura superficial, entonces la misma será conducida por los analfabetas funcionales, es decir, por los políticos de siempre, y lo que tendremos un parche más. Si lo que queremos es una Constituyente que exprese un proceso profundo de transformaciones del país, no necesitamos a analfabetas funcionales. Necesitamos de nuevos liderazgos que nos conduzcan desde una lectura a fondo para avanzar en transformaciones profundas que dejen atrás los parches y los remiendos.


Analfabetas funcionales